domingo, 25 de marzo de 2012

La conquista de Britania


Augusto tuvo en mente la ocupación de Britania, pero antes había mucho territorio por pacificar y reorganizar después de la conquista de las Galias por César, y además debía hacer frente a las tribus germánicas. Por tanto, nunca llegó a prestar mucha atención a aquella isla lejana, ni tampoco lo hizo su sucesor, Tiberio

Calígula se sintió más tentado, debido a un asunto de la política interna de los britanos. El jefe más importante de la Britania meridional era por entonces Cunobelino, rey de la tribu de los catuvellaunos, amigo de Roma y antiguo aliado de Augusto. Su hijo Adminio, tras protagonizar una rebelión, fue derrotado y enviado al exilio. En el año 40 Adminio se dirigió a la Galia y ofreció entregar Britania a Roma si los romanos le conseguían el trono. 

Pero en el año 43 moría Cunobelino y era sucedido por dos de sus hijos, mucho más antirromanos que él. Uno de ellos era Caractaco

Los catuvellaunos habían invadido las tierras de un cacique de Kent llamado Verica. Este había vivido en Roma durante mucho tiempo y ahora pedía ayuda a sus viejos amigos. El ataque recibido por parte de un aliado supuso para los romanos el pretexto para invadir Britania. Para entonces el emperador era Claudio, quien había sucedido a Calígula en el año 41. 

Claudio proclamado emperador - Alma Tadema

El general Aulo Plaucio desembarcó en sus costas con 40.000 hombres. Sometieron con rapidez la región situada al sur del Támesis y dieron muerte a uno de los hijos de Cunobelino, pero el otro, Caractaco, siguió combatiendo en solitario, y durante años asoló las ciudades fundadas por los romanos. Su lucha era una guerra de guerrillas, atacando en bosques, colinas y terrenos difíciles y evitando siempre el enfrentamiento abierto. 

Los romanos tenían intención de establecer una verdadera ocupación, así que, tras vadear el río Támesis, establecieron un fuerte y dejaron una guarnición en él. El fuerte se convirtió pronto en una ciudad a la que llamaron Londinium. 

Caractaco tuvo que abandonar su capital de Camulodunum, situada a unos 65 kilómetros al noroeste de Londinium, y el poblado celta se convirtió entonces en la capital de la nueva provincia romana de Britania. Más tarde sería llamada Colchester. El propio emperador había llegado con elefantes y artillería pesada, completando la marcha triunfal hacia Camulodunum. 

El líder celta se refugió en el sur de Gales, pero finalmente fue capturado tras una derrota a manos de Ostorio Escapula a orillas del río Severn. Caractaco se había refugiado entre los brigantes, pero fue traicionado por la reina Cartimandua, que lo entregó a los romanos. Fue enviado a Roma como prisionero, cargado de cadenas y en compañía de su familia. Recibió un buen trato, puesto que tuvo la suerte de que fuera Claudio el emperador. 


Una vez en Roma, pronunció estas palabras ante el senado y el propio emperador: 

“Si a mi alto nacimiento y distinguido rango hubiera yo añadido las virtudes de la moderación, Roma me habría mirado como un amigo más bien que un prisionero, y vosotros no habríais desdeñado la alianza con un príncipe descendiente de antecesores ilustres y que gobernaba muchas naciones. El cambio de mi suerte os da gloria a vosotros y me humilla a mí. Yo tenía armas, soldados y caballos; poseía extraordinarias riquezas; ¿ha de extrañar que no quisiera perderlas? Porque Roma aspira al dominio universal ¿han de resignarse los hombres tácitamente a la sumisión? Impedí por largo tiempo el avance de vuestras armas, y si hubiera obrado de otro modo ¿habríais tenido vosotros la gloria de la conquista y yo de la valiente resistencia? Ahora estoy en vuestras manos. Si queréis vengaros, pronto se olvidará mi destino y no recibiréis honor de hacerlo. Conservadme la vida y quedaré hasta el fin de los tiempos como un monumento a vuestra clemencia”. 

Diez años después de la derrota de Caractaco, Roma conquistaba también Gales bajo el mando del procónsul Suetonio Paulino.


Bibliografía:
La formación de Inglaterra - Isaac Asimov
Anales - Tácito

38 comentarios:

  1. Me han parecido sabias y destacables las palabras Caractaco ante el senado.
    Siempre llego a la misma conclusión. La buena estrella es estar en el momento justo en un lugar determinado.
    Bisous y feliz tarde madame

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí. Imagínese que le hubiera tocado Calígula.

      Gracias, madame, feliz tarde también para usted.

      Bisous

      Eliminar
  2. Pese a declararme más a favor de los romanos que de los griegos (cosa que no sé por qué extraña a muchos), me encantan las historias de caudillos rebeldes al Imperio.
    Gracias por ilustrarnos como siempre.
    Bisous!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre tiene algo de romántico esa resistencia desesperada de los celtas frente al poder de Roma, desde luego.

      Feliz domingo, madame.

      Bisous

      Eliminar
  3. Ay que tema ese de la dominacion de unos por otros. Antes era por la guerra. Ahora es por la economia. Alguna vez los pueblos viviran en paz.? Yo creo que no , no porque la mayoria de los humanos seamos viles sino porque los que ansian el poder usualmente lo son, salvo rarisimas excepciones de paises con pueblos muuuuy cultos que saben poner limites a sus gobernantes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, no creo que consigamos nunca vivir en paz. No lo llevamos en los genes, madame. Siempre encontraremos un motivo para empuñar las armas, por desgracia.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

      Eliminar
  4. Las palabras de Caractaco están llenas de sentido común. Una manera elegante y mesurada de no irritar a los vencedores. Roma quedaría así satisfecha. Afortunadamente ya no había ningún Calígula psicópata en el imperio.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Caractaco tuvo que bajar la cabeza y tragarse el orgullo solicitando clemencia de Roma. Pero hizo lo más sensato.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

      Eliminar
  5. Palabras muy bien dichas, muy reflexivas las de Caractaco, pero no actuó de la misma manera que pensaba. Tal vez, la conquista de Britania, fue una de las pocas gestas reconocibles del emperador Claudio, aunque también actuó con sensatez en la política interna. Buen domingo, madame.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que al principio no pensaba eso. Supongo que creyó que podría ganar, o al menos no quiso rendirse sin luchar.

      Feliz comienzo de semana, monsieur.

      Bisous

      Eliminar
  6. Se aunó el pico de oro de Caractaco, qué astuto al apelar al buen nombre de Roma en la posteridad, y la suerte de un emperador sensible que supo entender el mensaje.
    El santoral celta es impagable, estoy por comprarme un gato y darle el nombre de Cunobelino.

    Buenas tardes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Madame, si no se decide por el gatito, pruebe con un peluche. Tienen sus ventajas, y una puede ponerles igualmente nombres celtas.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

      Eliminar
  7. Hola, Madame

    Impresionante y muy sabio el discurso de Caractaco. Supo dar hablar por él y por su lucha, además de dejar claro cuál era la situación de Roma.

    Menos mal que era Claudio el emperador, si hubiera seguido Calígula jamás habríamos podido leer este estupendo discurso.

    Feliz domingo, Madame.

    Bisous.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tuvo suerte, sí. Unos años antes, su vida no hubiera valido nada.

      Feliz comienzo de semana, madame.

      Bisous

      Eliminar
  8. Una reflexión interesante la de Caractaco. Un gran discurso que fue escuchado por quien tenía que hacerlo...
    Me agrada el acento del norte de Londres (el de anglia). Quizás el habla del rey se hubiese parecido al acento actual ;D

    Besos Madame

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creo que se pareciera mucho, monsieur :)
      En todo caso, yo creo que tendríamos que ir más bien a Gales para encontrar un eco de lo que un día fue.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

      Eliminar
    2. Hola, Manuel. Ojo! Anglia aún no existía, los anglos no eran celtas, sino del norte, germanos, escandinavos, etc. Esa raza que arrasó con los romanos en el siglo V. Otros de estos fueron los sajones y jutos, de allí el nombre anglosajón.
      Saludos, Manuel. Espero no te moleste mi intromisión, fue con buena intención.

      Eliminar
  9. Listo este Caractaco, y muy elocuente al argumentar tan astutamente la defensa de su vida. El resto lo hizo la bondad de Claudio.
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Caractaco supo combatir y supo luego apaciguar, lo que no está mal. Se ve que era capaz de manejar la diplomacia tan bien como las armas.

      Feliz comienzo de semana, monsieur.

      Bisous

      Eliminar
  10. Palabras muy reflexivas la de Caractaco, también creo que le ayudó el tipo de emperador que había en ese momento, Claudio. Por cierto, Madame, ¡vaya nombrecitos los de estos nativos!

    Bisous

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como para aprenderse toda la genealogía de memoria!, verdad, madame? :)

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

      Eliminar
  11. Muy sabias palabras las de Caractaco, y muy bondadoso el emperador Claudio, muchos se aprovecharon de esa condición, no solo este hombre...

    Un beso, Madame

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo que Claudio fue algo así como un oasis en medio del desierto, tanto para los romanos como para los celtas.

      Feliz comienzo de semana, monsieur.

      Bisous

      Eliminar
  12. ¡Qué discurso tan hábil e interesante! "Conservadme la vida y quedaré hasta el fin de los tiempos como un monumento a vuestra clemencia”. Antes habla de la moderación, pero en nada se muestra moderado, sino altivamente sometido a la evidencia de haber perdido la guerra.
    Como siempre, Madame, sois genial.
    Bisous.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, monsieur, es usted quien es demasiado amable siempre conmigo.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

      Eliminar
  13. O cómo poner la piel de gallina una lunes por la mañana cualquiera con este discurso, entre lo grandioso y lo triste. Un rey pide clemencia.
    Y uno va pensando en la rueda del destino, que no deja de girar.
    Las ilustraciones, madame, en su línea. BUUF. Me chiflan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hoy se está arriba y mañana abajo. Lo importante es saber adaptarse y reaccionar, como hizo Caractaco.

      Feliz comienzo de semana, monsieur.

      Bisous

      Eliminar
  14. vaya speech el del líder celta. cualquiera diría que unos cuantos siglos más tarde ese mismo discurso lo podrían soltar cualquiera de los pueblos 'liberados y civilizados' por los siguientes habitantes de la isla.
    una duda. en el cuadro de la proclamación de claudio... ¿claudio es el que está tras la cortina?
    espero que tenga un buen día, madame.

    bisous.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, monsieur. Se supone que encontraron al pobre Claudio escondido detrás de una cortina.

      Feliz lunes, monsieur.

      Bisous

      Eliminar
  15. Sabias palabras de un hombre vencido, que pese a su rebeldía al Imperio no duda en humillarse ante sus hombres y solicitar clemencia para sí y los suyos.

    Bisous, Madame.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supo adaptarse a las circunstancias adversas, en efecto. Fue uno de los perdedores con mejor suerte, además.

      Feliz día, madame

      Bisous

      Eliminar
  16. Que valiente. Saber proclamar su verdad frente a sus enemigos. Sus palabras lo pintan de cuerpo entero para la eternidad.

    Muy buena entrada Madame.

    mariarosa

    ResponderEliminar
  17. Un gran discurso el del rey derrotado en plan de nadar y guardar la ropa, aunque como bien dices si no hubiera sido Claudio el emperador... otra suerte habría corrido

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tuvo suficiente con la humillación de la derrota y la exhibición pública en Roma, pero al menos salvó la vida.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

      Eliminar
  18. Estos nombre britanos me recuerdan las aventuras de Astérix, qué le voy a hacer, madame. Me ha lalamdo la atención también que uno de los generales romanos que llegó para pacificar la región se llamaba Aulo Plaucio, que es el nombre utilizado por el escritor Henryk Sienkiewicz en su novela Quo Vadis?. Este personaje es el padre de la protagonista.
    Besitos

    ResponderEliminar
  19. Pero esta gloria no duró para siempre, puesto que un tiempo después vinieron los lobos del norte y arrasaron con todo.
    Madame, este Cenubelino será el Cimbelino de Shakespeare? A lo que me remite a la hermosa canción de mi adorada Loreena Mckennitt titulada justamente Cymbeline.
    Divina la primera imagen de Lionel Noël Royer.
    Ahora pasaré a leer acerca de esta traidora, no la tenía :-) . Besos, Madame!

    ResponderEliminar
  20. Sabias palabras del prisionero , Roma siempre tuvo un pretexto para invadir territorios vecinos
    y si no existia se lo inventaba jeje
    Un abrazo madame

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)