viernes, 17 de febrero de 2012

Caterina Cornaro, Reina de Chipre (II)

Caterina Cornaro

Venecia envió a Chipre a dos consejeros de confianza, en apariencia como observadores, pero con la verdadera misión de tomar las riendas del gobierno. La reina se alegró de recibir ayuda en esos momentos, absorbida como estaba en la crianza de su hijo. Pero otra inmensa pena la aguardaba: el niño apenas había cumplido un año cuando una enfermedad se lo arrebató. La dolencia resultó sumamente sospechosa para algunos, pero lo cierto es que el pequeño siempre había sido enfermizo y enclenque. 

Los senadores venecianos enviaron a los padres de la desconsolada Caterina para confortarla. Mientras tanto ordenaban que la madre, la hermana y el hijo bastardo de Jacobo II fueran enviados a Venecia para asegurarse de que no causaban dificultades. 

Por entonces estaba en marcha una nueva conspiración por parte de los partidarios de Carlota de Lusignan, que procuraba, tanto en Roma como en Rodas o incluso en El Cairo, ganar partidarios para su causa. Fernando de Nápoles había despachado a uno de sus hombres hacia Egipto. Sin embargo el gobierno de Venecia recibió la advertencia y logró interceptar al enviado, Rizzo di Mario, que fue trasladado a Venecia y condenado a muerte. El sultán, en buenos términos con Rizzo desde los tiempos en que éste había sido embajador en su corte, intercedió por él y trató de presionar a la Serenísima, pero todo fue en vano: el conspirador fue estrangulado en prisión. La versión oficial que se hizo llegar a Egipto fue que, desesperado, Rizzo había ingerido un veneno que le causó la muerte. 


Mientras tanto Caterina seguía siendo la gobernante nominal de Chipre. El sultán trataba de recuperar su influencia sobre la isla, que había sido un Estado tributario suyo, y procuraba atraerse a la reina con regalos: sillas de montar doradas, vestidos de oro forrados de armiño, piezas de porcelana o madera de áloe; pero la reina no tenía ninguna intención de entregar la isla a los egipcios. Poco a poco, era la República de Venecia la que iba ganando dominio sobre Chipre, hasta alcanzar un poder absoluto. 

La situación era intolerable para la reina. Caterina dirigía cartas al Dux quejándose de la insultante conducta y la persecución a la que la sometían sus enviados, tanto a su padre como a ella misma; entraban en su cámara sin ningún respeto ni reverencia y la molestaban constantemente en su propio palacio. 

Al cabo de unos años, cuando los venecianos estimaron que había llegado el momento oportuno de pasar a la acción, ganaron para su causa al hermano de Caterina, Giorgio Cornaro, y lo enviaron para convencerla de que abdicara a favor de Venecia. Con él despacharon al general Diedo, con instrucciones de conseguir que la reina subiera discretamente a bordo de una galera. 

Ahora que Carlota de Lusignan había fallecido en Roma, Caterina se libraba de un temible enemigo. Sin embargo, lejos de encontrar al fin el camino despejado, debía renunciar a la Corona. Tras largas negociaciones, la reina cedió. Su hermano había llegado en octubre de 1488, pero hasta el 26 de febrero del año siguiente no ondearon los estandartes de San Marcos sobre los castillos de Chipre. 

Sarcófago de la reina Carlota en la cripta de San Pedro del Vaticano. La imagen es cortesía de Isabel Barceló Chico

En mayo abandonaba Nicosia vestida de negro y con los ojos arrasados en lágrimas, acompañada por sus damas y por los barones del reino. Montó sobre su caballo mientras seis caballeros le sujetaban las riendas, y de ese modo partió hacia la costa. Se envió de inmediato una embajada al sultán para comunicarle que el acontecimiento había tenido lugar “con la plena y libre determinación de nuestra serenísima y muy amada hija Caterina Cornaro”. 

Se organizaron magníficas fiestas y ceremonias en honor de la reina, y cuando terminaron las celebraciones toda la población se agrupó en la orilla para verla partir en el magnífico barco que había enviado el Dux. Caterina regresaba a casa dejando atrás cuanto un día había poseído. 

Innumerables barcas y góndolas alegremente decoradas acudieron a recibirla, con todos los nobles de la ciudad y las damas vistiendo sus mejores galas. Las trompetas anunciaron su llegada, los cañones dispararon sus salvas. Todos los palacios aparecían ricamente adornados; en cada balcón se veían flores y vistosas colgaduras. Caterina era vitoreada al pasar en solemne procesión hacia el palacio del duque de Ferrara, dispuesto para la recepción. 


A la depuesta reina se le permitió retener su título y se le concedió una generosa pensión anual, además de las tierras y el castillo de Asolo, del que tomó posesión el domingo 11 de octubre, de nuevo con gran pompa. Las crónicas nos cuentan que avanzaba entre aclamaciones hasta la iglesia bajo un palio de oro que sujetaban cuatro nobles. Tras la misa solemne, la procesión atravesó la pintoresca ciudad medieval en dirección al castillo de la colina, desde el que se divisaban las soleadas llanuras de Brenta y los Alpes a lo lejos. En este paraíso Caterina iba a vivir con un séquito de cuatro mil personas, rodeada de lujo y esplendor. Había traído consigo a su capellán de Chipre, y tenía a su lado a un médico alemán, a un bufón, a su secretario, numerosos pajes y damas de compañía. 

Caterina gobernó Asolo con gran eficacia. En aquella corte de juguete se sucedían los torneos, los bailes, las fiestas a la luz de la luna, las cacerías y toda clase de diversiones con las que mantenerla entretenida y hacerla olvidar que ahora llevaba un título vacío. Llegaban visitantes de todos los confines de Europa, atraídos por la curiosidad de conocer ese alegre lugar, y todos eran recibidos con magnificencia: Teodoro de Aragón, Pandolfo Malatesta, la duquesa de Urbino y la de Milán se encontraron entre sus huéspedes. Caterina era el centro de una corte intelectual de artistas del Renacimiento en la que Pietro Bembo y el pintor Gentile Bellini eran dos de los personajes mas distinguidos. 

Le gustaba la jardinería, y su mansión de verano en la llanura estaba llena de flores traídas de oriente. Pero en medio de sus diversiones no olvidaba sus deberes, y se aplicó a gobernar sus tierras con prudencia. Impartía justicia y fundó un hospital y otras instituciones benéficas, entre ellas un monte de piedad para ayudar a los necesitados. 

Caterina Cornaro retratada por Bellini

Durante casi veinte años la depuesta reina de Chipre pasó su vida en esta suntuosa Arcadia, hasta que los rumores de una próxima guerra la obligaron a refugiarse en Venecia. El Papa Julio II había formado una liga contra los venecianos, una alianza a la que había atraído al emperador Maximiliano y a los reyes de Francia y España. Era la Liga de Cambrai, que derrotó a Venecia en Aignadella. 

Mientras la guerra seguía su curso, Caterina enfermaba y fallecía el 10 de julio de 1510. Su último deseo fue ser enterrada con el hábito franciscano. 

La República de Venecia le organizó un magnífico funeral. Un largo cortejo de góndolas cruzó el Gran Canal desde el palacio Cornaro mientras una multitud de ciudadanos desfilaba portando antorchas. Sobre el féretro de Caterina se colocó la corona de Chipre, un tributo que le había sido negado en vida. 

El día 11 el cuerpo de la reina era trasladado a la capilla Cornaro, en la iglesia de los Santos Apóstoles. Cuando recibía sepultura se desencadenó una terrible tormenta con fuertes vientos, algo que fue recordado en Venecia durante mucho tiempo. 


Posteriormente sus restos fueron conducidos a la iglesia de San Salvador, donde se erigió una tumba en su memoria en la derecha del transepto. El bajorrelieve representa a Caterina entregando la corona al Dux. Chipre, en efecto, había pasado a ser una colonia de la República de Venecia hasta que los otomanos la conquistaron en 1571. En cuanto a la ciudad de Asolo, pasó a formar parte del reino de Italia en 1866.

En 1844 la vida de Caterina Cornaro sirvió de inspiración a Donizetti para componer la ópera que lleva su nombre.

28 comentarios:

  1. Lo de la fuerte tormenta en verano, algo que será recordado durante largo tiempo, parece una metáfora de aquellos tiempos terribles de ambiciones y guerras.
    Un saludo.

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  2. Siempre pone un toque legendario a vidas que de por sí lo fueron, como en este caso.

    Feliz carnaval, monsieur

    Bisous

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  3. Una historia magnífica y un gran dolor para esta reina y gran mujer. Ay, la política... Saludos cordiales.

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  4. Madame me dan ganas de exclamar "Colorin colorado este cuento bien ha acabado" porque realmente termino su vida de muerte natural No tuvo trono pero pudo gobernar y se feliz en la última etapa de su vida. Además parece que fue una reina querida por el pueblo en general.
    Bisous

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  5. Pues al principio pensé, por sus lágrimas, que quizás hubiera valido más haber hecho algún trato con Egipto, aunque no hubiera estado bien visto por su Venecia natal, pero viendo su exilio dorado -un séquito de 4000 personas no es cualquier cosa- tampoco le fue tan mal la cosa.
    Beso su mano.

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  6. MADAME ISABEL, yo creo que fue sensata y aceptó un buen trato. Retuvo su título, gobernó un lugar idílico y percibió unas rentas suculentas que le permitieron mantener una corte fabulosa. Ambas partes cumplieron bien su parte del trato.

    MADAME KATY, pocas veces terminan tan bien las historias. Su vida no fue larga, pero tampoco tan prematura para aquellos tiempos. Si acaso, hubiera podido pedir disfrutar unos años más de su Arcadia particular.

    MONSIEUR DLT, entre entregar la isla de facto a Egipto o hacer ese pacto con Venecia, yo creo que para una veneciana no había duda posible. Sobre todo cuando le ofrecían tan suculenta contrapartida.

    Buenas noches

    Bisous

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  7. Pensé que acabaría mal y mi alegría es grande porque la reina terminó feliz a pesar de tos avatares.
    Buen finde.
    Besos

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  8. Hola Madame:

    Gran historia, pero triste...o política...

    4000 personas en un séquito...Incluso más que en el pueblo donde trabajo...


    Besos Madame

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  9. MADAME CANDI, en efecto, fue prudente y de ese modo logró rehacer su vida. No hizo un mal trato.

    MONSIEUR MANUEL, en tristezas como esa quisiera yo verme. En cuanto al séquito, ríase usted de Versalles. Esta dama era una seria competidora!

    Buenas noches

    Bisous

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  10. No se si es un final feliz, no tener la corona, pero vivio, murio cuando tenía que morir y, si se puede decir, fue feliz. Gran mujer, apenas conocida porque estes historias no se suelen estudiar en las facultades. Me ha gustado conocer su vida. Buen fin de semana, madame.

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  11. No, no se suelen estudiar, lamentablemente. Pero es que no hay tiempo para todo. Afortunadamente siempre nos quedan los blogs.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  12. Pues en el contexto de la época, la vida de Caterina fue una singularidad histórica, porque pudo vivir con decoro, disfrutó de amistades y relaciones sociales y se libró del puñal y el veneno. En fin, no hay vida perfecta.

    Buenas noches y buen fin de semana.

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  13. Yo creo que, quitando episodios tristes y luctuosos de los que ningún ser humano se libra, su vida fue muy afortunada, desde luego. Pudo vivir con mucho más que decoro.

    Buenas noches, madame, y feliz fin de semana también para usted.

    Bisous

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  14. Yo quiero exiliarme como ella aunque tenga que engordar :)

    Bisous, Madame

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  15. Hola, Madame. No tenía ni idea de esta reina, mucho menos que hubiera existido un reino en Chipre durante épocas tan remotas como el Renacimiento. Parece que fue una gran mujer. Ahora... a mí me asombró el hecho de que ella fuera la encargada de su hijo antes del año. Por lo que leí por ahí, los niños no eran entregados a sus padres antes del año por la gran mortalidad existente en la época. Para no encariñarse digamos... Interesante entrada, Madame, como siempre. Un abrazo!

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  16. Tras tantas guerras y desgracias, esta dama disfrutó de una auténtica felicidad. Algo asombroso en ese mundo de dagas ocultas. Y hasta tuvo tiempo y atino para ser justa.
    Un buen final.
    Menudos conspiradores venecianos, romanos, otomanos... El poder.
    Saludos.

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  17. MADAME ALMA, sí, en su caso no debió de tratarse de ninguna tragedia. Parece que fueron kilos bien disfrutados.

    MADAME ANNE SHIRLEY, el reino de Chipre es mucho más remoto. Como mencionábamos en la primera parte, fue fundado con ocasión de la Tercera Cruzada.
    Me permito recordarle que ese niño era el rey de Chipre, y ella la regente. No eran simplemente madre e hijo.
    Muchas gracias, madame.

    MONSIEUR IGOR, digamos que supo moverse entre algunos de los pueblos más conspiradores. Supongo que calculó bien los riesgos.


    Feliz sábado

    Bisous

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  18. Me ha interesado sobremanera, Madame, que la vida de Caterina Cornaro, y las intrigas de poder sirviera de inspiración a Donizetti para una composición operística. Bisous.

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  19. Hola, concisas y precisas letras van desnudando plácidamente la germinal belleza integral de este blog, si te va la palabra elegida, la poesía,te espero en el mio, será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día, besos anómalos..

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  20. MONSIEUR FRANCISCO, es una buena propuesta musical para el fin de semana,si tiene ocasión.

    MONSIEUR DON VITO, muchas gracias, es usted muy amable.


    Feliz fin de semana

    Bisous

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  21. Hola, Madame

    Me ha llamado la atención varias cosas pero entre ellas, le enviaron vestidos de oro recubiertos de armiño, con el calor que haría en Chipre..... También que tenía un séquito de 4.000 personas en Asolo.

    Me alegro que al menos tuviera una vida relativamente alegre y feliz en Asolo, después de todo lo que había pasado.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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  22. Pues resulta, madame, que cuando preparaba la primera parte, entre otras cosas tuve la curiosidad de informarme acerca del clima, y resulta que en verano la media es de entre 19 y 29º, y en invierno aproximadamente la mitad. Como verá, no es para asfixiarse. Es un clima muy amable.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  23. Una isla estrategica gobernada por una reina muy querida pero con poca cintura politica era presa facil para estas conspiraciones . La mejestuosidad la acompaño siempre durante sus viajes . Gracias por tal bella ilustracion madame
    Un abrazo y feliz carnaval

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  24. Gracias, monsieur Luther, igualmente para usted, que disfrute del carnaval.

    Bisous

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  25. Por lo menos su parte final no fue mala ¿no? en su Arcadia particular.

    Bisous

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  26. Ay, madame, no había visto su comentario. Menuda paliza de lectura se ha dado hoy!

    Muchas gracias

    Bisous

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  27. Excelente historia, Madame,y si me permite, puedo agregarle el comentario de que un antepasado mío, llamado Hieronimus, fue soldado a las órdenes de Caterina, luchando en Chipre, siendo llevado a Asolo, después, jun to a ella. Mi padre, nació en una casa que queda cerca de Asolo, y en la tradición familiar aún se recuerda a la reina que fue llevada a desde el otro lado del mar a Asolo.
    Muy feliz domingo para usted.

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    Respuestas
    1. Ah, qué interesante, monsieur! El personaje me resultaba tan exótico que no imaginaba que aparecería alguien con una historia tan cercana.

      Muchas gracias por su aportación.

      Feliz semana

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)