martes, 31 de enero de 2012

Théroigne de Méricourt, la Amazona Roja


"Ustedes anularon todos los privilegios, anulen también los del sexo masculino. Trece millones de esclavas llevan las cadenas que les colocaron trece millones de déspotas" 


Cuando el 14 de julio de 1789 los revolucionarios tomaron la Bastilla, hubo entre ellos hubo un grupo de mujeres liderado por una joven a la que llamaban la Bella Liejense. El relato, aceptado por muchos y negado por otros, cuenta que la mujer esgrimía en su mano un sable, arma que manejaba con tanta maestría como la pistola. 

Se referían a Théroigne de Méricourt, aunque no era este su verdadero nombre. Había nacido Anne Josèphe Terwagne, en la actual Bélgica, el 13 de agosto de 1762. Pertenecía a una familia acomodada, pero abandonó su hogar siendo muy joven debido a las malas relaciones que mantenía con su madrastra. Se dedicó entonces a servir en una casa, un destino que parecía muy poca cosa para una muchacha tan inteligente y hermosa. De mediana estatura, tenía el cabello castaño, grandes ojos azules; era expresiva, elocuente, y siempre elegante. 

Théroigne cultivó su mente, probó suerte como cantante e inició una vida como cortesana que la condujo a Inglaterra y a Italia, siempre como amante de algún caballero. Tras vivir numerosas aventuras, a su regreso a París en 1785 abrió un salón que se convirtió en centro de reunión de los que habrían de ser los cabecillas revolucionarios. Nombres como Danton, Desmoulins y Mirabeau eran habituales en su casa. 

Carta autógrafa de Théroigne

Cuando estalla la Revolución, Théroigne, amante del marqués de Persan a la sazón, se sumó a la lucha. De temperamento apasionado, no dudaba en exponer sus ideas, siempre radicales. Fundó el Club de los Amigos de la Ley, con la misión de informar al pueblo de las decisiones de la Asamblea. Los realistas no dejaban de lanzar campañas contra ella, acusándola de haber tomado parte en las jornadas del 5 y 6 de octubre de 1790, cuando los sans culottes irrumpen violentamente en Versalles. La atacabsn sin piedad, recordando siempre su pasado como cortesana. 

Abandona entonces París para dirigirse a Lieja, y allí es arrestada por las autoridades austriacas, acusada de haber tramado un complot para asesinar a María Antonieta. Es sospechosa, también, de intentar sublevar a la población contra el emperador de Austria. Encerrada en el castillo de Kufstein, en el Tirol, es liberada al cabo de aproximadamente un año. 

Castillo de Kufstein

A principios de 1792 los jacobinos le deparaban un recibimiento triunfal a su regreso a París. La posición de Théroigne se había radicalizado aún más, decantándose por la guerra y por la caída de la realeza. 

En la primavera de ese año Luis XVI, que había pedido a las potencias extranjeras que retiraran sus tropas, recibió una respuesta negativa. Decepcionado, decidió seguir los consejos que le pedían que declarara la guerra a Austria. Théroigne vio la oportunidad de realizar cosas importantes. Tras entregar sus joyas para que sirvieran a la causa, se dirigió al barrio de Saint-Honoré, a las Tullerías, a Chaillot, y con la fuerza poderosa de su elocuencia consiguió organizar un escuadrón de amazonas para combatir al lado de los hombres. 

"Ciudadanas,… Demostremos a los hombres que no somos inferiores a ellos en valentía y bravura; demostremos a toda Europa que las mujeres francesas conocen y están a la altura de las ideas de su siglo, despreciando los prejuicios absurdos y antinaturales… Francesas, levantémonos hasta la altura de nuestros destinos, rompamos nuestras cadenas. Ya es hora de que las mujeres abandonen el vergonzoso estado de nulidad en que el orgullo y la injusticia de los hombres las mantienen desde hace tanto tiempo. Volvamos a la época en la cual las galas y las altivas germanas deliberaban en las asambleas públicas y combatían al lado de sus esposos para rechazar a los enemigos. ¡Francesas! ¡Es la misma sangre la que corre por vuestras venas! Lo que hicimos en Versalles los días 5 y 6 de octubre, y en otras muchas circunstancias decisivas, demuestra que no desconocemos los sentimientos magnánimos. Así que recobremos nuestra energía, pues si queremos conservar nuestra libertad, tenemos que prepararnos para realizar las más sublimes cosas… 

“Ciudadanas, ¿por qué no deberíamos rivalizar con los hombres? ¿Es que solo ellos pueden reclamar el derecho a la gloria? No, no… También nosotras desearíamos ganar una corona cívica y tener el honor de morir por una libertad que tal vez apreciamos más que ellos, pues los efectos del despotismo pesan aún más sobre nuestras cabezas que sobre las suyas… 

“Sí, generosas ciudadanas, vosotras que me escucháis, armémonos. Vayamos a ejercitarnos tres veces por semana a los Campos Elíseos o al Campo de la Federación. Abramos una lista de Amazonas Francesas; y que todas las que amen de verdad a la patria escriban aquí sus nombres”. 


Fueron muchas las mujeres que acudieron a alistarse en sus filas, y a ella le gustaba pasearse por todas partes con su simbólico traje de montar. Se la proclamó entonces Primera Amazona de la Libertad. Sin dejar de defender ardorosamente los derechos de las mujeres, Théroigne presentó una solicitud ante la Asamblea Legislativa

“Señores: 

"Esperamos que, animados por un espíritu de justicia, nos otorguéis: 

"1º: Un permiso para que nos sea posible poseer lanzas, pistolas y sables, y hasta fusiles para las que tuvieran la fuerza para usarlos, para lo cual nos someteremos a los reglamentos de la policía. 

"2º: Otro para reunirnos los días de fiesta y los domingos en el Campo de la Federación u otros sitios adecuados, con el fin de ejercitarnos en el manejo de dichas armas." 

El 20 de junio la Asamblea declaró a la patria en peligro. El pueblo se armó con lanzas y se dirigió a las Tullerías. Allá iban las mujeres de Théroigne, gritando “¡Viva la nación!” y cantando el “Ça ira”. Paul Lecouer hace una descripción en su obra Les femmes de la Révolution en la que nos transmite esta gráfica imagen: “blandían cuchillos y sus ojos brillaban como los de las fieras”. Los guardias que custodiaban las puertas del palacio, con órdenes de no intervenir para evitar un derramamiento de sangre, eran asesinados rápidamente. La horda se precipitó en el interior del edificio; las mujeres cortaban las orejas de los soldados muertos y se las colgaban de los gorros. El populacho entró en el salón en el que se encontraba el rey. Luis XVI, acosado e insultado, se subió a una mesa y accedió a ponerse el gorro frigio que habían adoptado los jacobinos. 

Delacroix se inspiró en Théroigne de Méricourt para la imagen de su Libertad guiando al pueblo

Pero a fines de ese año Théroigne de Méricourt comienza a mostrar su desencanto hacia el rumbo que estaba tomando la Revolución. Sus ideas feministas no contaban con muchos seguidores entre los hombres. Ni siquiera consigue ser aceptada en el Club des Cordeliers. Además, siente repulsa hacia las matanzas de los jacobinos más radicales, y acaba tomando partido por los girondinos. "Ha llegado el momento en que el interés común exige que nos unamos y sacrifiquemos nuestros odios y pasiones por el bien de todos", escribió por entonces, pero no fue escuchada. 

En mayo de 1793 un grupo de mujeres jacobinas le desgarra la ropa y la apalea salvajemente en los jardines de las Tullerías hasta que llega una orden de Marat que las obliga a soltarla y le salva la vida. 

Al día siguiente apareció la noticia en un diario: 

“Una de las heroínas de la Revolución sufrió un pequeño revés en la terraza del Palacio de las Tullerías. En el momento en que reunía adeptos se cruzó con partidarios de Robespierre, que al no desear ver aumentado del Partido de Brissot se apoderaron de la luchadora y la azotaron con el entusiasmo que los caracteriza. Apenas pudo la guardia arrancar a la víctima de los enfurecidos”. 


Su cuerpo se recuperó de las graves lesiones, pero su mente no logró salir entera. A partir de ese momento Théroigne comienza a dar muestras de inestabilidad mental. Se recluía en su casa, completamente desnuda en recuerdo de la humillación sufrida. La internaron en un asilo en 1795. Años más tarde la trasladarían al hospital de la Salpêtrière. 

Semelaigne dejó un relato demoledor en el capítulo de su libro dedicado al doctor Esquirol, que la atendió durante esos años: 

"Théroigne no quiere soportar ningún vestido, ni siquiera una camisa. Todos los días, mañana y tarde, varias veces por día, inunda su cama o mejor la paja de su cama con varios baldes de agua, se acuesta y en verano, se tapa con su sábana agregando la frazada en el invierno. Le gusta pasearse descalza en su celda de piso de piedra e inundada de agua. 

"El frío riguroso no le hace cambiar este régimen… Cuando hiela y no puede tener abundante agua, rompe el hielo para obtener agua, mojarse el cuerpo y en especial los pies. A pesar de que su celda es pequeña, oscura, muy húmeda y sin muebles, la encuentra muy bien, arguye estar ocupada en cosas muy importantes: sonríe a las personas que se le acercan; a veces responde bruscamente “No lo conozco” y se mete bajo la frazada. Raras veces responde adecuadamente. A menudo dice: “No sé; lo olvidé”. Si se insiste, se impacienta; habla sola en voz baja; articula frases entrecortadas con las palabras “riqueza, libertad, fraternidad, Comité, revolución, pícaros, decretos, orden de arresto, etc. Odia a los moderados”. 


El 9 de junio de 1817 fallecía Théroigne de Méricourt sin haber recobrado la razón. Era el triste final de la infatigable luchadora que un día fue la Amazona Roja, la Furia de la Gironda... y la Libertad guiando al pueblo. 

39 comentarios:

  1. Una vez leí una biografía de ella, se me hacía un nombre muy conocido!

    Muy interesante.
    Saludos :)

    ResponderEliminar
  2. Que final tan triste, no me lo esperaba. Una pena lo que le paso, y una pena tambien que los ideales femeninos se fueran perdiendo a medida que la revolucion avanzaba.
    Nunca habia escuchado de ella, muy buena entrada y gracias por postear de ella.

    Saludos de una lectora suya :)

    ResponderEliminar
  3. MADAME CATROSÉE, muchas gracias. Un personaje que daría para más de una novela!

    MADAME, su final no pudo ser más trágico, pero ahí queda su lucha por algo que no encontraba eco en sus compañeros de revolución. Las mujeres la seguían, pero los hombres fruncían el ceño. Muchas gracias, madame.

    Feliz día a ambas

    Bisous

    ResponderEliminar
  4. Estos jacobinos y sus grandes terrores... Increíble la figua que usted nos trae. Me ha dejado tan impresionado como la cita o breve poema con el que arranca el post.
    Con el pecho inflamado por la amazona,
    feliz martes.

    ResponderEliminar
  5. Lógicamente es un fragmento de un discurso de Théroigne, monsieur. No estaba la cosa para poemas.

    Feliz día

    Bisous

    ResponderEliminar
  6. Mujer fogosa y decidida donde las haya. Esta liejense es toda una heroina para las mujeres y para el estado llano, capaz de dar su vida por esos ideales, y que poco reconocida está (si fuese un hombre...). Magnífico ese discurso, lo que dice... Feliz día, madame.

    ResponderEliminar
  7. Pues sí, monsieur, está poco reconocida y tampoco parece que interese mucho en estos tiempos.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  8. la libertad apaleada por los liberados. la historia de las revoluciones está plagada de ejemplos de revolucionarios que caen víctimas de la causa. me entristece mucho leer cosas así, de gente que se entrega y que no acaba bien. son ejemplos descorazonadores.
    y el ejemplo de la Amazona Roja es bien claro. ¿Qué es la Revolución? ¿Para quién? ¿Dónde se queda? ¿Qué se quiere? ¿Qué se hace después? Siempre estamos a tiempo de hacerlo bien alguna vez. Eso espero, madame.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  9. y es que las mujeres han sufrido una doble discriminación en estos procesos revolucionarios, por revolucionarias y por mujeres. Esta última desde las propias filas revolucionarias.

    ResponderEliminar
  10. La historia en sus manos, Madame, es deliciosa hasta en los momentos oscuros o dramáticos. Bisous.

    ResponderEliminar
  11. Una mujer de armas tomar.
    Me ha parecido magnífica su entrada y la figura de esta valiente mujer.
    Hay mucho que imitar el ella.
    Como muchas personas relevantes y valiosas es muy triste su final, pero lo que hizo ahí queda para la admiración, el reconocimiento y la copia.
    Bisous

    ResponderEliminar
  12. MONSIEUR KARPOV, en esa Revolución casi nadie terminó bien. Es cierto que siempre estamos a tiempo de hacerlo mejor, pero yo preferiría que la próxima vez lo tuviéramos bien ensayado y planificado, y hacernos todos esos interrogantes antes y no después. Es que no aprendemos, monsieur.

    MONSIEUR JOSE LUIS, ya ve que incluso en el momento de liberar al pueblo, al parecer solo se trataba de liberar a los hombres. Las reivindicaciones femeninas no estaban muy bien vistas.

    MONSIEUR FRANCISCO, muchas gracias, usted siempre tan amable.

    MADAME CANDY, muchas gracias. Creo que esta mujer, y otras de su época que también lucharon por nuestros derechos, deberían ser mucho más conocidas.

    Feliz tarde a todos

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Al igual que pasó con Olympe de Gouges, estas feministas radicales no eran bien vistas en general por los revolucionarios. Eso de los "derechos de la mujer y la ciudadana" chocaba un poco con el protaqonismo masculino y sexista de la revolución. Eran otros tiempos evidentemente.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  14. Ay, monsieur, estoy de blogger hasta el gorro (o jusqu'à la peineta), harta de que me borre comentarios cuando intento subirlos y que elija los momentos en que menos tiempo dispongo para esto.

    Bueno, le decía que gracias a que las conveniencias acabaron haciendo que se nos concediera el voto, las cosas han cambiado y ahora es preciso tenernos en cuenta, porque nuestro voto vale y mucho. Pero son muchos los caballeros a los que el tema les sigue haciendo la misma poca gracia.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Madame, no conocía a esta mujer y me ha resultado muy interesante, gracias por enseñármela.

    Por cierto, tengo problemas para leer el otro blog, ¿ ya no está visible ?

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  16. Gracias, madame. Lo tengo cerrado por el momento, porque no puedo seguir trabajando en él. Me es preciso renunciar a uno de los dos, porque ya no tengo tiempo a todo. Tal vez más adelante vuelva. Ojala, porque me divertía mucho allí.

    No obstante, pondré su correo en los permisos, por si quiere usted seguir entrando de vez en cuando.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Adoro estas damas intrépidas (a la par que extravagantes) capaces de hacer historia y a la vez de desbancar a la mayoría de los hombres con su valentía, que suele duplicar la de estos gran parte de las veces.

    Un hombre revolucionario es un héroe, un libertador; una mujer revolucionaria pasa por ser una...

    Bisous y buena semana, Madame.

    ResponderEliminar
  18. Bueno, en el caso de Théroigne (menudo nombrecito se buscó la mujer, por cierto), ella era también una cortesana, pero lo cortés no quita lo valiente, y nunca mejor aplicada la palabra "valiente". Lástima tener que terminar así su vida, con ese largo calvario.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  19. Hola Madame:

    Sabía de la Dama y de la inspiración de Delacroix. Desconocía ese triste final.

    Intrépida y de armas tomar. Dicen que no era guapa físicamente, pero su forma de ser y determinación le hacían atractiva.

    Posiblemente, con solo los detalles que Ud refiere (sobre la fijación con el agua y estar húmeda), fue un tipo de neurosis, quizás un evento presenciado en la infancia, pero que se mantuvo "latente" en su mente hasta que se liberó en aquella paliza que le dieron...

    Besos Madame. Me voy pensativo.

    ResponderEliminar
  20. En un principio, por las reuniones que organizaba en sus salones, me recordó de repente a Teresa Cabarrús, pero creo que esta mujer era mucho más radical. Y es que durante la Revolución Francesa, mál que les pesare a estas mujeres, eran los hombre los que llevaban la voz cantante, a pesar de que las humildes tenderas puedieran asistir a los juicios sumarísimos y sus cabezas rodasen en la misma proporción que las masculinas.
    Besitos

    ResponderEliminar
  21. No sabía yo que que Delacroix se inspirara en su imagen. Es la que sale en el musical de lo los "Miserables" de Victor Hugo.
    Fantástica mujer. Me gusta mucho la frase que inicia el post.
    Si hubiera mueto plácidmente en su cama tal vez nadie la recordaría. En cualquier caso luchó por los derechos de las mujeres.
    Bisous y buenas tardes

    ResponderEliminar
  22. Intensa vida la de esta intrepida mujer y trágico final. Y muy poco conocida, ¡claro es una mujer!

    Bisous

    ResponderEliminar
  23. MONSIEUR MANUEL, interesante lo que usted apunta sobre la experiencia de la infancia. Es posible que así fuera. No debió de ser fácil su infancia, teniendo en cuenta que abandonó su hogar tan pronto y de cualquier manera.
    Sobre su belleza, para gustos colores, pero en realidad se la llamaba la Bella Liejense, y preparando el artículo encontré una descripción detallada que la hacía parecer muy hermosa. Así lo afirmaba quien la escribía. Viendo el primer retrato, no lo parece, pero tal vez tuviera años mejores. Al fin y al cabo, para ser una cortesana de éxito había que tenerlo todo, puesto que era mucha la competencia :)

    MADAME CARMEN, en efecto, mucho más radical. Mientras Teresa se dedicaba a salvar gente, Théroigne hizo mucho por eliminarlos.Pero sí, a la hora de rodar cabezas se conseguía la verdadera igualdad entre hombres y mujeres. Tremendo, madame.

    MADAME KATY, ya ve que todo el mundo conocía en realidad a esta mujer, aunque no supieran que la conocían. Les era familiar a través del famoso cuadro, y sin embargo creo que la mujer que sirvió de modelo es una gran desconocida.

    MADAME ELYSA, es verdad, justo acabo de decir que esta mujer es una gran desconocida, aunque la hayamos visto tantas veces en ese cuadro. Creo que merecía unas cuantas líneas al menos.

    Muchas gracias a todos y buenas noches.

    Bisous

    ResponderEliminar
  24. Qué extraordinario artículo. Desde la vibrante arenga a sus seguidoras hasta el fatal abandono de los suyos y su fatal destrucción personal. Patéticas las escenas de su celda, que contadas por usted casí contagian al lector del frío ambiente de la prisión y lo mueven a la compasión. Felicidades. Beso su mano.

    ResponderEliminar
  25. Muchas gracias, monsieur. Pienso que esta fue una de esas vidas femeninas apasionantes en las que no faltó ningún ingrediente: viajes, aventuras, amoríos, un salón en París y hasta la más grande de las Revoluciones, con un final digno del romanticismo.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  26. Triste, muy triste historia la de Théroigne. Qué final tan horrendo: la decepción, la locura. Casi comparable a la misma historia de la Revolución.
    Buenas noches, Madame

    ResponderEliminar
  27. Así es, monsieur. Digamos que la Revolución y ella llevaron vidas paralelas. También la revolución se volvió loca, incapaz de lograr sus ideales.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  28. Un desgraciado final, como un castigo por haber sido - a pesar de los excesos-una mujer decidida que reclamaba una igualdad que ni comprendían ni estaban dispuestos a reconocer, pero aún así, mujeres como ella, dejaron su impronta de la que ahora nos beneficiamos todas.

    Bisous y buenas noches.

    ResponderEliminar
  29. Al menos vivió sus buenos momentos. Durante unos años la vida le sonrió, y luego pudo elegir la senda elegida. Pero era muy difícil aún defender los derechos de la mujer.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  30. Hola Madame

    Un gran mujer, de armas tomar ;). ¿Qué hubiera sido de nosotras, las mujeres, si no hubieran habido otras que anteriormente pusieron las bases de lo que hoy consideramos lo normal?

    Tuvo una vida muy aventurera, parece que vivió como quiso y fue bastente libre e independiente para la época.

    Lástima no recuperara la claridad mental.

    Bonito homenaje, Madame.

    Feliz tarde.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  31. Y tan de armas tomar! Poco consiguió, pero su intento fue muy válido. Toda una pionera en esa lucha.

    Feliz tarde, madame, y que se mejore.

    Bisous

    ResponderEliminar
  32. Un final lamentable para una vida que empezo a bandearse cuando comandaba horda al servicio de la muerte. Nadie que sea 'igualitarista' se sentiria comodo en compañia de cortadores de orejas del sexo que fueran.
    Y mucho menos lo soporto por lo visto en carne propia.

    ResponderEliminar
  33. Los guardias que fueron desorejados seguro que no se sintieron nada cómodos, pero ella y sus mujeres eran lo bastante radicales como para eso.Más adelante vio que todo se estaba saliendo de quicio, y que se estaba exterminando a todo el mundo. Habían comenzado a matarse entre sí, y eso ya no le gustó.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  34. Triste final para una mujer tan valiente y luchadora y que desconocia por completo ^^

    ResponderEliminar
  35. Gracias, madame. La verdad que la suya fue una historia con el más triste de los finales imaginables.

    Feliz día

    Bisous

    ResponderEliminar
  36. Contradictorio siempre Napoleón y el modelo de estado que quiso levantar: antiabsolutista y antiprivilegios del Antiguo Régimen, pero coronado emperador y viviendo en el lujo, como se aprecia en la carta o escrito del austriaco, y luego quiere centrar todo el poder en Europa en su familia, nepotismo, que llamábamos antes. Muy interesante este post, madame. Bisous.

    ResponderEliminar
  37. Ay, jiji, qué desconcierto. Es que me ha dejado usted el comentario sobre Napoleón en la entrada sobre Théorigne, y según empecé a leer no me cuadraba. Muchas gracias, monsieur.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  38. Tuvo un final caótico como fue la revolución que es eso una revolución lo sumamente caótica como otras en este caso antimonárquica. terminó como otra precursora feminista Olimpe de Gaugues, guillotinada tan solo por emitir un libelo contra Robespierre. Ambas coincidieron pero en orillas distintas. Una larga memoria para esta embanderada mujer. Está ya en la historia y en la pintura.

    ResponderEliminar
    Respuestas

    1. Gracias. Olympe de Gouges es una de las mujeres que aparecen en los relatos de la antología sobre la Ilustración que he tenido el honor de dirigir. Tal vez sea de su interés:

      http://www.edicionesirreverenteslibreria.com/epages/ea9759.sf/es_ES/?ObjectPath=%2FShops%2Fea9759%2FProducts%2F4042

      Eliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)