sábado, 10 de marzo de 2012

Cristina de Suecia

*Cristina de Suecia en 1634, por Jakob Elfbas*

Cristina nació en Estocolmo, en el castillo de las Tres Coronas, el 8 de diciembre de 1626, hija del rey Gustavo Adolfo y de María Leonor de Brandenburgo. Todo en ella resultó extraordinario desde el momento de su nacimiento, muy esperado: los hijos que había dado a luz la reina nacían muertos o habían fallecido apenas nacer, de modo que el reino permanecía sin sucesión. Suecia esperaba con aliento contenido la llegada del nuevo bebé real. 

Los astrólogos no pronosticaron mejores augurios cuando Cristina vino al mundo, si bien habían asegurado que sería el ansiado varón. La cuestión es que, aunque fue una niña, la propia reina nos cuenta en su autobiografía que las comadronas se confundieron en un primer momento con su sexo. Es obvio que alguna extraña circunstancia tuvo que contribuir a tan singular error, al margen de que fuera tan peluda y berreara con tal vozarrón —de hecho la reina siempre tuvo una voz masculina. 

Su padre no se arredró, sino que puso al mal tiempo buena cara y exclamó: 

—Será una chica lista: ¡ya ha conseguido engañarnos a todos! 

Tre Konor (Castillo de las Tres Coronas), Estocolmo

La ambigüedad de Cristina se mantuvo durante toda su vida. Su gusto por emplear ocasionalmente vestimenta masculina y por las actividades tradicionalmente reservadas a los hombres, así como los rumores sobre su sexualidad, hicieron que en 1965 se exhumara su cuerpo para ver si había signos de hermafroditismo. No se encontró peculiaridad alguna, si bien Carl-Herman Hjortsjö, el antropólogo físico que llevó a cabo la investigación, declaró que los resultados no eran concluyentes. 

Cristina nos es descrita a través de las crónicas como una niña muy fea, y un accidente ocurrido durante la infancia iba a empeorar su aspecto: no era más que un bebé cuando se les escurrió a las sirvientas de entre sus brazos y cayó al suelo. Como consecuencia de esta mala caída, siempre tuvo un hombro deformado, más alto que el otro. 

Gustavo Adolfo falleció el 16 de noviembre de 1632, durante la guerra de los Treinta Años, en la batalla de Lützen, y así Cristina subió al trono cuando estaba a punto de cumplir seis años de edad. Él había dado órdenes de que la niña fuera educada como príncipe, y Cristina juró como rey, no como reina. 

Cristina de Suecia a los seis años

La niña lloró la muerte de su padre durante largos días, a pesar de que nunca fue una persona de lágrima fácil. El rey había amado mucho a su hija, pero Maria Leonor mantuvo una extraña actitud de rechazo hacia ella. Por alguna razón, nunca la aceptó. 

Cristina, que estudiaba durante 12 horas al día, seis días a la semana, fue una alumna brillante. Además de ejercitarse en la equitación y la esgrima, hablaba varios idiomas, entre ellos el francés, español, italiano, alemán y latín; tenía profundos conocimientos de filosofía y fue discípula de Descartes, que murió en su palacio de Estocolmo. En palabras del canciller Oxenstierna, “no parece una mujer en absoluto”, sino que, por el contrario, tenía una “inteligencia brillante”. Le apasionaba el teatro y el ballet, mantenía una orquesta italiana y otra francesa en la corte y siempre se rodeaba de intelectuales. 

Le gustaba la caza y las actividades típicamente varoniles; en cambio, en tareas femeninas, según sus propias palabras “era una completa nulidad, y no veía el modo de mejorar”. A veces daba la impresión de no considerarse una mujer ella misma, como cuando dijo: “Amo a los hombres, pero no porque sean hombres, sino porque no son mujeres”, o como cuando escribió en su autobiografía las siguientes desconcertantes palabras: “En mi opinión, las mujeres no deberían reinar”, ¡y eso a pesar de que ella, aun después de renunciar a la corona sueca, había pretendido el trono de Polonia y hasta el de Nápoles! 

La reina Cristina debatiendo con Descartes

El 26 de febrero de 1649 hizo público que no tenía la menor intención de casarse. Su aversión al matrimonio y a la maternidad era total: “Las monjas y las mujeres casadas son igualmente desdichadas, cada una a su manera”, llegó a decir. 

Puesto que rechazaba cumplir con su deber de dejar un heredero, era preciso buscar sucesor. Cristina expresó entonces su deseo de fuera designado su primo Carlos Gustavo, con el que algunos estudiosos opinan que mantuvo una relación sentimental

Lo cierto es que la reina se sentía más cómoda en compañía de hombres que de mujeres, a no ser que éstas fueran hermosas, en cuyo caso las cortejaba. Se la relacionó con la condesa Ebba Sparre, con la que intercambiaba cartas de amor. La condesa se casó y abandonó la corte antes de que Cristina abdicara, pero continuó la correspondencia entre ambas. “Estoy condenada a amarte siempre, estimarte siempre y no verte nunca”. 
Ebba Sparre

De todos modos, parece que Ebba fue la única mujer entre los favoritos de Cristina, que a los 18 años se enamoró de Magnus Gabriel de la Gardie. Más de una vez se hizo cargo de las deudas de este atractivo y extravagante joven que no la correspondía sinceramente y que contrajo matrimonio con María Eufrosina de Palatinado-Zweibrücken, prima de Cristina. 

La reina Cristina de Suecia abdicó el 5 de junio de 1654, siendo sucedida por su primo, que reinó como Carlos X Gustavo. 

Las razones por las que Cristina tomó esta decisión continúan siendo discutidas. Resulta difícil sostener que no quisiera ser reina, puesto que después intentó coronarse en otros lugares. Algunos dicen que no parecía amar mucho a su propio pueblo, y que abandonaba el trono a los 27 años “porque le disgustaba reinar sobre una nación de simples soldados, considerando preferible vivir entre aquellos que cultivaban sus facultades intelectuales que gobernar a quienes eran ignorantes y desprovistos de talento”

Pero lo decisivo fue seguramente su conversión al catolicismo. Para muchos fue un bocado correoso de tragar, tanto que se llegó a decir que en realidad era una escéptica, que la daba igual una religión o la otra y que lo hizo simplemente porque había elegido Roma como residencia y quería vivir en paz en cualquier lugar donde estuviera. Esto es igualmente difícil de creer si tenemos en cuenta que se convirtió en secreto años antes de hacerlo público. Con 9 años había comenzado a cuestionar el luteranismo, escandalizando a sus educadores con la declaración de que quería ser católica. Más adelante ella misma se referirá a esa edad como aquella a la que comenzó a pensar por sí misma y a tomar sus propias decisiones. 

Carlos X Gustavo

El motivo para mantener su conversión en secreto es que ser católico estaba considerado un crimen en la Suecia luterana. No podía ser, entonces, que la reina hiciera algo ilegal y profesara una religión prohibida a sus súbditos, por lo cual comienza a pensar en abdicar. Sea como fuere, ella siempre mostró gran tolerancia hacia las creencias de todo el mundo, propugnaba la libertad religiosa y representaba la corriente más moderada dentro del catolicismo. 

Cristina viajó a Roma vestida de hombre. Allí vivía en el palacio Farnese, rodeada de libros y obras de arte. Pero no sólo dedicaba su tiempo a actividades culturales, sino que también lo encontró para la intriga, como veremos más adelante. Además, se enamora del cardenal Decio Azzolino, que fue su más leal amigo, famoso por su inteligencia, encanto y sofisticación, atractivo para las mujeres, con un gran talento literario y habilidad política. La relación tan íntima que mantuvo con Cristina fue causa de escándalo, viéndose obligado a explicarse ante el Papa unas cuantas veces. 

Sin embargo, parece que este amor fue completamente platónico. Cristina afirmó que no habían podido ser amantes a causa de la piedad del cardenal. Pero estaba enamorada hasta la obsesión, y le escribió muchas cartas proclamando su amor y rogándole el suyo. Azzolino permaneció siempre como fiel amigo a su lado, ayudándola en los peores momentos. Estuvo presente en el momento de su muerte, y la sobrevivió solamente 6 semanas.


Continuaremos con el viaje a Francia de la reina Cristina la próxima semana, pero antes haremos un alto para irnos a las Cruzadas.

34 comentarios:

  1. Las incontables y extrañas decisiones que ciertos personajes toman en determinado momentos de sus vidas hacen que se acrecienten mas en saber sobre las mismas . Una reina que despues de renunciar al trono empezo a vivir "su" vida .Veremos como le fue durante su incurcion por tierras galas
    Un abrazo madame y buen fin de semana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, la que lió Cristina por tierras galas, monsieur.
      Pero primero saciaremos nuestro ardor belicoso y nos iremos a Tierra Santa.

      Feliz fin de semana

      Bisous

      Eliminar
  2. Por lo que se ve, una personalidad fuerte y muy peculiar, con ese rechazo a mantener relaciones normales con el sexo contrario, algo que hoy no sería tan extraordinario dada la libertad existente. Lo de dimitir como reina ya es algo más extraño sobre todo en una mujer con dotes y vocación para ello.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Curiosamente, el mismo rechazo al matrimonio y la maternidad manifestó la reina Isabel de Inglaterra, que sin embargo no rechazaba en absoluto a los hombres.
      Y Cristina, por lo que sabemos, tampoco los rechazó a todos. La naturaleza de las relaciones de ambas reinas creo que siempre permanecerán veladas por el misterio.

      Feliz fin de semana, monsieur.

      Bisous

      Eliminar
  3. Oh, otro personaje del que no sabía nada. Extraña infancia, se intuye algo anormal en el rechazo de la madre y esas 12 horas al día dedicadas al estudio.
    Horrible que en 1965 se le hiciera eso. ¿Y para qué?
    Seguiré sus andazans por la muy civilizada y bien romanizada Francia.
    Sábado, madame.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues monsieur, para lo que lo hacen siempre los científicos: para averiguar cosas.
      No se preocupe: ella no sufrió.

      De momento, monsieur, nos iremos a lugares más conflictivos, antes de ese viaje a Francia. Póngase la armadura!

      Feliz fin de semana.

      Bisous

      Eliminar
  4. Yo tambien desconocia a este personaje tan peculiar. No es muy comun que alguien renuncie a un poder tan grande. Que giro ha dado el pais del Norte. Pensar que los catalogaban de ignorantes y ahora estan entre los paises mas culturalmente desarrollados del mundo. Gira la rueda de la historia. Sabe Ud. poner tension a sus historias madame,nos deja siempre intrigadisimos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ella anteponía a todo la libertad. Quería ser libre, viajar por el mundo, conocer gente y lugares y hacer cosas que no hubiera podido hacer atada a un trono. Pero llegó a echar de menos un reino.

      Muchas gracias, madame.

      Feliz tarde

      Bisous

      Eliminar
  5. ¡Qué crueldad con sigo misma!: "las comadronas se confundieron en un primer momento con su sexo". Con el avance de los conocimientos médicos se sabe que en muchas ocasiones la infertilidad es masculina. Las vicisitudes de la Corte le llevaron a alejarse y a encontrarse con la vida. No está la felicidad en los oropeles, Madame.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creo que ella lo considerara una crueldad. En realidad le gustaba ser diferente. Ella misma resaltaba las diferencias.
      Y no se crea usted que, aunque renunciara a ese reino, renunció también a los oropeles o al poder.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

      Eliminar
  6. Tantos detalles en una sola mujer, tanto como ocurre en todas, pero no escriben de ellos.
    Saludos. Placer encontrarte

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, madame.
      Bienvenida al tablero.
      Espero que se quede con nosotros.

      Feliz tarde

      Bisous

      Eliminar
  7. Hola Madame:
    Muy interesante la primera parte de la vida de Cristina de Suecia que nos trae. Me impresiona eso de confundirse con el sexo contrario...

    Imagino como llamaría la atención su manera de tratar a ambos sexos y las comidillas que habrían en la época.

    Ya tenia una personalidad fuerte...Querer ser católica a corta edad en una sociedad luterana tiene lo suyo.

    Besos Madame. La nena ya mejor. El lunes ya retoma sus actividades de siempre

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegran las noticias, monsieur. No podía ser menos contando con sus cuidados. Supongo que ya estará deseando volver al cole!

      Feliz tarde

      Bisous

      Eliminar
  8. Tu prosa es tan ligera como amena por ello la historicidad de incalculable valor que nos entregas es unas delicia literaria que uno no se cansa de repetir.

    Un gran abrazo, me encantó la frase de su padre:
    "—Será una chica lista: ¡ya ha conseguido engañarnos a todos!"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, monsieur. Usted siempre tan amable.

      Feliz tarde

      Bisous

      Eliminar
  9. Madame, haberme comunicado con usted la vez pasada me hizo tener ganas de volver al ruedo, por eso la invito a visitar el Café, en su versión 2.0, pase por ahí cuando quiera.

    Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Don Matou, qué grata sorpresa me ha dado!

      Allá voy, espéreme.

      Bisous

      Eliminar
  10. ¡Vaya ojo tuvo el padre! Desde luego, Cristina era lista,y por lo que cuenta, tuvo no poca agudeza. El amor fou por el cardenal, le da una dimensión aun más interesante, habida cuenta de su variopinto círculo de amistades, no sabemos si con la misma intimidad que reclamaba a su cardenal.

    Buenas noches.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Era muy lista, desde luego, y un personaje muy complicado y lleno de contradicciones, lo que aumenta el interés.

      Feliz domingo, madame

      Bisous

      Eliminar
  11. Todo un personaje interesante la Sra. Cristina, que ya de pequeña demostro que tenia una capacidad de analisis poco comun en la epoca. Tanta presion para que actuara como un soberano, que se demostro mas capaz en materias de gobierno, que las fruslerias femenina. Con sus intrigas y amores termino de forjar una leyenda.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tal vez hubiera sido muy capaz, sí, pero el caso es que renunció siendo muy joven, por lo que no sabemos qué hubiera hecho con el país. Tal vez hubiera sacado a la luz esos rasgos despóticos que sacó en otro lado.
      En cuanto a las fruslerías femeninas... bien, en realidad le interesaban más las fruslerías masculinas. Entendía la moda de otra forma, digamos.

      Feliz domingo, madame

      Bisous

      Eliminar
  12. Madame, nos trae una reina que destacó también por su amor a la cultura, un personaje especialmente llamativo y luminoso para la época, con dotes para la política.

    Feliz mañana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, como mencionamos, se interesó por la filosofía, fue discípula de Descartes, era una apasionada del teatro y el ballet, mantenía dos orquestas en la corte y siempre se rodeaba de intelectuales.
      Exponemos esa afición a la cultura como una de las razones que se alegan para que abdicara, al no encontrar en Suecia suficiente nivel para su gusto.
      Aunque su misión como soberana hubiera sido, entonces, procurar que lo hubiera, en lugar de largarse.

      Feliz domingo, madame

      Bisous

      Eliminar
  13. Una mujer libre y con ideas avanzadas para lo que le tocó vivir. La inteligencia es un grado madame y esta señora lo era y bastante. De ahi su carácter complicado. No ha nacido en la época adecuada:-)
    Bisous

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y sin embargo, madame, en otros aspectos se aferraba demasiado a los viejos usos medievales, como veremos. No creo que hubiera época adecuada para ella, dadas sus contradicciones. Siempre había algo que no encajaba en ninguna.

      Feliz domingo

      Bisous

      Eliminar
  14. querida Madame la brillantez e inteligencia no conocen de sexo o ambigüedades, son dos elementos que brillan en el bien y el mal, la protagonista me parece un ser trágico a la que se le negó la felicidad del amor y que llegado un momento, creo, sintió que nada puede reemplazarlo, que nada es mas importante, quizás su vida fue solo resignación..
    me gustó esta historia de amores y desencuentros, saludos amiga

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me hizo gracia el comentario del canciller Oxenstierna, “no parece una mujer en absoluto”, sino que, por el contrario, tenía una “inteligencia brillante”. El canciller parecía creer que la inteligencia conocía de sexos!

      Muchas gracias, madame

      Bisous

      Eliminar
  15. Imagino cuánto le debe haber costado, señora, escribir la palabras del canciller Oxenstierna, que yo me ahorraré reproducir ahora.
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Monsieur, no le guardo rencor a Oxenstierna porque al fin y al cabo era un sueco del siglo XVII. Lo que me duele es que hoy día haya tantos Oxenstierna sueltos por ahí.

      Buenas noches

      Bisous

      Eliminar
  16. Una mujer extraña y ambigua, la verdad es que siempre me ha llamado la atención porque realmente nunca aclaró sus razones ¿no?

    Bisous

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, en realidad no. La reina Cristina continúa siendo un misterio para nosotros, madame.

      Buenas noches

      Bisous

      Eliminar
  17. Que gracioso el canciller, no? con eso de que no parecía una mujer porque tenía una inteligencia brillante; así se las gastaban los muy...cancilleres. Leo su post, Madame y estoy viendo a Greta Garbo :)

    Bisous

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jiji, a mí también me ocurre, madame. Aunque Cristina era menos agraciada, es inevitable quedarse con esa imagen.

      Buenas noches

      Bisous

      Eliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)