viernes, 4 de mayo de 2012

El Príncipe de Viana (IV)


Juana Enríquez acudió a Aragón a consultar con su esposo, el rey Juan II, las propuestas que le habían presentado, y luego regresó a Barcelona a dar contestación. Por segunda vez sufrió el desaire de no ser admitida dentro de la ciudad, pidiéndosele que declarase cuál era la voluntad de su esposo a los embajadores enviados a su encuentro por el príncipe. La reina pasó entonces a Terrassa con ánimo de detenerse allí a comer, pero los del lugar le cerraron las puertas y tocaron las campanas a rebato, “como si sobre ellos viniese una banda de malhechores o forajidos”. 

La respuesta del rey no agradó, puesto que había algunos puntos en los que no deseaba ceder. La reina les dijo que sus poderes para ampliar la concordia eran amplios, y que si la dejaban entrar en Barcelona, se compondrían las cosas en el término de tres días. Pero en la ciudad corría el rumor de que había dentro gente en inteligencia con la reina, y fue tal el tumulto que se organizó que Juana hubo de regresar a Martorell y de allí pasar a Villafranca, donde por fin se firmó el convenio. En él Carlos era nombrado lugarteniente general irrevocable del rey en Cataluña, y se estipulaba su padre se abstendría de entrar en ella. 

La noticia causó gran regocijo en Barcelona. Se organizaron procesiones y toda clase de festejos para celebrarlo. El príncipe juró solemnemente conservar las constituciones del principado, los usos de Barcelona y las demás libertades de Cataluña, y armó caballeros a varios ciudadanos. Luego salió de la iglesia paseando por las calles con estoque delante de sí, como correspondía a su dignidad, y seguido de las aclamaciones y aplausos de todo el pueblo. 

Juan II de Aragón

Pero la desconfianza de los dos partidos seguía siendo la misma. En esta incertidumbre, Carlos envió una embajada al rey de Aragón para que confirmase la concordia ajustada por la reina. Los embajadores debían después seguir camino hasta Castilla para concluir el asunto de su matrimonio con la infanta Isabel. 

Juan, “que aborrecía este enlace más que la muerte, detuvo a los embajadores bajo pretexto de que no era decente seguir en aquel concierto mientras el rey de Castilla tenía una guerra tan furiosa contra él”. Luego envió a Nogueras, su hombre de confianza, a notificarle al príncipe la causa de la detención. 

—Maravillado estoy, Nogueras, de dos cosas —le dijo Carlos—: una, de que el rey mi señor no haya escogido persona más grata que vos para enviarme, y otra, de que vos hayáis tenido osadía de poneros en mi presencia. ¿No os acordáis ya de que estando preso en Zaragoza tuvisteis el atrevimiento de venir con papel y tinta a examinarme y a entender por vos mismo que yo depusiese sobre las maldades que entonces me fueron levantadas? Quiero que sepáis que jamás me acuerdo de este paso sin dejarme arrebatar de la ira, y sed cierto que si no fuera por guardar la reverencia al rey mi señor, de cuya parte venís, yo os hiciera salir sin la lengua con que me preguntasteis y sin la mano con que lo escribisteis. No me pongáis, pues, en tentación de más enojo; yo os ruego y mando que os vayáis de aquí, porque mis ojos se alteran al ver un hombre que tales maldades pudo levantarme. 

Nogueras intentó responder, pero el príncipe no se lo permitió. 

—Id, vuelvo a decir —lo interrumpió—, y no sopléis el carbón que está ardiendo. 

Blanca de Trastámara, hermana de Carlos de Viana - The Lost Gallery

En realidad Carlos se había casado siendo muy joven en el castillo de Olite con Inés de Clèves, sobrina del duque de Borgoña, pero la joven falleció en 1448 sin haberle dado hijos. Los que el príncipe tenía eran todos ilegítimos, fruto de su relación con diversas mujeres. De Brianda de Vega, con la que mantuvo una tormentosa relación llena de rupturas y reconciliaciones, tuvo a Felipe de Navarra, conde de Beaufort; de María Armendáriz, dama de su hermana Leonor, tuvo a Ana. El príncipe había prometido casarse con ella si le daba un varón, pero eso nunca llegó a suceder. Y de una hermosa siciliana de origen humilde tuvo a Juan Alonso. Ante la falta de descendencia legítima, urgía ocuparse de su matrimonio, pero Carlos no dejaba de temer las intrigas de su padre y su madrastra, que ya casi habían logrado ganarse al rey de Castilla y tentaban constantemente la fidelidad de muchos grandes señores de Cataluña. 

El príncipe buscó entonces una alianza con el rey de Francia, Luis XI, que acababa de alcanzar el trono. Quería que lo ayudase a recuperar Navarra, para lo cual le ofrecía casarse con una de sus hermanas y unir a la suya, Blanca, con Filiberto, conde de Ginebra, heredero de Saboya y sobrino de Luis. 

Pero ningún proyecto iba a poder ya ser llevado a cabo. La salud de Carlos, que se resentía desde que había abandonado la prisión de Morella, acabó de arruinarse con estas preocupaciones, y fallecía en septiembre de 1461. 

Estuvo a punto de casarse con Brianda in articulo mortis, pero finalmente, consciente de la pesada carga de la herencia que dejaría a su hijo Felipe, tan solo un niño, y de que su matrimonio solo serviría para continuar esas luchas fratricidas, decidió no hacerlo y dejar a su hermana Blanca como heredera. 

Árbol genealógico de los Trastámara. En amarillo los reyes de Castilla, en rosa los de Aragón y en azul los de Navarra

Al tener Juan noticia de su muerte, hizo jurar heredero de Aragón a su hijo Fernando. La reina, en compañía de sus damas, fue a ver la capilla donde estaba el cadáver del príncipe, y al llegar a él “hizo encima una cruz y la besó”. Pocos días después fallecía el repostero de Carlos, y comenzaron los rumores acerca de que había ingerido algún alimento destinado al príncipe. La reina dio permiso para que se abriera su cuerpo y se encontraron los pulmones podridos, igual que los de Carlos. El príncipe había fallecido posiblemente víctima de la tisis, pero era imposible evitar que se hablara de envenenamiento.

El prestigioso antropólogo forense José Manuel Reverte Coma realizó un exhaustivo estudio de los restos del príncipe con las conclusiones siguientes: “Los médicos diagnosticaron que la muerte fue ocasionada por una pleuresía. Se ha hablado y se habló en su tiempo de que pudo morir envenenado con Arsénico, pero en el estudio de los restos que hemos practicado minuciosamente, hemos podido comprobar que el cadáver presentaba aún huellas de haber sufrido una pleuresía de origen tuberculoso. Aún se han podido teñir los Bacilos de Koch con una reacción específica. El estudio con microscopía electrónica de un centenar de muestras no presenta rastros de Arsénico como se decía. Lo que queda de tejido pulmonar se puede observar que estuvo adherido a la pared torácica… A mi entender el diagnóstico realizado por los médicos que le atendieron fue correcto.”

El problema es que, según un estudio publicado recientemente, los restos que fueron analizados no corresponden en realidad a Carlos de Viana. El príncipe reposó en el presbiterio de la catedral hasta que su padre lo mandó llevar a Poblet, donde se dispuso un arca cubierta de terciopelo negro, en el panteón de los duques de Segorbe. Los catalanes quisieron hacer de él un santo, y empezaron a publicar supuestos milagros. 

En 1837, una revuelta popular arrasó el Monasterio de Poblet y expulsó a los monjes. Las tumbas fueron abiertas y los restos esparcidos por el suelo. Así permanecieron hasta ser trasladados a la catedral de Tarragona. Cuando posteriormente regresaron a Poblet, se mezclaron arbitrariamente, y la momia del príncipe se creó a partir de tres cadáveres diferentes. La columna vertebral había sido cortada con una sierra, y de cintura para abajo los restos no se correspondían con su cuerpo. Según el profesor Reverte Coma, eran los de una mujer. En la parte superior (cabeza, tronco y extremidades), "el embalsamamiento fue intenso", y se identifica con Carlos de Viana. El rostro del príncipe, destruido, conservaba la marca de un pendiente de oro en la oreja derecha. Como tras su muerte se había extendido el rumor de que era un santo, se creía que sus despojos tenían poderes curativos, por lo que en 1541 se le amputó el antebrazo para conservarlo como reliquia. 

Leonor de Trastámara, condesa de Foix, hermana de Carlos de Viana - The Lost Gallery

José Manuel Quintana hace en este párrafo una valoración del príncipe de Viana en comparación con sus contemporáneos: 

“Se puede decir que en él se perdió el príncipe más cabal que entonces se conocía. Su padre, don Juan II de Aragón, fuera de sus talentos militares, no puede ser considerado sino como un hombre faccioso y turbulento, que ni de particular ni de rey tuvo ni dio sosiego; Enrique de Castilla era un imbécil; Luis XI un déspota capcioso y sanguinario; Fernando de Nápoles, otro político suspicaz, pérfido y malquisto; Alfonso de Portugal, inquieto, ambicioso y desgraciado, es solo conocido por sus tristes y ambiciosas pretensiones sobre Castilla. El emperador de Alemania, Federico III, débil, supersticioso, indolente y avaro, fue el desprecio universal de Italia y Alemania. Todos ellos, a excepción de Fernando, rudos y bárbaros: todos reinaron, y aquel que recibió de sus mayores la mejor educación… aquel que en los nueve años de su gobierno en Navarra hizo la prueba de su moderación y su justicia; aquel a quien los votos, los aplausos y las aclamaciones de todos los pueblos que le conocían le llamaban al mando y al gobierno, este acabó desgraciadamente luchando por su existencia, aborrecido y perseguido de su padre y despojado de lo que era suyo.” 


Bibliografía: 
El Príncipe de Viana – M. J. Quintana 
Diario de Navarra, 10 de septiembre de 2008
Informe del Profesor José Manuel Reverte Coma


21 comentarios:

  1. Ni muerto le dejan a uno en paz. Lo que hicieron con el cadáver del príncipe Carlos no tiene nombre. A su lado la historia del doctor Frankenstein se queda pequeña. Y encima se llevan el brazo como si fuera una reliquia. Y es que los hay brutos.
    Un saludo.

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    1. A mí nunca dejará de asombrarme las mutilaciones que sufren los cadáveres de los santos. Es increíble llegar a la conclusión de que descuartizar un cadáver y quedarse con un trocito los va a proteger de todo mal. No alcanzo a comprender cómo pudo ser posible alguna vez.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  2. Vaya unas joyitas de contemporáneos. En el país de los ciegos el tuerto es el rey.
    Muy bueno el árbol genealógico que incluye Madame, al menos así no me pierdo entre tanto lío de familia. Y lo de profanar las tumbas era un vicio y estoy de acuerdo que un brazo de un cadáver no hace milagros, pero hay quien se lo cree a pie juntillas.
    Bisous y buena tarde

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    1. Fíjese cómo prosperaron los Trastámara, madame, a pesar de su origen bastardo.
      Lo de los cadáveres, lamentable. Mejor no hablar.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  3. Pobre príncipe incluso después de muerto siguió teniendo su cadaver una "vida" inquieta. Igual que su vida así fue tras su muerte. Lástima, se me ha hecho un príncipe simpatico y agradable.

    Bisous y buen fin de semana

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    1. Gozó de muchas simpatías también en vida, pero simpatías fue lo único que pudo tener. Al final murió sin reinar en su reino.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  4. Pobre Juana, qué desprecios hace pasar la vida pública. ¿Y qué decir de Nogueras? ¿Y qué decir del príncipe o mejor dicho de su cadáver? ¡Ay qué pena y qué dolor!
    Bisous.

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    1. Bueno, la ventaja que tiene el muerto sobre el vivo es que al menos ya no se entera.

      Feliz fin de semana, monsieur.

      Bisous

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  5. Después de tanto tiempo, es un placer volver a sus textos. Diversos motivos me han tenido alejado de este mundo. Poco a poco me iré poniendo al día. Me ha gustado mucho su artículo.
    Buenas tardes, madame

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    1. Monsieur, bienvenido de regreso!

      Muchas gracias y feliz fin de semana.

      Bisous

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  6. Hola Madame:

    Vengo con retraso. Estaba leyendo la III parte de la historia.

    Triste destino el del príncipe y me refiero a lo ocurrido con su cadáver...Entre mutilaciones y huesos que no son de él...

    Besos Madame

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    1. Sí, en muerte no fue más afortunado que en vida, el pobre hombre.

      Feliz fin de semana,monsieur

      Bisous

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  7. El pobre Carlos al final fue víctima de la Parca, esa enemiga silenciosa contra la cual nadie puede luchar sino la ciencia. En aquel entonces ésta estaba poco desarrollada y es claro que Carlos pudo enfrentarse contra todo, incluido su padre, menos con esta contrincante feroz.
    Por cierto, me recuerda la mutilación de su cadáver a lo que se solía hacer con la momias egipcias.
    Besitos

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    1. Con lo poco desarrollada que estaba la medicina, normal que surgieran constantemente rumores de envenenamiento. Pero parece estar bastante clara la causa de la muerte en este caso.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  8. Hola, Madame

    Siempre me ha caido bien Carlos. Quizá porque las injusticias eran muchas o porque lo veía desvalido frente a su padre.

    Lo que no sabía era su cuerpo, no es tal y ahora parece un mecano, hecho a cachitos. Menos mal que está muerto.

    Bonitas entradas sobre el príncipe de Viana.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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    1. Es un personaje que resulta sumamente romántico, madame.

      Muchas gracias, me alegra que le haya gustado.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  9. A juzgar por los calificativos empleados por el señor Quintana me atrevo a decir que los gobernantes de la época, en en el viejo mundo, eran muy similares a los que ahora gobiernan al viejo y también al nuevo mundo. No hemos mejorado en nada.
    Ha sido muy interesante esta serie sobre asunto tan complejo y que usted ha resuelto con soltura y claridad suficiente.
    Beso su mano.

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    1. La verdad es que el caballero fue despiadado en su apreciación. No es muy objetiva, en el sentido de que resalta solamente lo negativo de todos excepto del príncipe, pero eso no quiere decir que no se merezcan los calificativos que les pone.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  10. Mire que tenian idas y vueltas estas gentes, pero lo llamativo es que en plena Edad Media, al menos confiaban en sus reinas para negociar acuerdos, treguas y demas, no como en otros paises o a posteriori cuando se consideraba que solo servian para dar hijos o para bordar. Algo bueno tenian que tener.

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    1. Sí, pero no se engañe: en Aragón había ley sálica, por lo cual Juana, la nieta de Juan II e hija de Fernando el Católico, no podía reinar allí.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  11. un fantástico relato que como siempre me ha ayudado a entender algo más de una época y unos personajes que tenía en nebulosa. el panegírico del señor Quintana, no tiene desperdicio tampoco, pero supongo que cuando fue el único que no llegó a gobernar, algún defecto tendría. aunque fuera el defecto de no saber llegar a reinar.
    saludos madame, buen lunes!

    bisous!

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)