martes, 24 de abril de 2012

María de Borgoña (VI)


A las tres de la tarde del 22 de junio de 1478 nacía en Brujas el primer hijo del matrimonio. Era un varón al que llamaron Felipe y que iba a ser conocido como “el Hermoso”. Felipe se casaría un día con la infanta Juana, hija de los Reyes Católicos, y a través de ese matrimonio reinaría posteriormente en Castilla dando origen a la dinastía de los Austria. 

En cuanto nació el niño, el señor de Ravenstein despachó un mensajero hacia el campamento de Pont-à-Vedin, donde se encuentra el duque de Borgoña. Maximiliano recibe la noticia con gran alegría. Está impaciente por reunirse con María, pero incluso después de firmar una tregua le fue preciso detenerse en Lille durante casi tres semanas para tomar disposiciones en el terreno militar. Por fin pudo estar de regreso el 2 de agosto. 

Maximiliano no pudo estar presente en el nacimiento de ninguno de sus tres hijos. Cuando nació Margarita en Bruselas el 10 de enero de 1480, había tenido que acudir a Malinas, y no conoció a su hija hasta el mes de junio. El tercero, Francisco, nace en Bruselas el 2 de septiembre de 1481. Él se encuentra en Amberes, y cuando llega, cuatro días después, tan solo puede permanecer dos junto a su esposa y sus hijos antes de partir de nuevo. El pequeño Francisco no viviría mucho tiempo; tan solo unos meses. 


En Brujas se preparaba el bautismo del primogénito con gran esmero. Se construyó una galería que iba desde la puerta del palacio hasta el crucero de la iglesia de San Donato, y la pila bautismal, regiamente decorada con un dosel, se elevó para que fuera vista por el pueblo. Los tapices de Borgoña cubrían las paredes de la iglesia y adornaba el patio y la puerta; las gentes habían adornado las fachadas de sus casas, y en las calles lucían los colores blanco, negro y oro. Las autoridades de Brujas, con antorchas en la mano, abrían el cortejo. El clero y la nobleza que no estaba en los campamentos precedían a Margarita de York, vestida de terciopelo negro y acompañada por su caballero de honor y por el de María. El conde de Saint-Pol llevaba al niño, envuelto en un manto de tisú de oro carmesí. 

Cuando terminó la ceremonia y se cantó el Te Deum, Margarita, que era la madrina, junto con Adolfo de Cleves, señor de Ravenstein, que era el padrino, presentó al niño a la multitud. “Después de lo cual María recibió a su hijo con gran alegría y se obsequió con vino y golosinas”. Al son de trompetas se iba sembrando por la calle monedas de oro y de plata entre las voces de “¡Largueza!” que lanzaban los heraldos. 

El viernes 25 de mayo de 1481 fue un gran día para María, como madre y como duquesa. La Orden del Toisón de Oro celebraba sesión para recibir a nuevos caballeros, y el primero de ellos era el pequeño Felipe, a punto de cumplir tres años. El príncipe heredero tomaba el relevo de sus antepasados. 


Pero la dicha de ambos esposos no iba a durar mucho tiempo. En el mes de marzo de 1482 la corte había sido invitada por el duque de Cleves a un castillo en los alrededores de Brujas. Al alborear la mañana todo era animación con los preparativos de una cacería que iba a desarrollarse en las marismas vecinas. Maximiliano formaba parte del cortejo junto con María, de la que no se había separado durante el otoño ni el invierno, así como todas las damas de honor y numerosos señores. 

Él, impaciente, se pone enseguida en marcha con su séquito. La duquesa es rápida, pero no puede seguirle. Lleva su gavilán en su puño y captura su primera garza. Después ve otra posada en un prado; en ese momento bordeaba la zanja de un nuevo canal en construcción. Acaricia el cuello del caballo con la palma de la mano para obligarlo a saltar. “En ese momento cayó de su hacanea, que salta mal”, nos cuenta Molinet. El caballo perdió pie y cayó al suelo, y “la duquesa quedó aprisionada debajo del animal”. Commines, en sus memorias, precisa que María “cayó sobre un gran madero”

Horriblemente magullada, María no se movía. Con el mayor cuidado se la traslada a una casa próxima y la tienden sobre cojines, cerca del fuego. Cuando llega Maximiliano presa de la mayor inquietud, ella ya ha vuelto en sí y pide que la lleven a su palacio de Brujas. En cuanto llega, sus damas la meten en la cama y los médicos le prescriben una poción calmante. Transcurren tres semanas durante las cuales su estado se va agravando progresivamente. 

La familia del emperador Maximiliano, por Bernhard Strigel. En el retrato, pintado hacia 1515, mucho después de la muerte de María, aparece el matrimonio junto a sus tres hijos y su nieto, el futuro Carlos V.

A sus 25 años, minada por la fiebre, pronto advierte ella misma la gravedad de su estado y lamenta haber corrido al encuentro de la muerte, que presiente próxima. Le obsesionan los peligros que, con su desaparición, correrán sus países, su marido y sus hijos. La paz aún no se ha concertado con Francia, y teme que Borgoña no permanezca fiel a Maximiliano cuando ella ya no esté. El día 26 quiere que se reúnan ante ella los caballeros del Toisón de Oro, el Gran Consejo y los principales señores de la corte. Se dirige a ellos por última vez y les pide que sigan unidos y mantengan su lealtad a su marido y a sus hijos

Después de una ligera mejoría que experimenta ese día, su estado empeora de repente. María se despide de su familia. Al día siguiente recorre las calles de la ciudad la procesión de la Sagrada Sangre, reliquia de Brujas. La estatua de oro del Cristo atormentado es llevada hasta la habitación donde agoniza María, que la ve y reza por última vez. Maximiliano, al que han apartado “del doloroso espectáculo de la última lucha que su mujer sostiene contra la muerte, se sume en plegarias y lamentos en su gabinete”. En él estaba cuando ese día, “dos horas después de la velada de sobremesa”, vienen a comunicarle su muerte. 

El cuerpo de María, entregado a los cuidados de sus damas, fue embalsamado según costumbre y vestido con un severo traje negro con una gran cruz bordada en oro. Colocaron su cuerpo sobre un lecho de ceremonia alumbrado por cuatro grandes antorchas. Solo entonces se permitió a Maximiliano verla. Su dolor era extremado. 


Durante tres días desfiló el pueblo ante su duquesa, que quiso ser enterrada en la iglesia de Nuestra Señora de Brujas. La comida de exequias se sirvió en palacio, y se sirvió a los pobres de comer y de beber. El duque apenas pudo probar bocado. 

Al día siguiente de las exequias, todo el que iba a palacio recibía una limosna por amor de Dios y para que rogase por la difunta. De Brujas y de sus inmediaciones llegaron más de cuatro mil personas para aprovechar la ocasión. 

Años más tarde, en la corte de su hija, Margarita de Austria, Juan Lemaire de Belges evoca la muerte de la duquesa en las Epístolas del amante verde, : 

Y ese rocín maldito y desdichado 
Es causa de que se perdiera antaño, 
¡ay!, de muerte prematura, María, 
Tu noble madre, tierna y dulce amiga. 

Luis XI no perdió tiempo en sacar partido a la muerte de María. Un niño de corta edad quedaba al frente de Borgoña y amparado en la tutela de su padre. Pero para los borgoñones Maximiliano era tan solo un extranjero, y si bien había sido un buen esposo para su duquesa, muchos de ellos no querían al viudo gobernando en solitario. Se produjo un periodo de agitación en el que Luis pudo obligar a Maximiliano a aceptar el tratado de Arras de 1482, mediante el cual el Franco-Condado y Artois pasaron temporalmente a manos francesas. Ambos territorios fueron recuperados once años después con el tratado de Senlis, que establecía la paz en los Países Bajos.


Bibliografía:
María de Borgoña - Yves Cazaux
Luis XI - Paul M. Kendall
Louis XI - Auguste Bailly

26 comentarios:

  1. Morir tan joven no es algo natural.
    La falta de un referente materno de peso y del afecto que solo una madre puede dar, tal vez pesaron mucho en la evolución de la personalidad del joven Felipe, quien hizo de la promiscuidad una forma de ser.
    Un saludo.

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    1. Sí, fue malcriado, sin sus padres, en manos de gente que le consentían caprichos para mantenerlo contento y retener así el poder. Hicieron de él una personalidad caprichosa y acostumbrada a tener lo que deseaba.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  2. Después de disfrutar del bautizo y de la dicha del matrimonio, lo que menos me esperaba es esta muerte tan absurda. Lástima de 25 años, y esos tres hijos huérfanos. El destino y las estrellas no se portaron muy bien que digamos.
    Me ha parecido una mujer con mucho coraje.
    Bisous

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    1. Una verdadera tragedia. En lo mejor de la vida, cuando había alcanzado la felicidad y formado una familia, tuvo que despedirse para siempre.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  3. Hola, Madame

    Ya adelantabais que la vida de María sería dura. Murió joven, dejando tres niños pequeños y una situación política complicada.

    Vamos conociendo poco a poco más datos sobre la familia paterna de Carlos I.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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    1. Fue dura y además demasiado breve. Qué pocos días de felicidad pudo vivir.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  4. Me gusta, señora, cómo nos lo ha contado. Cómo humaniza la historia sin dejar de lado las consecuencias históricas de los hechos cotidianos, la vida y la muerte.
    Beso su mano.

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    1. Muchas gracias, monsieur. Ya sabe que lo que más me interesa son las personas, el lado humano, esos seres vivos que quedan tantas veces reducidos a fechas y batallas.

      Buenas noches.

      Bisous

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  5. Hola Madame:

    Me dió tristeza la muerte de Maria...Una vida dura, pero se me antoja que fue feliz a pesar de


    Cómo dice el Marques, humaniza los hechos histórico con sus relatos.

    Besos

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    1. Sí, conoció la felicidad, aunque apenas tuvo tiempo a disfrutarla.

      Como digo, es el lado humano lo que más me atrae de la Historia. Pretende rescatar a los personajes, y estudiarlos por encima de sus hechos.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  6. 22 de junio de 1478, memorable fecha para María de Borgoña y de rebote para España por la vía del posterior matrimonio. Triste final el de María, víctima de un accidente a tan temprana edad.
    Bisous.

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    1. Arrancaba una parte importante de la historia de España cuando nació ese niño. Quién lo iba a decir!

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  7. Qué pena, murió muy joven. Pero por lo menos en su matrimonio fue feliz aunque no estuvieran mucho tiempo juntos. Me ha gustado mucho esta entrada.

    Bisous

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    1. Muchas gracias, madame. Su vida fue agridulce, y sobre todo breve, pero fue el origen, junto con su esposo, de una gran dinastía.

      Feliz día

      Bisous

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  8. vaya, al final la cosa ha terminado mal. y claro, es la madre de Felipe el hermoso, un personaje un tanto 'oscurecido' de la historia de españa, (iba a decir, como su esposa juana, pero no tanto). y ya está el rey francés buitreando.
    un capítulo de la historia que no tenía yo muy por la mano, como tantos otros. un gran relato, como siempre.

    saludos, madame!
    bisous!

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    1. Muchas gracias, monsieur. Efectivamente, es la madre de Felipe el Hermoso, y por tanto un personaje que merecía la pena conocer con un poco de detenimiento.

      Feliz día

      Bisous

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  9. Pobre María, esa muerte tan prematura y ella preocupándose por su marido, sus hijos y la paz con Francia, y no por su persona. Ni la reliquia de la sangre pudo salvarla. Excelente, madame, toda la serie dedicada a María de Borgoña. Bisous.

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    1. No es para menos. Tuvo semanas para pensar en todo, y la verdad que las perspectivas, con su heredero tan pequeñito, no eran nada alentadoras.

      Muchas gracias, monsieur.

      Feliz día.

      Bisous

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  10. Sucede a veces que cuando la felicidad es mucha hasta los ángeles parecen tener envidia, enviando así cualquier suerte de mala fortuna para truncar una dicha que no consideran propia de simples mortales. Triste la falta de María a tan temprana edad, dejando un esposo desolado y a unos hijos demasiado jóvenes. Seguramente fue muy difícil para todos superar semejante ausencia.

    Bisous y buena semana.

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    1. Es una de esas historias cuyo final nos gustaría poder cambiar con la máquina del tiempo. Hoy por hoy no es posible, pero quién hubiera podido concederle siquiera unos años más.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  11. Territorios que cambian de mano y gobierno, son el escenario donde nos muestra, Madame, cómo la vida y la muerte no hace distingos.
    María, pobrecilla, anticipaba su muerte. Así que imaginamos el dolor añadido de una madre y esposa que deja sin protección a sus hijos.

    Bisous y buenas tardes.

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    1. Cuando somos jóvenes pensamos que tenemos toda la vida por delante. Pero en un instante todo puede terminar para cualquiera.
      Un final terrible el de esta mujer, terminar la vida tan pronto, apenas comenzaba a disfrutarla.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  12. La muerte acecha en cada esquina y puede aparecer en cualquier momento. La juventud, en esa situación, alguna batalla puede presentar mas nadie sabe el resultado del enfrentamiento. En el caso de María, sus 25 años no hicieron mella ni asustaron a la Muerte que decidió llevársela a su reino. Maximiliano le guardó siempre memopria y creo que no volvió a casarse a pesar de su juventud, ¿no?
    Besitos

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    1. Sí, madame, él volvió a casarse, pero seguramente nunca olvidó a María. Hizo que su figura apareciera representada en aquel balcón de Innsbruck, junto a él y su última esposa, Blanca María Sforza.

      Feliz día

      Bisous

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  13. Que corta vida. Que triste que dos persona que se amaban y habían logrado una familia ejemplar, vean terminado sus sueños por un tonto accidente.
    Muy triste, un amor truncado.

    mariarosa

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    1. Una tremenda crueldad. Le quedaba mucho por vivir, aunque fueran tiempos en los que una enfermedad podía llevarte por delante en cualquier momento. Ni siquiera gozando de buena salud se libró de la muerte.

      Feliz día, madame.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)