domingo, 19 de febrero de 2012

El último romántico


José Zorrilla nació en Valladolid el 21 de febrero de 1817, en la única casa que había en la calle Fray Luis de Granada, antes llamada de la Ceniza. Era hijo de un magistrado, Don José Zorrilla Caballero, hombre de fuerte personalidad, conservador, absolutista, realista acérrimo durante el reinado de Fernando VII y partidario después del pretendiente carlista al trono de España. Severo superintendente general de policía, a la muerte del rey cayó en desgracia por dichas preferencias carlistas y tuvo que retirarse a Lerma, donde vivió bastante tiempo. 

El carácter de su hijo no se parecía en nada al suyo. La figura paterna inspiró siempre a Zorrilla un profundo respeto, mezclado con temor y con un enorme cariño. Ambos estaban destinados a no entenderse jamás. 

La familia residió en Burgos y en Sevilla, pero finalmente, por la época en la que el padre era superintendente de la policía, se establecieron en Madrid. Tenía entonces el poeta nueve años. Allí estudió en el Seminario de Nobles, a cargo de los jesuitas, y luego en Toledo, una ciudad que habría de dejarle una profunda huella. En la universidad de Toledo, por acatar la decisión paterna, cursó estudios de Derecho sin ningún entusiasmo, hasta que terminó por abandonarlos para regresar a Valladolid. 

Cama en la que nació José Zorrilla

Zorrilla tenía otros intereses muy diferentes de aquellos que su progenitor hubiera deseado inculcarle. Lo que más lo atraía era la literatura y, desde luego, las mujeres. Tuvo un primer amorío juvenil con una prima, todo lo cual provocaba constantes desencuentros con su padre y lo impulsó a escaparse de su hogar para trasladarse de nuevo a Madrid. 

En la capital vivía a salto de mata, frecuentando los ambientes bohemios donde se encontraba tan a gusto. Pero todo cambió súbitamente el 14 de febrero de 1837, una semana antes de cumplir los veinte años. La víspera, y tras un desengaño amoroso, se había suicidado de un pistoletazo, en la calle de Santa Clara, el joven y famoso escritor Mariano José de Larra. A su entierro asistieron casi todos los escritores, amigos y personajes políticos. Zorrilla leyó admirablemente un poema dedicado a la muerte de Larra. La emoción fue inmensa; la extremada juventud del desconocido hizo que todos tuvieran la impresión de que junto a la tumba del autor desaparecido brotaba otro. Zorrilla fue aclamado. 

A los 21 años se casó con Florentina Matilde O’Reilly, una viuda 16 años mayor que él y que aportaba un hijo. No fue precisamente una unión por interés, porque lo cierto es que la mujer se encontraba en la más absoluta ruina. Lamentablemente su vida conyugal no iba a ser feliz durante mucho tiempo: el matrimonio atravesó por muchos problemas, debido, sobre todo, a los celos de la esposa. 

Escritorio de Zorrilla. Al fondo, su piano

Los éxitos de Zorrilla como autor teatral fueron muy grandes, y además tempranos. Después de El Zapatero y el rey alcanzó la cima en 1844 con Don Juan Tenorio. Cinco años más tarde estrenaba Traidor, inconfeso y mártir, pero entonces, inesperadamente, decidía retirarse del teatro. Como motivo alegó que su mujer era muy celosa y no le gustaba su trato con las actrices. Posiblemente no le faltaba razón a Matilde en sus reclamaciones, porque lo cierto es que Zorrilla tuvo varias amantes. 

Sin embargo no parece que su renuncia al teatro tuviera por verdadera causa a la esposa, puesto que en 1845 la había abandonado para irse él solo a París, donde llevaba una vida de soltero. Julián Marías apunta como posible desencadenante de la decisión de abandonar su carrera de dramaturgo el hecho de que el papel protagonista en su última obra era interpretado por un actor que no acababa de gustarle. Se trataba de Julián Romea, muy distinguido en la alta comedia, y poeta también, pero no era el prototipo del actor romántico. “Zorrilla tuvo que percibir que se estaba perdiendo el temple romántico; él lo era irremediablemente, no podía hacer otra cosa”. El poeta estimaba y admiraba a Romea, pero no lo veía en ese papel. Él mismo cuenta cómo el actor, después de pasear a caballo por el Prado, llegaba al teatro y salía a escena. Zorrilla le decía: 

—Julián, tú no representas; tú te presentas. 

Primera página manuscrita del Tenorio

Durante su estancia en París, José Zorrilla trabó amistad con sus admirados Alejandro Dumas y Victor Hugo, entre otros famosos escritores de la época. La estancia, sin embargo, no podría ser larga: al año siguiente moría su madre, y él regresaba a Madrid. Cuando años después falleciera también su padre, sin haberse reconciliado con él, el poeta escribió un amargo y desgarrado lamento: 

"Mis padres mueren sin llamarme en su última hora ¡Dios me deja en la tierra sin el último abrazo y sin la bendición de mis padres! ¿Qué le he hecho yo a Dios? ¿Están malditos mis pobres versos?" 

En 1851 volvía a París y conocía a Leila, una mujer con la que inició una apasionada relación que proclamó repetidamente en verso y en prosa. “Te quiero, Leila mía, con tal exceso que te diera mi vida…” 

Viajó a Londres y en 1854 a México, donde habría de permanecer hasta 1866. Su vida sufrió numerosos altibajos durante esos años, en los que también visitó Cuba. Contó con la amistad y la estima del emperador Maximiliano. De él recibió Zorrilla el encargo de fundar un Teatro Nacional. Para prepararlo volvió a España, pero mientras tanto el emperador, combatido por gran parte de la opinión mexicana y sobre todo por Benito Juárez, fue derrotado y fusilado en Querétaro, con sus generales Miramón y Mejía, en 1867. Zorrilla lamentó el desenlace y ya no regresó a México. 

Cocina de la casa de Zorrilla en Valladolid

Era enormemente famoso y reconocido por los españoles, pero siempre anduvo apurado de dinero. Sus obras, vendidas por muy poco, enriquecían a empresarios o editores. Él tenía que dar recitales para salir adelante, y se vio obligado a aceptar una comisión gubernamental en Roma. Es cierto que recibió una pensión, pero llegó demasiado tarde. 

Los grandes honores, en cambio, nunca se le escatimaron. Entre los muchos que obtuvo, cabe destacar su nombramiento como cronista de Valladolid y su coronación como poeta nacional en Granada

En 1869 se casó por segunda vez, con la actriz Juana Pacheco, una hermosa joven de veinte años que lo apoyó infatigablemente y se mantuvo fiel hasta el fin de sus días. 

La vida de Zorrilla se prolongó mucho más de lo que era frecuente durante su época; fue “excepcionalmente larga para un romántico”. Murió en Madrid, en la última casa de la calle de Hortaleza, esquina a Santa Teresa, el 23 de enero de 1893, a consecuencia de un tumor cerebral que habían intentado extirparle. Tres años más tarde, en cumplimiento de su última voluntad, sus restos fueron trasladados a Valladolid. El cuerpo del poeta se veló en la Real Academia Española, en la que ocupaba el sillón L desde 1882. 

José Zorrilla

Pero yo, que he pasado entre ilusiones, 
Sueños de oro y de luz, mi dulce vida, 
No os dejaré dormir en los salones 
Donde al placer la soledad convida; 
Ni esperar revolviendo los tizones 
El yerto amigo o la falaz querida, 
Sin que más esperanza os alimente 
Que ir contando las horas tristemente. 

Los que vivís de alcázares señores, 
Venid, yo halagaré vuestra pereza; 
Niñas hermosas que morís de amores, 
Venid, yo encantaré vuestra belleza; 
Viejos, que idolatráis vuestros mayores, 
Venid, yo os contaré vuestra grandeza; 
Venid a oír en dulces armonías 
Las sabrosas historias de otros días. 

Yo soy el Trovador que vaga errante:
Si son de vuestro parque estos linderos,
No me dejéis pasar, mandad que cante;
Que yo sé de los bravos caballeros
La dama ingrata y la cautiva amante,
La cita oculta y los combates fieros
Con que a cabo llevaron sus empresas
Por hermosas esclavas y princesas. 

(Cantos del Trovador – José Zorrilla)

35 comentarios:

  1. Es llamativo lo tardío del romanticismo español. Que Zorrilla muriese en 1893 es ya un dato en este sentido, por muchos años que tuviese.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Gloria sin pan es mayor desajuste que pan sin gloria; pero mientras la primera eterniza, la segunda pasa directamente al olvido. No es precisamente el Romanticismo un movimiento con garra en España.

    ResponderEliminar
  3. MONSIEUR RETABLO, tenga en cuenta que Zorrilla fue precoz, y comenzó a hacerse un hueco antes de cumplir los 20 años, con el suicidio de Larra.

    MONSIEUR FRANCISCO, no fue un movimiento pequeño, no. Lo que pasa que fue más complejo y, por supuesto, en algunos aspectos diferente al resto de Europa. Suele pasar :)

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  4. Un auténtico romántico ciertamente. Cuando vaya a Valladolid me gustaría mucho visitar esa casa de la que nos muestras fotos. Me encanta ver como vivieron personas conocidas del pasado. Gracias por la entrada y buena semana, Madame

    ResponderEliminar
  5. Fue lo primero que visité cuando estuve en Valladolid :)

    Feliz domingo, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  6. Hermoso escrito, me deleito en tu blog impregnado de historia. La imagenes hablan por si mismas.
    Gracias por compartir tu espacio de imagenes, historia y poesia.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias a usted, madame.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  8. Un personaje interesante, sin duda. NO sé cómo no se han atrevido los intrépidos cineastas a hacerle una película, incluso una serie, ahora que están tan de moda.
    La próxima vez que vaya a Valladolid pasaré por la casa del "último romántico" ¡¡cuánta Historia pueden encerrar unos simples muros!!

    Un saludo, madame!

    ResponderEliminar
  9. Para mí es el poeta romántico por definición. Escribió como vivió, apasionadamente. Liberal como Lord Byron, en una época complicada. Se jugó su vida varias veces. Rebelde e inconformista como su pirata.
    Un personaje fascinante.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  10. Madame, nostálgica historia la que nos cuenta, que me recuerda ciertos cuadros del s. XIX. No soy especialmente amante del Romanticismo, pero una vida vivida con la coherencia romántica, como en este caso, es siempre interesante de recordar.

    Feliz tarde- noche.

    ResponderEliminar
  11. vaya, que el hombre parece que quedó un poco 'fuera de sitio'. pero tuvo vista, se dio cuenta y no siguió produciendo obras que, quizás, él sabía que ya eran de otra época. nació demasiado tarde quizás, aunque si vida si que fue romántica, tal y como los primeros románticos la entendían. supongo.

    bisous madame!

    ResponderEliminar
  12. MADAME APARICIO, no deje de hacerlo. Gracias a su viuda, que donó muchas de sus pertenencias, se conservan los recuerdos del poeta y se ha podido hacer un museo en su casa de Valladolid.

    MONSIEUR CAYETANO, es cierto que escribió tan apasionadamente como vivió. Sin embargo su comentario me parece que va más con Espronceda, al que en su día dedicamos dos entradas.

    MADAME NEGREVERNIS, fíjese que a mí una de las pocas cosas que me gustan del XIX es el romanticismo. Hasta, si me apura, probablemente la única.

    MONSIEUR TOLYA, así es, él y yo nacimos demasiado tarde. Y sin embargo, no dejó por eso de ser sumamente valorado en su tiempo. Apenas le quedó honor por recibir.

    Feliz tarde de domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Hoy paso por tu casa y me encuentro con otra que he visto hace tiempo, la de Zorrilla.
    Por Valladolid han pasado escritores importantes, la Corte atrajo a muchos de ellos.
    También he podido ver la casa de Cervantes, todo nos muestra otra vida y aún persiste su recuerdo.
    Estoy convencida de que, aquellos que han dejado su huella escrita, no mueren nunca, siempre estarán en nuestro recuerdo.
    Te agradezco esta entrada, me ha servido de repaso y has ampliado mis conocimientos.
    Te dejo un fuerte abrazo.
    Kasioles

    ResponderEliminar
  14. Muchas gracias, madame. Me alegra que haya sido de su agrado.

    Feliz día

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Hola Madame:

    Y yo que pensaba que era el último romántico ;D

    Bromas aparte, He leido los versos de Zorilla me gusta mucho su prosa.

    Impresiona que llego tarde, pero yo creo que eso no hace falta cuando hay calidad.

    Nunca he ido a Valladolid. Ya me ha dado una excusa.

    besos

    ResponderEliminar
  16. Así es, monsieur, se le reconoció la valía, por tarde que llegara.
    Bueno, afortunadamente sigue habiendo románticos fuera del movimiento :)

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Hola, Madame

    Conocía la obra literaria de Zorilla pero no su biografía. Me ha resultado también muy acorde con su personalidad y con el romanticismo, ilusión y pérdida. Viajó bastante y tuvo reconocimiento pero no dinero. La literatura no ha dado de comer a muchos de los grandes.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  18. Me ha gustado especialmente su artículo de hoy sobre personaje tan nuestro. Y es que a mí esta época romántica me parece de lo más interesante, por su misterio, su nueva visión de la historía, aunque a veces, muchas veces en realidad, exagerada o falseada; la añoranza de lo medieval, con ese ambiente misterioso de los templos o de los panteones neogóticos y sobre todo por su pasión desbocada. A los preciosos versos de Zorrilla reproducidos por usted querría yo añadir los de una poetisa, Carolina Coronado, expresión literaria de su sentir, de pasión y melancolía, dedicados a su esposo, fallecido, en cuerpo presente durante veinte años en su casa de Lisboa, al que ya muerto le dijo:
    ¿Cómo te llamaré para que entiendas
    que me dirijo a ti, ¡dulce amor mío!,
    cuando lleguen al mundo las ofrendas
    que desde oculta soledad te envío?

    Disculpe mi extensión, pero no he podido contenerme, como hacían, por cierto, los románticos.
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
  19. Mi comentario no es que vaya más acorde con Espronceda, es que le he confundido con Espronceda. Y aunque las hazañas de don Juan Tenorio estén muchas veces al margen de la ley, como en el caso del pirata, evidentemente Zorrilla no le dedicó ninguna canción.
    Ruego disculpe el lapsus.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  20. MADAME MARIA EUGENIA, no suele ser buena idea considerar la literatura como un modo de hacerse millonario, no. Pero eso a Zorrilla le importaba muy poco. Era lo que quería hacer y lo hizo, y además magistralmente.

    MONSIEUR DLT, a mí también me parece fascinante el romanticismo. Es lo que da el toque más atrayente a la época, al menos para mí, y veo que también para usted.
    Muchas gracias por su aportación con esos hermosos versos de Carolina Coronado.

    MONSIEUR CAYETANO, ya decía yo, jiji. Sí, me parecía que había un lapsus, y no es de extrañar, porque hasta en algún retrato se dan un aire los dos románticos.

    Buenas noches a todos

    Bisous

    ResponderEliminar
  21. Eso es lo que llama la atención de Zorrilla, que viviese tanto para ser un romántico, y en esa época, no como otros: Espronceda, Bécquer, Larra o Lord Byron. Vivió el hombre bien, aunque no administraba bien sus ganancias. Un fuerte abrazo, madame.

    ResponderEliminar
  22. Sí, parecía que todos sufrían la maldición de morir jóvenes, pero Zorrilla la venció.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  23. Un hermoso poema para recordar a esta ilustre y gran poeta. Todo lo romántico me va, madame. Látima que hoy se haya perdido todo esto.
    Feliz semana madame.

    ResponderEliminar
  24. Ay, es verdad,madame, una auténtica lástima. Nos quedan sus obras, pero se ha perdido ese espíritu. Ojala vuelva a ponerse de moda.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. Hola Madame, sigo sus blog hace dos años pero recientemente quise entrar a " Con cierto sabor... " y encuentro que su lectura esta restringida. Como puedo acceder?

    Muchas gracias!

    ResponderEliminar
  26. Muchas gracias a usted, madame. Tengo cerrado temporalmente el otro blog, porque no dispongo de tiempo para atender los dos, pero si desea seguir accediendo solo tiene que decirme su correo de gmail para que pueda autorizar a ver la página a esa dirección de correo. Si no desea dejarla aquí públicamente, puede ponerse en contacto conmigo a través del mío: themaskedlady@gmail.com

    Feliz día

    Bisous

    ResponderEliminar
  27. Madame, me voy de tema pero como soy nuevita me salgo de la vaina por saber el maravilloso mural que ilustra el blog, cual es, de quien y que nos muestra. Gracias.

    ResponderEliminar
  28. Pues el que tengo puesto esta temporada es un cuadro de Jean-Léon Gérôme titulado Recepción del Gran Condé por Louis XIV, una escena que tuvo lugar en Versailles en 1674. Pero el cuadro fue pintado en 1878, y se encuentra actualmente en el museo d'Orsay, en París.

    Gracias a usted, madame.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

    ResponderEliminar
  29. Romántico y, a su manera, un estoico. Comprende la naturaleza humana y elige someterse a los vaivenes del mundo sin rebeldía.

    Los versos que ha colgado son un buen ejemplo del espíritu melancólico de Zorrilla, tan bien reflejado en esos ojos oscuros de poeta atormentado.

    Gracias, Madame, por la semblanza y el recordatorio del escritor.

    Buenas tardes y bisous.

    ResponderEliminar
  30. ¡Ya sabrá usted cuánto gusto yo de ese movimiento al que llaman felizmente Romanticismo, y cuán admiradora soy de todos aquellos nombres ilustres que entregaron sus letras a semejante arte! ¡Espronceda, Larra, mi querido Béquer... de los mejores en el panorama español!

    ¡Y cuán trágica era la existencia de un escritor durante ese bendito siglo: siempre apurados de dinero, siempre sin ser tenidos en cuenta hasta título póstumo (al menos Espronceda era reconocido y famoso en vida), siempre a salto de mata y luchando por sobrevivir!

    Bisous, amiga mía, adorable entrada.

    ResponderEliminar
  31. Me suena lo de que él vivía en la miseria mintras que los editores se forrabana con su talento. ¿No es lo que sigue pasando hoy día? Si es que los tiempos cambian poco, a excepción hecha de que ya no quedan románticos como Zorrilla...
    Un besito

    ResponderEliminar
  32. MADAME AMALTEA,creo que fue un buen navegante de la vida. Supo salirse con la suya siempre a pesar de todo.
    Gracias a usted, madame.

    MADAME AKASHA, estaba segura de que la época y ese ambiente romántico serían muy de su agrado, ya que es ahí donde se encuentra usted en su salsa :)
    Andaban apurados de dinero, sí, pero qué hermosa era la vida bohemia, y ese vivir a salto de mata.

    MADAME CARMEN, las cosas cambian poco para los escritores, sí. A menos que uno decida escribir Harry Potter!

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  33. Madame, interesante entrada la de hoy, me encanta esta época y esa fotos que ha subido. Espero tener la oportunidad de conocer esa casa-museo de Zorrilla.

    Bisous

    ResponderEliminar
  34. Muchas gracias, madame. La verdad es que se conserva todo tan maravillosamente que parece que él puede entrar en cualquier momento :)

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  35. Mil gracias madame por el detalle del cuadro. Una escena muy interesante sin duda.

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)