viernes, 3 de febrero de 2012

La Jornada de las Barricadas de 1648

Ana de Austria retratada por Rubens

En 1648, cuando las críticas contra Mazarino comenzaban a remitir, el Parlamento de París se dirige de pronto contra él, reclamando, entre otras cosas, la reducción de los impuestos. El Estado, para financiar la guerra de los Treinta Años, había subido los impuestos en medio de una crisis económica. A la muerte de Luis XIII todo el mundo había pensado que iban a bajar, y sin embargo resultó lo contrario, de donde vino un gran descontento.

Ana de Austria intenta forzar el registro de los edictos fiscales por el Parlamento, y éste exige un mayor control sobre la recaudación. Se trataba, en esencia, de una lucha por el control del Estado, una pugna en la que Mazarino, como Primer Ministro, se convertía en la figura central.

Mathieu Molé era el Primer Presidente del Parlamento desde su nombramiento en 1641. Éste fue hecho con la condición de que no debería permitir la asamblea general de las cámaras si no era por orden expresa del rey. Pero a la muerte de Richelieu, las pretensiones del Parlamento aumentaron hasta llegar a reunirse en 1648 para proponer la sanción de 27 artículos que equivalían en la práctica a una nueva constitución.

 Mathieu Molé, Primer Presidente del Parlamento

Los disturbios comenzaron con el arresto de dos miembros del Parlamento. En cuestión de pocas horas, el 26 de agosto, la gente sacó a la calle todos los toneles vacíos que tenían en sus casas y construyeron, según las diversas fuentes, entre más de seiscientas y unas dos mil barricadas (que, por cierto, se llaman barricadas porque por entonces estaban hechas de barricas de tierra, atadas entre ellas con cuerdas y cubiertas con una fila de adoquines).

El 27 de agosto de 1648 había cerca de cien mil hombres armados en las calles de París. La ciudad se había sublevado excitada por los agentes de un eclesiástico que se frotaba las manos oculto en las sombras. Era Paul de Gondi, que más adelante sería el cardenal de Retz, uno de los mayores agitadores de su siglo, y que ahora buscaba el medio de destituir a Mazarino. Philippe Erlanger dice de él que fue “el único obispo de Francia que desencadenó una guerra civil sin invocar al menos el pretexto de la religión”. 

Molé jugó un papel conciliador, solicitando la puesta en libertad de Pierre Broussel y el otro miembro de la Cámara. Al día siguiente el Parlamento entero desfiló en procesión hacia el Palais Royal para repetir la solicitud. En total eran 160 magistrados, marchando de dos en dos. A su paso resonaban los gritos de la muchedumbre de “¡Viva el rey! ¡Viva el Parlamento!”.

Parlamento

Ana de Austria los recibió rodeada de los príncipes, los ministros y los miembros de su Casa. Su aspecto era triste y severo. Dijo que sabía muy bien que había agitación en la villa, pero no tan grande como pretendían hacerle creer.

—¿Y qué es lo que pasa? —añadió indignada—. Hemos visto apresados y exiliados a los más grandes nombres de este reino, y nadie dijo ni una palabra; y hoy, porque he hecho prender a dos consejeros, parece que se me pretenda juzgar. 

Concluyó que era misión del Parlamento calmar los ánimos que ellos mismos habían excitado, y que de lo contrario ellos, sus esposas y sus hijos responderían ante su persona y ante el rey su hijo.

—Señora, sin duda estáis mal informada acerca del estado en el que se encuentra París —dijo Molé—. Todas las fuerzas del rey, unidas a las del Parlamento, se verían impotentes para apaciguar la sedición. Entregad a los prisioneros. Lo quiere vuestra justicia, conviene a vuestra bondad y cien mil hombres apoyan esta demanda con las armas en la mano.

La reina salió entonces de su gabinete con un sonoro portazo. Las instancias del duque de Orleáns y del propio Mazarino no tuvieron más éxito que las de Mathieu Molé. Por fin, tras mucha insistencia, se dejó arrancar la promesa de que liberaría a los prisioneros si el Parlamento se comprometía a suspender sus asambleas.

  
Al no poder obtener otra satisfacción, Mathieu Molé propuso a los suyos deliberar sobre la respuesta de la reina respecto a suspender las asambleas del Parlamento a cambio de la liberación de los prisioneros. Para ello había sido dispuesta una sala en el Palais Royal, pero los magistrados, estimando que iba contra su dignidad deliberar en otro lugar que no fuera la gran cámara, prefirieron emprender el regreso.
  
Al llegar a la primera barricada fueron detenidos por la multitud, que les preguntó si habían obtenido la libertad de Broussel. Como Molé respondió negativamente, hubo cierta agitación que les causó dificultades para franquear el lugar. En la segunda los problemas fueron aún mayores, y al llegar a la tercera, situada en la Croix du Tiroir, entre la rue Saint-Honoré y la rue de la Monnaie, el tumulto fue tan grande que no se pudo contener.

—¡Dad la vuelta, traidor! —dijo uno de los rebeldes a Mole, agarrándolo por las barbas—, y a menos que deseéis ser masacrado, o traéis a Broussel de regreso o a Mazarino como rehén.

Mathieu Molé agarrado por las barbas

Muchos magistrados huyeron. El resto, encabezados por el intrépido Molé, regresaron al Palais Royal, y allí irrumpieron nuevamente en los apartamentos de la reina.

—Señora, no hay tiempo que perder —le dice Molé—. Se trata de la conservación de la Corona, de la seguridad del Estado y de la propia vida de Vuestra Majestad y de vuestro hijo.

Estas palabras causaron a la reina más furia que espanto. Estaba indignada ante semejante suposición de que podría alcanzarla algún peligro. Ella pensaba que su rango, su nacimiento y la autoridad que tenía dentro del Estado la protegían suficientemente contra todas las revueltas. 
  
La reina de Inglaterra, la desdichada Enriqueta Maria, se encontraba en el gabinete de Ana de Austria, triste ejemplo de la impotencia de esos títulos en los que su cuñada depositaba su confianza. Parecía que los acontecimientos vividos en su propio reino durante los últimos años habían acabado por convertir a Enriqueta en lo que nunca antes había sido: una mujer prudente. El caso es que su intervención en ese momento resultó tan oportuna como decisiva. La reina de Inglaterra comentó:

—Los disturbios en Inglaterra no parecían tan grandes al principio, ni los ánimos tan enconados y tan unidos.

 Enriqueta Maria, reina de Inglaterra

Ana de Austria, derrotada, bajó la cabeza y dijo con un profundo suspiro:

—Que el Parlamento vea, pues, qué es lo que hay que hacer por la seguridad del Estado.

Los magistrados celebraron entonces una sesión en la galería del Palais Royal. El duque de Orleáns, los príncipes, los duques y los pares tomaron parte en la deliberación.

Los prisioneros fueron así liberados. Uno de ellos, Blancménil, llegó esa misma tarde y se mostró a la multitud sobre el Pont-Neuf, a pesar de lo cual los burgueses permanecieron armados toda la noche y aún al día siguiente, hasta la llegada de Broussel. 

Al entrar en la villa, alguien hizo circular intencionadamente el rumor de que lo traían muerto en la carroza del rey. La desesperación y el furor se apoderaron de las gentes, que ya se disponían a cometer más desmanes cuando por fin vieron el buen aspecto del anciano.

Tras atravesar las calles más frecuentadas de la villa, Broussel hizo un alto en la catedral de Nôtre-Dame para rezar. Después se dirigió a su casa, y allí las aclamaciones del pueblo lo obligaron a asomarse a la ventana, bajo la que se había congregado un gran número de personas. El Parlamento mandó emisarios a cumplimentarlo, y decidió no tratar ningún asunto hasta que él hubiera vuelto a ocupar su lugar. Estos honores exagerados, poco en consonancia con sus verdaderos méritos, importunaban a los miembros más prudentes, entre los que se encontraba Molé.

 Catedral de Notre-Dame

—Monsieur Broussel merece mucho, sin duda —dijo—, pero no lo es todo dentro del Estado.

Sin embargo, el entusiasmo popular se mantuvo en lo más álgido durante mucho tiempo, y el poco sentido común de Broussel le convertía con frecuencia en un instrumento peligroso en manos de quienes pretendían servirse de él.

Pocas horas después de su puesta en libertad, las barricadas fueron levantadas y los vehículos volvían a circular por las calles. No quedaba rastro alguno de un tumulto tan extraordinario como el que la ciudad había vivido durante aquella jornada.




Este artículo forma parte de mi otro espacio, sobre la Corte del Rey Sol, temporalmente cerrado por falta de tiempo. 

25 comentarios:

  1. se ve que lo de la Revolución Francesa no fue fruto de un calentón, sino que la cosa tenía ya su solera y su tradición...
    y deberiamos tomar nota de aquello, lo que un pueblo unido puede conseguir.

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  2. Y tanta solera, monsieur. Esta fue la segunda jornada de las barricadas. La primera había sido en el siglo anterior.
    Fíjese la que podía armarse por una subida de impuestos :)

    Feliz fin de semana, monsieur.

    Bisous

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  3. Los franceses siempre han sido un pueblo de gran tradición levantisca. No será desde luego la última vez que, hartos de las medidas abusivas de las autoridades, protagonicen algaradas de calado en la "rue". Una tradición que todavía conservan y frente a la que los poderes del momento se lo piensan dos veces.
    Un saludo.

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  4. Así es. No hace tanto del mayo francés en realidad. Francia se levanta fácilmente, no le da pereza.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  5. Muy emocionante y sorprendente. Desconocía los hechos y las barricas (gracias, madame), así que el resultado me ha hecho respirar. No hubo baño de sangre, por una vez, tan solo un tirón de barbas.
    Frío, fin de semana. ¿Nieve? Eso espero.

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  6. Sí, por fortuna todo terminó bien, y la cosa se quedó en un amago. Pero fue solo uno de los muchos episodios de una larga Fronda.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  7. Francia, los franceses quiero decir, tiene el don de la oportunidad histórica. Algunos de los cambios sociales y políticos que más han influido en el mundo moderno han tenido en la France su origen: la carta de Derechos del Hombre, enciclopedistas y patria de vanguardias culturales.

    En el post de hoy, queda patente que jamás hay que menospreciar ningún tumulto organizado; si no hubiera sido por el buen consejo de Enriqueta María, Ana de Austria habría caído, lo mas probable, en otro Varennes.

    Bisous y pase usted un buen fin de semana.

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  8. Tuvo que sortear muchos Varennes durante esos años de revolución. Fue necesario hacer uso de una gran habilidad para que la Fronda no se la llevara por delante.

    Feliz fin de semana,madame

    Bisous

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  9. Me dan envidia, la verdad. Aquí nos torean cada día con una ocurrencia nueva y ¡Todos mansos!

    Bisous, Madame, Feliz fin de semana

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  10. Siempre es un agrado leer de Ana de Austria, una de mis reinas favoritas.
    Es sorprendente comparar a la Ana que llego a Francia a los 14 años con la Ana que asumio la regencia para su pequeño hijo, donde demostro tener caracter y una gran inteligencia. Una mujer admirable que defendio con garras a sus hijos durante un periodo tan turbulento como lo fue la fronda.

    Que tenga un buen dia Madame.
    Saludos de una lectora suya.

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  11. Y los hechos dan cuenta de cómo los reyes, y por extensión quienes ostentan poder absoluto, creen poder permanecer impunes ante el pueblo y sus reclamaciones. Equivocados, aunque no en este caso gracias al temor de prudentes consejos, muchas veces tuvieron que darse cuenta de su error cuando era tarde y todo estaba perdido. Hablo en pasado, pero ver un telediario de hoy nos enseña que la cosa sigue igual.
    Beso su mano.

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  12. Eso es tener espíritu, eso es indignarse: los franceses nunca han sido conformistas y han arriesgado siempre fuerte por conseguir derechos y libertades. Por un momento creí estar en las jornadas de julio, en las barricadas parisienses del verano de 1848, de la que tanto he leído. Muy bien narrado y muy aprovechable. Feliz fin de semana, madame.

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  13. MADAME ALMA, yo también me hice la reflexión de que ahora parecemos más conformistas. En otro tiempo se hubieran tomado las cosas peor. Porque España tampoco era mansa precisamente.

    MADAME LECTORA:
    Muchas gracias, madame. La época de Ana de Austria me resulta fascinante a mí también, y en especial todo ese periodo de la Fronda.

    MONSIEUR DLT, ni los que ostentan el poder absoluto ni los que ostentan el relativo. Que lo tengan en cuenta hoy, porque está muy acertado su comentario sobre los telediarios.

    MONSIEUR PACO, parece que por muchas barricadas que se hagan los gobernantes de turno permanecen ciegos y sordos a la historia. Deberían tener más en cuenta el pasado.
    Muchas gracias, monsieur.

    Feliz fin de semana a todos

    Bisous

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  14. Muy bien narrado, madame y muy oportuno el post. Motivadoras esas barricadas y oportuna intervención la de la reina de Inglaterra.

    Buen fin de semana, Madame

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  15. Muchas gracias, madame. Fueron años agitados para la regente, que tuvo que hacer frente a muchas amenazas como esa.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  16. Hola Madame:

    No sé porque cuando leí sobre el aumento de impuesto en una gran crisis económica me transporto al futuro (o al pasado)...Casi 400 años de aquel episodio y seguimos más o menos en la misma senda...

    Besos Madame. Esta en su salsa...La fronda. ;D

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  17. Si, monsieur, seguimos más o menos igual, aunque por el momento sin barricadas. Nos hemos hecho mucho más tolerantes con los políticos.

    Puede usted afirmar que hoy he estado en mi salsa, desde luego! :)

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  18. Me sumo a otros comentarios similares. España, que pocas veces pecó de mansa, parece que hoy sólo sale a la calle cuando se acaba el fútbol. Perdón por el tópico, pero yo lo veo así.
    Sin tener nada que ver, la actitud de Ana me ha recordado la magnífica película "The Queen", sobre Isabel II y la muerte de Diana de Gales.
    Buenas noches, Madame.
    Ando justo de tiempo, pero intento llegar.

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  19. Me ha encantado saber el porqu´ñe del nombre de las barricadas. Leyendo los comentarios Madame, desde fuera contemplo que no hay mucha similitud entre la situación política de entonces con la actual. En España cuando salieron a la calle hubo una Guerra Civil. Porque para salir hay que estar de acuerdo todos. Y se supone que una monarquía no es una democracia. Aquí se eligen a los representantes en las urnas.
    Igual estoy equivocada.
    Bisous

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  20. Podian haber avanzado tanto ese dia y se quedaron solo en eso. Tendrian que esperar hasta la revolucion francesa para pedir por derechos para todos. Aun la gente no estaba lista por lo visto.

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  21. MONSIEUR XIBELIUSS, ahí estamos. Pensé con este texto algo parecido a que ya solo se sale a la calle si no hay fútbol.
    Gracias por su esfuerzo, monsieur, lo aprecio mucho. Yo tampoco ando sobrada, y de ahí la repetición.

    MADAME KATY, así es, sería ideal que al salir a la calle estuvieran de acuerdo todos, pero eso siempre es imposible. La Fronda también fue una guerra civil a pequeña escala. O no tan pequeña, después de todo.

    MADAME ALEJANDRA, lo que yo me pregunto es cuánto más habrá que esperar para conseguir esos derechos, para que millones de personas no puedan perder sus puestos de trabajo así, de una patada y sin contemplaciones; para que no les quiten sus hogares y se vean en la calle teniendo que seguir pagando una casa que ya no es suya, esclavos de por vida de los banqueros. No, me temo que la gente aún no está lista.

    Feliz fin de semana a todos

    Bisous

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  22. Hola Madame

    Ahora, cuando escuche ¡a las barricadas! recordaré esta entrada.

    La reina era algo orgullosa y le costó ceder, tal vez, el que escuchara las palabras de otra persona, de otra reina, pudieron hacerle recapacitar, para bien.

    Una lástima tener que llegar a esos extremos, el de alzarse por los derechos que son propios, pero eso sigue aún vigente.

    Feliz fin de semana, Madame.

    Bisous.

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  23. Sí que sigue vigente, con la diferencia de que ya nadie se alza por mucho que le pisoteen. Los banqueros nos tienen mucho mejor controlados de lo que hacían los gobernantes en otros tiempos.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  24. veo que el julio francés llego hasta nuestros días, semejante legado de rebeldía no se pierde en la vanidad de sus personajes, saludos querida Madame

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  25. Madame, parece que hemos olvidado ya cómo organizarlos.

    Feliz domingo

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)