jueves, 23 de febrero de 2012

Los perfumes de Versalles

Rosa Luis XIV

Es muy difícil capturar el verdadero color de esta rosa. En realidad es mucho más oscura, casi negra, y su aroma es increíble.

Contra lo que muchos piensan, Luis XIV apenas se perfumaba, porque los aromas fuertes le levantaban dolor de cabeza, terribles migrañas a las que era muy propenso y que llegaron a causarle vértigos y desmayos. Por esta razón los cortesanos que le rodeaban se guardaban mucho de ir perfumados en su presencia. Este problema era uno de los motivos por los que se sentía mejor al aire libre. 

Pero en su juventud, antes de que el caso se agravara, sí que disfrutaba de los aromas sutiles. Según Saint-Simon, “ningún hombre amaba tanto las fragancias delicadas como él”, y de hecho se lo conocía como Le roi le plus doux fleurant (el rey más suavemente perfumado). Aparte de la lavanda, le gustaba el olor de la naranja, y a veces se ponía eau de la reine de Hongrie, equivalente a nuestra suave agua de colonia, elaborado originalmente a base de romero macerado en espíritu de vino y con el tiempo enriquecido con lavanda, ámbar y jazmín. Debe su nombre a su creadora, la reina Santa Isabel de Hungría, y fue utilizado también por madame de Sévigné y su hija, y por madame de Maintenon. Se le atribuía a esta colonia poderes revitalizantes, se suponía que ayudaba a conservar la belleza y se le asociaban propiedades terapéuticas para el reuma, palpitaciones, hígado o dolores abdominales. 


Las camisas de Luis XIV se lavaban con aqua angeli, un agua perfumada fabricada especialmente para él. Los ingredientes principales eran madera de aloe, nuez moscada y clavo, un preparado sobre agua de rosas al que se añadía una pizquita de jazmín, azahar y almizcle. 

No debe esto llevar a pensar que se preocupaba especialmente por su atuendo. Su cuñada, la Princesa Palatina, nos dice lo siguiente: “A mi esposo… le encantaba la ropa, era muy cuidadoso con los detalles de su indumentaria y mostraba un gran interés en tareas femeninas y en ceremonias. El rey, por el contrario, se preocupaba poco por la vestimenta… y tenía en todo gustos y costumbres masculinas”. El que dictaba la moda era su hermano, el duque de Orleáns, dotado de un gusto exquisito tanto para el vestir como para la decoración. Felipe de Orleáns podía pasarse horas perdido en idear nuevos detalles y complementos. 

En realidad Luis XIV procuraba aprovechar bien el tiempo que tardaba en asearse y acicalarse, puesto que mientras lo afeitaban y peinaban, en su grand lever y en otras situaciones delicadas, recibía peticiones, era informado de cosas de interés e iba despachando asuntos.


En los aposentos del rey flotaba una delicada fragancia de agua de rosas y mejorana, y en las cuentas reales aparecen objetos para uso de los miembros de su entorno, como cojines aromatizados, toallitas perfumadas o sachets à la royale (bolsitas rellenas con hierbas aromáticas) entre otros accesorios. Dichos cojines, por cierto, eran muy populares entre las damas, porque los escondían entre la ropa interior con la utilidad añadida de que proporcionaban algo de relleno a aquella que lo necesitaba. Guantes, pañuelos e incluso abanicos podían ser perfumados. Además, había fiestas en las que se impregnaban palomas en distintos aromas y luego las soltaban para que los esparcieran al aire. 

Durante el reinado de Luis XIV las industrias jaboneras y las del perfume comenzaron a competir con las italianas. En 1650 había veinte fábricas de jabón en Francia, y fue en esta época cuando se reglamentó la fórmula del famoso jabón de Marsella, impidiendo que el nombre fuera utilizado por otros fabricantes.

El maestro perfumero favorito del rey, Marcial, llegó a ser tan popular que Molière decía que cuando en Versalles se pronunciaba ese nombre, los cortesanos pensaban en él en lugar del poeta latino: “¿Marcial hace poemas? Creí que sólo fabricaba guantes aromatizados”. Solía mezclar los perfumes en los apartamentos privados del rey, porque a Luis le gustaba observar cómo lo hacía.


Los comerciantes de perfumes abrieron sus establecimientos por todo París. Junto al pont Saint-Michel estaban los especializados en jabones, y los parisinos acudían a buscar agua de azahar a la rue de l’arbre sec, cerca del Louvre. Vendedores que venían de Provenza ofrecían aceite de jazmín en sus puestos en torno a la iglesia de Saint-Germain l’Auxerrois. El perfumista más famoso de la ciudad durante el reinado de Luis XIV fue Simon Barbe, que publicó un compendio sobre el arte de la perfumería. Abría su tienda, llamada À la Toison d’Or, en la rue de Gravilliers.

Pero la intolerancia del rey hacia los aromas agresivos se fue agravando progresivamente, hasta alcanzar también los más suaves. Al final el único que soportaba era el azahar. En alguna ocasión los médicos le preparaban otros perfumes, aunque solamente con fines terapéuticos, a modo de remedio. Para entonces hacía tiempo que había fallecido Ana de Austria, que tanto había gustado de todo tipo de perfumes y de flores. Más de una migraña debió de dar la reina a su hijo. 

El papel también llevaba frecuentemente aromas, pero Luis había llegado a no tolerar siquiera los papeles perfumados. En palabras de Saint-Simon, al final de su reinado “nadie odiaba los olores más que él”. El italiano Gian Paolo Marana, de visita en París, escribió en 1692 que en esa ciudad los extranjeros disfrutan de placeres que halagan todos los sentidos, menos el olfato. Desde que al soberano no le gustan los perfumes, todos se ven obligados a detestarlos. Las damas fingen desmayarse con solo ver una flor”. Y así, en parte por ese frecuente afán adulador de imitar al soberano y en parte por no perjudicar más su salud, el perfume fue cayendo en desuso. 

Como última curiosidad, en el mundo versallesco, el tiempo dedicado al cuidado personal, es decir, a la toilette, se consideraba una especie de pequeña fiesta privada. El duque de Saint-Simon nos cuenta que uno frecuentaba les toilettes como quien asistía a una función. A finales de la década de 1670, cuando los nobles franceses desearon una imagen más informal, pusieron de moda el estilo boudoir o de andar por casa, representado fundamentalmente por el déshabillé. Mientras tanto la gente se reunía, hablaban de negocios, de política, o flirteaban. Surgió la exfoliación cutánea y los anuncios de cosméticos. Se inventó, además, la table de toilettes o tocador, un espacio reservado donde arreglarse dentro del dormitorio. 

35 comentarios:

  1. Que interesante tema. Un buen perfume te hace sentir cosas que nunca imaginabas en otras personas.

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  2. Un buen perfume es un halago a los sentidos, pero es muy difícil encontrar el equilibrio. A mí me ocurre un poco como a Luis XIV, y no tolero la mayoría de los perfumes.

    Muchas gracias, monsieur. Buenas noches.

    Bisous

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  3. Me dan ganas de fabricar mi agua de Hungría. No sé si alguien ha continuado fabricando los perfumes de esa época con las misma composición,pero sin duda sería un éxito. El caso de rey parece una manía que fue evolucionando a peor con la edad.

    Bisous y buenas noches.

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  4. Se ponía malísimo, madame. Llegaba al desmayo. A mí me marean muchos olores, pero por suerte nunca he llegado a eso.

    Buenas noches

    Bisous

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  5. Luis XIV era un adelantado, o acaso en estos últimos años aprendimos a pasar la ropa por enjuagues perfumados.
    También hoy muchas personas detestan los aromas. A mí me encantan.

    Interesante entrada, me decía mientras leía, qué poco sé de la historia.Gracias Madame.

    Un saludo.

    mariarosa

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  6. Me imagino el suplicio de enfermar con los perfumes en un tiempo en el que eran tan abundantemente usados. Y además, lejos de encontrar remedio, el problema aumentaba paulatinamente.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  7. Pues a mí me gusta esa rosa.
    Lástima que los perfumes le produjeran desmayos y dolores.
    De todos modos, se sabía cuidar bien, aunque no fuera tan delicado como su cuñado... cosas de reyes.
    Bisous madame

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  8. Sí, se supo cuidar, porque tuvo una larga vida para la época. Aunque varias veces estuvo al borde de la muerte, siendo muy joven.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  9. Las colonias francesas a día de hoy son muy famosas en el mundo, no me extraña que Luis XIV le gustaran. Una buena reseña de acicalamiento. El pudo haber inventado al hombre "Metrosexual"
    La colonia aún existe parecida en Hungría o al menos hace 10 años se vendía, su base era la lavanda.
    A día de hoy hablamos de la toilettes o hacerse la toilette.
    Bisous y buenas noches, me voy toda perfumada a dormir.

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  10. Sí, la colonia en cuestión aún existe, aunque imagino que habrá ido variando mucho la composición.

    Buenas noches, madame, que tenga dulces y perfumados sueños.

    Bisous

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  11. Suponía que el jabón de Marsella debía ser bastante antiguo, aunque no suponía que tanto; igual que su fama, muy acrecentada hoy gracias a la publicidad. Beso su mano.

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  12. Como todo, monsieur. Hoy el mundo es publicidad, y el que se queda fuera parece que no existe.
    Monsieur, el jabón de Marsella es bastante más antiguo: se remonta al siglo XIV (creo que el primer jabonero que se puede documentar, Crescas Davin, data de hacia 1370). Ya llevaba un largo recorrido en esta época en la que simplemente se reglamentó e industrializó todo. Sobrevive desde entonces.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

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  13. Qué buen post...y qué buen aroma deja. :)

    Saludos

    http://javicrespo.blogspot.com/

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  14. qué fuerte, 'el rey más suavemente perfumado'. de momento vamos a llamar nosotros a uno de nuestro varoniles monarcas de esa forma. con lo así que somos.
    me ha llamado la atención lo de los anuncios de cosméticos ya en el siglo XVII. a saber qué reclamos eran y si era alguna Mancini la que aparecía diciendo... ¡porque yo lo valgo!

    buen fin de semana, madame!
    bisous!

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  15. Los perfumes excesivamente fuertes y sofisticados tambien me provocan dolores de cabeza; mira por donde tengo cosas en común con Luis XIV. Pero los buenos olores es un deleite de los sentidos, y allí, en Versalles debía ser toda una pasada. Feliz fin de semana, Madame.

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  16. Gracias, MONSIEUR HEIMDALL, que usted lo disfrute.

    MONSIEUR TOLYA, no es el estilo español, en efecto. Posiblemente habría cierto cachondeo, de darse el caso.
    En cuanto a las Mancini, tengo entendido que hubiera sido más propio de ellas que de la Montespan.

    MONSIEUR PACO, yo creo que en Versalles, más que ser una pasada, se pasaban bastante. Demasiada gente cada uno con su fuerte aroma, demasiado olor en el ambiente y migrañas lógicas ante tanto abuso.

    Feliz tarde

    Bisous

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  17. Antes de nada quiero manifestar mi admiración por ese maravilloso ejemplar de rosa que nos presenta usted; para mi gusto contra más negra mejor ;)

    Tengo algo en común con el rey (no sé si eso es bueno o malo jijiji) y es que adoro el olor a lavanda, de hecho es mi flor favorita. Opino que el agua de rosas y las colonias ligeras resultan más agradables que cualquier perfume fuerte (¿no resulta encantador el Nenuco de hoy día?) y que para mi gusto era preferible que el caballero apareciese sutilmente perfumado que no ebrio de olores mareantes.

    Me sorprende el asunto de las palomas perfumadas.

    Una muy interesante entrada, Madame, como tiene por costumbre.

    Bisous

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  18. Lo de la lavanda, madame, encaja mucho con usted :)
    Yo también soy partidaria de aromas suaves, porque los fuertes me marean.
    Muchas gracias, madame.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  19. Tanto abusó del perfume que al final se empachó. Algo parecido me pasó a mí con los caracoles picantes.
    Aunque el invento del jabón ya se conocía en esa época, su uso popular no tuvo lugar hasta el hallazgo del francés Leblanc, quien descubrió el método para obtener el carbonato sódico (sosa) a partir de la sal, con lo que los artesanos jaboneros pudieron fabricar el jabón a gran escala y de una forma mucho más económica. A partir de este hecho, la industria jabonera se extendió por toda Europa multiplicándose el número de fábricas. El producto llegó a todos los hogares porque se abarató de una forma ostensible.
    Un saludo.

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  20. Madame, paso veloz simplemente para comunicarle que a partir de ahora podrá vos encontrarme en mi blog http://ladybalehead.blogspot.com/

    Me ha sido imposible entrar en el fotolog, así que me haríais un gran favor si también le comunicáis este desplazamiento a nuestro común amigo baeticus. No tengo otra forma de comunicarme con él.

    Un beso!!

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  21. MONSIEUR CAYETANO

    Sí, en Versalles nunca era problema el precio del jabón, pero para los más humildes era problema hasta comer, con lo cual algunos productos habrían de ser considerados todo un lujo.

    LADY BALEHEAD,
    ha sido una enorme alegría encontrarla por aquí. Trataré de comunicar con monsieur Baeticus, aunque hace tiempo que tiene muy abandonado el blog, y había regresado a fotolog. Veremos si lo localizo. Voy a buscar cuál era su blog ahora.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  22. Por fortuna no me aqueja ese problema de Luis XIV con los perfumes, pero es cierto que hay algunas personas que lo usan en exceso y cuando se está en el plano corto puede llegar a ser molesto. Saludos cordiales, Madame.

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  23. Sí, por ejemplo en el cine o el teatro a veces me resulta muy incómodo, monsieur.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  24. Que bien huele esta entrada. Me gusta mucho el aroma del jabón de Marsella, Madame y también las colonias infantiles. Nunca consigo decidirme entre el nenuco, que me encanta y una esencia de vainilla muy suavita, que creo que Luis habría tolerado bastante bien y que también me gusta mucho. Suelo alternarlas. También me ha gustado saber que el tiempo dedicado al aseo personal era considerado una especie de fiesta :)

    Bisous , Madame

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  25. Bueno, madame, yo hubiera preferido algo un poco más privado, con más intimidad. La verdad que no me gustaría tener público mientras ando en deshabillé!

    Feliz tarde

    Bisous

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  26. Madame,
    Uno que tiene el olfato atrofiado se atreve a decir que sí, que los perfumes delicados vigorizan incluso pueden cambiar los estados de ánimo.
    Buen viernes.

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  27. Nunca me ha ocurrido. En realidad hay pocas cosas que influyan en mi estado de ánimo. Pero a veces sirven para recordar.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  28. Hola Madame:

    También tengo un problema similar con los olores.

    Me gusta mucho llevar colonia, pero es problemático por mi migraña.

    Solo un marca es la que puedo usar.

    En Venezuela se cultiva una rosa negra similar, no sé si tiene buen aroma, es por la migraña...

    Me ha gustado mucho este post. Complementa el del baño ;D

    Besos madame

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  29. Sí, en su momento los había publicado juntos también en el otro blog, con un tercero que era el de Versalles escatológico, como contraste :)

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  30. Agradable post, Madame. Me ha gustado conocer la antiguedad del jabón de Marssella.
    Comprendo al rey sobre todo los días que el bus va lleno tengo que bajarme antes debido a algunos olores y perfumes llegan a ser mareantes.

    Bisous, buen fin de semana.

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  31. El jabón de Marsella ya era antiguo en esos tiempos. En realidad tiene más de 600 años. Dice mucho de un producto ser capaz de mantenerse tanto tiempo. Y no me pagan comisión, jiji.

    Ay, sí, madame, yo que me mareo a veces sufro ese suplicio adicional. Es terrible.

    Buenas noches

    Bisous

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  32. Me ha parecido formidable esta entrada, aun que ya tengo bastante tiempo siguiendo y disfrutando los post de este blog, me parecio obligado comentar esta entrada, tus ilustraciones me parecen muy bonitas, felicidades y un saludo desde México.

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    1. Muchas gracias, monsieur, por haberse detenido a dejar su amable comentario.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  33. Tienes un blog muy interesante.Me encantó.

    Mis saludos cariñosos.

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    1. Muchas gracias por su amable visita.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)