sábado, 2 de junio de 2012

La Princesa de los Ursinos (II)


La Princesa de los Ursinos no solo tenía acceso a las decisiones de gobierno a través de la reina de España, sino que además recibía información acerca de las finanzas del país por parte de Orry, enviado por Luis XIV para que lo mantuviera al tanto de esos asuntos. Orry había sido recaudador de impuestos y posteriormente agente de la duquesa de Portsmouth, que lo había despedido tras descubrir sus fraudes. Después de eso trabajó para un grupo de financieros y finalmente había acabado en la corte española, donde también acabaría cayendo en desgracia. Había llegado a acumular tanto poder que por Madrid circulaba este soneto satírico anónimo: 

Orry a mandar, el rey a obedecer, 
el uno a presidir, el otro a cazar, 
y desta suerte todo es desmembrar 
de España el cuerpo, en vez de componer. 
¿Aquesta es Planta? No, que es deshacer, 
pues van los más peritos a escardar 
y los que ignoran vienen a ocupar 
lo que en su vida pueden comprender. 

Uno de los más eficaces colaboradores de la princesa era un caballerizo llamado D’Aubigny, un hombre que Saint-Simon nos describe como alto y apuesto, además de inteligente. “Se convirtió en caballerizo de la princesa, secretario privado, intendente y confidente. Disponía de todo en su Casa, incluso de ella misma, y tenía sobre ella la influencia de la que gozan aquellos que sustituyen a un marido”. 

D’Aubigny era de origen plebeyo, hijo de un notario, pero de la mano de la princesa inició una carrera fulgurante. Tenía sus aposentos en el palacio real, contiguos a los de Marie-Anne. Se trataba de las habitaciones que en un tiempo había ocupado la propia María Teresa de Austria, primera esposa de Luis XIV, pero al parecer este advenedizo no encontraba lo suficientemente grande ni lujoso para él lo que había sido suficiente para una infanta de España y reina de Francia, de modo que las hizo ampliar. Sin embargo, el personaje se había convertido en uno de los favoritos de los reyes. 

Cardenal d'Estrées

D’Aubigny tenía por costumbre abrir el correo diplomático que el cardenal d’Estrées, embajador de Francia, dirigía a Versalles. En realidad el cardenal había accedido a trabajar bajo la dirección de la princesa de los Ursinos, para lo cual habían pactado que le mostraría toda su correspondencia oficial antes de despacharla. Pero d’Estrées se resistía a cumplir una promesa que le resultaba tan humillante. Él consideraba que iba en contra de su dignidad de embajador, por lo que enviaba despachos sin informar de su contenido. En una ocasión el cardenal envió a Luis XIV una carta de protesta en la que se lamentaba del extraordinario dominio que el caballerizo ejercía sobre su amante, e incluso los acusaba de haberse casado en secreto. La carta cayó en manos de Marie-Anne, como todas las demás. Al leer esas líneas tomó la pluma y ella misma hizo una anotación en el margen antes de enviar la misiva a Versalles: “¡Casados no!”

Naturalmente eso equivalía a admitir que amantes sí eran. Y, lo que era peor, demostraba que era cierto que abría la correspondencia del embajador de Francia, con o sin su consentimiento. Por si fuera poco, su gesto constituía una falta de respeto a la persona del rey, y una falta pública, además, puesto que la princesa se dedicaba a debatir libremente el contenido de la carta ante toda la corte. Marie Anne había acumulado suficientes errores para que finalmente Luis XIV se decidiera a apartarla de su puesto “sin un instante de demora”. 

A finales de la primavera de 1704, cuando el rey de España dirigía un ejército en la frontera con Portugal, Luis le escribió una carta. La misiva motivó otra de Felipe V a la princesa ordenándole abandonar la corte española. Esto fue un golpe terrible para ella, pero iba decidida a hacer cuanto estuviera en su poder por regresar lo antes posible. Se dirigió a Bayona, y desde allí a Toulouse. Luis XIV esperaba que pasara el resto de sus días retirada en Italia, pero eso no era lo que ella planeaba. 

Marie-Anne no dejaba de presionar a Madame de Maintenon en demanda de apoyo, y desde España la reina defendía infatigable sus intereses. Pronto resultó evidente que en realidad la Princesa de los Ursinos seguía gobernando España desde Toulouse a través de la manipulación que hacía de la reina en su correspondencia. Al mismo tiempo iba buscando un acercamiento a París, hasta que finalmente consiguió ser recibida. El 10 de enero de 1705 hacía una especie de entrada triunfal en la corte, donde durante meses se aplicó a la tarea de ganarse la voluntad del rey hasta que este aprobó su regreso a España. Además obtuvo un ducado para uno de sus hermanos y un capelo para el otro. 

Mariscal de Tessé

Luis XIV enviaba al mariscal de Tessé para ayudar a su nieto el rey de España al frente de los ejércitos en la Guerra de Sucesión. René de Froulay, conde de Tessé, comprendiendo las ventajas que reportaría aliarse con la Princesa de los Ursinos, obtuvo permiso para viajar vía Toulouse, donde se ganó la confianza de la dama tan rápidamente que a su llegada a Madrid el rey le hizo Grande de España. 

D’Aubigny, mientras tanto, había permanecido en la corte española como agente de su amante. Felipe V, a pesar del calamitoso estado de las finanzas, le había regalado una casa en Madrid y una asignación de dos mil ducados. Cuando Marie-Anne regresó en el verano de 1705, se encontró con su agente perfectamente situado y con la cálida acogida de los reyes. Su poder era ahora mayor que nunca, y el nuevo embajador francés, Amelot, un hombre de su confianza. Luis XIV, que también parecía haberse acostumbrado a complacer las peticiones de la princesa, permitió el regreso de Orry. 

Dos años más tarde la posición de Felipe V había mejorado notablemente gracias a la victoria de Almansa. Tras la batalla, con el pretexto de la falta de fondos para continuar la guerra, la Princesa de los Ursinos persuadió a la reina para que despidiera a sus damas. María Luisa tenía a unas 300 en su séquito. Cuando habían tenido que huir de la capital, las damas habían regresado a sus hogares o bien se habían refugiado en los conventos, y ahora Marie-Anne lograba que renunciara a llamarlas de nuevo a su lado. De ese modo su propio poder alcanzaba cimas absolutas. 

Luis XIV había entregado a su sobrino, Felipe de Orleáns, el mando nominal de los ejércitos en Italia, pero más tarde estimó mejor enviarlo a España para sustituir al duque de Berwick. Llegó justo después de la batalla de Almansa. Luis lo había instruido para que se mantuviera en buenas relaciones con la Princesa de los Ursinos y para que no se entrometiera en ningún asunto que no fuera estrictamente bélico. Al principio Felipe obedeció las instrucciones del monarca al pie de la letra, pero más adelante manifestó su disconformidad con los preparativos de la segunda campaña. Una noche, mientras cenaba en compañía de un grupo de aristócratas franceses y españoles, bebió más de la cuenta e hizo un brindis obsceno a la salud de Madame de Maintenon y la Princesa de los Ursinos, algo que no podía dejar de llegar a oídos de Marie-Anne y que fue denunciado de inmediato a Versalles. 

Felipe II de Orleáns

Ambos se veían obligados a continuar colaborando como si fueran buenos amigos, pero eso ya era solamente apariencia. La princesa lo detestaba, y su aversión aumentó cuando el duque comenzó a ocuparse de asuntos políticos apoyando al partido opuesto al suyo. Bien servida por sus espías, Marie-Anne descubría sus intrigas. Pronto se daría cuenta Orleáns de que había topado con un enemigo formidable: mientras el duque estaba de visita en Francia, la princesa escribió a Luis XIV diciéndole que no era aconsejable que permitiera a su sobrino regresar a España, puesto que planeaba deponer a Felipe V y usurpar su corona. 

Felipe de Orleáns se vio envuelto en una situación tan complicada que a punto estuvo de ser juzgado por un crimen de lesa majestad.


Continuará próximamente con la última parte de la biografía.

35 comentarios:

  1. Madame, hace tiempo que no me pasaba por ninguno de vuestros blogs.


    La princesa de los Ursinos es un personaje muy interesante y poco conocido para las personas que no están demasiado interesadas en la historia.

    A mi me encanta el momento de Jadraque, cuando se encuentra con la "modosita" Isabel de Farnesio...xD, pero eso es adelantar acontecimientos.

    El siglo XVIII español es algo desconocido, pero no deja de ser muy interesante, aunque bueno, yo siempre he sido más de Austrias que de Borbones, para que negarlo.

    En Septiembre comienzo a estudiar Historia, pero la Historia Moderna no la daré hasta el 2 o 3 curso :(.

    ¿Qué tal os va todo?

    Un beso :).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Madame, qué sorpresa. Ya la extrañábamos por aquí. Me alegra que su regreso coincida con un tema de su agrado.

      Buenas noches

      Bisous

      Eliminar
  2. Si la I parte es interesante , nada tiene que enviadiarle la II parte porque aun es mas intrigante y, me imagino que con la III ya llegamos a bordar todas las intrigas.

    Madame hoy sábado y encima este regalo tan generoso de su parte es un día redondo.

    Muchísimas gracias y ansiosa me hallo de leer la III.

    Bisous preciosa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias a usted por su entusiasmo, madame. Espero que la tercera parte no la decepcione.

      Buenas noches.

      Bisous

      Eliminar
  3. ...felicitarle! no solo por los relatos tan magníficos tambien por estas estampas que son verdaderas maravillas.

    Un abrazo Madame.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, madame. Elegir las imágenes es parte del placer :)

      Eliminar
  4. Muy interesante la segunda entrega. Siempre es un placer leer sus textos.
    Buenas noches, madame

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, monsieur. También lo es para mí recibir su visita.

      Buenas noches

      Bisous

      Eliminar
  5. Cavilaba sobre cómo España no parecía ser dueña de su destino, como en estos tiempos, cuando leo que la reina tenía 300 damas en su séquito, casi tantas como asesores se contratan en estos tiempos; y sin tener en cuenta que poco faltaba para que Felipe viera construir el palacio de la Granja, un enorme gasto -del que el propio rey se quejó-, casi tanto como en estos tiempos cuestan las obras faraónicas que conocemos, algunas de la cuales ni sirven ni son bonitas.
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, es curioso el orden de prioridades, tanto entonces como ahora. Y también los "altruistas" motivos por los que a veces se acaba renunciando a un gasto.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

      Eliminar
  6. mis mas sinceros respetos para vuestros trabajos madame

    me gustan mucho todos sus trabajos e leído con detenimiento algunos por que no e logrado leerlos todos por que hasta muy poco tiempo e tenido el placer de encontrale.
    pero tenga en mi un gran seguidor de su blog

    aunque me gustaria que escribiera del emperador Maximiliano I von Habsburgo y del rey Felipe V de España

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, monsieur. Sobre los personajes que menciona, ya he escrito algo, aunque sobre Maximiliano fue solo en relación a su primera esposa, a la que dediqué seis entradas. He publicado anteriormente sobre Felipe V y también sobre su segunda esposa.

      Feliz día

      Bisous

      Eliminar
  7. Muy buen trabajo acerca de esta mujer, que realmente varios estamos esperando que le ajusten las cuentas. Cuando lo hagan, muchos vamos a aplaudir de pie!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no se crea que ella se va a doblar cuando llegue su hora. Va a luchar hasta el final.

      Feliz domingo, madame.

      Bisous

      Eliminar
  8. Me parece muy interesante la vida de esta mujer y creo que gozaba de una gran inteligencia porque supo ganarse la confianza y el favor tanto del Rey de Francia cómo de la Reina de España sin mencionar a todos su circulo de confianza que salia beneficiado en gran medida.
    No conozco el final de la historia así que quedo expectante pero quiero darle un voto a favor, en la corte todo eran intrigas y Anne Marie sabía mover con precisión sus cartas lo que me parece digno de admiración.
    Felíz domingo, Madame.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una confianza que nunca defraudó, por cierto. Una mujer inteligente, ambiciosa y también leal.

      Feliz día, madame

      Bisous

      Eliminar
  9. Una mujer tremenda, inteligente sin duda ninguna, ambiciosa, intrigante y calculadora. Menudo curriculum iba adquiriendo para ella y para los que le caían en gracia.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, así es. Debía de tener un carisma fuera de serie, ya que le costaba tan poco atraerse las voluntades.

      feliz día

      Bisous

      Eliminar
  10. Ohhh Que Interesante todo esto, Un placer conocer tu blog y leerte, Gracias por compartir, tan interesante informacion, Si me lo permites me quedo por aqui a ver que descubro. Bendiciones

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, madame, bienvenida al tablero.
      Espero que se quede mucho tiempo con nosotros.

      Feliz día

      Bisous

      Eliminar
  11. Hola Madame:

    No me gustaría llevarle la contraria a esta dama...sería implacable. Fría y calculadora...

    Ya veremos como viene la tercera entrega.

    Besos Madame

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, como enemigo valía más tenerla lejos. Todo lo dominaba con suma facilidad.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

      Eliminar
  12. si que le va salir caro al Orleans un brindis. resulta un poco lacerante ver cómo de repente llegan estos nobles franceses y se comportan un poco como conquistadores, como el hijo del notario que no ve suficientemente lujoso su aposento. de Imperio a cuadra.
    en fin.
    que tenga buen comienzo de semana, madame!

    bisous!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues fíjese, al final siempre son los advenedizos los que no tienen bastante con lo que les parecía demasiado en otros.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

      Eliminar
  13. Me ha parecido muy entretenida estas egunda entrega y desde luego a cada paso la dama resulta cada vez más intrigante. Parece adolecer de un exceso de desparpajo muy poco deseable en una dama de su posición. "¡Casados no!" Madre mía, qué decisión la suya y qué osadía ante el propio rey.

    Bisous, Madame y buena semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso da una idea del carácter de la señora, jiji. Se ponía el mundo por montera. Me imagino la cara del rey cuando recibió esa carta, y eso que él no era el hombre más discreto del mundo para esos asuntos.

      Feliz día, madame

      Bisous

      Eliminar
  14. Mal enemigo la princesa de los Ursinos, mal enemigo; pero en cambio sus escritos, Madame, siempre son deleitosos, a pesar de la mucha maldad que encierran la mayoría de ellos. Ya veremos en qué acaba todo.
    Pedone por el retraso.
    Bisous.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, no sé si en realidad esta mujer encierra tanta maldad. Fue leal hasta el final, incluso cuando el rey de Francia había arrojado la toalla ella siguió apoyándolos. Y, por otra parte, es que el duque de Orleáns conspiraba :)
      Ambiciosa en exceso sí, pero mala no sé.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

      Eliminar
    2. Vuestra corrección me convence, Madame. Como siempre, vos sois más atinada que mi vehemencia.
      Bisous.

      Eliminar
  15. La Princesa de los Ursinos acabó acaparando demasiado poder, pues se atrevía incluso a abrir cartas y a mantener correspondencia de manera directa con Luis XIV. Mal asunto ése cuando le hicieron abandonar España y además de manera fallida. No creo que a ciertos miembros de la corte les gustase demasiado el poder acaparado por esta mujer.
    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, no les gustaba. Una persona tan poderosa siempre acapara muchos enemigos. Y el triunfo ajeno parece doblemente difícil de digerir cuando quien lo obtiene es una mujer.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

      Eliminar
  16. Tan fascinante como la primera es esta segunda entrega, Madame. Una mujer decidida y también inteligente que "jugaba" bien en la Corte.

    Bisous

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y que debía de tener una gran capacidad de seducción, ya que lograba sus fines haciéndose grata a los personajes que deseaba.

      Feliz tarde, madame.

      Bisous

      Eliminar
  17. Es impresionante la voluntad manipuladora y ansia de poder de alguna de estas mujeres notables por su belleza, su inteligencia y su capacidad de intriga. Felicidades por los dos post, madame. Beso su mano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y otra que acabó sus días en Roma, por cierto. Menudo trabajo el de usted siguiéndoles la pista a todas!

      Feliz tarde

      Bisous

      Eliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)