miércoles, 11 de enero de 2012

Matilde de Flandes, Reina de Inglaterra


El día de Navidad del año 1066 una colorida muchedumbre se daba cita en Londres para presenciar las fiestas de coronación del nuevo rey. La recién construida abadía de Westminster se había engalanado con ricas colgaduras bordadas por las manos de las damas sajonas, cuya habilidad con la aguja no encontraba rival en aquel tiempo. 

Guillermo, tras pasar la noche en el palacio de Blackfriars, esa mañana se dirigió por el río hacia el puente de Londres. Allí desembarcó, montó en su caballo de guerra y, acompañado por un gran séquito de nobles ingleses y normandos, se encaminó hacia la abadía entre los gritos ensordecedores de la multitud. 

Durante la ceremonia el arzobispo Aldred, antes de poner la corona sobre su cabeza, preguntó a los ingleses allí congregados: 

—¿Aceptáis a Guillermo, duque de Normandía, como vuestro rey? 

Un unánime clamor de aceptación reverberó entre los muros de la abadía. Cuando se hizo el silencio, el prelado volvió a preguntar, esta vez a los normandos, cuya respuesta fue tan alta y clara como la de los ingleses. 

El arzobispo se dirigió entonces a Guillermo: 

—¿Juráis mantener los derechos e intereses de la Iglesia, respetar las antiguas leyes y costumbres del reino, hacer que la justicia sea igual para todos y gobernar a ingleses y normandos con arreglo a las mismas leyes? 

El duque, sorprendido por tamaña osadía, vaciló durante un instante, pero, no viendo alternativa, tras esa breve pausa respondió afirmativamente a su demanda. De ese modo pudo al fin ser coronado entre vehementes aclamaciones. 


El griterío que se había producido durante la ceremonia fue tan estrepitoso que causó la alarma entre las tropas normandas que guardaban a Guillermo, y que habían sido dispuestas en torno a la abadía. Temiendo que se estuviera llevando a cabo alguna clase de revuelta por parte de los sajones, comenzaron una matanza entre el pueblo y prendieron fuego a las casas de los alrededores. Un monje normando escribió que “como el fuego se propagó con rapidez, la gente en el interior de la iglesia se sumió en la confusión y una multitud se precipitó hacia el exterior, algunos para combatir las llamas, otros para aprovechar la ocasión de apoderarse de un buen botín”. 

Mientras tanto Matilde permanecía en Normandía, cuyo gobierno le había sido confiado por su esposo en su ausencia. Allí reinaba la paz y florecían las artes y la cultura. Bajo su regencia se iba afianzando la civilización y el refinamiento entre los rudos normandos. 

Cuando recibió las gratas noticias de la victoria de su esposo, se encontraba rezando en la capilla del priorato benedictino de Nuestra Señora, que en adelante, y para conmemorar aquel momento, se llamó Iglesia de Nuestra Señora de las Buenas Noticias. 


Apenas abandonar la capilla, Matilde escribió una carta de felicitación al Conquistador. En ella podría haber solicitado de él la prisión o, como algunos afirman, la muerte de Brihtric, el infortunado sajón que la había rechazado en su juventud. Nunca ha podido saberse con seguridad si ordenó o no la muerte del conde de Gloucester, pero lo cierto es que Guillermo se apoderó del sajón, lo despojó de sus tierras, que fueron entregadas a Matilde, y lo encarceló en el castillo de Winchester, en todo lo cual parece haber complacido los deseos de su esposa. Brihtric falleció en prisión poco después, se dijo que asesinado

Otro detalle nos habla del odio feroz y el ciego resentimiento que la nueva reina había llegado a albergar hacia él: privó a Gloucester, la ciudad de Brihtric, de su carta de libertades, y arrasó sus casas sin otra razón que la de haber llorado sus habitantes el injusto destino del conde. 

Así pues, la esposa afectuosa y buena madre era también una mujer muy vengativa, aunque hay que tener en cuenta que en aquel tiempo, debido al tan complicado concepto del honor, la venganza se consideraba un mérito. Pero el crimen no. 

Guillermo, deseoso de reencontrarse con su amada esposa, decidió pasar la Pascua en su tierra natal. Se embarcó a bordo del Mora llevando consigo a la flor y nata de la nobleza inglesa. Ninguno de ellos estaba encantado con el honor que se les hacía, pero temían ser sospechosos de deslealtad si se negaban a acompañarlo. 

El rey desembarcó en marzo de 1067 en el pequeño puerto de Fescamp, donde Matilde y sus hijos aguardaban su llegada. 


Mientras Guillermo recorría triunfal las ciudades normandas, el espíritu de rebelión iba surgiendo en sus recién adquiridos territorios. Los ingleses, desesperados por la tiranía, desmanes y crueldades de los invasores, tramaban en secreto un plan para masacrarlos. 

Informado por sus espías, el rey, con la celeridad que la ocasión requería, renunció a su deseo de pasar la Navidad en Normandía y volvió a dejar a Matilde y al mayor de sus hijos al frente del ducado mientras él se embarcaba rumbo a Inglaterra. Llegó a Winchester, y desde allí se dirigió a Londres, donde los conspiradores, que no contaban con su regreso, fueron tomados por sorpresa y reducidos con severidad. 

Apenas recuperada la tranquilidad en el reino, Guillermo envió a buscar a su reina. Matilde, no menos deseosa de compartir con él tan alta dignidad, acudió a su encuentro en la primavera de 1068. En Winchester, donde se encontraba la corte por entonces, comenzaron los preparativos para coronar a la reina el domingo de Pentecostés. 

El día amaneció espléndido. El rey estaba de tan buen humor que concedió cuantas gracias se le solicitaron en esa fecha. Pero la adopción del título de reina por parte de Matilde no resultó del agrado de los ingleses: antes de la conquista, los sajones llamaban a la reina simplemente “Lady, y, desde luego, ninguna de ellas había sido coronada. Comenzaron a referirse a Matilde como la extranjera que había asumido un título de autoridad al que no tenía derecho. 


Con motivo de su coronación se instituyó la figura del campeón, y durante las celebraciones este desafió por tres veces a un combate singular a cualquiera que negara que Guillermo y Matilde eran rey y reina de Inglaterra. Nadie se atrevió a hacerlo. 

Fue hacia finales de ese año cuando la reina dio a luz al último de sus hijos, Enrique. Se encontraba por entonces en Selby. Mientras tanto Guillermo, para controlar mejor el espíritu rebelde de sus súbditos, comenzó la construcción de la Torre de Londres, que bajo la supervisión del arquitecto Gundulph, obispo de Rochester, pronto se convirtió en una impresionante fortaleza. 

En Normandía su gente se quejaba por el largo abandono. Solicitaban que se les enviara al menos a la reina para ocuparse de tantos asuntos como se acumulaban, y Guillermo decidió complacerlos, puesto que además no veía mejor modo de poner a salvo a su esposa e hijos que alejarlos del ambiente de continua revuelta que se había enseñoreado del reino. 

Matilde y el primogénito, Roberto, fueron designados regentes de Normandía mientras en Inglaterra la situación empeoraba. El comercio se había arruinado y los ciudadanos no tenían más opciones que dejarse morir de hambre o engrosar las filas de los descontentos. El rey, para impedir que las gentes se reunieran a conspirar de noche contra los opresores, introdujo en el reino el toque de queda. A las ocho de la tarde todo el mundo debía estar recogido en su casa, con las luces apagadas. 


Las relaciones con los ingleses no eran fáciles. Guillermo había prometido a uno de ellos que le entregaría a su hija por esposa, pero después se arrepintió. El sajón se retiró furioso a Escocia y allí organizó un plan, con ayuda del rey escocés, los príncipes galeses y el rey de Dinamarca, para atacar Inglaterra simultáneamente. Pero sus propias disensiones y las enérgicas medidas adoptadas por Guillermo acabarían por hacer fracasar sus proyectos. 

El Conquistador tuvo que dirigirse hacia el norte, puesto que sus enemigos sajones y daneses se habían apoderado de York, Durham y otras plazas. Guillermo, abriéndose paso a sangre y fuego, sin consideración por el sexo ni por la edad de sus víctimas, juró que no dejaría en todo Northumberland ni una sola vida. La ciudad de York supuso el primer serio obstáculo a su progreso, pero lo que no podía lograr por la fuerza, lo conseguía empleando la astucia. En esta ocasión sobornó al comandante danés para que se retirara con su ejército. 

Más adelante, como el clero continuaba apoyando la causa sajona, Guillermo castigó su insolencia al tiempo que encontraba el modo de incrementar el tesoro real. Con el pretexto de que muchos rebeldes habían ocultado el oro y la plata en los monasterios, saqueó los edificios sagrados y los despojó de cuanto contenían de valor. Luego obligó al clero a proporcionarle tropas, depuso a los sajones que ocupaban cargos de importancia dentro de la Iglesia y situó en su lugar a sus favoritos; prohibió la versión sajona de las escrituras y puso todo su empeño en imponer la lengua de los normandos, la única permitida en escuelas, tribunales de justicia y en presencia del rey. 


Matilde también se encontraba con problemas allá en Normandía: el rey de Francia se había aliado con el duque de Bretaña para atacar las posesiones continentales de Guillermo. Viendo el peligro, la regente pidió ayuda a su esposo, que en cuanto le fue posible acudió a su encuentro con un gran ejército. Pronto sometió aquellas partes de sus dominios que amenazaban con sublevarse y obligó al rey de Francia a pedir la paz. 

La tempestad acechaba ahora en el seno de la propia familia. El primogénito, Roberto, preparaba una rebelión contra su padre. Matilde se encontraba entre la espada y la pared. Debía tomar partido, y lo hizo. 


Los últimos años de Matilde de Flandes se narrarán el próximo día en la tercera y última parte: La rebelión de Roberto Curthose.


29 comentarios:

  1. Hola, soy periodista y una reciente seguidora de su magnífico blog. Me gustaría plantearle una pregunta, pero no tengo acceso a su mail, ¿podría facilitármelo? Muchas gracias, el mío es tpacheco81@hotmail.com

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  2. Muchas gracias, madame Teresa. Ahora me pondré en contacto con usted.

    De todos modos, tienen mi email tanto en mi perfil como en la columna de la derecha, pinchando sobre donde dice "mi correo".

    Feliz día

    Bisous

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  3. oh my heart! is all of a flutter! tame tame! this wild and vast imagination, it gives flight to hearts of fragile kind, and depths of ice cold rivers, with suns that come to melt the frozen earth, and give rise to a multitude of pain.

    night.

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  4. Hay un dicho que reza: casa con dos puertas, mala es de guardar. Normandía y Inglaterra, normandos y sajones, demasiados puntos necesitados de control. Todo el día viajando la esposa y él, de aquí para allá, evitando conspiraciones. Y ahora parece que el problema viene de la propia casa. Otra puerta que controlar.
    Un saludo.

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  5. La "lady" bajita resultó ser rencorosa y vengativa, dice mucho de su carácter el que hubiera decidido vengarse de su anterior pretendiente- y lo que es peor, de su pueblo- de un modo tan pueril y caprichoso.

    Por otra parte, no sé qué mérito puede existir en un poder basado en el temor, pues más que admiración estaba visto que sus súbditos lo que temían era ser acusados de desleales y ajusticiados. El poder resulta corrupto cuando un hijo se vuelve contra su propio padre.

    Bisous y esperamos la siguiente entrega.

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  6. No esperaba que Matilde fuera tan rencorosa... a ver ahora si se decanta por su marido (que estuvo fino también rompiendo su promesa de casar a su hija con el sajón, después de todas las humillaciones que había soportado él está claro que quería cobrarse algo) o por su hijo...Esperamos el desenlace, Madame. Bisous

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  7. El murmullo en su coronación hizo pensar a Gullermo, como hombre de poder, bastante desconfiado, que podía estallar una revuelta. Mientras su esposa guradando y controlando Normandía, pero mostrando sus cartas de vengativa, irascible y bastante rencorosa. Un fuerte abrazo, madame.

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  8. nuestra señora de las buenas noticias. vaya guasa de nombre. no sé si nosotros tendremos alguno así por aquí, pero en fin. llama la atención.
    yo tuve un profesor de inglés en el colegio que nos explicaba el nacimiento de la lengua inglesa como el fruto de la unión de papá sajón y mamá... normanda. creo. no me acuerdo.
    en fin. a ver cómo sale Matilde de esta, pero creo que roberto tiene mal color.

    perdone la regresión abuelo cebolleta, madame.

    bisous!!

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  9. Lo que se dice un reinado a sangre y fuego. ¡Caray con la pareja! Cierto que los tiempos no estaban para muchas pastorales.

    Feliz tarde, Madame.

    Pd. Lo de Jar no es por maldad: Google no entiende que alguien sólo tenga un nombre :)

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  10. MONSIEUR CAYETANO, no tuvieron tiempo de disfrutar lo ganado, siempre combatiendo. En realidad no parece un destino envidiable.

    MADAME AKASHA, hay mucho de orgullo ultrajado en la actitud de Matilde, pero también sugiere que el sentimiento inicial debió de ser muy fuerte para transformarse en un odio tan feroz. En cualquier caso, aunque pequeñita era de cuidado, tan peligrosa o más que el esposo.

    MADAME ALMA, no me hubiera gustado tener cerca de mí a ese matrimonio. Me dan un poco de miedo.
    Ahora tienen problemas en casa sí, y no van a ser fáciles de resolver.

    Buenas noches

    Bisous

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  11. MONSIEUR PACO, yo creo que estaban hechos el uno para el otro. Realmente tenían que acabar juntos.

    MONSIEUR KARPOV, en efecto, así fue como surgió el idioma. Aunque en tiempos del Conquistador, en la corte solo se hablaba el francés normando, y así fue durante mucho tiempo.

    MONSIEUR XIBELIUSS, ciertamente en tiempos medievales no se andaban con delicadezas, pero aun así, esta pareja me parece tremenda.

    Buenas noches

    Bisous

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  12. Qué bien nos esta contando usted estos cruciales años, llenos de rencor, venganza, fuerza y...traición.
    Beso su mano.

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  13. Hola Madame

    Desde luego se juntaron dos personas, Guillermo y Matilde que eran tal para cual. Vivían en los extremos, o eran violentos y arrasaban con todo, o eran dulces y tiernos.

    Aunque viendo a los que les rodeaban, mucho me temo que tampoco serían mucho mejores o peores ;).

    Tiempos complicados y difíciles los medievales. Y aún no ha terminado la historia de ambos monarcas.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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  14. MONSIEUR DLT, muchas gracias. En verdad hay personajes y acontecimientos que, aunque duros, resultan muy buenos para la narración.

    MADAME Mª EUGENIA, aún no ha terminado la historia, no. Comienza la parte más borrascosa, y cuando ya no son tan jóvenes para soportar la carga. No pudieron tener una vejez tranquila, pero tampoco la merecieron.

    Buenas noches

    Bisous

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  15. ¡Oh, Madame, qué bella e interesante es la historia contada por vos!

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  16. Pues Vaya Madame, cuanto jaleo por una corona. Luego hablamos aquí de paz. Con tanta matanza, nos se cómo todavía quedaban ejércitos.
    Estoy intrigada por quien tomará partido. Pero mi intuición me dice que por su hijo, pero ambiciosa cómo es tirará por el más fuerte.
    Bisous

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  17. MONSIEUR FRANCISCO, muchas gracias.

    MADAME KATY, por algo la esperanza de vida era tan baja: entre las enfermedades y las guerras resultaba muy difícil llegar a viejo.

    Buenas noches

    Bisous

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  18. REVENGE! lol!

    locked safe deep down in 1s heart,
    burns a fire of monstrous flame,
    lift the lid, to see inside,
    bite the arrow that channels flow,
    ask for namesakes sake,
    little trinkets paved with gold,
    flowing mountains raging upon the blackened heart of 1s path,
    Be thee not forgotten,
    for thorns of ages, can not hide.
    bring the blackest of nights to the hollowest of suns.
    a galaxy of stars, to the Man of his craft.
    a gun, to the most tender of lips, walk not i alone, for 1 shall follow you down, crawl upon my knees, till i let this ghost be.

    rid of me? my henry lee.

    :0p

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  19. Madre mía... A sangre y fuego.
    He alucinado con la escena de la coronación, y la reacción de los normandos. Buff... ¿Algún otro rey tuvo coronación tan movidita?
    Y luego, la Reina. Qué capricho hacer pagar ya no a uno sino a tantos, por el odio que anidaba en su corazón.
    Veamos. Roberto. ¿Qué lleva a un hijo ....?
    Buen día, madame.

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  20. Nos ha dejado con el ánimo encogido, qué soltura para la destrucción, no hay duda de que una sociedad como la que describe estaba condenada a la guerra. No había voluntad para conciliar intereses y si a eso le añadimos el vicio de la inquina feroz que gastaban, pues nos queda: sangre, sudor y lágrimas. Antes y después de ese episodio histórico, la humanidad se han encargado de repetir, con distintas variaciones la misma melodía.

    Bisous y buenos días.

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  21. que se cuiden los hombres de desairar a una mujer...
    en el fondo, nosotras escribimos la historia, veremos que sucede querida Madame en las próxima entrega, saludos amiga

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  22. Me ha encantado tu blog Una historia que hacia mucho que no leia
    bello y diferente
    un abrazo

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  23. MONSIEUR IGOR, por eso la edad media da para mil novelas. Así solían ser las cosas. En cuanto a los motivos de un hijo para tomar las armas contra su padre... veremos, veremos si había.

    MADAME AMALTEA, así es, una historia tan antigua como el mundo. Varían las costumbres, las armas, pero no el afán de dominio y destrucción.

    MADAME AMALIA, qué cierto es eso de que las mujeres escribimos la historia. "Cherchez la femme". Suele ocultarse alguna tras los grandes hechos.

    MADAME RECOMENZAR, muchas gracias y bienvenida al tablero. Esperamos su visita siempre.

    Feliz tarde a todos

    Bisous

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  24. Hola Madame:
    Durante un curso que hice en Londres, en mi época de estudiante de postgrado, un catedrático se refería a que los linfomas eran tan rencorosos con los pacientes, tanto como la reina matilde, por lo que el linfoma intenta acabar de forma cruel con el paciente...

    Detalles desconocidos en una historia que me leo y releo al menos una vez al año

    Besote

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  25. Bueno, no sé si sería excesivo calificar a Matilde de linfoma, pero parece que para el pobre sajón sí que lo fue. Y el caso es que con las demás personas no era así. Tenía fama de atemperar el rudo carácter del esposo y llamarlo a la clemencia.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  26. Sigo leyendo y estoy encantada con el material que publica en su blog. Como ya le escribi hace un rato, me identifico con todo lo antiguo, y estas historias reales aun mas. Algo que me sorprende es que aun separados de nosotros por tantos siglos, y no obstante fueron personas con los mismos problemas que nosotros tenemos en la actualidad: el amor, la intriga, el poder, las traiciones, etc. El ser humano es inmutable !

    Cordiales saludos,
    Gabrielle D'Alex

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  27. Muchas gracias, madame. He leído su anterior comentario. Resulta apasionante, en efecto, vernos reflejados en los seres que poblaron otros siglos. Apenas nos diferenciamos de ellos en algo más que en la tecnología, supongo.

    Muchas gracias y bienvenida de nuevo.

    Buenas noches

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)