lunes, 27 de febrero de 2012

Alberto visto por Victoria


En mayo de 1836, cuando Victoria cumplía 17 años, recibió en Kensington Palace la visita de sus primos de Alemania, Ernesto y Alberto, hijos del hermano mayor de su madre. Era la primera vez que veía a Alberto. La princesa dejó recogidas en su diario sus impresiones acerca de ambos jóvenes, pero resultaba evidente hacia cuál se dirigían sus preferencias desde un principio: 

“Ernesto es tan alto como Fernando y Augusto; tiene el pelo oscuro y unos hermosos ojos oscuros, lo mismo que las cejas, pero la nariz y la boca no son muy atractivas; su rostro posee una expresión muy agradable de sinceridad e inteligencia y, además, tiene muy buena figura. Alberto, que no es tan alto como Ernesto, aunque más corpulento, es guapísimo; su pelo es del mismo color que el mío; sus ojos son grandes y azules y tiene una nariz preciosa y una boca dulce con unos dientes muy bonitos; pero su principal encanto reside en la expresión, que es maravillosa; está lleno de bondad y de dulzura y es muy hábil e inteligente… 


“Mis dos primos son muy buenos y amables; son mucho más maduros y tienen más mundo que Augusto; hablan inglés muy bien y conversamos juntos. Ernesto cumple 18 años el 21 de junio y Alberto 17 el 26 de agosto. El querido tío Ernesto me regaló un loro encantador; está tan domesticado que se deja tocar sin ningún reparo y hasta le puedes meter el dedo en el pico, o hacerle lo que quieras, y no intenta morderte. Es más grande que el loro gris de mamá… 

“He estado sentada en el sofá entre mis dos primos viendo sus dibujos. Los dos dibujan muy bien, especialmente Alberto, y los dos adoran la música y tocan muy bien el piano. Cuanto más los veo, más encantada estoy con ellos y más los quiero… Su compañía es maravillosa y les gusta estar siempre ocupados; son un buen ejemplo para cualquier joven.” 

A las tres semanas los dos muchachos y su padre tenían que regresar a Alemania, y el momento de la separación fue muy triste. 

“Fue nuestro último desayuno FELIZ, FELIZ, con este tío tan querido y estos queridísimos y amados primos, a quienes quiero MUY, MUY sinceramente; mucho más sinceramente que a ningún otro primo en el mundo. Con tanto como quiero a Fernando y también al bueno de Augusto, quiero a Ernesto y Alberto aún más que a ellos, ya lo creo, MUCHO más… Los dos saben muchísimo y son inteligentes, inteligentes por naturaleza, especialmente Alberto, que es el más reflexivo de los dos; y les gusta mucho hablar de cosas serias e instructivas y, sin embargo, son muy, muy alegres y divertidos, como debe ser la gente joven. Alberto siempre tenía alguna broma o algo gracioso que contar en el desayuno, o en cualquier momento. También le gustaba acariciar y juguetear con Dash… Mi queridísimo Alberto estaba tocando el piano cuando bajé. A las once, mi querido tío, mis queridísimos y amados primos y Carlos se marcharon acompañados por el conde Kolowrat. Abracé a mis dos amadísimos primos con efusión, y lo mismo a mi querido tío. Lloré amargamente, muy amargamente.” 


Tres años más tarde, en octubre de 1839, hubo una segunda visita. Alberto llegaba de nuevo en compañía de su hermano Ernesto. En el tiempo transcurrido desde el primer viaje de los príncipes, el aspecto de ambos había mejorado al abandonar la adolescencia, y en especial Alberto había ganado mucho, como no deja de observar y comentar Victoria. 

Ella ya era reina. Hasta entonces se había mostrado reacia a abordar el tema de su matrimonio, pero de pronto no podía pensar en nada más. Con voz entrecortada decía que Alberto era muy guapo. A la luz de esos ojos azules y la sonrisa de esa bonita boca, Victoria estuvo segura de que había encontrado a su gran amor, el hombre con el que deseaba compartir el resto de sus días. Pudo observar “la exquisita nariz, el delicado bigote y la leve patilla”, así como “la atractiva figura, ancho de hombros y espigado de cintura”. Juntos montaban a caballo, bailaban y conversaban durante horas interminables. No podía encontrar en él ninguna cosa que no adorase. Victoria se enamoró. 

“Alberto es una compañía muy agradable. Sus modales son tan gentiles y armoniosos que una desea tenerlo cerca. Siempre me había parecido así cuando estaba conmigo, y creo que los viajes lo han mejorado. Está lleno de talento, es divertido y dibuja de maravilla…” 


Ambos eran caracteres diferentes que se completaban perfectamente: él era concienzudo y metódico, ella impulsiva, más cálida y apasionada. La infancia de Victoria había sido oprimida, solitaria y triste mientras que él había crecido libre y alegre en compañía de su hermano, a pesar de haber tenido que separarse pronto de su madre. 

El príncipe había llegado el jueves por la tarde, y al domingo siguiente la reina le dijo a lord Melbourne que había cambiado de opinión con respecto al matrimonio. Un día después le confesó que había decidido casarse con Alberto, pero claro, aún faltaba un pequeño detalle: tenía que decírselo al novio y saber si estaba de acuerdo. 

Victoria hacía llamar a su primo. Lo recibió a solas y se declaró sin vacilar. “Transcurridos unos minutos le dije que pensaba que debía saber por qué quería que viniera a visitarme, y que me haría inmensamente feliz si accediera a mis deseos (a casarse conmigo)… Nos abrazamos y fue muy amable y muy cariñoso”. Ella decía que no le merecía, y él murmuraba que le haría muy feliz “das Leben mit dir zuzubringen” (finalizar la vida contigo). 


Victoria se sentía la mujer más feliz del mundo. El matrimonio, asunto que hasta entonces había tratado de eludir, dejaba de ser para ella lo que llamaba “la desagradable alternativa a vivir con mamá”

La reina tomó la pluma para dirigirse al barón Stockmar, arrepentida de la resistencia que había ofrecido hasta entonces: 

“Me siento tan culpable que no sé cómo comenzar la carta, pero creo que las noticias que contiene bastarán para conseguir su perdón. Alberto ha ganado por completo mi corazón, y todo ha quedado decidido entre nosotros esta mañana… Estoy segura de que me hará muy feliz. Ojala pudiera decir que me siento igual de segura de que yo le haré a él igual de feliz, pero haré lo posible. El tío Leopoldo le contará los detalles, pues yo no tengo tiempo… Alberto le aprecia a usted mucho”. 


Al día siguiente, 16 de octubre de 1839, es Alberto quien le escribe al barón para comunicarle que tiene las mejores noticias posibles: 

“…Victoria es tan bondadosa y amable conmigo que a menudo me desconcierta considerarme objeto de tanto afecto. Conozco el interés que usted se toma en mi felicidad, y por tanto os descubro mi corazón… No puedo escribir más ni más seriamente; en este momento estoy demasiado aturdido”. 

Victoria había encontrado al amor de su vida. Era el principio de una hermosa historia que solo terminaría con la muerte de Alberto al cabo de 22 años.

52 comentarios:

  1. Una preciosa historia que duró lo que la vida quiso que durase.
    Y una percepción acerca de la pareja con la que compartir la vida muy diferente al de otra reina, esta española, nuestra Isabel II con ese matrimonio impuesto con su primo homosexual, Francisco de Asís, más conocido por todos como "Paquita".
    Un saludo.

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    1. Ay, sí, que suerte tan diferente la de ambas. Estuvo muy mal repartido. Porque encima doña Isabel no era de las que se conformaban con poco, vaya por dios.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  2. Madame, preciosa entrada en la que somos testigos directos de una historia de amor. Qué valentía la de esta dama, al pedirle al joven que se casara con ella.

    Feliz mañana.

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  3. No tenía que ser un buen trago para una dama del siglo XIX, no. Pero seguro que esta mujer se lanzó al ruedo sin dificultad.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  4. claro. no es que no te guste el arroz, es que no has probado mi arroz. pues eso le pasó a Victoria. no había visto a Alberto.
    ¿y entre ellos en qué se hablaban? ¿en alemán?
    el otro día creí entender que el matrimonio había sido más breve, y 22 años... ya son años.
    que tenga un feliz comienzo de semana, madame!

    bisous!

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  5. Hablaban en inglés, monsieur. Alberto hablaba muy bien inglés. Ella se quedó viuda con 42 años.

    Feliz comienzo de semana también para usted, monsieur.

    Bisous

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  6. Pues parece que las razones de estado y del corazón se cruzaron con ellos y crearon una dinastía cuya sangre, hemofilia incluida, regó todas las casas reales de Europa..

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    1. Por hijos no quedó la cosa, no. Nueve, no estuvo mal.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  7. Gran historia. En todos los sentidos.

    Saludos.

    http://javicrespo.blogspot.com/

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    1. Y afortunada, aunque lamentablemente la muerte llegó demasiado pronto para él.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  8. Bueno, el príncipe se murió demasiado pronto,parece, pero está claro que vivieron muchos años felices. Me ha hecho mucha gracia que fuera ella quien se declarase :)

    Bisous, Madame

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    1. Sí, es que menudo problema, porque el caso es que ella era la reina, y por tanto era ella quien debía decidir y tomar la iniciativa, incluso en una época en la que en otro caso no hubiera estado bien visto.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  9. Así da gusto, dos enamorados que concilian las razones del corazón a las obligaciones del Estado.

    Por su manera de escribir se nota que Victoria era una mujer inteligente, observadora y sentimental.

    Feliz semana.

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    1. Y muy cariñosa. Se percibe su calidez en sus palabras desde aquel primer encuentro.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  10. Quiero confesarle algo que usted ya habrá intuído en todo este tiempo, y es que Victoria ha sido y será siempre mi monarca favorita. Siempre me ha fascinado su historia personal, monárquica y en especial su historia de amor con su querido Alberto. Es obvio que durante toda su vida ha estado sumamente enamorada de su esposo y de eso dejan constancia, entre otras muchas cosas, las hermosas estatuas que ha levantado en su honor a lo largo y ancho del país.

    La película cuyas imágenes nos obsequia me ha parecido bellísima, hermosamente ambientada y con unos actores formidables, aunque Emily Blunt aventaje en belleza a mi querida monarca. En sus años adultos la reina Victoria me ofrece un aspecto entrañable, de abuela bondadosa y gentil. Es mi opinión personal y subjectiva acerca de una reina que me apasiona.

    Bisous y buen comienzo de semana.

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    1. Madame, ciertamente me había imaginado que su favorita sería Victoria. El dolor que experimentó por la pérdida de su esposo fue inmenso, como deja constancia esos monumentos que usted menciona.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  11. Sí, es muy grato comprobar la dulzura de Victoria con su dulce enamorado, en su propia época, la victoriana, paradigma de severidad. ¡Ah, el amor!
    Beso su mano.

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    1. Una severidad que además impuso ella misma, por cierto.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  12. Hola Madame:

    Un cuento palaciego con final feliz.
    La imagen que tengo de Victoria es el que tiene en el memorial que frente al Buckingham: Mano de seda en un carácter severo.

    Besos madame

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    1. Los finales felices no son los más abundantes en la historia, pero al menos así fue en esta ocasión.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  13. Ultimamente compruebo si suben bien los comentarios y acabo de ver que que sin ser, son las 11,01 AM. Qué susto, no querría volver a repetir el lunes, un sábado o un domingo tira, pero dos veces el mismo lunes, me niego. Beso su mano.

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  14. Uy, pues tiene usted razón: de pronto marca una hora bien extraña. Voy a revisar la configuración, a ver qué pasa.
    Gracias, monsieur

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    1. Qué extraño: acabo de revisarlo y debería marcar la ora de Madrid. No sé por qué aparece de ese modo. Esta cosa se ha vuelto loca!

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  15. Victoria donde pone el ojo ... Gran acierto de esta soberana ,se tomo su tiempo y al final encontro su amor . Gran cita de lunes madame
    Un abrazo

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    1. Pocas veces coincide tan plenamente la conveniencia con la propia inclinación. Victoria fue sumamente afortunada.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  16. A veces, por lo leído aquí, algunos matrimonios reales eran por amor. Me gusta esta reina y la manera como se expresa sobre su futuro marido y me encanta eso de que fuera ella la que se declarara.

    Bisous

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    1. A veces sí que pudieron casarse por amor, sí. Y esta fue tal vez una de las ocasiones más famosas.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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    2. No me deja comentar en otro lugar, perdón.
      Qué historia más bonita y llena de sensibilidad.
      No es frecuente ver a una reina declararse al amor de su vida, cuando en la mayoría de los casos los matrimonios estaban concertados.
      Precioso post.
      Bisous

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    3. En realidad este era el candidato que se había elegido para ella, solo que tuvo la suerte de que coincidiera con sus deseos. Y le correspondía a ella declararse, por su rango.

      No sé qué pasa con los comentarios: además pone la hora que le parece. Ahora dice que son las 2 de la tarde!

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  17. La historia de la Reina Victoria y el Príncipe Alberto me enternece mucho, pues aún tras la muerte del Príncipe la Reina dio la orden de que todos los días se preparara la vestimenta de Alberto y así fue hasta el último de los días de la Reina. Además, nunca se volvió a casar por amor a su esposo.

    Es una historia muy romántica la de estos dos personajes.

    Muy bonita entrada, madame.

    Besos.

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  18. Buenas noches tarde:-)
    Si ya lo predijo mi corazón madame que esta historia iba a ser muy romántica. Me ha encantado ver a los dos tortolitos enamorados y con un final feliz.
    Bisous

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    1. Gracias, madame. Por cierto que yo no había visto su texto del sábado. Creo que google anda haciendo de las suyas. O a lo mejor el despiste fue mío y estoy echando la culpa al pobre blog, no sé. Me parecía que tardaba en actualizar.

      Buenas noches

      Bisous

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  19. Madame: que bueno hallar una reina feliz, que fue correspondida en su amor y lograron vivir juntos y en armonía. me gustó.

    Un saludo.

    mariarosa

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    1. Sí, no es tan fácil, y menos en unas circunstancias en las que la posibilidad de elección era tan reducida.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  20. Que pareja tan bonita <3 Me encantan estas parejas tranquilas y cariñosas de la época, esta además parece que se querían mucho. También me parece bonita la pareja de Maria Antonieta y Louis XVI, no estaban enamorados pero creo que eran buenos amigos.
    Buenas noches Madame
    Bisous

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    1. Bueno, a mí no me gustaría un matrimonio como el de Maria Antonieta, teniendo que buscar el amor en otra parte. Pero los hubo peores, sí, casos en los que ni siquiera lograron ser amigos.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  21. En primer lugar, gracias por la tarjeta de presentación para la página de Lady Balehead; ha merecido la pena y le seguiré sus pasos de cerca, pues promete mucho.
    Una bella historia de amor la que nos cuenta hoy, Madame, carente de intrigar, como suele ser habitual, y con un desenlace de felicidad por más de 20 años. ¡Todo un hito!
    Bisous.

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  22. Gracias a usted monsieur, por su presencia siempre.

    Feliz día

    Bisous

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  23. Afortunada Victoria que encontró tan pronto y tan cerca a la persona ideal para compartir su vida. Y que además también la quiso. Cuestión ésta última que no es baladí. ¡Cuántas veces el corazón late sin esperanza alguna!

    Un beso, madame.

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    1. Es verdad, madame, que muchas veces se tiene la dicha de encontrar el amor, pero el tormento de no poder alcanzar el del ser amado. No abundan las historias felices o duraderas.

      Feliz tarde

      Bisous

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  24. En contados casos (o eso nos parece) los monarcas de la Historia tienen la oportunidad de casarse por amor. En el caso de Victoria este amor era totalemente sincero, pero ¿y Alberto? No tenemos muchas noticias sobre su opinión...
    Besitos

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    1. Pues no parece arrastrado por el mismo entusiasmo. Claro que era menos demostrativo. Difícil hubiera sido, por otra parte, que el matrimonio mantuviera la felicidad conyugal durante más de veinte ambos sin amor por ambas partes, aunque una de ellas pusiera más.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  25. Una bonita historia de amor.
    Por lo que he leído aquí, ambos se enamoraron, aunque la conquista parece haberla emprendido ella.

    Buen comienzo de semana, Madame.

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    1. En realidad desde niño había sido educado para casarse un día con Victoria. Fue una suerte que no solo no les disgustara, sino que les agradara tanto el proyecto.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  26. Ciertamente una historia de amor de las más sonadas. Y envidiadas. Beso su mano, madame.

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    1. No es fácil que una historia de amor alcance tal fama, no.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  27. aichssss... solo puedo decir al leer esto: qué romántico!!!

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    1. Sucede pocas veces, por eso se aprecia que de vez en cuando pueda ser así.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  28. alguien me podria orientar de endonde podria leer el diario de la reina please gracias

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    1. Existen en el original inglés en una página:

      http://qvj.chadwyck.com/marketing.do

      Pero creo que solo son gratis para los habitantes de Reino Unido. Hay que inscribirse, y me parece que no es gratis la lectura.

      Feliz día

      Bisous

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  29. Tengo una duda, es verdad que cuando un maniático intento matarla Alberto se puso en frente, la aparto y fue herido de bala? O es algo armado en la pelicula?

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    1. Me temo que eso es cosa de la película. El maniático disparó dos balas, pero ambas erraron el blanco y nadie resultó herido.

      Feliz tarde

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)