miércoles, 18 de abril de 2012

María de Borgoña (III)


María de Borgoña es apenas una adolescente cuando ya se da cuenta de la importancia de su persona en la política de su padre y en las ambiciones de los grandes príncipes de Europa. Adquirió una madurez precoz y un gran sentido de sus responsabilidades. Como observa Gaillard, “Solo veía por los ojos de su padre a todos los príncipes que aspiraban a su mano; le eran agradables cuando el duque aprobaba sus diligencias y le resultaban indiferentes cuando el duque rompía con ellos.” 

Las primeras negociaciones matrimoniales las entabló el rey Juan II de Aragón, que proponía como novio a su hijo, el que un día sería el rey Fernando el Católico. María solo tenía cinco años. Un año después, una embajada muy discreta del emperador le pedía una entrevista a su abuelo, el duque Felipe. En esa audiencia secreta, que tuvo lugar en Lille, el emperador pedía la mano de María para su hijo Maximiliano, pero la respuesta de Borgoña fue que ella “era aún jovencita, y le faltaba mucho para tener edad de casarse ni de dar palabra de ello”. Luis XI, por su parte, proponía a su hermano Carlos de Valois, duque de Berry, un matrimonio que tanto se esforzó después en impedir. 

En 1469 María tenía doce años y seguía siendo hija única. De hecho, su padre no iba a tener descendencia de su segundo matrimonio. Ese año el emperador cede a Borgoña sus dominios alsacianos a cambio de una cantidad económica y durante las negociaciones se sugiere nuevamente que, para sellar la alianza, podrían casar a Maximiliano y María. Sin embargo, después de la firma del tratado de Saint-Omer el 9 de mayo, no vuelve a hablarse de la boda. 

Federico III de Austria

Poco después el rey de Francia conseguía un heredero varón con su segunda esposa, Carlota de Saboya. A finales de 1471, cuando el niño apenas tenía año y medio, propone a Carlos el Temerario el matrimonio del Delfín con su hija, que ya tiene catorce. Incluso llegará a ofrecer la devolución de las plazas de Picardía como regalo por la boda. 

Por entonces el hermano del rey caía gravemente enfermo, al mismo tiempo que su amante Colette de Chambes, con la que tenía dos hijas. Ella falleció, pero él se recuperó, y en febrero de 1452 reanudaba su proyecto de matrimonio con María. Sin embargo, poco después el príncipe tenía una recaída que no pudo superar. Carlos moría el 24 de mayo de 1472. 

Según informes que llegaban a Borgoña, se atribuía su muerte a un atentado organizado o alentado por Luis XI, lo que desata la indignación del Temerario. En un rotundo manifiesto, denuncia el fratricidio cometido, afirmando que el príncipe ha “muerto por venenos, maleficios, sortilegios e invocaciones diabólicas”. Se basaban, sobre todo, en que el rey de Francia había anunciado prematuramente la muerte de su hermano, lo que resultaba sospechoso. Lo más probable es que Carlos de Berry haya sido víctima de una enfermedad venérea que se combinó con la tuberculosis que padecía, pero todo el mundo, excepto en Francia, creyó en el fratricidio. Así las cosas, era inevitable una nueva campaña bélica que se prolongó hasta que el cansancio de ambos y la falta de recursos los obligó a firmar una tregua en noviembre. 

Durante toda esa campaña, Nicolás de Calabria, duque de Lorena desde la muerte de su padre —una muerte que también resultó misteriosa— se mantuvo al lado del duque de Borgoña. Anteriormente había estado prometido a la princesa Ana de Beaujeau, hija del rey de Francia, pero cuatro días antes de la muerte de Carlos de Berry había salido de la corte de Luis XI para dirigirse a la de Borgoña. 

María de Borgoña rezando

María estaba en esos momentos libre de compromiso, de modo que la prometen a Nicolás. El duque de Lorena es seductor, y lleva con elegancia el sobrenombre de “grato” que le han dado las damas de París. Con el mismo agrado lo recibe María cuando él le hace la corte. Pero sucedió que en 1473, justo antes de que comiencen las conversaciones de Tréveris entre Borgoña y el Imperio, y cuando se había llegado incluso a los preparativos para la boda de María con Nicolás, se dio la extraña coincidencia de que al novio le atacaron unos dolores de vientre que en tres días acabaron con su vida. 

El duque de Borgoña, con su suntuoso séquito, hacía su entrada en Tréveris en la tarde del 30 de septiembre. Vestía armadura clara cubierta por un manto rutilante de perlas, rubíes y diamantes, y su caballo iba enjaezado de tisú de oro violeta. El emperador Federico III, que había llegado dos días antes, salió a su encuentro con su hijo Maximiliano y las princesas de su casa, vestidos todos con gran lujo. Los cumplidos que se intercambiaron duraron más de una hora. Entre fiestas, ceremonias, torneos, misas y recepciones que rivalizaban en brillantez, iba a tratarse finalmente del matrimonio de María con Maximiliano, así como de la creación del reino de Borgoña, un viejo sueño de Carlos el Temerario. 

No todos los príncipes alemanes estaban de acuerdo con ver a Borgoña convertida en un reino. La apuesta del emperador era demasiado arriesgada, porque, aunque María seguía siendo la heredera, quedaría desplazada si el duque lograba un varón. ¿Y quién detendría el poder de Borgoña si se la consolidaba de ese modo? Federico III vacila, y cuando todo está preparado para la coronación en la catedral de Tréveris, la negociación llega a un punto muerto. Carlos se exaspera; se decide aplazarlo todo para una próxima entrevista y despedirse solemnemente, pero el emperador se irá incluso antes de la despedida. “En una pálida madrugada huyó por el curso del Mosela”. 

Carlos el Temerario

Cuando el Temerario abandona Tréveris lo hace decidido a imponerse él mismo la corona, ya que se la niegan. Para comenzar, crea el Parlamento de Malinas y lo eleva al rango de corte soberana única, con autoridad sobre todas las jurisdicciones del ducado. Romper así con el Parlamento de París y con la corte imperial es, de hecho, instaurar la soberanía total, y una declaración solemne y unilateral de independencia. 

En adelante todas sus acciones resultarán frenadas por la falta de dinero. Sus empresas fracasan por falta de medios y, buscando nuevos recursos, el duque acelerará su caída atacando los bienes del clero. Por otra parte la nobleza, sobre todo la flamenca, inquieta por las nuevas medidas, lo abandona. Los Estados provinciales de Flandes se niegan a reclutar un ejército. Carlos les habla de traición, los acusa de haber envalentonado a sus enemigos con su comportamiento, y luego prorrumpe en amenazas. 

Los ataques a sus territorios comienzan a sucederse. El duque cae enfermo, hasta el punto de temerse por su vida. Pide que le envíen a su hija con una escolta suficiente, con el pensamiento de tenerla a su lado en la esperanza de conseguir unirla a Maximiliano. 

Durante su enfermedad, Carlos va perdiendo más apoyos frente a la liga que se ha formado contra él. “Ve la realidad con sangre fría… No teme a la muerte. Se juega su destino a la ruleta: lo salvará o lo perderá todo”. A pesar de sus esfuerzos, solo consigue reunir un ejército insuficiente. Refugiado en su tienda de campaña, Carlos medita. “Parece que lee, pero a menudo sostiene el libro al revés”


En la mañana del 5 de enero de 1477, la tropa borgoñona corta al enemigo el camino de Nancy. “Nieva. A través de un bosque y por la nieve que apaga los ruidos, se infiltran los suizos”. Hacia la una de la tarde deja de nevar, y entonces los suizos caen sobre los borgoñones. El ejército del duque queda destrozado, pero él combate con su mítico valor de costumbre. Un caballero lorenés le asesta tres golpes mortales. “El caballo huye, pero, extenuado, vacila ante el arroyo. Carlos de Borgoña cae al suelo para no levantarse nunca más.” 

Encontraron su cuerpo desnudo y mutilado, con el rostro contra la tierra y la piel adherida al suelo por la helada, en medio de mil cuatrocientos de los suyos.


Continuará

24 comentarios:

  1. Una historia muy movidita, con batallas y mutilaciones, posibles envenenamientos o presuntas enfermedades venéreas y posiblemente una peritonitis. El caso es que el enlace parece gafado.
    Un saludo.

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    1. Sí, no traía suerte estar prometido a María. Los novios no solían vivir mucho. Valor tendría que echarle Maximiliano!

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  2. Uff madame, cuantos intentos de boda y de casar a maría que parece que tiene mala suerte. Y cuanto guerrea y lucha Carlos para acabar muriendo de esta manera. Parece que no tenían buena estrella.
    Bisous y buenas noches

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    1. No, no la tenían, madame. La suerte se agotó con el abuelo. En adelante no será igual.

      Buenas noches.

      Bisous

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  3. Bella historia de Maria de Borgonna, me ha impresionado mucho. La pobre muchacha!.
    Madame, ha sido un placer, como siempre visitarla. Un abrazo,

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  4. ¡Qué barbaridad querer comprometer a una criatura de cinco años y qué extrañeza su desparpajo al rechazarlo! ¿Sería tal vez una premonición del mal fin que le esperaría a sus pretendientes?

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    1. No, pero la respuesta no la dio ella, desde luego. Fue la respuesta oficial de Borgoña.

      Alguno tuvo mejor final :)

      Feliz día, monsieur.

      Bisous

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  5. pues ahora veo porqué le llamaban el Temerario. intentar consolidar un reino que no interesaba a nadie, no podía significar más que ganas de buscarse la ruina. un mal cálculo. y ahora a ver cómo se manejan los destinos de maría, después de tan altas espectativas de boda.

    saludos madame!
    bisous!

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    1. Sí, se ganó el nombre a pulso. Casi nada lo que pretendía.
      Y en menuda situación queda ahora María, como duquesa de Borgoña. Francia se dispone a zamparle el ducado.

      Feliz día, monsieur.

      Bisous

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  6. Hola, Madame

    Me da pena María, parece solamente una pieza de intercambio. En qué situación quedará ahora, con su padre muerto, sin apenas dinero y además con la leyenda de la muerte de sus pretendientes a sus espaldas.

    Seguiré leyendo atentamente para ver cómo discurre su vida.

    Feliz día, Madame.

    Bisous.

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    1. Pues menuda papeleta le toca, porque a ver cómo va a defender Borgoña la pobre chica.
      Veremos cómo sale de esta, si es que sale.

      Feliz tarde,madame.

      Bisous

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  7. La horrible escabechina no presagia nada bueno para María.
    Mucho coraje y determinación le hará falta a la gentil muchachita para salvar tantos obstáculos.

    Muy buenas tardes.

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    1. Y se percibe tan frágil que no parece que vaya a salir airosa, madame.

      Feliz tarde.

      Bisous

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    1. Es que para eso ya tienen la wikipedia, monsieur, y yo no aportaría nada. Este blog es para las personas a las que les gusta leer (hay algunas) y desean ampliar sus conocimientos :)

      Feliz tarde

      Bisous

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  9. Curioso el que a María quisieran casarla con Fernando de Aragón, porque, como todos sabemos, luego llegarán a ser consuegros. De todos modos en Europa había un puñado de casas reinantes para elegir, así que no es de extrañar estos enlaces. La cuestión es que tanto a Aragón como al Imperio Alemán les interesaba dejar de lado a Francia y si Borgoña se unía a ellos mucho mejor. Pero, de momento, estamos en guerra. Ya se verá después.
    Besitos

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    1. Sí, la heredera de Borgoña es lógico que tuviera tantos novios. El ducado era sumamente codiciado.

      Feliz día, madame.

      Bisous

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  10. No parecía una dama muy afortunada en amores la señora María, puesto que estar prometido con ella suponía o la muerte o una enfermedad que pronto conduciría a ella. ¿En tres días se murió el duque de Lorena a causa de unos dolores de vientre? ¡Madre del Señor! De todas formas me ha llamado la atención la sumisión de la dama a la hora de acatar los designios de su padre, aceptando o rechazando proposiciones al gusto de su progenitor. Bien sabemos que muchas vecs no sucedía así.

    Una guerra cruenta y un final terrible para un temerario, sin duda.

    Bisous y buen fin de semana, Madame.

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    1. Al final acabó encontrando su amor, madame. Pero no era afortunada, no. En menuda posición queda ahora.

      Feliz fin de semana también para usted, madame.

      Bisous

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  11. Vaya final para el Temerario! Voy a ver la continuación para saber que pasa con María.

    Bisous

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  12. Decidimente, María no tuvo mucha suerte. Encontró pareja, pero no la deseada, y así tantas y tantas mujeres en la historia. Excelente todo el relato, madamen, pese a que algunos le parezca excesivo; a mi no. Un cordial abrazo y muy buen fin de semana.

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  13. Tremendo el final del Temerario. La historia está hecha de ambiciones y de traiciones, también de cobardías: un emperador huyendo de tapadillo de unas negociaciones matrimoniales. Ay. Beso su mano, madame.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)