miércoles, 29 de febrero de 2012

Esclavo de Roma


Los romanos se surtían de servidores entre los cautivos apresados en el campo de batalla o en las ciudades conquistadas, entre los hijos de esclavos o los niños abandonados que los mercaderes instruían para después venderlos. Otras veces compraban esclavos importados de otros países. Finalmente estaba el caso de los hombres que se veían reducidos a la esclavitud a consecuencia de las deudas contraídas. 

Los tratantes de esclavos (mangones o mercatores venalicii) siempre seguían a los ejércitos o compraban su mercancía humana en los principales mercados de Roma y de Delos. Los esclavos ordinarios se vendían sobre una tarima giratoria (catasta). Una tabla (titulus) atada al cuello del cautivo a modo de cartel indicaba su procedencia, edad, habilidades y cualquier defecto corporal o intelectual, así como la certificación de que estaban libres de cualquier delito. Los mejores se guardaban en habitaciones separadas en las tabernas, y solo se mostraban a los clientes ricos. 

A los hijos de padres esclavos se les daba el nombre de vernae, para distinguirlos de los nacidos libres. Todos los que pertenecían a un dueño se denominaban, en su conjunto, familia. Los empleados en residencias de la ciudad eran familia urbana, mientras que los ligados a la villa se llamaban familia rustica. Sin embargo, era frecuente que un mismo esclavo sirviera en ambas. 


En tiempos remotos su número era pequeño, porque las casas eran sumamente sencillas, a menudo hechas por el propietario. Pero a medida que se fueron haciendo más grandes y espléndidas, el número de esclavos hubo de incrementarse. Había uno casi para cada labor, lo cual era característica de una casa grande. Cuando la población de Italia se estimaba en unos seis millones de personas, había un esclavo por cada tres habitantes, y la proporción en la ciudad de Roma era mucho mayor. 

La lista de esclavos ligados a algunas casas romanas es amplia: sastres, peluqueros, cocineros, pasteleros, junto con esclavos empleados en el triclinio; también músicos, bailarines de ambos sexos y grupos de mimos y malabaristas para divertir al anfitrión y a sus invitados, especialmente a la mesa. Había bufones que por sus defectos, fragilidades u ocurrencias hacían reír (moriones, fatui, fatuoe). Los favoritos de las damas eran los enanos adiestrados para luchar y bailar. 

Los médicos y cirujanos también eran en su mayoría esclavos o libertos, al menos en tiempos de la República, e igual ocurría con el puesto de secretario privado del señor de la casa.


Entre los esclavos domésticos más bajos (vulgares) se encontraba el ostiarius o janitor, que desde su caseta (ostiaria) vigilaba la entrada a la casa; y los cubicularii, encargados de mantener el orden en dormitorios y salas de estar, así como de anunciar a los visitantes. En las casas de la gente más acomodada, de esta última función se ocupaba el nomenclator. Este pronunciaba en voz alta los nombres de los que venían a decir su Ave matutino, y el de otras numerosas visitas que llenaban el vestíbulo. El nomenclator también acompañaba al señor durante sus paseos para que le recordara los nombres y detalles de las personas que se encontraban por la calle y cuyo voto o ayuda precisaba para algún asunto. 

El romano rico siempre iba acompañado de uno o más esclavos (pedisequus) cuya misión era transportar cualquier objeto que se pudiera necesitar en el baño o en una fiesta, además de llevar la antorcha por la noche. Otra clase de esclavos eran los lectiarii o portadores de sillas de manos. En la ciudad solo estaba permitido llevarlos a los senadores y a las damas. 

Una posición importante la ocupaban los lectores, cuya tarea era leer para su señor mientras se encontraba a la mesa o en el baño. También escribían al dictado, copiaban documentos o cuidaban la biblioteca. Los oficiales más altos debían supervisar la administración de la casa, los almacenes, etc. El cellarius tenía las llaves del almacén y la bodega. El procurator, el principal entre la familia de esclavos, administraba los ingresos y los gastos domésticos


Esclavos y libertos eran en Roma los principales comerciantes. Eran ellos quienes trabajaban en las tiendas, porque, según la mentalidad romana, el comercio era una actividad por debajo de la dignidad de un ciudadano. Si se llevaba honradamente y a gran escala, se aprobaba hasta cierto punto, pero nada más. 

Los latifundia necesitaban una gran plantilla de trabajadores. Además de los esclavos agrícolas, encargados de arar, sembrar, segar o cuidar olivos y viñas, se necesitaban jardineros para el huerto y la cocina, y personal para atender a las aves de corral, el estanque de peces, la colmena y la caza. A veces se requerían miles de esclavos. Solían estar divididos en cuadrillas (colegia), a menudo integradas por diez individuos (decuriae) a las órdenes de un capataz (praepositus) también esclavo. 

El esclavo era propiedad absoluta de su señor y no gozaba de ninguna protección legal frente a él. No eran considerados personas, sino cosas. Por ejemplo, Horacio menciona en una carta que tiene la costumbre de pasear solo, a pesar de que en realidad lo acompañaba un esclavo; pero como éste no alcanzaba la categoría de persona, podía expresarse en esos términos. No poseían mayor status que un animal doméstico. 


Al principio se sentaban a comer en unos bancos bajos (subsellia) a los pies del lecho de su señor, pero el refinamiento e incremento del lujo propio de épocas posteriores desterró esta práctica y privó a los esclavos de cualquier clase de relación familiar con sus dueños. Dormían en cualquier parte de la casa, a veces sobre un camastro a la puerta de la alcoba del amo, en una especie de vestíbulo. Pasaron a tener pactadas sus raciones (demensum) para el día o mes, y con los ahorros en las mismas (peculium) compraban su libertad. 

Cuando un esclavo se fugaba, se le ponía un precio y se pregonaban los datos que pudieran conducir a su captura. A veces, si se sospechaba que alguno tramaba su fuga, se les encadenaban las piernas, o bien se los llevaba al herrero para que les pusiera un aro de hierro en torno al cuello, con una placa identificativa que explicaba a quién debía ser devuelto si se escapaba. Así cargados con collares de hierro y grilletes, se los encerraba en calabozos construidos a tal fin en la mayoría de las granjas. También podían ser condenados a trabajos forzados en las canteras. 

La flagelación era un castigo común. Además los esclavos podían ser puestos en el potro (eculeus) y sometidos a tortura para que confesaran los delitos que se imputan al amo, y a los fugitivos o a los que eran hallados culpables de robo, se les marcaba en la frente con hierro candente las letras iniciales del crimen. La pena capital era la crucifixión, o bien enfrentarse en el anfiteatro a animales salvajes. Otra forma de ejecución se llevaba a cabo empapando las ropas de la víctima con algún material inflamable (tunica molesta) para prenderles fuego a continuación. Vedio Podión, un hombre que había sido esclavo en su juventud pero que después había logrado amasar una fortuna, mataba a sus servidores arrojándoles a las voraces murenas que criaba en un estanque. 


Les estaba prohibido llevar la toga. Su vestimenta era una túnica, generalmente de tejidos oscuros y bastos, a la que podían añadir una capa cuando hacía mal tiempo. 

Tras recibir su manumissio o liberación, permanecían con su patrón como libertus. Esta manumissio se efectuaba presentándose ambos ante el magistrado más alto de la ciudad. Después de haber probado su título de propiedad (iusta servitus), el amo pronunciaba las palabras “Hunc hominem ego volo liberum esse”. El assertor tocaba entonces al esclavo con una vara sobre la cabeza, o, según una costumbre posterior, le daba una bofetada. Después el patrón tomaba de la mano al que había sido su esclavo, se volvía hacia él y terminaba la ceremonia repitiendo una vez más las palabras de rigor. 

Además de la manumissio vindicta existía la manumissio censu, consistente en introducir el nombre del liberto en las listas del censo, la manumissio testamento, es decir, la libertad del esclavo como última voluntad del dueño, o la inter amicos, en la que se declaraba ante testigos. En la manumissio per mensam se organizaba un banquete y se le invitaba a sentarse a la mesa junto a los demás hombres libres. 

Después de su liberación, el antiguo esclavo se ponía el gorro frigio llamado píleo, que se convirtió así en símbolo de libertad; vestía la toga, llevaba un anillo y se afeitaba la barba, todo lo cual constituían los signos que distinguían a un hombre libre. 



Bibliografía 
Juan Eslava Galán – Roma de los Césares 
Los romanos, su vida y costumbres – E. Guhl y W. Koner

49 comentarios:

  1. VAYA CUANTAS COSAS QUE NO SABÍA. HASTA LOS MÉDICOS ERAN ESCLAVOS. QUIERE DECIR, ME QUEDA LA DUDA, QUE SUS AMOS LOS HACÍAN ESTUDIAR?

    CUANTAS COSAS QUE HAN CAMBIADO PARA BIEN. UN ABRAZO QUERIDA MADAME, INTERESANTE ENTRADA.

    MARIAROSA

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    1. Bueno, si incluso hoy día un padre hace estudiar a sus hijos y en ocasiones intenta obligarles a seguir una determinada carrera, imagínese usted qué no se determinaría con un esclavo que era solo un instrumento. La medicina era considerada un arte propio de esclavos y extranjeros. No era una carrera como es hoy día, sino simplemente un arte en el que se empleaba fundamentalmente el conocimiento sobre las hierbas.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  2. EXCELENTE CUADRO , ES UNO DE MIS PREFERIDOS.
    SALUDOS.

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  3. y esta fue una de las causas de la caida de Roma, al basar su economía en la mano de obra esclava, cuando las campañas y las conquistas terminaron, se acabó el conseguir mano de obra barata

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    1. Me pregunto, monsieur, si alguien no estará pensando ahora en volver a instaurar ese modo de producción esclavista en el mundo. Es ya lo que nos queda.

      Feliz día

      Bisous

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    2. Hola, Madame

      Pues bien pensado, no le faltan argumentos a su razonamiento. Ojalá no llegemos a verlo nunca.

      Feliz noche, Madame.

      Bisous.

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    3. Madame, por poco no veo su comentario. No me apareció al final, sino aquí en medio. A lo mejor es que estaba y no lo había visto, pero no creo. Anda raro blogger.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  4. me ha llamado la atención eso de que los esclavos 'amasaran fortunas'. supongo que los que se dedicaban al comercio, o a la medicina... pero si eran esclavos digo yo que la parte del león de los beneficios que sacaran se la llevarían los amos.
    siempre que leo sus textos sobre 'lo romano' me paro a ver qué palabras latinas tienen que ver con palabras que utilizamos actualmente. me ha llamado la atención los 'vernae', que no sé si tendrá relación con lo 'vernáculo'.
    y lo del gorro frigio no lo sabía yo, tampoco.

    me ha gustado mucho el texto, madame.

    bisous!

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    1. No, a ver, la fortuna la amasaban cuando conseguían su libertad, o sea cuando pasaban a ser libertos. Vero Podión había sido esclavo en su juventud, pero después, al liberarse, amasó una fortuna.
      Muchas gracias, monsieur.

      Feliz tarde

      Bisous

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  5. Vaya toda un clase social y categorías dentro de esta "Familia"
    Había mucha crueldad para con ellos y considerarles como cosas. Seguramente nunca se han puesto a pensar que ellos podrían serlo alguna vez. Me ha llamado la atención
    el comportamiento de Vedio Podión, siendo que había sufrido en sus carnes el maltrato pudiera ser tan cruel.
    Bisous y buen día madame

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    1. Sí, ellos también podían ser echos prisioneros por otros pueblos. Preferían la muerte antes de eso. En una ocasión se suicidaron todos para que no pudieran esclavizarlos.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  6. Conviene tener muy en cuenta este artículo, por lo que nos pueda venir encima: en algún momento he creído estar leyendo la próxima reforma laboral. Las cifras de paro debieron ser bajísimas.

    Feliz día, Madame.

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    1. Aha. Y mire, después de todo tenían "seguridad social", techo y comida sin tener que desplazarse a Laponia a buscarlo. Vamos a acabar lamentando no ser un esclavo romano.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  7. Como es lógico, madame, había mucha categoría de esclavos en Roma, pero los más apreciados eran los griegos como instructores de hijos de familias ricas, pedagogos y consejeros. También los más bellos y bellas y elegantes, eran los que se ocupaban del servicio personal de los nobles y los más rudos para las tareas más cotidianas. Tambíen eran muy reputados los que podían servir para el anfiteatro, los gladiadores, que dejaban muy buen dinero a los tratantes de esclavos. Muy buen repaso a la esclavitud en Roma. Que tenga una buena tarde, bisous.

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    1. Sí, así es, los griegos solían ser muy caros, de los que se reservaban a los clientes más ricos. Sobre los gladiadores precisamente tratamos ampliamente en otra entrada. Gladiadores... y gladiatrices!

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  8. Muy completita la entrada sobre el tema de la esclavitud en Roma, con las diferentes formas de llegar a ese estado, los diferentes tipos de esclavos y el protocolo de la liberación.
    Evidentemente, estas personas, aunque no consideradas como tales, eran el sostén económico y laboral del sistema romano. Sin ellos lo tenían difícil en aquellos tiempos. Su labor era imprescindible... casi siempre, porque eso de "poner orden en los dormitorios" o vocear el nombre de los que venían a dar "el ave", podría ahorrarse.
    Y eso de recibir una bofetada en pago por los servicios prestados... como que no está muy bien que se diga.
    Un saludo o mejor: "cura ut valeas", al estilo romano.

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    1. Desde luego algunas de las labores parecen cómodas, si es que era lo único que tenían que hacer. No estaría tan mal si no fuera por lo de no tener mayor consideración que la de un objeto.

      Dii bene vertant.

      Bisous

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  9. Hola Madame,me permití comentar el post porque llegue mediante un enlace de su sitio en otro blog y me ha gustado la entrada,y la manera que abordo el tema.

    Muy interesante la variación de rango y ocupaciones que existían dentro de una misma condición de esclavitud, lo que marca la complejidad e importancia que tenia este fenómeno en el antiguo mundo Romano. Creo que Roma fue la sociedad esclavista mayor de todos los tiempos y aquí quiero destacar que para los Romanos, Como Ud menciono en la entrada, el esclavo era considerado una cosa, similar a un animal o a un mueble y reemplazable en cualquier momento a los ojos de sus dueños, y aunque existiera alguna ley que en determinado periodo le reconociera algún derecho, siempre se los considero una propiedad. Sin dudas esta una condición aberrante y aunque el trato variaba de acuerdo el rango, los Dominis hacían del azote su manifestación mas común, tanto como recurso disciplinario, como símbolo de dominio o por simple placer,aunque por ultimo destaco que este trato era mas propenso hacia esclavos de campo o de granjas agrícolas, no exceptuaba a otros de distinta condición, ya que el uso del látigo por parte de los ciudadanos romanos era una situación extendida y permitida.Por otro lado en controversia con esta situacion en algunos casos se permitia la libertad , se les otorgaba el peculio. Varias aristas sobre un tema complejo y una sociedad mas que interesante, disculpe lo extenso.
    Saludos, un placer

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    1. Muchas gracias, monsieur Marcos, es usted muy amable.
      No debía de ser agradable ser un esclavo en el campo, aunque la situación como esclavo doméstico en los hogares romanos variaba bastante, y podía haber casos en los que el trato era casi familiar. La suerte de los esclavos era diversa.

      Feliz día

      Bisous

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  10. Siempre me ha parecido fascinante (a la par que controvertida) la cultura de la vieja Roma; si bien he de reconocer que cualquier época pasada para mi gusto resultó siempre mucho más atrayente (ya sea para bien o para mal) que la mediocridad, el superficialismo y las prisas que imperan hoy día en nuestra existencia.

    Y en cuanto a la odiosa esclavitud... ¿acaso hoy día somos verdaderamente libres? Quizás somos más esclavos que nunca pues nos esclavizamos nosotros mismos.

    Bisous y disculpe mi filosofía fatalista de hoy.

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    1. Es cierto, madame.Una interesante reflexión. Hoy día somos esclavos de demasiadas cosas, y muy especialmente del tiempo. Nosotros mismos nos encadenamos absurdamente a él. Deberíamos recuperar el placer de unos tiempos en los que no existía la prisa.

      Feliz tarde

      Bisous

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  11. Se olvida eso. Parte de la grandeza de Roma y Grecia se debe a los esclavos. Que liberaban en tiempo a los hombres libres.
    Y por eso los brillantes romanaos, tan buenos en todo, progresaron poco en agricultura. ¿Para qué?
    Deliciosas explicaciones y deliciosas ilustraciones. Menduas esas texturas y luces claras.

    Impresionante la de palabras del mundo de los esclavos que hoy usamos. ¿Todo viene de Roma?
    Feliz Mercurii díes.

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    1. Yo creo, monsieur, que esencialmente seguimos siendo romanos. Dejaron mucha huella. El tiempo no logra borrarla.

      Continuando con los saludos en latín: Vale!

      Bisous

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  12. Yo en Roma sería ostiarius, aunque con aspiraciones a ser lector. ¡Qué mundo! Hoy nos alarmamos ante la esclavitud, pero ha sido una realidad hasta hace bien poco.

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    1. No lo termino de imaginar a usted como ostiarius. Como lector encaja mucho más. Por cierto que yo también pediría ser lectrix, a poder ser.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  13. ...hasta hace bien poco y todavía está vigente en algunas partes del mundo; en algunos casos disfrazados de la etiqueta de trabajo.

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    1. Uy, ya lo creo. La esclavitud adopta muchos nombres y formas, pero sigue vigente, y amenaza con propagarse cual incendio voraz.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  14. No sé donde he leído que ya en Grecia, se consideraba a los ciudadanos dignos de tal nombre porque no malgastaban su energía en labores manuales, sino en filosofar, tocar la lira y dedicarse a cualquiera de las siete artes. El hombre libre y creador venía definido, precisamente, porque no ganaba el pan con el sudor de su frente. Y hoy nos describe con mucha precisión las variopintas categorías del esclavo en la vida Romana durante varios siglos.
    Manumitidos estamos ahora, pero no crea usted que hay grandes diferencias entre el operario textil chino o turco y el siervo romano. Eso sí, aún nos queda la Seguridad Social.

    Buenas tardes.

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  15. Madame, me temo que estamos haciendo el camino de regreso. Alcanzaremos a los esclavos romanos, pero sin que nadie nos garantice un techo y un demensum.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  16. La gran cantidad de descendientes de esclavos o libertos que ocuparon posiciones medianamente acomodadas en Roma, es una prueba de la gran movilidad social y del dinamismo existente en la época imperial.

    Saludos.

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    1. Sí, al menos siempre cabía la esperanza de que su penosa situación no durase eternamente. Podían alcanzar la libertad e incluso hacer fortuna.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  17. Tanto tiempo esforzándonos por ser hombres libres y ahora parecemos empeñados en irnos exclavizando por gusto...Me da mucho que pensar su post, Madame.

    Bisous

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    1. Pues madame, al menos cuando es por gusto, con su pan se lo coma cada uno. Lo que temo es que un día deje otra vez de ser por gusto, y cuando nos demos cuenta sea tarde.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  18. Hola Madame:

    Había que tener todo eso en mente...Uno para cada quehacer.

    No hay mucha diferencia entre aquellos médicos y los de ahora ;D

    Besos Madame

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    1. Jijijiji, ya imagino a qué se refiere. La verdad es que abusan de ustedes en demasiadas ocasiones.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  19. en las organizaciones sociales, como en las comunidades religiosas eran de rigor las diferenciaciones humanas y las categorías, era la base del mando y la obediencia, casi una necesidad para el progreso, ahora es todo lo contrario, las modernas esclavitudes son fruto de el envilecimiento del hombre y solo conducen al fracaso de las sociedades, creo que mi visión es algo perversa, me disculpo Madame, saludos

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    1. Su visión siempre es certera, madame. Ciertamente es producto del envilecimiento del hombre, y sobre esa base no se puede construir nada que se sostenga.

      Buenas noches

      Bisous

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  20. No me gustaría estar en el pellejo de los esclavos romanos que servían absolutamente para todod: desde remar en las galeras pasando por picar en las minas o actuar casi de secretarios de confianza de los grandes hombres. Dicen que Nerón daba de comer a sus anguilas (no recuerdo si era este pez u otro) con carne de esclavos. Y degradante era por cierto la "cosificación" que se hacía de ellos. Es decir, eran cosas y no personas. Se podían vender, matar o intercambiar sin piedad alguna.
    Besitos

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    1. En efecto, madame, una de las cosas que resaltamos en el texto de hoy es precisamente el hecho de que no eran considerados como personas, y por tanto no gozaban de protección jurídica alguna. Algo terrible.

      Buenas noches

      Bisous

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  21. Es tremendo. Que llegaran a haber un esclavo por cada tres habitantes, que el comercio se considerara un trabajo inferior, propio de esclavos, por más, supongo, que el dueño no fuera esclavo; que los peluqueros, administradores y hasta los médicos fueran esclavos, es señal de la vida holgazana y feliz que debían llevar los patricios: tan inútiles y déspotas, que no me extraña que Espartaco se amotinara y arrastrara tan gran ejercito tras él.
    Fuera bromas, de haber vivido entonces me hubiera gustado ser patricio, jejeje.
    Beso su mano.
    PD. ¡Ah!, y como dice el amigo Xibelius, miedo me da, con nuestra reforma laboral, no poder cumplir mi sueño de entonces ahora.

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    1. No estaba mal ser romano, verdad, monsieur? Ya, ya conocía yo su debilidad por la toga. Es lástima que, tal como ustedes dos apuntan, la situación está tomando un cariz en el que me parece que no va a poder cumplir su sueño, no. Bueno, pero puede usted ir encargando una toga de andar por casa, para al menos ponérsela en la intimidad :)

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  22. El llegar a Roma aún como esclavo debía de ser impresionante si eras un bárbaro capturado en alguna batalla en Europa que lo más que habían visto serían poblados más o menos grandes de chozas o construcciones muy rudimentarias. Otro mundo.

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    1. Sí, pero imagínese para un pobre griego.No creo que a ellos los impresionara mucho.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  23. Ya no voy a olvidar que a los tratantes de esclavos se les llamaba "mangones", me ha hecho gracia, Madame. Una entrada muy completita e instructiva.

    Bisous

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    1. La verdad, madame, es que se merecían el nombre, jiji.

      Feliz día

      Bisous

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  24. Muy interesante información acompañada de bellas imágenes, madame.

    Siempre nos refresca o nos permite conocer más detalles históricos.

    Bisous.

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    1. Muchas gracias,madame, por su amable comentario.

      Feliz día

      Bisous

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  25. Que página tan completa! Los textos, toda la informacion, las imagenes que acompanian tan bien a los textos... la verdad, felicitaciones! Podrías contactarme?

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)