miércoles, 2 de mayo de 2012

El Príncipe de Viana (III)


El rey de Aragón se alarma al saber que su hijo se encuentra en Sicilia y que allí las gentes lo aclaman a su paso. La isla pertenecía entonces a la Corona de Aragón, y Juan teme que el príncipe se proponga arrebatársela. Pero Carlos declara que su intención es “volver a la obediencia y servicio de su padre”, y se niega a las repetidas instancias que se le hacen para coronarle rey de Sicilia. Dedicaba su tiempo a la lectura de los libros de los monjes benedictinos de San Plácido de Messina, a escribir obras en prosa y en verso y a mantener correspondencia con algunos eruditos y humanistas. “No aspiraba sino a reposar de tantas agitaciones y torbellinos”. 

Carlos envió a su padre embajadores que negociaran una reconciliación, y después zarpó de nuevo. Tras pasar por Cerdeña, donde obtuvo las mismas aclamaciones, llegó a Mallorca. Desde allí escribió una carta en la que se reducía a la obediencia paterna: “Y non tema ya usía de mí; ca dejadas las razones que Dios y naturaleza quieren, ya estoy tan Farto de males y ausadas de mar, que me podéis bien creer.” 

Al fin se firmó el convenio el 23 de enero de 1460. La parte de Navarra que obedecía al príncipe se entregó al rey, con poco contento por parte de los beamonteses, que se resistían a ello. Al príncipe se le devolvía Viana, pero quedaba desterrado de los reinos de Navarra y de Sicilia. 

Palma de Mallorca

Desde Mallorca Carlos viajó a Cataluña. El rey, ya anciano y dominado por una mujer ambiciosa y arrogante, temía el interés y la cálida acogida que el príncipe recibía por todas partes. Se ofendió porque en Barcelona lo trataron con la solemnidad de primogénito, y ordenó que hasta que él no lo declarase por tal, no se le diesen más honores que a cualquier infante hijo suyo. 

Los reyes de Aragón acudieron a entrevistarse con Carlos en Barcelona. El príncipe salió a recibirlos hasta Igualada, se postró a los pies de su padre y, tras besarle la mano, le pidió perdón por todo lo pasado y solicitó su bendición. Con el mismo respeto hizo reverencia a la reina, y juntos entraron los tres en buena armonía en Barcelona, donde hubo muchos festejos públicos. 

Pero el rey ya no amaba a su hijo, y en cambio veía por los ojos de su mujer, que aborrecía a Carlos. Juana Enríquez tenía un hijo del rey: Fernando, un niño de ocho años para el que ambicionaba toda la gloria. Para ella el Príncipe de Viana era un estorbo que hacía sombra a su pequeño, un problema que había que eliminar. 

Juan quería que Carlos tomara por esposa a Catalina, hermana del rey de Portugal. Él accedió, a pesar de que era más de su gusto Isabel, la hermana del rey de Castilla. Pero los reyes de Aragón querían a Isabel para su hijo Fernando. Enfrascados en ese proyecto, Juan descuidaba el casamiento de Carlos como cosa de poca importancia, y seguía sin declararlo su sucesor. 

Fernando de Aragón, futuro Fernando el Católico

Resultó entonces que los grandes de Castilla, descontentos del gobierno de Enrique IV, conspiraron contra él y atrajeron al rey de Aragón a su causa. Para equilibrar la balanza, el rey de Castilla quiso estrechar lazos con el príncipe de Viana y le ofreció a él la mano de Isabel. Carlos cometió la imprudencia de escuchar con agrado al emisario. 

El almirante de Castilla, padre de Juana Enríquez, averiguó el trato secreto que había entre su rey y el Príncipe de Viana, y puso sobre aviso a su yerno. Dicen que Juan al principio no quiso dar crédito a la noticia, y que “fue menester para que la creyese que la reina se la confirmase, llorando y maldiciendo su fortuna”. Viéndose engañado, decidió arrestar a su hijo. 

Cuando lo mandó llamar, muchos de sus amigos y consejeros previnieron a Carlos. Unos opinaban que debía escaparse a Sicilia y otros a Castilla, pero todos le pedían que no fuera a ponerse en manos de sus más encarnizados enemigos. Su médico le decía: 

—Señor, si sois preso, de cierto sois muerto, porque vuestro padre no os prenderá sino para haceros matar; y aunque os hagan la salva, os darán un bocado con que os enviarán vuestro camino. 

Al final el príncipe decidió obedecer a su padre y presentarse en Lérida, donde se celebraban Cortes. El rey le dio la mano y le besó, según era costumbre, y un instante después daba la orden de apresarlo. 

Juan II de Aragón

Al escuchar las terribles palabras, Carlos se echó a sus pies y exclamó: 

—¿Dónde está, oh, padre, la fe que me disteis para que viniese a vos desde Mallorca? ¿Adónde la salvaguardia real que por derecho público gozan todos los que vienen a las Cortes? ¿Dónde la clemencia? ¿Qué significa ser admitido al beso de su padre y después ser hecho prisionero? Dios es testigo de que no emprendí ni imaginé cosa alguna contra vuestra persona. ¡Ah, señor!, no queráis tomar venganza contra vuestra carne ni mancharos las manos con mi sangre. 

El rey lo escuchó sin conmoverse y luego lo entregó para su custodia. 

Los diputados de Cataluña se presentaron a recordarle a Juan el seguro que daban las Cortes y le pidieron que les entregara al príncipe, a cambio de lo cual ofrecían cien mil florines. Las Cortes de Aragón, que se celebraban por las mismas fechas en Fraga, enviaron también una diputación solicitando clemencia, pero el rey se negó a todo concierto y ordenó que se abriese de nuevo el proceso contra Carlos. Sus enemigos lo acusaban de querer matar a su padre, y de haber planeado un viaje secreto a Castilla. 

Juan de Beamonte había sido apresado al mismo tiempo. Beamonte fue tratado con sumo rigor e interrogado acerca de las acusaciones que se hacían a su señor. En cuanto al príncipe, fue llevado a diversas fortalezas hasta que finalmente se le creyó seguro en Morella. A las peticiones de clemencia contestaba el rey que él haría lo que la justicia y la obligación le mandaran, y concluía con una amenaza: 

—Acordaos que la ira del rey es mensajera de muerte.* 

Viana, Navarra

“El principado apeló a las armas. A gran toque de trompetas se tremolaron sobre la puerta de la Diputación las banderas de San Jorge y la Real, se proclamó persecución y castigo contra los malos consejeros del rey, se mandaron armar 24 galeras, se cerraron unas puertas de la ciudad”. Se empezó a convocar y alistar gentes de armas en defensa de su príncipe. Todos los Estados del reino pedían a voces al prisionero. 

El rey hubo de claudicar y conceder la libertad al príncipe, dándosela como si fuera a ruegos de la reina su madrastra. Ella misma se hizo este honor en la carta que escribió a los diputados de Cataluña, avisándoles que ya había conseguido del rey la libertad de su hijo y que  iría a buscarlo personalmente a Morella para llevarlo a Barcelona. 

La Diputación envió embajadores a pedirle a la reina que ella se abstuviese de llegar hasta Barcelona si quería evitar los escándalos que su presencia iba a ocasionar, de modo que Juana hubo de quedarse en Villafranca del Panadés mientras el príncipe seguía camino y hacía su entrada triunfal. Desde el puente de Sant Boi hasta la ciudad, todo el camino estaba lleno de ballesteros y gente armada. Salían a su encuentro grupos de niños, que le saludaban gritando: 

—¡Carlos, primogénito de Aragón y de Sicilia, Dios te guarde! 

Barrio gótico de Barcelona

Toda la ciudad salió a recibirle, los nobles a caballo, la Rambla guarnecida de más de cuatro mil menestrales armados. Las grandes luminarias que se encendieron por la noche completaban la demostración del contento general. 

El rey de Aragón estaba amenazado por todas partes, y muy especialmente por los castellanos. El rey de Castilla ya se hallaba en Navarra con un gran ejército, y a Juan le faltaban fuerzas para triunfar sobre todos los frentes abiertos. Por tanto, necesitaba concluir pronto la paz. Para firmarla, Carlos pedía ser reconocido como heredero y que se pusiese como gobernador en Navarra a otra persona que no fuera su hermana la condesa de Foix

También negociaba la reina desde Villafranca, pero los diputados, por odio a su persona, le presentaban unas propuestas tan duras “que más parecían escarnio que composición.” 


*El rey cita los Proverbios de Salomón: "La ira del rey es mensajera de muerte, y es de sabios procurar calmarla."


Continuará.

26 comentarios:

  1. Hay que ver lo que es capaz una madrastra en beneficiar a su hijo. ¿Es que no había otra manera de arreglar las cosas?
    Vaya jaleo que se traían unos con otros y da mucha tristeza ver a un padre en contra de su hijo. El poder y la ambición son malos consejeros.
    Bisous y feliz tarde noche

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    1. Pues teniendo en cuenta que Carlos era el primogénito, la única forma de que Fernando fuera el heredero era que el mayor desapareciera o quedara fuera de la circulación de alguna forma.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  2. Muy mal se las tuvo que ver el rey para acabar cediendo a las presiones y preservar la vida de su propio hijo, muy a su pesar y sobre todo para enojo de la reina.
    Un saludo.

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    1. Sí, pero no se da por vencido. La pugna no ha terminado, y ni él ni Juana Enríquez está dispuestos a que las cosas terminen así.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  3. Estoy aprendiendo mucho con usted, Madame, yo tengo la tendencia de leer de la monarquia inglesa -no se porque-, sin embargo he comenzado apreciar la inmensa riquesa de los reyes y sus vidas con sus entradas. Muchas gracias. Un abrazo,

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    1. Muchas gracias, madame. La monarquía inglesa también es un tema apasionante al que hemos dedicado numerosos artículos.

      Buenas noches

      Bisous

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  4. Trataré de expresarme algo mejor que la última vez, en la que no sé cómo fue usted capaza de contestarme, si ni yo mismo al releer mi comentario fuí apenas capaz de entender lo que había querido decir, jejejeje.-:)
    Está claro que las posturas eran irreconciliables, y como tantas veces ocurrió y ocurriría después en otros casos de la historia, la tenacidad, y otras cosas que ya nos contará usted, de una madre lograría su propósito. Dije que fueron unos hechos fundamentales para comprender la próxima unidad nacional y añado ahora que con su ayuda esto se hace mucho más fácil. Beso su mano.

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    1. Pues me quita un peso de encima que no lo encuentre usted farragoso, monsieur. No es de los textos más sencillos precisamente. Intento quitarle complicaciones innecesarias, pero si lo reduzco mucho, todo serán datos secos sin apenas referencias a las que asociarlos para que nos digan algo y los retengamos mejor. Complicado jardín, pero una historia apasionante al mismo tiempo la del Príncipe de Viana.

      Buenas noches

      Bisous

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    2. Sí,el pobre paso, como se suele de decir, las de San Amaro. Hace unos años, durante una excursión a Morella, estuve en el interior de la estancia en la que estuvo preso. No debió ser nada agradable para él.
      Buenas noches. Beso su mano.

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  5. el príncipe Carlos tiene todos los números para acompañar a la Parca así como se despiste un poquito así. y muy bien intencionado y muy lo que quieras sería, pero también el hombre daba pie a que el padre le tuviera ojeriza. por lo de hacerle oídos al matrimonio.
    a ver cómo escapa nuestro Joan II 'el Gran' de la que le viene encima.
    bisous!

    pd. hacía que no veía escrito 'villafranca del panadés', ni le cuento ;)

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    1. El Gran??? No me toma el pelo?? Así llaman a Juan II? Es para morirse. Debe de ser que Gran significa otra cosa.

      Y a que hacía igual de tiempo que no veía escrito Lérida? :)

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  6. Que de detalles aporta usted sobre la vida del Príncipe de Viana y toda la realeza hispana, que confluirán en la unidad dinástica de los Reyes Católicos. Seguiremos aprendiendo. Un abrazo, madame.

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    1. Fue un tanto agitada su vida, desde luego. Seguramente hubiera preferido algo más tranquilo, pero ya era tarde para retroceder.

      Feliz tarde,monsieur

      Bisous

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  7. Increíble. Este período de la historia es la monda. Fiero, lleno de turbulencias. En esta entrada los vaivenes del príncipe son peores que el Ibex-35.
    Me encantan las frases casi bíblicas que esparcidas, especialmente la de la ira del rey.
    Saludos, madame.

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    1. jijiji, no sé si peores, tal como están las cosas.

      La frase de la ira del rey es bíblica del todo, sin el casi.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  8. temible frase Madame...
    realmente un padre puede ser tan cruel?
    sigo la historia querida amiga, saludos

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    1. Él lo era, desde luego. Y tenía una esposa que, sibilinamente, lo empujaba bastante.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  9. ¡Qué trepidante se está poniendo esta historia! Hay que tener el corazón de pedernal o/y estar muy obnubilado por el poder, para no conmoverse ante el hijo suplicante.
    Gracias, Madame, siempre disfrutamos a la par que aprendemos con estas magníficas entradas.

    Muy buenas tardes.

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    1. Yo creo que realmente había llegado a odiarlo. No se puede entender tanto rigor. Porque desavenencias entre un rey y sus hijos ha sido moneda corriente, pero la inflexibilidad de Juan y su rigor fueron increíbles.

      Feliz tarde, madame.

      Bisous

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  10. La escena del cautiverio del príncipe Carlos se asemeja muy mucho a la vivida entre Felipe II y su hijo, también el príncipe Carlos. La diferencia estriba en que Carlos de Viana estaba perfectamente desde el punto de vista psicológico.
    Las luchas entre Juan II y su hijo me parecen muy interesantes y, como le dije en otro comentario, creo que parte de la culpa se le podía achacar a Juana Enríquez. Ahora que lo pienso Juana podría muy bien parecerse a Isabel de Farnesio... Vaya día que tengo hoy de comparaciones, madame.
    Besitos

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    1. Sí, se asemeja la historia a la vivida por Felipe II con su propio hijo, salvo en que, debido a esa diferencia, Felipe poca alternativa tenía. Pienso que Juan pudo haber llevado mejor ese asunto. Y desde luego, Juana Enríquez tuvo bastante que ver. Una buena comparación la de Isabel de Farnesio.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  11. Ese beso entre padre e hijo me recuerda el beso de Judas a nuestro Señor; ciertamente poco carácter demuestra un hombre que es capaz de despreciar a su propio hijo con tal de agradar a una esposa ambiciosa, y muy poca misericordia si además es incapaz de perdonar a alguien que se muestra arrepentido.

    Bisous y buen finde, Madame.

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    1. Sí, pero tampoco hay que echarle toda la culpa a la esposa. Es preciso tener en cuenta que él aún no estaba casado con ella cuando, a la muerte de su primera esposa, ya se había negado a entregarle a su hijo el reino de Navarra, herencia de su madre. Juana, después, solo le decía las cosas que él quería oír, al fin y al cabo.

      Feliz fin de semana también para usted, madame.

      Bisous

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  12. Está resultando apasionante y muy movidita la historia del Príncipe de Viana. Pero eso sí, muy interesante.

    Voy a por la siguiente entrada.

    Bisous

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    1. Gracias, madame. Me alegra que la historia resulte de su interés.

      Feliz tarde

      Bisous

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  13. Quienes niegan la culpabilidad de Juana Enriquez en la muerte de Carlos de Viana son de una ingenuidad perversa. Hijos del Franquismo que quieren idealisar a Fernando de Aragon. Efectivamente no existe una confesión escrita de Juana. Realmente es estúpido esperarla. Entonces Blanca de Navarra según ellos habrá muerto también en forma natural. Carlos probablemente haya estado enfermo pero la ayudadita es evidente al morir su pastelero poco después.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)