martes, 25 de septiembre de 2012

El primer reinado de José I

José Bonaparte

El reinado de José I empezó oficialmente el 8 de julio de 1808, después de jurar la Constitución y recibir el juramento de fidelidad de los miembros de la Junta española de Bayona. Le quedaba lo más difícil: tomar posesión del trono y atraerse a sus nuevos súbditos. 

José contaba con la pluma de varios miembros de la Asamblea Nacional, entre ellos Francisco Amorós, quien, si bien en un principio se había arriesgado a incurrir en la ira de Napoleón al representarle el peligro que corría al apoderarse de la corona de España sin contar con la opinión de los españoles, posteriormente se había convertido en uno de sus más eficaces partidarios. El 13 de junio publicó en Gaceta de Comercio, Literatura y Política de Bayona una proclamara a los “Amados españoles, dignos compatriotas”, en la que se esforzó por demostrar la inutilidad de la lucha. “La anarquía es el mayor de los azotes que Dios manda a los pueblos”, argumentaba. 

Pero más que con palabras, era con la composición del gobierno con lo que esperaba atraerse la voluntad de sus súbditos. El nuevo gobierno, elegido más bien por Napoleón, se componía de hombres de experiencia, ilustrados que en muchos casos habían sido distinguidos durante el reinado anterior. Como remate del prestigioso equipo se había pensado para el ministerio del Interior a Jovellanos, el hombre más admirado de su tiempo, que ya había sido ministro de Gracia y Justicia en 1797, antes de ser encarcelado en Mallorca. Pero Jovellanos se negó a asumir el cargo. 

Gaspar Melchor de Jovellanos retratado por Goya

Napoleón ordenó a su hermano José que se instalara en Madrid y tomase posesión de su trono lo antes posible. José se puso en camino el 9 de julio de 1808. Tres días más tarde llegaba a Vitoria y, desesperado, comunicaba de inmediato al emperador que, salvo el pequeño número de personas que llevaba como séquito, no tenía ni un solo partidario en España. Y no se equivocaba: no solo el levantamiento era general, sino que diversas Juntas, como la Junta Suprema de Asturias, habían mandado emisarios a Inglaterra para solicitar ayuda económica y militar. 

Las tropas imperiales no lograban hacerse con el control de la situación. En Aragón, y a pesar de los repetidos bombardeos, Lefebvre no era capaz de someter a Zaragoza, una ciudad defendida más bien por sus propios habitantes que por militares. Una mujer se convirtió en la heroína de aquellas jornadas, y pasó a la historia como Agustina de Aragón. En Valencia el mariscal Moncey tenía que retirarse después de un doble intento fallido de apoderarse de la ciudad. Y en Cataluña se libraba la batalla del Bruch, de donde surgió la leyenda del Tambor del Bruch, el niño que puso en fuga al ejército napoleónico tocando el tambor, un sonido que las montañas de Montserrat aumentaban con potente eco, haciendo que parecieran millares de tamborileros. En el lugar queda una inscripción: 

“Viajero, para aquí, que el francés también paró, el que por todo pasó no pudo pasar de aquí”. 

El ejército de Castilla, en cambio, sufrió los más duros ataques. El balance de la batalla de Medina de Rioseco parecía confirmar que toda tentativa de resistencia militar rayaba en la locura. El camino de Madrid quedaba asegurado para el nuevo soberano, y el emperador estaba seguro de que esa victoria zanjaba los problemas en España. El 19 de julio instaba a su hermano a la conquista del reino con las armas en la mano. Napoleón quería infundir pánico, sin darse cuenta del odio que estaba suscitando contra los franceses con la ejecución de prisioneros tras la batalla y el bárbaro saqueo de Medina de Rioseco, en el que también los monjes fueron pasados a cuchillo, acusados de haber disparado contra las tropas napoleónicas. Tuvo tan poco tacto que cometió el tremendo error de solicitar de su hermano el Toisón de Oro para el vencedor Bessières, injuriando así gravemente a los españoles al pedir la mayor distinción de su nación para quien los había derrotado y hecho víctimas de su crueldad. 

Napoleón

El 20 de julio de 1808 José I hacía su entrada en Madrid. La frialdad de la acogida impresionó a todos los observadores. 

Pese a depender totalmente de los ejércitos imperiales en lo militar y tener que solicitar también ayuda en lo económico, se nota desde los primeros días de su reinado una voluntad de gobernar apoyándose en sus ministros. Además, intentaba atraerse a los súbditos rebeldes en lugar de aniquilarlos como pretendía su hermano. Pero la capitulación del general Du Pont en Bailén el 22 de julio, una noticia que llegó a Madrid tan solo ocho días después de la entrada del rey, supuso una inversión total de los papeles: José I pasaba de monarca conquistador a perseguido. El 31 de julio tenía que abandonar una capital en la que solo había reinado once días y se replegaba hacia Vitoria con los pocos fieles que le quedaban. 

El efecto que esta derrota produjo en Napoleón fue grande, y la idea de tomar personalmente el mando de sus tropas para vengar la afrenta aparece claramente en una carta que dirigió a su hermano. Con su teatralidad habitual, el emperador exclamó, llevándose la mano al traje: 

¡Aquí tengo una mancha! 



Bibliografía: 
La Guerra de la Independencia – Gérard Dufour

24 comentarios:

  1. Junto con la de Rusia ,la locura mas grande que se le pudo ocurrir a Bonaparte .Con lo del Toisón de Oro el galo se iba por las ramas
    Un abrazo madame y buena semana

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  2. Este hombre, Napoleón, tenía una capacidad de síntesis un tanto jocosa. La voluntad de este rey. ¿Qué hubiera pasado de reinar durante años?
    Buen Miércoles, madame.

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  3. Mira tú que igual nos hubiese ido mejor con Jose I que con Fernando... Pero, claro: ¿Quién soporta a un rey impuesto?

    Saludos, Madame. Feliz día

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  4. Qué dificil lo tuvo este rey, madame, primero por ser hermano de un hombre con el carácter que tenía Napoleón, y en segundo lugar por tener que venir a reinar a un territorio tan ancestral y conservador como el hispano, donde no le querían e inventaron tantas y tantas patrañas, como la afición a la bebida. Muy buen artículo. Un cordial saludo.

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  5. han puesto hace pocos días un documental sobre la invasión francesa. sin cortarse un pelo tildan a napoleón de 'un hombre malo'. el documental debe ser inglés.
    conociendo el percal de lo que había antes (carlos iv) y de lo que vino después (fernando vii), no sé yo hasta que punto el patriotismo nos metió en un agujero del que no salimos ni saldremos.
    saludos.
    y bisous!!!

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  6. Coincido con Jar. Bueno o malo,nunca lo sabremos. Pero impuesto. Y con ideologos oportunistas dandole justificacion a la cosa. Humillante.

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  7. Pepe Plazuelas, mal llamado Pepe Botella, pues dicen que no bebía. Mejor nos hubiera ido con este francés que con el narizotas del felón. Al fin y al cabo, también los borbones venían de fuera.
    Un saludo.

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  8. A veces me pregunto ¿qué hubiera pasado si los españoles nos hubiéramos librado de Fernando VII? Toda conquista es rechazable para el pueblo vencido, pero a veces los de dentro...
    Bisous

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  9. Es una estampa triste de la Historia de España, a partir de aquí todo es tristeza en la vida de los españoles, vamos perdiendo, prestigio, territorios, honores con monarcas absolutistas, dictaduras y desastrosas repúblicas y hoy en pleno caos por la torpeza de una mala transición. Como dirá el "crupier" en la próxima Ruleta de la Vegas Madrileñas, ¡¡¡ No va mas!!!
    Esto me huele mal. Un saludo muy cordial

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  10. Desgraciadamente era por decisión de su hermano Napoleón que José ocupara el trono, pero que en realidad no reinara. De haber tenido la libertad que no tuvo, a España quizás no le hubiera ido mal. Terminada la guerra, años después, con José en el exilio, y Fernando algo menos “deseado” ya, hasta hubo quién pensó en la posibilidad de que volviera. Idea descabellada y fuera de tiempo y lugar seguramente. ¿Cómo estaría es solar patrio con Fernando para que a alguien se le ocurriera pensar en él otra vez?

    Lo de Medina de Rioseco, desde luego, fue de espanto. Como suele decirse murió hasta el apuntador. Vivía en ese pueblo una familia los Salices, padre e hijos, muy hábiles en la fabricación de dentaduras postizas. La reina María Luisa llevaba una. Josefina, en Bayona, se la vió y ésta necesitada de una también, pidió a la española las señas de los Saelices para hacerles el encargo de otra para ella. Cuando llegó el mensaje a Medina de Rioseco, las tropas francesas habían arrasado la ciudad, la población masacrada y los Saelices, todos, también muertos.
    Perfecto y claro resumen de los primeros tiempos de este rey impuesto, que no fue querido por eso mismo.
    Beso su mano.

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  11. Hola Madame:

    Poco puedo aporta, puesto que los anteriores comentaristas han sido acertados. En lo particular España parece que se merecía a Fernando VII y no José I...El resto ya lo sabemos, pero de momento no se puede retroceder en el tiempo y rehacer España bajo ottra dinastía...

    Besote Madame

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  12. Después de tan eruditos comentarios yo siempre me quedo con la misma duda.
    ¿Han servido para algo estas guerras? Sirven para algo las actuales? Lo nuestro es seguir edificando encima de ciento de miles de cadáveres.
    Bisous y buenas noches

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  13. Creo que los países deben de gobernarse por si mismo sin ingerencias extranjeras, es osado pensar que un pueblo pueda aceptar a un rey extranjero y además impuesto, para bien o para mal cada país debe de seguir su criterio.
    No estuvo nada fino Napoleón en esta gesta.
    Bisous, Madame.

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  14. El XIX fue un siglo trepidante para España (el XX puro frenesí, el XXI apunta maneras de seguir con la racha nerviosa) y aunque nos parezca muy remoto,la intervención de un poder extranjero, en este caso económico pero con proyección política, también hoy levanta muchas suspicacias y rechazos

    Bisous y buenas tardes.

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  15. Los españoles que deseaban un cambio trascendental en el arcaico régimen monárquico y que veían con buenos ojos la llegada de los ideales franceses debeieron llevarse una gran desilusión con el estallido de la guerra. Jovellanos fue uno de ellos, al igual que Moratín o Goya. Las guerras nunca conducen a nada y menos a implantar un régimen de libertades por la fuerza. Lo que quizá sí consiguió fue la toma de conciencia por parte de los adormecidos españoles de que eran algo más que un pueblo sumido en la siesta reparadora, las procesiones y fiestas de guardar.
    Besitos

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  16. Un rey a la fuerza nunca es bien recibido, aunque para lo que vino después, el "deseado" Fernando VII, mejor nos hubiera ido con José Bonaparte. Hay una novela sobre este personaje "Yo, el rey" de Juan Antonio Vallejo Nájera que fue el primer acercamiento a un rey fugaz pero muy diferente de la idea que nos habían inculcado.
    Un saludo, Madame.

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  17. en la batalla de Bailén participó nuestro libertador de las Americas, el general don José de San Martin, me gustó recordar esta parte de la historia que recuerda mis dias de estudios, saludos querida Madame

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  18. Creo que ningún país debería ser gobernado por un dirigente extranjero pues a la larga,- y a la no tan larga,- esas actuaciones acaban pasando factura. Y es que en el fondo todos somos patrióticos y no concebimos que un "extraño" sea capaz de decidir lo mejor para nuestra patria.

    Napoleón era todo un personaje y está visto que una vez más no estuvo fino en sus actuaciones,- me temo que lo único fino en él era la seda de sus calzones jijiji...

    Bisous madame.

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  19. Madame como siempre muy interesante lo que nos trae. Y como dice el dicho "Los problemas ajenos a veces son beneficiosos para otros" toda esa crisis Europea, fue positiva de otras maneras, despues de todo las crisis ayudan a superarse a re-ver todo...Imperios caen, otros nacen, algunos suben,otros se liberan...

    Mis saludos

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  20. Madame, después del lapsus veraniego me incorporo de nuevo a su blog con la lectura de esta magnífica entrada.
    Buen fin de semana.

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  21. Una de tantas épocas tristes de nuestra historia.
    No sabemos si su permanencia habría sido mejor o peor, pero la presencia de los franceses, con Napoleón a la cabeza, nos trajeron mucho sufrimiento.
    Bisous

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  22. saludos, me paso a dejarte un premio que me dieron y te lo quiero compartir. Podes recogerlo de mi blog en esa direccion...premio fundete..

    http://noa-amatista123-lila.blogspot.com/2012/09/premio-fundete.html

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  23. Ese fue el problema, era un rey impuesto y además de qué manera. Asi le fue a Napoleón y asi nos fue a nosotros también.

    Bisous

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  24. Jose intento ser buen rey pero nunca fue aceptado, quizas hubira resulado mejor que el deseado que fue al final odiado....

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)