viernes, 15 de junio de 2012

El Duque de Monmouth (I)


Jacobo, duque de Monmouth, era hijo del rey Carlos II y su amante Lucy Walter. Nació el 9 de abril de 1649 en Rotterdam, donde Carlos vivía en el exilio después de que su padre hubiera sido decapitado a comienzos de ese año. 

Al parecer no todo el mundo se mostró convencido de que Jacobo fuera hijo del rey. De ser cierto el dato de que Carlos llegó a los Países Bajos en septiembre de 1648, el niño habría nacido tan solo siete meses después de su llegada. Eso fue suficiente para que algunas voces malintencionadas esparcieran el rumor de que ese verano Lucy había sido amante del coronel Robert Sidney, el menor de los hijos del conde de Leicester. Cuando Jacobo se hizo mayor, hubo incluso contemporáneos que observaron un notable parecido entre el joven y Sidney. 

En cualquier caso, Carlos no pareció dudar en ningún momento de su paternidad, a juzgar por el gran amor y especial debilidad que mostró por este hijo. Pronto lo puso bajo la custodia de Lord Crofts, por lo cual Jacobo llevó ese apellido hasta el momento de la Restauración en el trono de los Estuardo. 

Pasó la infancia en París, al cuidado de su abuela, la reina Enriqueta María, refugiada por entonces en su país natal. Ella trató de educarlo en la religión católica y lo envió al colegio de Jully, pero la instrucción que recibió fue bastante descuidada, algo que él lamentaría posteriormente. 

Enriqueta María de Francia, reina de Inglaterra

En julio de 1662 llegaba en compañía de su abuela a la corte de Carlos II, quien lo recibía en Hampton Court con evidente orgullo. El rey tuvo otros hijos, nacidos de diversas amantes, pero ninguno parecía despertar en él la admiración que sentía por “este nuevo Adonis”, como lo llamó un contemporáneo. Aunque solo tenía trece años en aquel momento, su aparición en la corte fue brillante. Ese mismo año recibía el título de duque de Orkney, y el 25 de febrero siguiente se convertía en duque de Monmouth. Se prepararon para él apartamentos en el palacio de Whitehall; se le asignó su propio séquito y un equipamiento que parecía más propio de un príncipe heredero. En abril de 1663 ingresaba como Caballero de la Orden de la Jarretera. 

Grammont nos ha dejado una descripción sobre él: “su figura y el atractivo físico de su persona eran tales que tal vez la naturaleza no hubiera formado nunca algo más completo. Su rostro era sumamente atractivo, pero se trataba de un rostro varonil, ni inexpresivo ni afeminado, cada rasgo ofreciendo su propia belleza y delicadeza. Tenía un talento maravilloso para toda clase de ejercicio, un aspecto cautivador y un aire de grandeza. La asombrosa belleza física suscitaba la admiración universal: aquellos que habían sido considerados apuestos antes de él, ahora pasaban a ser completamente olvidados en la corte; y todo el bello sexo le era enteramente devoto. Era especialmente amado por el rey, pero también el terror universal de maridos y amantes…” 

Y Madame Dunois nos dice de él: “Era muy apuesto, extremadamente bien formado, y tenía un aire de grandeza que respondía a su nacimiento. Era valiente, incluso hasta el exceso, y se expuso durante su servicio en el extranjero con un coraje imposible de superar. Bailaba sumamente bien, y con un aire que encantaba a cuantos le veían. Su corazón siempre estaba dividido entre el amor y la gloria. Era rico, joven, galante, y, como ya he dicho, el más apuesto y mejor formado de los hombres. Después de eso no resulta extraño que tantas mujeres se propusieran conquistar su corazón. Él era consciente de su buena fortuna, y sabía cómo emplearla… Era incapaz de limitarse a una sola conquista, y apenas había un día en que no tuviera una nueva amante; y parecía haber más fingimiento y vanidad que amor y sinceridad en todos sus lances.” 

Monmouth

Durante la juventud de Jacobo hubo un oscuro episodio. En 1671 parece que causó la muerte de un alguacil, según relatos contemporáneos. El 28 de febrero Andrew Marvell escribe: 

“… Algunas personas, al parecer de alta alcurnia, junto con otros caballeros… mataron a un pobre alguacil que rogaba de rodillas por su vida, causándole muchas heridas. Se han emitido órdenes de arresto contra algunos de ellos, pero han huido.” Y poco después vuelve a escribir: “Sin duda habréis oído cómo Monmouth, Albermale, Dunbane y siete u ocho caballeros, mataron a un pobre alguacil: todos fueron perdonados por estar implicado Monmouth, pero es un gran escándalo.” 

El 20 de abril de 1663 su padre lo casaba con Lady Anne Scott, hija única del conde de Buccleuch y la más rica heredera de Gran Bretaña. Jacobo tenía 14 años, y ella solo 12. La niña poseía excelentes cualidades además de una gran fortuna, pero no fue suficiente para atar el corazón de su inconstante esposo. Madame Dunois dice: “Tenía cuanto se puede desear para hacerla grata. Poseía virtud, ingenio, fortuna y nacimiento, y aunque no era extraordinariamente bonita, y cojeaba un poco, aun así en conjunto resultaba muy agradable. El duque lo consideraba insuficiente para corresponder a su esposa, y como ella era muy inteligente podía descubrir fácilmente las inclinaciones de su marido, de modo que las suyas fueron perdiendo vehemencia.” 

En pocos años Jacobo había acaparado una gran cantidad de honores. Era general de los ejércitos, capitán de la guardia, gobernador de Hull, rector de la Universidad de Cambridge y, en virtud de los derechos de su esposa Lord Gran Chambelán de Escocia. La ambición de Monmouth era enorme. Al principio se contentaba con distinciones militares. Solo tenía 16 años cuando tomó parte en una batalla naval, y pronto adquirió un buen conocimiento de las tácticas militares. En 1672 fue designado para un importante cometido: Carlos se había comprometido a proporcionarle a su primo Luis XIV seis mil hombres para combatir contra los holandeses. Sus soldados fueron puestos al mando de Monmouth, que llegó con ellos al campamento francés de Charleroi a tiempo para el comienzo de la campaña. Estuvo presente en la toma de varias plazas y luego regresó en julio a Inglaterra, donde fue recibido entre aclamaciones. 

Lucy Walter

En 1676 participó en el sitio de Maastricht, distinguiéndose por su valor. Desempeñó varias misiones militares más, todas con gran brillantez. La última fue en 1679, cuando fue enviado con plenos poderes para aplastar la insurrección en Escocia, donde volvió a dar muestras tanto de su coraje personal como de humanidad. Se hicieron casi doce mil prisioneros entre los que se hubiera llevado a cabo una masacre de no ser por la intervención del propio Jacobo. Finalmente se colgó solo a unos cuantos que habían tomado parte en el asesinato del arzobispo Sharpe, y aquellos que se negaron a someterse al gobierno fueron enviados fuera del país. 

En aquel tiempo la impopularidad de su tío el duque de York, que se había convertido al catolicismo, abrió el camino a la ambición desatada de Monmouth. La gente lo amaba a él por su generosidad y valor, y por otras mil brillantes cualidades que apreciaban en él. Lo querían tanto como detestaban al otro Jacobo. Para ellos era el campeón del protestantismo y de la libertad. 

Pero lo que daba más alas a su ambición era la creencia de que en realidad su nacimiento había sido legítimo. Se hizo circular la información de que el rey se había casado en secreto con Lucy Walter estando en el extranjero. Jacobo así lo afirmaba, y aseguraba poseer los documentos que lo acreditaban, pero nunca pudo mostrarlos. Carlos, por su parte, declaró que jamás había estado casado con otra mujer que no fuera su reina, Catalina de Braganza, con la que no tenía hijos. Entre las intrigas y manejos orientados a hacer creíble esta historia, se trató de obligar al obispo de Durham a firmar un falso certificado de matrimonio, pero el obispo comunicó todo el asunto al rey. 

Cuando Carlos II fue presionado por los condes de Carlisle y Shaftesbury para que declarara legítimo a Monmouth, el rey respondió: 

—Por mucho que lo ame, preferiría verlo colgado en Tyburn antes que declararlo mi heredero.


Continuará

32 comentarios:

  1. Se ve que el padre conocia bien al hijo, que serai en su epoca un gran galan, pero tenia varios fallos y lados flacos.

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    1. No, no era por eso. Es que hubiera sido un enorme disparate: dejarlo como heredero era ilegal y atentaba contra los legítimos derechos de su hermano, y no le digo contra los de un posible hijo legítimo que él hubiera podido llegar a tener. La guerra civil estaba servida si hacía algo así.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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    2. Madame Alejandra, acabo de ver que nos deja usted, ahora que entraba a dejarle mi saludo!

      Espero que no sea por mucho tiempo, y que pronto pase la mala racha. Sabe, yo también me lo había planteado esta misma semana. Tal vez convenga tomarse unas vacaciones, después de todo.

      No se vaya mucho tiempo, que nos ha dejado a medias con una historia muy interesante!

      Bisous

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  2. Madame,
    Me llama la atención que este gran señor se casara con 14 y a los 16 ya se pusiera a la cabeza de gran número de hombres de armas.
    ¿Ahora son 60 años para eso? Quizá haya algo antinatural en la incorporación de los jóvenes a todo...
    Saludos.

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    1. Monsieur, eran tiempos en los que no se solía vivir mucho. Si no empezaba usted temprano, nunca le daría tiempo a nada.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  3. No puede negar que es el digno hijo de su madre el la faz se asemejan muchísimo o me lo parece a mí en estos dos retratos.

    -El Rey no era tonto y, sabía que este era un picaflores; esto para gobernar no sirve por muy guaperas que fuese lo que sirve es el don del sacrificio y a lo mejor su supuesto padre se dio cuenta que para eso no estaba maduro(es que si sacamos las edades sería hoy un pipiolo de escasa edad). Para gobernar hay que tener otras cualidades y, sobre todo un gran conocimiento de lo que se tiene entre manos(y por lo que véo no era su fuerte).

    Madame disculpad mí extensión es que estamos en sábado y eso a mí me da mucha energía jejeje.

    Un fuerte abrazo madame:)

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    1. No, pero no era por eso, madame: su hermano era peor aún como gobernante, ya se veía. Era imprudente y encima impopular.
      No, no era por cualidades o no cualidades, sino por legitimidad. ¿Qué pasaba si él tenía luego un hijo legítimo? ¿Y qué pasaba con su hermano? ¿Cree que sus partidarios hubieran permitido que se lo despojase de sus legítimos derechos? Hubiera estallado la guerra civil, además de sentarse un peligroso precedente.
      No le preocupaba que su hijo fuera un picaflores, porque para picaflores él mismo, por cierto :)
      La edad tampoco tenía que ver, porque se trataba de nombrarlo heredero, no de ponerlo a gobernar ya. Hubiera tenido que esperar a que el rey se muriera, y tenga en cuenta que tuvo a ese hijo muy joven, por lo que en principio la espera parecía larga, y el tiempo para madurar también.

      Extiéndase, extiéndase, madame. Para mí es un placer. Algo necesitada de energía ando yo :)

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  4. Es lo que tiene ser bastardo. Jamás te reconocerá tu propio padre como un hijo de verdad, porque eso iría en contra de los considerado normal en su tiempo. Y el lío estaría servido.
    Menudo "currículum" llevaba el joven a sus pocos años. Una vida que se me antoja intensísima.
    Un saludo.

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    1. Más que contra lo normal, contra la ley, puesto que lo legal es que el heredero de la corona sea el primogénito del rey y la reina, entonces y ahora. De modo que el conflicto hubiera sido gordísimo. Pero con hijos como ese, el conflicto siempre está servido de todos modos.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  5. Menuda pieza. Si es que la belleza a veces tiene estos efectos tan negativos. Hasta su padre cambió de actitud. Creo que se pasó un poco. Lo de mujeriego es normal. Todo lo eran.
    Bueno casi todos:-)
    Bisous y un buen finde

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    1. No, su padre no cambió de actitud. Él le concedía todos los honores que fuera legal concederle. Lo único que no podía darle era la Corona.
      Sí, por mujeriego no sería su padre quien osara criticarle :)

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  6. Hola Madame:

    Y yo con 16 años andaba todavía con el scalextric...También son otros tiempos.

    Intensa vida, que ya seguiremos en la continuación

    Besos

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    1. jijiji, creo que sí, monsieur, que son otros tiempos. Se comenzaba muy pronto porque también se terminaba antes.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  7. ¡Vaya carrerita la del joven! Espero la continuación que parece que promete por su intensidad.
    Buenas tardes, madame

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    1. Fue intensa, desde luego, y siempre arrastrada por esa ambición desmedida.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  8. Ay que lios armaban los reyes con tantos hijos por todos lados. Como si ya no fuese suficiente el conflicto que surgia constantemente entre hermanos legitimos.Y el problema lo sufria el pueblo que era lo peor. Lei por ahi que esta pensando dejarnos. Tal vez sus razones sean de mucho peso pero no ignora Ud.a cuantas almas esta Ud."alimentando" con sus conocimientos y su buena prosa. Y eso amiga mia, sin duda la enriquece y ayuda a Ud. tambien en cualquier circunstancia, por dura que fuera. Estamos con Ud. anque sea de esta tan particular e impersonal forma que el presente nos impone pero que de no existir ni siquiera nos hubieramos sospechado el uno al otro. Un beso grande desde muy lejos.

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    1. Muchas gracias por sus hermosas palabras, madame. He pasado una semana tremenda, pero afortunadamente las cosas vuelven a mejorar, así que por el momento me quedo con ustedes. Es maravilloso volver a tener tiempo y recuperar la ilusión y el buen ánimo.

      Feliz tarde

      Bisous

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    2. Lástima que un joven de tantas prendas cometiera la torpeza de intrigar para conseguir algo que, era evidente, jamás podría lograr. Son apuestas muy arriesgadas. Me alegra leer que esta semana las cosas estan un poco mejor para vd. madame. Espero que en la próxima terminen de arreglarse. Beso su mano con la admiración de siempre.

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    3. Uy, madame, perdón, no había visto su comentario.

      La situación mejora al fin, en efecto. No sé por cuánto tiempo, pero me conformo con eso.

      Buenas noches

      Bisous

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  9. querida Madame no se atreva a abandonar la corte... que será de sus súbditos, nosotros aquellos que devoramos sus letras.
    espero la continuación querida amiga

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    1. Seguimos, madame, seguimos. Solo que a veces hay días en que nuestra mente está muy alejada de aquí. Pero ya todo vuelve a la normalidad.

      Muchas gracias y feliz tarde

      Bisous

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  10. ¡Ay! No hay como una buena campaña militar en el extranjero al año siguiente del escándalo del alguacil para volver como un héroe y todo quede olvidado.
    Me ha tranquilizado mucho su contestación al último comentario.
    Beso su mano.

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    1. Sí, monsieur, qué mal lo he pasado esta semana. Pero por fin parece que tocan unos días de calma.

      Buenas noches

      Bisous

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  11. Lo que más me ha llamado la atención es la clara distinción que hizo Carlos II entre sus sentimientos y los intereses de Estado, le consentía todo a Jacobo pero no logró que su padre faltase a la verdad para nombrarle heredero..
    Estoy leyendo, Madame, que anda algo atribulada, espero que se vayan solucionando las cosas y que no tengamos que privarnos del placer de su compañia.
    Bisous.

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    1. Gracias, madame, por el momento se van solucionando. Si todo sigue así, entonces va bien.

      Buenas noches

      Bisous

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  12. Hello my friend, I am from Thailand.
    I do hope you don't mind if we could exchange link
    Here is my site
    alisharesidence.blogspot.com/

    Regards,
    Alisha

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  13. ¿Qué? ¿Y nos dejáis así con este suspense? La tentación de buscar información es demasiado grande, pero la repeleré.
    Buen fin de semana.

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    1. Pues ahora mismo estará lista la segunda parte, madame.

      Buenas noches

      Bisous

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  14. Por muy popular que fuera lo que está claro es que era un hijo engendrado fuera del matrimonio con lo cual lo tenía difícil. Seguiré atenta a la continuación.

    Bisous.

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    1. Pero él no se resignaba a ser bastardo. El rey le concedió tanto y lo distinguió tanto que desató su ambición.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  15. toma castaña! vaya contestación la del rey, preferir verlo colgado... qué crack. hay que ver, que cuanto más tienes, más quieres. no tenía bastante con ser quién era, quería ser el propio rey.
    veremos como termina, aunque viendo sus relatos, quienes se encaran con el rey en cualesquiera época, pinta malamente.
    bisous madame!!

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)