lunes, 4 de junio de 2012

La Princesa de los Ursinos (III)


La Guerra de Sucesión española había conducido a Francia a un desastre tras otro. Esto obligó a Luis XIV a considerar la idea de abandonar la causa de su nieto como único modo de obtener la paz. El primer paso en esta dirección fue llamar al embajador Amelot. También se propuso reclamar a la princesa de los Ursinos, pero ella se negó a abandonar a los reyes de España a su suerte en esos momentos dramáticos. Indignada, rompió con la corte de Francia y no se privó de criticar abiertamente la decisión de Versalles. Con gran coraje y resolución, la princesa trabajó infatigablemente por la causa de Felipe V cuando todos lo abandonaban. 

Para diciembre de 1710 el rey había logrado afianzar su dominio sobre España. Marie-Anne era casi septuagenaria, de modo que vio llegado el momento de retirarse al tiempo que trataba de conseguir una de sus máximas ambiciones: deseaba un pequeño reino para sí, un territorio en el cual pudiera ser soberana. Hubo conversaciones al respecto durante la negociación del tratado de Utrecht. Se habló de reservar para ella un pequeño territorio en los Países Bajos, pero el resto de las potencias europeas no aprobaron el proyecto. Los reyes propusieron entonces que fuese dentro de la propia España, algo a lo que Luis XIV se opuso de modo terminante. La princesa no solo quedó sin ver cumplido su sueño, sino que con su ambición perdió la estima del rey de Francia y de Madame de Maintenon. 

En 1711 el duque de Noailles, casado con la sobrina de Madame de Maintenon, mandaba uno de los ejércitos en España. Noailles conspiró con su amigo el marqués de Aguilar para provocar la caída de la Princesa de los Ursinos. A tal fin decidieron alejar al rey de su esposa, que padecía escrófula, la enfermedad de la cual acabaría falleciendo María Luisa. Aprovechándose del temperamento sensual del rey, pretendían que tomara una amante. Estaban seguros de que una vez la reina perdiera la influencia sobre su esposo, la princesa caería, y ellos gobernarían España a través de la amante de turno. 

Adrien Maurice de Noailles

Durante el transcurso de un viaje, y con el pretexto de preocuparse por su salud y por el bienestar del reino, le rogaron que dejara de compartir lecho con María Luisa para no arriesgarse al contagio. Se decidieron entonces a hacerle la propuesta de tomar una amante, pero la sugerencia ofendió de tal modo a Felipe que se negó a seguir escuchándolos, y al reunirse con su esposa y con la princesa les contó el ultraje que le habían hecho. 

Las dos mujeres se vengaron de inmediato: la reina escribió a su hermana, la duquesa de Borgoña, y la Princesa de los Ursinos a Madame de Maintenon. Luis XIV, furioso por esta intriga por parte de un hombre al que había colmado de honores, llamó al duque de Noailles a su presencia, mientras el marqués de Aguilar era depuesto de sus cargos. 

Más poderosa que nunca tras el fracaso de este complot, Marie-Anne obtuvo de Felipe V una orden por la que en adelante debería dársele el tratamiento de Alteza, para gran indignación de los nobles. 

Pero el 14 de febrero de 1714 moría la reina María Luisa y las perspectivas de la princesa cambiaban sustancialmente. Sin embargo, aún retenía las riendas del poder y continuaba gobernando España. Según Saint-Simon, hizo entonces planes para convertirse en la nueva esposa del rey, pero esto no parece que tenga mucha credibilidad: la señora tenía 73 respetables años, demasiados para satisfacer el temperamento de un joven rey de solamente 30 y que se negaba a tener amantes. 

Lo que hizo la princesa fue, ya que se hacía necesario casar de nuevo a Felipe, tratar de buscar una candidata que le fuera igual de favorable que había sido María Luisa. Para asegurarse de que su influencia sobre el rey no sería estorbada, le persuadió de que no debía continuar viviendo en el palacio en el que había fallecido su esposa y se trasladó con él al de Medinaceli, demasiado pequeño para alojar a más de un puñado de cortesanos en los que ella podía confiar. 

María Luisa Gabriela de Saboya

Marie-Anne comenzó a buscarle una esposa que no fuera demasiado inteligente ni tuviera parientes excesivamente poderosos. Es decir, alguien que pudiera pasar a depender totalmente de ella. Residía por entonces en Madrid Alberoni, quien, como embajador de Parma, propuso a Isabel de Farnesio

Como a la princesa le pareció perfecta para sus fines, el matrimonio se llevó a cabo y la novia partió hacia España viajando por tierra, pues al igual que le ocurría a la primera esposa del rey, temía demasiado al mar. Pero las cosas no iban a resultar como esperaba Marie-Anne. 

En Pamplona Isabel era recibida por Alberoni, a quien confió su determinación de alejar del reino a la Princesa de los Ursinos. Alberoni le advirtió que se trataba de un personaje demasiado poderoso, pero la joven no vaciló; escribió una carta a su esposo pidiendo que despidiera a su camarera mayor. 

Marie-Anne, con el propósito de hacerse agradable a la nueva reina, se adelantó a su encuentro y llegó a Jadraque, donde había hecho un alto Isabel. Pero tan pronto como le fue presentada, la reina ordenó al capitán de su guardia que la metieran en un carruaje con dos oficiales de confianza y la condujeran sin demora hasta la frontera. El capitán objetó que esas órdenes solo podían proceder del rey. 

—¿Acaso no habéis recibido órdenes de obedecerme incuestionablemente en todo? —replicó ella. 

Con solo una doncella y la ropa que llevaba puesta, la Princesa de los Ursinos era introducida en su carruaje en la fría noche del 23 de diciembre de 1714, y abandonaba España escoltada por los dos oficiales y 15 guardias a caballo. Temblando de frío, se consolaba pensando que pronto llegaría una carta del rey contradiciendo las órdenes de su esposa, pero eso nunca sucedió.

Isabel de Farnesio

Tras su sorpresa inicial, Marie-Anne recuperaba su sangre fría. No formuló quejas ni reproches; no dio ninguna señal de debilidad a pesar de que el viaje era terrible. Ella, tan acostumbrada al lujo, hubo de soportar un duro camino sin provisiones y mal alojada, sin poder siquiera cambiarse adecuadamente de ropa y resistiendo las bajas temperaturas del invierno. El 14 de enero de 1715 alcanzaba San Juan de Luz. 

La princesa escribió a Luis y también a Madame de Maintenon contándoles lo sucedido y solicitando permiso para acudir a Versalles y relatarlo todo más detalladamente. Pero había perdido el favor del rey de Francia por aquel intento de obtener un reino para sí, algo que empeoró tras la audacia con la que se ocupó por su cuenta del matrimonio de Felipe. Era el final de sus ambiciones. Recibió un mensaje de la marquesa de Maintenon prohibiéndole acercarse al Palais Royal y a Marly, así como pernoctar en Versalles. Finalmente se le concedieron dos audiencias con el rey y la marquesa, quienes le aconsejaron regresar a Italia con una generosa pensión. 

Cuando al poco tiempo la salud de Luis XIV comenzó a declinar, supo que lo más sensato que podía hacer era abandonar Francia antes de que su mortal enemigo, el duque de Orleáns, quedara al frente del reino ejerciendo la regencia. Se encontraba en Lyon cuando se enteró de la muerte del rey, y entonces apresuró su viaje hasta Chambéry, perteneciente al duque de Saboya. Al llegar a Pont-Beauvoisin envió un mensajero solicitando residencia en su nombre, para pasar el invierno y tomar las aguas en Aix, situado a solo dos leguas. El duque de Saboya respondió que su visita era inoportuna, y le pedía que continuara viaje hasta Aix sin detenerse en Chambéry. 

Jacobo Francisco Estuardo, el Viejo Pretendiente

Finalmente acabó estableciéndose en Roma, donde formó parte de la corte en el exilio del Viejo Pretendiente Estuardo al trono inglés, en la que aún fue capaz de representar un papel importante. 

El 5 de diciembre de 1722 fallecía Marie-Anne de la Trémoille, Princesa de los Ursinos, a la edad de 81 años, prácticamente olvidada y solo llorada por aquella pequeña corte inglesa en Roma y los pocos amigos que le quedaban.

28 comentarios:

  1. Vaya, vaya, con ese carácter sensual, como usted dice, que tenía Felipe, no se como la princesa a sus setenta y pico años podía pretender engatusar al rey; supongo también que ese mismo carácter le convertiría en muñeco a manos de su nueva, joven y mandona esposa. Luego se quejan ustedes las féminas que no pintan nada en la historia, jejeje. Con Felipe V mucho, que hasta logró Isabel hacer rey de España a un hijo suyo; y también en lo material. Aún recuerdo como en el palacio de la Granja, las colecciones de cuadros, vienen señalado con distintas señales según fueran propiedad de Felipe o de Isabel. Beso su mano.

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    1. No, no nos quejamos de no pintar nada porque pintamos muchísimo y dejamos el nivel muy alto. Lo que pretendemos es que así se nos reconozca, como es de justicia, y que no se nos intente tapar o ningunear, o medir por otro rasero.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  2. Mira; que era enredona esta buena señora.Y al final fué victima de su propio estilo.Nunca mejor dicho que el que mal anda mal acaba...Pero :también hay que resaltar que era lísta,ambiciosa e intrigante:como buena cortesana se sabía rodear de los mejores para su provecho.Para Llegar a los 81 años sin quemarse... digo yo?

    Disfruto cada línea madame.Muchísimas gracias por este bello relato.

    Un abrazo:)

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    1. Se quemó, se quemó completamente, y al final ya solo era un puñadito de cenizas. Pero seguro que para ella mereció la pena.
      De no haber vivido tantos años, habría muerto en la cúspide de la gloria.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  3. No le fué tan mal a la Princesa, estuvo muy acertada en apoyar al Rey de España hasta el final y en ese punto debería de haberse retirado de la vida politica activa, según mi punto de vista, ya tenía una edad y hubiese podído tener un retiro digno y tranquilo, murió con una edad respetable y parece que al final aunque exilada encontró la paz.
    Me ha llamado la atención la enfermedad de María Luisa, escrofula, no sabía de que se trataba y he hecho búsqueda en google, se trata de una infección de los gánglios linfáticos.
    A pesar de su gran ambición me ha resultado simpática esta mujer por su inteligencia total sí no las hubiese jugado ella lo hhubiese hecho otro.
    Preciosas ilustraciones.
    Felíz semana, Madame y bisous.

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    1. Sí, de haberse retirado en aquel momento, todo hubiera sido muy diferente. Pero su ambición la perdió.
      Bueno, tuvo una vida intensa y larga. El balance no estuvo nada mal.

      Buenas noches, madame

      bisous

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  4. Trabajar por la causa de Felipe V cuando todos lo abandonaron es una alto grado de fidelidad, pero detrás y por encima de todo sobrenadaba un ansia de poder desmedido que el tiempo y los avatares de la vida fue desvaneciendo. No conocía nada de esta dama, Madame, una historia que me ha parecido apasionante.
    Bisous.

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    1. Sí, la ambición la perdió. Debió retirarse en aquel momento, cubierta de gloria, y contentarse con eso. Pero ella nunca tenía suficiente.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  5. Cuantas idas y vueltas por cosas del poder. Cuanta ambición y en su mismo enredo se quedan.Rara la emfermedad: escrofula. No la había escuchado.

    mariarosa

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    1. Parece que con las enfermedades también hay modas. Cuando tenemos dominadas algunas, otras surgen para ponerse de rabiosa actualidad.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  6. bueno, pues estuvo dando guerra hasta el final. qué carácter. me ha recordado al personaje de mickey rooney en los simpsons que aún con 90 años cree que puede hacer un papel de niño. casarse con felipe!!! como quien no dice nada!! qué ideas!!
    pues vaya chasco se llevó con la Farnesio... que por cierto, yo el otro día metí la pata y la cité confundiéndola con la Saboya. si de cabezas estamos todos buenos, si.
    excelente relato, como siempre, madame!

    bisous!

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    1. No, ella más bien debía de pensar que el niño era él. Y no tanto, no tanto.
      Con la Farnesio se encontró con una mujer de su escuela. Menudo choque de trenes debió de ser.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  7. Isabel de Farnesio era un mal bicho. Cómo no iba a ir en contra de aquella influyente mujer si fue capaz de hacerle la vida imposible a su propio hijastro Fernando VI siendo ya rey.
    Un saludo.

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    1. Hablando de personajes ambiciosos, es difícil superar la ambición de la propia Isabel. Poco lo sospechaba la de los Ursinos cuando acudió a su encuentro.

      Feliz día

      Bisous

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  8. Hola Madame:

    Creo que recibió una cucharada de su propia medicina. Mucha ambición y pelea por tener poder, pero al final.

    No deja de ser una historia de audacia y arrojo

    Besos Madame

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    1. Así es. La princesa derrotó a todos sus enemigos uno tras uno, y sin embargo no pudo con esa jovencita, que la derribó en el primer asalto.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  9. Tuvo una larga e intensa vida, aunque no creo que imaginara en ningún momento ese final.

    Bisous

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    1. No, seguramente ella no esperaba nada parecido. Pensaba que iba al encuentro de una nueva aliada, pero le salió rana.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  10. Dicen que quien siembra vientos recoge tempestades y esta dama parece haber abierto la caja de Pandora con toda la brusquedad con que una persona ambiciosa y ávida de poder se mueve por la vida. De nada sirve el arrepentirse después y suplicar misericordia; Dios solo hay uno y está en el cielo.

    Por cierto, una muerte más temprana quizás le hubiera reportado más dignidad a su existencia.

    Bisous.

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    1. Sí, todo hubiera sido diferente si hubiera muerto un poquito antes. Yo creo que se había hecho mayor, y no midió bien las circunstancias. Tal vez debió pensarse mejor el asunto del matrimonio, y estudiar bien a la candidata.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  11. Me ha gustado este asunto de la Princesa, fue victima de su propio destino, y como dijo Lady Akasha, hubiece estudiado mejor a la proxima Reina, pero en mi sensata opinion, creeo que viajar a italia fue lo mas acertado que pudo hacer, y aun asi, formar parte del sequito del viejo pretendiente, de otra manera le habria deparado un destino sombrio en España o Francia... Hasta pronto querida dama, beso su mano

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    1. Creo que no supo retirarse a tiempo. Supongo que al final había perdido facultades :)

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  12. Desde luego Felipe V y María Luisa de Saboya le deben el trono a esta mujer, lástima que la ambición la cegara. Aunque no estoy de acuerdo en el tipo de Estado que ayudó a implantar, el centralimo(el absolutismo, al estilo francés), como agente del rey sol. Hay que reconocer que consiguió todo lo que Luis XIV le encomendó, el rey francés fue muy ingrato con ella.
    Solo una puntualización: yo creo que el Abate Alberoni no es embajador, es ministro de Felipe V.
    Felicidades por esta biografía de esta gran dama, casi olvidada.

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    1. Muchas gracias, monsieur Frederic.
      Le aseguro que Alberoni entró en la corte como embajador del duque de Parma. A partir de ahí, su carrera fue meteórica.

      Buenas noches

      Bisous

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  13. Perdon que insista, Madame. He consultado algunas fuentes y me dicen que el Abate Alberoni entró en la Corte Española enviado por Luis XIV, después de la muerte del Mariscal Vêndôme del que había sido: secretario, hombre de confianza,cocinero, etc.
    El Abate a la muerte de Vendôme intentó colocarse en la Corte de Versalles pero el rey sol lo envió a España. Como se conocieron el mariscal y Alberoni es una anécdota muy divertida y algo escatológica.
    En España su ascensión fue meteórica y su caída, también.
    Espero que no se moleste por el comentario.
    Buenas noches

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    1. Mi estimado monsieur Frederic, creo que no nos estamos entendiendo en cuanto a cronología. Vamos a ver si podemos aclarar ese punto:

      Ciertamente Alberoni había estado previamente al servicio del duque de Vendôme, y es más: estuvo con él en España en el otoño de 1710. En cuanto a la anécdota que usted cuenta, yo misma la relaté hace tiempo en esta entrada:

      http://themaskedlady.blogspot.com.es/2010/03/versalles-escatologico.html

      Mucho antes, el 1 de febrero del año 2010, la había publicado también en mi otro blog, precisamente monográfico sobre la corte del Rey Sol.

      Continuando con la cronología que nos ocupa, el duque de Vendôme fallece en 1712, y es entonces cuando Alberoni, como usted apunta, intenta infructuosamente colocarse en Versalles, y regresa a España. Sin embargo, parece que a continuación suprime usted al menos dos o tres años en la biografía de Alberoni. A comienzos de 1713 encuentra acomodo con el duque de Parma sustituyendo al viejo marqués de Casali, que había manifestado sus deseos de retirarse. Y en la ocasión a la que nosotros nos referimos en el texto está en la corte de España como enviado suyo, independientemente de que con anterioridad hubiera otras estancias obedeciendo a otros motivos. Es por ser embajador de Parma por lo que le interesa concertar el matrimonio de Isabel Farnesio, lo que logra en 1714 con la inestimable colaboración de la Princesa de los Ursinos.

      Una vez logrado el proyecto, gracias a la nueva reina comienza a acaparar todos los grandes honores en la corte de Felipe V, que le nombra primer ministro, pero en 1715 y no antes. No era aún ministro de Felipe V cuando se negociaba el segundo matrimonio del monarca. Alberoni fue además Grande de España, miembro del Consejo del Rey, obispo de Málaga, y cardenal en 1717.

      Muchas gracias de nuevo por su interés, monsieur.

      Bisous

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  14. Gracias por la repuesta, desconocía todo esto. Los libros que he consultado omiten estos hechos. He descubierto este blog hace poco y no he leído el resto de biografías que seguro que serán tan interesantes como la de la Princesa de los Ursinos.
    Felicidades por el trabajo de recopilación porque no es nada fácil, las fuentes muchas veces son contradictorias u omiten datos.
    Besos y hasta siempre

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    1. Sí, tiene razón en señalar la dificultad de trabajar con fuentes a menudo contradictorias. En ocasiones, cuando hay más de una versión, opto por señalarlas todas y dejar que sea el lector quien se forje su opinión. Otras veces, si yo misma lo tengo claro, opto por una de ellas.
      En cualquier caso siempre aconsejo no conformarse con una sola fuente, algo que veo que afortunadamente usted hace.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)