sábado, 25 de febrero de 2012

El consorte de la Reina Victoria


El nombre completo del príncipe Alberto era Francisco Carlos Augusto Alberto Manuel de Sajonia-Coburgo-Gotha. Había nacido en Schloss Rosenau, in Baviera, el 26 de agosto de 1819, tres meses más tarde que la reina Victoria. Se da la circunstancia de que fue la misma comadrona la que atendió los dos partos. 

La abuela de los niños, la duquesa viuda de Coburgo, había deseado un enlace entre ambos desde el primer momento, lo que pronto se convirtió también en un deseo de los duques de Kent, padres de Victoria. Desde su más tierna infancia, el príncipe nunca pensó en casarse con nadie más que con ella: cuando tenía tres años ya le decía a su niñera que un día “la florecilla de mayo inglesa” sería su esposa. 

Su hermano Ernesto, llamado a ser el heredero del ducado, era un año mayor que él. Luisa, la madre, era una mujer de carácter alegre y muy hermosa, con el cabello rubio y los ojos azules. Alberto se le parecía mucho, y era de dominio público que Luisa mostraba una abierta preferencia por él. Pero cuando el niño cumplió cinco años lo separaron de su madre para siempre a consecuencia de un lamentable escándalo. 

Luisa de Sajonia-Gotha-Altemburgo, madre de Alberto

La corte ducal no se destacaba por su estricta moral. El duque era muy inclinado a las aventuras amorosas, y se rumoreaba que la duquesa seguía el ejemplo de su marido. Hubo varios escándalos al respecto, en uno de los cuales se vio envuelto el chambelán de la corte, un hombre de origen judío. El desenlace fue la separación del matrimonio en 1824, y posteriormente el divorcio. La duquesa se marchó a París, donde falleció en 1831 a consecuencia de un cáncer, con solo 30 años. Alberto siempre guardó un recuerdo muy cariñoso de su madre. 

El príncipe Alberto fue un niño muy guapo, inteligente y alegre. Generalmente se portaba bien, pero a veces era violento; tenía un carácter muy fuerte y no lo escondía. Cuando se peleaba con su hermano, siempre quedaba por encima, pues Ernesto era menos resuelto. Según su tutor, sobrepasaba a su hermano al ser más reflexivo y poseer un mayor autocontrol y prudencia. Afirma que su voluntad solía imponerse de forma natural, pero cuando no era así, a veces se mostraba dispuesto a recurrir a la fuerza. 

Ambos pasaban la mayor parte del tiempo en alguna de las casas de campo que poseía el duque, rodeados de hermosas montañas, bosques y ríos. Siendo todavía muy pequeños —Alberto no había cumplido cuatro años— se los separó de sus niñeras para ser confiados a un preceptor que los tuvo a su cargo hasta que fueron a la universidad. La educación que recibieron fue muy sencilla y nada ostentosa, pues el duque era pobre y el ducado pequeño e insignificante. Pero también era estricta. En los diarios infantiles de Alberto podemos leer: 

“Recitamos, y lloré porque no fui capaz de decirlo bien, pues no había prestado atención… No se me permitió jugar después de cenar porque había llorado…” 

Victoria en 1833

Alberto demostró pronto que era un muchacho modelo. Inteligente y concienzudo, poseía la formalidad de su generación, y a los 11 años dejó sorprendido a su padre cuando le dijo que confiaba en hacerse “un hombre de provecho”. A pesar de todo, no era excesivamente serio y, aunque tal vez le faltaba una pizquita más de sentido del humor, era divertido, gastaba bromas y era un buen imitador. Disfrutaba de la vida al aire libre y montaba a caballo, cazaba, practicaba esgrima y le gustaba dar largos paseos por el campo con su hermano en los alrededores de su amado Rosenau. Observaba a los ciervos, admiraba el paisaje y volvía con ejemplares para su colección de historia natural. Además era un apasionado de la música. 

Había algo en lo que Alberto no se parecía a su padre: no perseguía a las mujeres. Según Lytton Strachey, biógrafo de Victoria, sentía una acusada aversión por el sexo opuesto. Cuando tenía cinco años, en un baile infantil armó una pataleta tremenda cuando alguien le llevó a una niña para que fuera su pareja, y Strachey afirma que, aunque al hacerse mayor se esforzaba por esconder tales inclinaciones, seguía sintiendo lo mismo. En realidad se mostraba muy intransigente con la moralidad en cualquier aspecto, seguramente debido al dolor que causó en él el divorcio de sus padres. No deseaba repetir un comportamiento que había roto su familia. Era luterano y muy piadoso, pero, por lo demás, se mostraba “cortés hasta la exageración con las mujeres”, según apunta María Sanz. De costumbres puritanas, ni siquiera jugaba a las cartas y no le gustaba hacer visitas: En palabras de Clare Armstrong Bridgman, “Ninguna hermosa dama podía presumir de haberle ofrecido a Su Alteza Real una taza de te junto a la chimenea, y ningún hombre podía reclamar el honor de haber cenado con él”. 

Los dos hermanos eran muy queridos en Coburgo. Ambos recibieron su confirmación en el Salón de los Gigantes del castillo, como mandaba la tradición, ante una nutrida concurrencia que se había dado cita para presenciar la ceremonia. El desarrollo intelectual de Alberto seguía adelante. Al cumplir los 17 inició un estudio riguroso de la filosofía y la literatura alemanas. Escribió un ensayo sobre la manera de pensar del pueblo alemán y un esbozo de La Historia de la civilización alemana, según decía en su introducción, terminando con un “estudio retrospectivo de los defectos de nuestro tiempo, con una llamada de atención a todos para que cada uno corrija sus propios defectos y, así, dar buen ejemplo a los demás”. 

Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha

Alberto pasó unos meses en Bruselas con el rey Leopoldo y llegó a dejarse influir mucho por un catedrático de matemáticas, Adolphe Quetelet, especialmente interesado en la aplicación de las leyes de probabilidad a los fenómenos políticos y morales. El príncipe se sintió muy interesado por el tema, lo que dio comienzo a una amistad que duraría hasta el fin de sus días. 

Desde Bruselas pasó a la universidad de Bonn, donde destacó rápidamente. Dedicaba su tiempo a la metafísica, el derecho, la economía política, la música y la esgrima, y formó parte de un grupo de teatro de aficionados. Muchos años después sus compañeros aún recordaban las risas cuando Alberto imitaba la voz y los gestos de uno de los catedráticos con tanta gracia, o a otro que, mientras participaba en una carrera, se cayó y perdió las gafas y tuvo que pararse a buscarlas. 

Después de un año en Bonn se dispuso que hiciera una gira por el extranjero. El barón Stockmar llegó desde Inglaterra para acompañar al príncipe en un viaje por Italia. Dos años antes el rey Leopoldo había consultado al barón su opinión sobre el proyectado matrimonio entre Victoria y Alberto. Stockmar respondió que el joven era maduro para su edad, con cualidades muy positivas, y era posible que en unos años se convirtiera en un hombre fuerte y guapo, de porte amable y sencillo, pero solemne. “De modo que su apariencia posee todo lo que le gusta al sexo opuesto, y eso siempre y en todos los países gustará”. 

Victoria y Alberto en el castillo de Windsor

En Italia Alberto se deleitó con las galerías de arte y con el paisaje de Florencia, pero Roma no le llamó tanto la atención, “excepto algunos palacios muy hermosos, el resto es como cualquier ciudad de Alemania”, opinaba el príncipe. 

Siempre estaba dispuesto a enriquecer sus conocimientos. En un baile en Florencia se le vio conversando animadamente con un erudito, lo que hizo exclamar al gran duque de Toscana, que estaba a su lado: 

—Aquí tenemos a un príncipe del que podemos sentirnos orgullosos: aunque una hermosa bailarina le espera, su atención la ocupa un sabio. 

De regreso en Alemania, Stockmar transmitió a Leopoldo que Alberto era inteligente, amable y bondadoso, lleno de las mejores intenciones y con criterios dignos de personas de más edad, pero que con frecuencia sus buenas intenciones le abandonaban por el camino. El barón lamentaba que no le interesara lo más mínimo la política y nunca leyera un periódico. “Siempre tendrá más éxito con hombres que con mujeres, por las que muestra muy poco interés y con las que es demasiado retraído”, añadía. Otra observación que hizo es que el príncipe no era de constitución fuerte. Pero, pese a todas las objeciones, estaba a favor del matrimonio con Victoria. 

Matrimonio de Victoria y Alberto

Allá en Inglaterra la candidatura de Alberto no gustaba a todos, y además Victoria se mostraba reacia a casarse. Cuando Alberto llegó, conocedor de los obstáculos, había decidido abandonar por completo la idea. Confesó a un amigo que no estaba dispuesto a que se le tuviera en reserva, entretenido, y que terminaría con el asunto de una vez. 

Pero la la opinión de Victoria iba a girar muy rápidamente, en cuanto se produjera ese encuentro. La reina dejó escritas en su diario sus impresiones acerca de su primo Alberto, y el próximo día examinaremos cómo era él a sus ojos. 


Bibliografía: 
Victoria I – Lytton Strachey 
Victoria de Inglaterra – María Sanz 
Life and reign of Queen Victoria including the lives of King Edward VII and Queen Alexandra – Charles Morris

52 comentarios:

  1. Nada más ver la primera foto me pareció un poco afeminado por lo guapo y rasgos finos. Según leía la biografía me parecia como un cuento de hadas. Me ha agradado enormemente no ver intrigas, sino tan solo una bella biografía.
    Esperemos la 2ª parte.
    Bisous y un estupendo finde madame.

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  2. Pues si usted supiera,madame, la de intrigas que se cocían mientras se decidía el matrimonio de Victoria! Había de todo.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  3. Alberto era poco dado a efusiones exageradas con el sexo opuesto. No habrá problemas: su futura esposa las tendrá por los dos.
    Un saludo.

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  4. Sí, ella era una persona cariñosa. Se percibe muy cálida en su diario.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

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  5. Bueno, al fin hemos encontrado todo un caballero, que reia, bromeaba, le gustaba la cultura y de entrada nomas sabia a quien queria, y como si fuera poco era buen mozo, ya hasta da un poco de escozor pensar que esta muerto.
    Victoria tuvo mucha suerte... si bien lo amo de verdad, y era mas ardiente de lo que se la muestra, hasta logro reincidir en el matrimonio.

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  6. Bueno, al fin hemos encontrado todo un caballero, que reia, bromeaba, le gustaba la cultura y de entrada nomas sabia a quien queria, y como si fuera poco era buen mozo, ya hasta da un poco de escozor pensar que esta muerto.
    Victoria tuvo mucha suerte... si bien lo amo de verdad, y era mas ardiente de lo que se la muestra, hasta logro reincidir en el matrimonio.

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  7. Bueno, él sabía a quién debía querer desde antes de conocerla, sí. Estaba mentalizado, y por lo menos podemos decir que lo llevó bien. Más no me atrevería.

    Feliz fin de semana, madame

    Bisous

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  8. No me extraña que Victoria no pusiera reparos, al contrario. Intuyo que la impresión sería mayúscula ante un joven inteligente, culto y tan apuesto. Un verdadero príncipe al que no le falta de nada, loca por el primo y sin duda tenía muchos motivos para estarlo.

    Bisous y buen fin de semana.

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  9. Y además un hombre del que podía estar completamente segura, porque nunca miraba a otras. Era perfecto.

    Feliz sábado, madame

    Bisous

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  10. Lo digo además porque parece que le gustaban algunos además de su marido, como ese sirviente hundú, un tal Abdul Karim, joven y fuerte. Eso es lo que se cuenta al menos.
    Un saludo.

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  11. Enorme cariño sí que le tuvo, pero no sé yo si las octogenarias del siglo XIX tendrían el mismo vigor que algunas aristócratas actuales, monsieur. Porque lo cierto es que el hindú estuvo a su servicio los diez o doce últimos años de su vida.
    Pero ya me imagino que le gustarían los hombres, desde luego. Brown también le gustaba bastante, y ahí estaba en más edad de merecer aún.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  12. Es de las pocas veces que leo una biografia donde todo es bastante idílico y además Alberto era muy guapo. Hace tiempo ví la peli de "La reina Victoria" y me gustó mucho ^^

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  13. El caballero no es mi tipo, no obstante hay que reconocer que era muy guapo, sí. Tuvieron su bonita historia y disfrutaron de largos años de felicidad, aunque lamentablemente Victoria se quedó viuda aún joven.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  14. vaya dato! así que el que fuera marido de la muy británica y nada menos que la inspiradora de lo 'victoriano', hizo un estudio sobre 'lo alemán'. qué bueno.
    ni ella estaba interesada en los hombres, ni él en las mujeres.
    hay un refrán en mi casa que dice 'ana y galiano son dos angelitos, no se amaron antes porque no se han visto'.
    ahí lo dejo.

    buena tarde de sábado, madame!!
    bisous!!

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  15. Dice usted que ella no estaba interesada en los hombres?? Curiosa teoría, Tolya. Sepa usted que le gustaban mucho, y que, aunque fiel, al morir Alberto su corazón maltrecho volvió a latir. Quedó viuda aún joven.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  16. Justo ahora acabo de ver una película preciosa del romance de Alberto y Victoria protagonizada por Romy Schneider, se la recomiendo totalmente Madame.
    Bisous

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  17. como no podia ser de otra manera ya que la nombraron la pelicula sobre la reina Victoria contiene incontables faltas a la verdad historica. Es una pena que le hagan pensar a la gente que estan viendo hechos reales cuando en realidad toman partes sueltas de hechos y los acomodan a piacere. Ay Holywood que mal le haces a la Historia con tus films y series con pretenciones. Tanto les cuesta poner esta inspirada en hechos reales, es una libre interpretacion de hechos reales , en vez de confundir a la gente? que piensa Ud. madame?

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  18. pretensiones, perdon, se me fue el dedito.

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  19. Hola Madame: Conocía algunos datos del consorte de Victoria. Ud ha completado esos detalles.

    A veces los consortes pasan desapercibidos...Y las intrigas...nunca faltan.

    Espero la continuación.

    Beso Madame

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  20. Ay por dios, yo me muero: blogger acaba de borrarme los comentarios cuando intentaba subirlos. intentaré rehacerlos, a ver si me acuerdo de todo.

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  21. MADAME BUNNY PRINCESS:
    Le decía, y a ver si ahora blogger me deja, que muchas gracias por la recomendación, porque no he visto aún la película y no sabía que Romy Schneider hubiera interpretado alguna vez a la reina Victoria.

    MADAME DAMA DE ORO, a usted le decía que en realidad a mí me gusta el género histórico tanto en la literatura como en el cine, y que cuando alguien ve una película debería ser consciente de que se trata de una obra de ficción. Sin embargo, a veces la versión cinematográfica ha prevalecido sobre la realidad histórica, deformando mucho tanto los hechos como los personajes, y recordaba, hablando de Romy Schneider, aquellas películas sobre Sissi a modo de ejemplo. Yo las disfruté mucho, pero tenían poco que ver con la realidad. La gente se niega a aceptar otra imagen de Sissi después de ver esas películas. Es algo muy curioso.

    MONSIEUR MANUEL,
    le decía que hacían tan buena pareja que llamaban la atención más de lo que a él le hubiera gustado. Porque Alberto hubiera querido pasar más desapercibido y tener más intimidad.

    Buenas noches a todos

    Bisous

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  22. Hola, Madame

    Entrar en este blog es sinónimo de aprender mucho y disfrutar haciéndolo.

    Lo único que conocía del príncipe Alberto es el amor tan fuerte que sintió la reina Victoria por él.

    Gracias por poder conocerle. Espero la siguiente entrada para ver qué opinaba ella de él.

    Feliz fin de semana, Madame.

    Bisous.

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  23. Nos podemos imaginar su opinión, pero me parece interesante conocerla además con sus propias palabras, que siempre revelan tanto sobre el personaje que las escribe.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  24. Madame, todo este derroche de informacion real ha sido muy placentero. Su blog es absolutamente maravilloso.
    Un abrazo,

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  25. Muchas gracias, madame Noris. Muy amable.

    Buenas noches

    Bisous

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  26. Bueno, bueno, muy efusivo y admirador del bello sexo no sería, pero tantas puntillas como tenía, en ese mismo siglo, el marido de nuestra Isabelona, tampoco tendría.
    Beso su mano.

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  27. Ah, no, desde luego, no. Es que don Francisco era muy puntilloso. Creo que la inglesa tuvo bastante más suerte, monsieur.

    Buenas noches

    Bisous

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  28. Dlt ha hecho mi comentario :D...y me alegro por Victoria de que haya tenido más suerte que "nuestra isabelona" . Tener menos también era díficil...ya tengo ganas de saber lo qu dijo la reina cuando vio a Alberto, Madame.

    bISOUS

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  29. Madame, el pobre marido de Isabel II tampoco tuvo mucha suerte, porque encima, vamos, que la señora era difícil de conformar.

    Buenas noches

    Bisous

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  30. Buen día madame:

    Siempre nos trae relatos muy interesantes. Me parece que el matrimonio de la Reina Victoria y el Príncipe Alberto fueno de los pocos donde hubo amor, es por eso que fue próspero.

    Besos.

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  31. Poco conocía de Alberto, solo como príncipe consorte de Victoria. Este post me ha dado otra imagen y más datos. Quedo a la espera de la continuación.

    Bisous

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  32. ¡Qué agradable caballero! Casi no sabía de la vida de Alberto, le agradezco Madame que nos de esta valiosa información.

    ¡Pues que suertuda fue Victoria!

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  33. Pido disculpas a la forista, en realidad yo vi la pelicula la joven Victoria,que es bastante reciente. Nunca vi la de Rommy Schneider . tiene Ud. razon madame a veces estas peliculas introducen al tema y despues esta en el espectador chequear su veracidad.Por eso estos blogs son tan esclarecedores.

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  34. ¡Cuánta precocidad! A los tres años decir eso de “la florecilla de mayo inglesa”, ¡claro que de padres tan amorosos! Al parecer, tanta pasión en sus progenitores le hicieron reacio al encuentro femenino, pero ya nos dirá Victoria el próximo día cuales fueron sus armas. Bisous, Madame.

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  35. Litton Strachey tenía una opinión muy poco objetiva sobre Victoria y la época victoriana. Su obra "Victorianos eminentes" está valorada en exceso. Es sin embargo muy conveniente citarlo como usted bien hace.

    Saludos.

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  36. MADAME KARLA,

    Mire qué bien conjuntada nos viene usted a la fiesta, ahora que veo su foto de perfil. Victoria, en efecto, puso todo su amor.

    MADAME ELYSA,

    No debía de ser fácil mantenerse discretamente como consorte, pero Alberto tenía esa cualidad.

    MADAME MER,

    Veo que el caballero es de su agrado. Lástima que se lo haya quitado Victoria, pero bueno, tal vez tenga algún doble por ahí. La reina, en efecto, fue una mujer afortunada.

    MADAME DAMA DE ORO,

    el problema está, en efecto, en que el espectador a veces se olvida de que lo que está viendo es solo ficción. Pero creo que conseguir eso al mismo tiempo dice mucho a favor de la película, que logra meter en la historia al espectador de ese modo.

    MONSIEUR FRANCISCO,

    Pienso que él también en cierto modo se estaba reservando para su gran destino, no fuera a ser que una imprudencia diera al traste con todo.

    MONSIEUR RETABLO,

    Strachey tenía un punto de vista crítico y además profundizaba en los personajes por encima de los hechos, dos cosas que me gustan mucho. Por eso lo he utilizado fundamentalmente a él para esta entrada. Además no hay que olvidar que él vivió en primera persona los últimos años de ese reinado, lo que no debió de ser muy agradable para un homosexual como Strachey. Me interesaba mucho su punto de vista sobre Alberto.

    Feliz domingo

    Bisous

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  37. Me alegra saber que este Alberto era, de verdad, todo un caballero y sin aparentes dobleces.
    No soy muy entusiasta de la Inglaterra Victoriana, Madame: le diré que mi obra favorita sobre el periodo es el "From Hell" de Alan Moore, jejeje.

    Feliz domingo, Madame

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    1. Eso me encaja perfectamente con sus relatos, monsieur :)
      No, no lo veía yo a usted muy victoriano.

      Feliz domingo

      Bisous

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  38. Siempre ha sido muy de mi gusto este príncipe. Y por lo que contáis de su personalidad no es extraño que Victoria le amase tan locamente como para embarcar a todo un país en uno de los lutos más rigurosos tras su fallecimiento.

    Feliz domingo, Madame!!

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    1. Siempre resulta hermoso sumergirse en un gran amor como el que Alberto inspiró a Victoria. A pesar de que la primavera aún está lejos, llevo una temporadita sumergida en temas amorosos :)

      Feliz domingo, madame

      Bisous

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  39. no digo que después no mostrara interés, pero antes de conocer a alberto, por lo que dice, tampoco es que... ¿no?
    qué domingo más majo de sol, madame!

    bisous!

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    1. Monsieur, es que antes de conocer a Alberto tenía 15 años. Lo conoce con 16. Lo que no quería era casarse. No le gustaba la idea del matrimonio, pero bueno, a mí tampoco, y sí que me gustan los hombres, vaya.

      Aproveche, monsieur, aproveche el domingo de sol, que nunca se sabe qué nos traerá el siguiente.

      Bisous

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  40. es una bonita historia de amor, no me canso de verla en tv. y leer sobre ellos dos, saludos querida Madame.

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    1. Sí, es bonita, como un remanso de paz entre tanta tormenta como siempre sacude al mundo. Ellos supieron encontrar su felicidad, o lo más parecido a ella.

      Feliz domingo, madame

      Bisous

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  41. Saludos madame ,las buenas intenciones del duque se iban por la borda enseguida cuando la jarana llamaba a su cita ... Veremos como sigue este capitulo
    Un abrazo y buen domingo

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  42. Sí, pero no se crea que era él muy de jarana, no.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  43. Un hombre estudioso, inteligente, de estricta moral y enemigo de juergas; nada mujeriego y no interesado en política. Parece el yerno que toda suegra desearía.

    Esperaremos para leer las impresiones de Victoria que, cómo no, es quien tiene la última palabra.

    Saludos, querida amiga.

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    1. Y tanto que toda suegra lo desearía, monsieur. Sobre todo viendo lo que se ve por ahí. Claro que muchas veces algunos parecen así y luego dan la campanada.

      Feliz tarde

      Bisous

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  44. Me ha encantado esta entrada, madame, conocer más a fondo la biografía del príncipe Alberto.
    Hace apenas un mes tuve la ocasión de ver la película de "La reina Victoria", de 2009, que cuenta la vida de la reina Victoria en su juventud, su ascenso al trono y el romance con el Príncipe Alberto.
    Si no ha visto dicha película se la recomiendo, se hace muy ligera y entretenida; y además no se lo va a creer, madame, pero el actor que encarna a Alberto tiene un asombroso parecido con el real, está majestuosamente caracterizado.

    Un beso.

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  45. Sí, precisamente reparaba en ese parecido recopilando imágenes para mi siguiente entrada. Por curiosidad busqué fotos del actor sin estar caracterizado como Alberto, y resultó que el parecido no era tanto. Hubo una buena labor de caracterización.

    Gracias, madame, buenas noches

    Bisous

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  46. Madame, usted sabe bien que soy fan de cualquier hombre que se volvió Rey o Príncipe de la manera fácil, con solo ponerse un anillo en el dedo, xD; por que no me contó que escribió este artículo? Muy divertido el dato de que desde su infancia Alberto tuvo planeado casarse con Victoria, por lo visto era todo un pillo, jajaja

    Un beso

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    Respuestas
    1. Es que yo pensaba que su favorita era doña Isabel, pero bueno, tendré en cuenta que también le sirve Victoria.

      Dichosos los ojos, don Matou.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)