lunes, 9 de enero de 2012

Matilde de Flandes, Duquesa de Normandía


Matilde de Flandes, hija del conde Balduino y de su esposa Adela de Francia, nació hacia el año 1031. Su abuelo materno era el rey Roberto II, llamado el Piadoso, mientras que por parte de Balduino, Matilde era una rama del tronco de Alfredo el Grande.

La joven recibió una esmerada educación que la convirtió en una de las princesas más cultas de su tiempo. Su habilidad con las labores de aguja era extraordinaria, y de hecho se la considera a menudo la autora del tapiz de Bayeux, si bien es imposible que la obra haya sido realizada por una sola persona. 


Matilde era muy bajita, pero parece que, además de ser un buen partido, no carecía de atractivos, y su fama atraía a muchos pretendientes a la corte de su padre. Entre ellos se contaba el duque Guillermo de Normandía, un joven guerrero llamado a grandes destinos. Se había cultivado en la corte de Francia y poseía un enorme carisma, lo que parecía ser suficiente para permitirle alcanzar el objeto de sus deseos. Pero no fue así. 

Guillermo, a pesar de sus muchos dones, tenía un grave inconveniente a ojos de los padres de Matilde: era bastardo, fruto de los amores del duque Roberto el Diablo con una mujer del pueblo, hija de un curtidor. Como Roberto no tuvo otra descendencia, educó a Guillermo en palacio, mostrando siempre su voluntad de que un día se convirtiera en su sucesor. El duque partió como peregrino a Tierra Santa dejando a su hijo en la corte de Enrique I de Francia. Nunca regresó de ese viaje. El niño se convertía así en el nuevo duque de Normandía con solo siete años. El rey de Francia se ocupó de que fuera reconocido como tal, y más adelante, al cumplir los 15, lo armó caballero. 


Las dificultades habrían hecho desistir a un hombre con un carácter menos tenaz que el del duque de Normandía, pero no hicieron mella en la determinación de Guillermo. Ni las intrigas de rivales celosos, ni la oposición de algunos de sus inveterados enemigos, ni las múltiples objeciones por parte de la familia de Matilde lograban apagar su ánimo ni enfriar su ardor. Durante más de seis años perseveró en su empeño, estimulado no solo por sus sentimientos, que parecen haber sido sinceros, sino también por las ventajas que podría reportarle esa alianza. 

Un obstáculo aún mayor era la inclinación que Matilde parecía sentir por Brihtric, conde de Gloucester, un noble sajón a quien el rey de Inglaterra había enviado como embajador a Flandes. Su amor por el sajón, en todo caso, no era retribuido, pero ello no impidió que Matilde respondiera a los avances de Guillermo con suma frialdad. La dama pretendió zanjar el asunto con una rotunda negativa, alegando que era demasiado bien nacida para considerar siquiera la idea de casarse con un bastardo


La reacción del duque fue furibunda. Las crónicas cuentan que Guillermo aguardó una mañana a Matilde en las calles de la ciudad de Brujas mientras ella acudía a misa, y al salir, “con ojos llameantes y labios temblando de pasión” la acusó de amar a Brihtric. 

—Sabed, prima —continuó en tono amargo— que Eduardo, rey de Inglaterra, me ha nombrado su heredero, ¡y por la Santa Cruz, que el patán sajón que osa aspirar a vuestra mano, pronto será aplastado por la venganza de nuestro real resentimiento! 

—Palabras altisonantes pronunciadas a la ligera y, en verdad, ninguna prueba de grandeza ni de valor —respondió Matilde, y luego, riéndose, atacó de nuevo por su flanco más débil: el de su legitimidad—. El dudoso duque de Normandía, monarca de Inglaterra. ¡Qué divertido! ¿No preferiría mi primo ser emperador de toda la Cristiandad? 

Su sarcasmo contenía tanto desprecio que excitó la furia de Guillermo. Súbitamente la agarró por las trenzas, la hizo rodar por el barro hasta acabar en un charco con sus elegantes ropajes y le propinó unos cuantos azotes. Luego montó sobre su caballo y se alejó a toda velocidad, antes de que los soldados de Balduino se enteraran de lo sucedido. 


Esta conducta, que hoy puede parecernos un tanto chocante, era moneda corriente entre los rudos normandos. No debió de suponerle mucho esfuerzo la “hazaña” al caballero, habida cuenta de lo diminuta que era la dama y de la proverbial fortaleza del brazo del duque. Guillermo de Malmesbury nos cuenta que era tan fuerte que “nadie podía disparar su arco, que él era capaz manejar aun galopando sobre su caballo”

A simple vista no resulta muy verosímil que Balduino le permitiera a Guillermo salir tranquilamente de sus dominios después de protagonizar una escena como la descrita, y mucho menos que le concediera la mano de su hija en lugar de declararle la guerra, pero hay que tener en cuenta que la posición de Guillermo había cambiado ostensiblemente: ahora tenía muchas posibilidades de heredar la corona inglesa. Balduino nunca hubiera osado enfrentarse a él; por el contrario, se mostraba muy satisfecho de que a pesar de todo el normando continuara empeñado en casarse con Matilde. Si su hija iba a ser reina, el cuento cambiaba. 

Lo que seguramente resulta más inexplicable es que a partir de ese momento Matilde cambió de opinión con respecto a Guillermo y lo aceptó por esposo. Su empeño fue tal que pasó por encima de la voluntad del Papa León IX, que pretendió prohibir el matrimonio por motivos de consanguinidad. Los cronistas opinan que ella quedó gratamente impresionada al sentir la fuerza de ese brazo, pero nos inclinamos a pensar que el motivo de su súbito cambio bien podría ser muy diferente: junto con esa corona que de pronto tenía al alcance de su mano, tal vez fue decisivo el despecho de Matilde ante el rechazo del sajón Brihtric, algo que habría trocado su amor por odio. 


El matrimonio se celebró en Normandía en el año 1052, en uno de los castillos que poseía Guillermo. Matilde fue conducida hasta allí con gran pompa, y el conde de Flandes añadió muchos ricos presentes a la dote de su hija. El atavío de la novia se había elaborado con los más costosos materiales y la más experta mano de obra, y el manto se adornaba con profusión de piedras preciosas. Junto con el de su marido se conservó durante mucho tiempo en la catedral de Bayeux. 

Terminadas las celebraciones, Guillermo condujo a su esposa en un viaje a través de sus dominios para recibir el homenaje de sus vasallos, tras lo cual estableció la corte en Ruan. 

El matrimonio fue un éxito. Ambos esposos daban muestras de amarse, disfrutaban de una gran felicidad conyugal y, por lo que se sabe, el duque era fiel a Matilde. Pero su unión no estuvo exenta de problemas: el arzobispo de Ruan excomulgó a los recién casados por no ajustarse su matrimonio a la ley canónica, basándose en el motivo del parentesco. El arzobispo pretendía que se separaran. Guillermo trató primero de apaciguar a la Iglesia mediante generosas contribuciones, mas todo en vano. Iba a tardar muchos años en terminar de resolver aquel problema, hasta que finalmente envió una embajada ante la Santa Sede que consiguió el perdón del Papa a condición de que fundaran una abadía cada uno. Guillermo erigió la abadía benedictina de San Esteban en Caen, y Matilde la iglesia de la Santísima Trinidad. El duque construyó también un palacio en el recinto, para que le sirviera de residencia. 


Pronto nació el primogénito, Roberto. Él sería el primero de una numerosa descendencia. Después llegaron Ricardo, Guillermo Rufo y seis hijas, una prole a la que aún habría de sumarse el menor, Enrique, que nacería en suelo inglés. 

Guillermo había pretendido que el rey de Inglaterra formalizara en un testamento sus intenciones de nombrarlo heredero con preferencia sobre la candidatura de Harold el sajón. Eduardo el Confesor le prometió hacer ese testamento en su favor, pero el documento nunca apareció. Sin embargo, ese fue el derecho que adujo Guillermo para invadir Inglaterra años después, al fallecer Eduardo. El monarca inglés moría sin dejar hijos, ya que nunca consumó su matrimonio debido, al parecer, a un voto de castidad. 


Al duque de Normandía no le resultó fácil convencer a sus nobles para que se embarcaran con él en la peligrosa empresa de conquistar el trono. Harold, con la legitimidad que le daba haber sido elegido por el witenagemot, se había apoderado de él. Pero al fin, venciendo sobre voluntades y vientos contrarios, Guillermo logró hacerse a la mar en septiembre de 1066, a bordo de un hermoso navío llamado Mora. Su esposa lo había mandado construir en secreto para regalárselo en esa ocasión. La nave llevaba en la proa una figura dorada representando a su hijo menor, que sujetaba en una mano un arco y una flecha con los que señalaba hacia Inglaterra, mientras con la otra se llevaba una trompeta a los labios como anunciando la victoria. En la popa lucía una cruz, adornada con marfil y piedras preciosas. 

A pesar de encontrarse con mal tiempo durante la travesía y de la poca experiencia de los pilotos, alcanzaron las costas inglesas tras haber perdido tan solo dos barcos. La flota entraba en la bahía de Pevensy, en Sussex. El resultado de la invasión es bien conocido: tras enfrentarse con las tropas de Harold en la batalla de Hastings, en la que el sajón perdió la vida, Guillermo ganó para sí el título de Conquistador, y para Matilde el de reina. 


El relato continuará el próximo día con la segunda parte: Matilde de Flandes, Reina de Inglaterra.

29 comentarios:

  1. Hola mucho gusto leer tu blog y esta entrada.
    Me enorgullece plenamente encontrarme con un blog dedicado a la historia. Es muy motivante, ya que yo también, investigo por estos lares.
    Desde ahora te sigo.
    ¿Sólo te dedicas o te gusta la época monárquica? ¿o también tienes otros fuertes?
    Noa vemos pronto.
    Saludos!

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  2. Y todo empezó con malos tratos... En verdad me ha parecido una historia apasionante donde la ambición mediatiza todo.

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  3. Muchas gracias, MADAME VICTORIE. Bienvenida.
    Me interesa especialmente la historia de Francia durante los siglos XVI y XVII.


    MONSIEUR FRANCISCO, viendo cosas como esta, algo hemos avanzado en ese asunto. Imagínese que los cronistas venían a insinuar, encima, que a ella le había gustado la escena!

    Feliz día a ambos

    Bisous

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  4. claro, eso era lo normal, coger a la pobre muchacha de los pelos, arrastrarla por el barro, claro, había que entenderle, él era normando... normal. pues vaya!!
    vaya cafre!!
    pues nada, yo iba con harold. igual ahora estaríamos hablando de otra cosa. no sé.

    saludos madame!

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  5. En aquellos bárbaros tiempos estaba claro que la violencia sobre las mujeres no se consideraba maltrato, sobre todo si había un suculento regalo detrás. Así Balduino se tragó su orgullo de padre ante la afrenta que sufrió su hija, más cautiva del poder y del lujo que del síndrome de Estocolmo.
    Un saludo.

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  6. MONSIEUR KARPOV, más que "normal",yo prefería considerarla "habitual".
    Por otra parte, la constatación de un hecho repetidamente probado no significa ni implica su justificación, ni es tampoco esa mi misión. Yo expongo. Ustedes juzgan (si quieren). Incluso pueden elegir juzgar desde el presente o situar a los personajes en el contexto de su época. Son libres.

    Fíjese, yo también iba con Harold :)
    Qué románticas suelen ser las causas perdidas!


    MONSIEUR CAYETANO, desde luego que no existía la misma sensibilidad que hoy día acerca del maltrato.
    Matilde hizo su apuesta a tiempo, y sorprendentemente le salió bien. Resulta curioso que durante muchos años fueran un matrimonio bien avenido.

    Feliz dia

    Bisous

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  7. me gusta la historia, aun con el toque salvaje del enamorado, creo que gesto enamoró a la niña, saludos Madame

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  8. Y es que estos normandos afincados en suelo franco (¿eran vikingos o me falla la memoria?) usaron nuevos modos de combate que aplastaron a los saxons. ¿Todos germánicos? Ya no sé.
    Nada sabía de estas maneras de cortejar tan refinadas. Madre, pobre joven, rodando por el barro helado.
    Una entrada la mar de sabrosa.

    Feliz lunes.

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  9. Gracias, MADAME AMELIA. Entonces usted cree que el toque rústico tuvo algo que ver con el enamoramiento de la novia? No sería más bien que se enteró de que era cierto que el rey de Inglaterra pensaba en él como sucesor? Y claro, que su primera opción, el sajón de sus amores, se le había escapado.

    MONSIEUR IGOR, no le falla a usted la memoria: los normandos eran vikingos, noruegos en su mayoría.
    Las modas cambian mucho, pero por suerte en otras latitudes se llevaba más la modalidad del amor cortés y los trovadores.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  10. Podría haber otras razones en la elección del Matilde, pero quizás la más sencilla fue el desprecio del otro. La escena de las trenzas tan primitiva y ruda, no creo que tuviera efecto sobre la voluntad de Matilde, o si, vaya usted a saber.

    La cuestion es que la unión tuvo éxito. En cuanto al tapiz de Bayeux, habría tenido que dedicarse veinte horas al día para bordar tantos metros de tela. Media hora me costó recorrerlo de principio a final.
    Bisous y buenas tardes.

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  11. Caramba, la dama amén de pequeñita poseía un poco bastante de mal talante, si ya se sabe lo que se dice de lo que viene guardado en frascos pequeños jajajajaja (y que conste que esta que escribe también es de escasa estatura). No crea por ello que me disgusta el comportamiento rudo y poco caballeroso de Guillermo en plena calle, más bien le estuvo bien empleado para bajarle los humos a la dama. Si al final ella misma cambió de opinión con respecto a su pretendiente y futuro esposo, aunque fuera alentada por la negativa del otro o por las radiantes perspectivas del Duque.

    Muy interesante historia, encantada quedo esperando la continuación.

    Bisous

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  12. MADAME AMALTEA, yo también me inclino por ese motivo del despecho entre todas las opciones. En cuanto al tapiz, posiblemente Matilde haya tenido algo o mucho que ver, pero desde luego no se puede atribuir una obra así a las manos de una sola mujer.


    MADAME AKASHA, la dama ciertamente tenía carácter, aunque fuera pequeñita. En cuanto al comportamiento del esposo, creo que para bajarle los humos no hacía falta llegar a las manos abusando de una evidente desproporción de fuerzas, pero parece que ella no se lo tomó demasiado mal, no.

    Feliz tarde

    Bisous

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  13. La ambición, siempre la ambición en todas las historias de la historia, pero también la grosería y la violencia (de género, como no). A pesar de no ser muy agraciada físicamente (muy baja), sabia sacar a relucir sus encantos, y si era tan buena hilandera como para hilar el Tapiz de Bayeux... Feliz semana, madame.

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  14. Vaya con Matilde...la insultan, la rebozan bien por el suelo, la meten en un charco, le sacuden unos buenos azotes y ¿se enamora?...¿Qué trato esperaría del sajón? :D

    Me ha divertido mucho la entrada, Madame, espero la continuación. Bisous

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  15. Pues sí que eran brutos los normandos, como para enfrentarse a ellos!
    Aunque fuera normal el maltrato, ahora nos parece una brutalidad inceptable. Lo que sí se insinua es que el despecho hizo la aceptación del matrimonio... en fín un poco interesada la dama Matilde, veremos el capítulo siguiente a ver cómo se resuelve.
    Bisous

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  16. MONSIEUR PACO, la dama debía de contar con todo un ejército de hilanderas a su servicio, porque menuda obra.


    MADAME ALMA, yo no daría esa escena por tan decisiva. Pero ya ve, los normandos marcando estilo. Del sajón Matilde debía de esperar lo que al parecer nunca recibió.


    MADAME CANDI, imagínese usted: los normandos eran vikingos casi en estado puro aún. No eran muy refinados, aunque hubiesen tenido ocasión de educarse en otras cortes, como era el caso.

    Feliz tarde

    Bisous

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  17. Mucho le debió pesar al padre de Guillermo, Roberto, el apodo, para hacerle peregrinar a Tierra Santa. Con su muerte en el camino supongo que purgaría todas las culpas por las que le llamaron “el diablo”. Por cierto el que si era un diablillo era el propio Guillermo: visto el cambio de actitud de Matilde tras el revolcón en el barro, quizás si hubiera hecho lo mismo con el papa, la voluntad de este se hubiera tornado más condescendiente con esas bodas, y desde luego les hubiera resultado a los novios más barato.
    Espero la continuación.
    Beso su mano.

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  18. Hola Madame

    Hay amores que matan. Caray con la conducta de algunos caballeros o reyes. Y además salían de ellas bien parados. Me alegro que a pesar de ciertos tratos vejatorios, la relación entre ellos fuera buena.

    Me encanta el tapiz de Bayeux. Es una maravilla.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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  19. Hola Madame:

    Los preámbulos de la edad media en Inglaterra... Guillermo El conquistador, tuvo lo suyo para conquistar a su consorte.

    Una historia que me apasiona Madame.

    Saludos

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  20. Caray, Madame: una historia chocante desde nuestro punto de vista actual, aunque quizás la ambición tuvo que ver más que "la fuerza del brazo". Como se dice, bien está lo que bien acaba - y me refiero al matrimonio, claro. Harold el sajón pensaría de otra forma.
    Buenas noches, Madame

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  21. MONSIEUR DLT, tenga en cuenta que ser el hijo del diablo marca mucho, y sobre todo si el diablo es normando. Pero no creo que fueran métodos adecuados para tratar con el Papa, no. De todos modos, hubiera sido curioso comprobarlo.


    MADAME MARÍA EUGENIA, nunca se sabía cuándo un matrimonio iba a salir bien. En un principio nadie debía de apostar por ellos, dados los comienzos.


    MONSIEUR MANUEL, conozco su pasión por la historia inglesa, y en especial la medieval, así que espero que disfrute con los textos de estos días.


    MONSIEUR XIBELIUSS, últimamente también Jar. Hay cada uno por ahí que igual no le choca mucho, pero bueno, en general yo espero que sí choque.
    El pobre Harold el sajón fue el perdedor de esta historia. Una lástima. Hay una maravillosa novela sobre él, escrita por Hope Muntz. Se titula The Golden Warrior, y es una auténtica delicia.

    Buenas noches

    Bisous

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  22. La historia siempre me gusto, en el colegio asistía a esa asignatura con alegría y ahora disfruto con tu blog.
    Una interesante historia llena de intrigas y tragedias y malos comienzos.
    Un beso.

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  23. Apasionante relato Madame. Me gusta Matilde, no se si era bajirta pero si que me parece muy guapa y lucía una s hermosas trenzas. Ni que decir de la teb¡nacidad de Guillermo, eso era amor. y más si le fue fiel. Veremos cómo se porta Matide con la corona ceñida.
    Bisous

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  24. MONSIEUR IGLESIAS, una historia que cambió la faz de Europa y con consecuencias importantes. Y esto no ha hecho más que comenzar

    MADAME KATY, no sé si seguirá gustándole Matilde en el próximo capítulo. Todos tenemos luces y sombras, supongo, pero a veces las sombras son muy oscuras.

    Buenas noches

    Bisous

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  25. HOLA. antes que nada feliz año...

    Quisiera saber cual es el nombre de la pelicula de la que obtubo las fotos para el articulo..

    Tambien quisiera compartir con usted que he estado leyendo a mi hijo algunos articulos antes de dormir y le han gustado mucho,aun es pequeño tiene 9 años pero compartimos el mismo gusto por su blog GRACIAS por seguir dedicandonos su tiempo....

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  26. Me encanta ese tornarse de la voluntad de Matilde. Igual es que en ese revolcón por el suelo y los charcos encontró algo que le gustó... Beso su sabia mano, madame.

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  27. Ah, pues muchas gracias, MADAME SO. Encantada de saber que cuento con lectores tan jovencitos.

    Las imágenes son de Los Pilares de la Tierra, a excepción de la segunda, que es de Hamlet (la versión protagonizada por Mel Gibson).


    MADAME ISABEL, posiblemente Matilde percibió en su agresor la fuerza capaz de hacerle adquirir cualquier trono, quién sabe. En cualquier caso, se amoldaron bien los dos.


    Buenas noches

    Bisous

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  28. Estimada madame como he disfrutado de esta historia ,hacia tiempo que Bloger no me dajab visitar algunos blogs, por suerte se soluciono y podre volver a deleitarme con sus historias plagadas de data novedosa.
    Aprovecho para dejarle mis mejores deseos para el flamante año.
    Cariños y gracias!!!

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  29. Muchas gracias, madame.
    Espero que el año también haya entrado bien para usted.

    Feliz día

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)