lunes, 2 de enero de 2012

Las mujeres persas


La mayor parte de la información acerca del papel de la mujer en la sociedad persa nos ha llegado a través de autores griegos, como es el caso de Herodoto, pero los datos aparecen distorsionados por el propio concepto de los griegos con respecto a las mujeres. En consecuencia, leyendo estas fuentes recibimos la impresión de que vivían ocultas tras un velo, prácticamente secuestradas y sin un papel relevante en la sociedad y el comercio. Sin embargo, contamos también con las tablillas descubiertas en Persépolis, datadas entre 509 y 438 a. C, y con documentos hallados en Susa, Babilonia y otras importantes ciudades de la antigua Mesopotamia, de todos los cuales se extrae una idea diferente a la reflejada por los autores griegos. El material registra transacciones financieras y, al ofrecer datos despojados de cualquier opinión subjetiva, resultan más fiables. 

Es cierto que la sociedad persa era patriarcal, y que los hombres ocupaban las posiciones dominantes en el gobierno, el comercio, el ejército y la familia, pero la posición de las mujeres no resultaba poco significativa, y eran tratadas con gran respeto. Las persas aportaban al matrimonio una dote que formaba parte de los bienes conyugales, pertenecientes a ambos cónyuges por igual. Cualquiera de ellos podía divorciarse, con o sin motivo, y en tal caso la dote era devuelta a la esposa. Existen registros que demuestran la existencia de mujeres que retenían propiedades aparte de la dote, posesiones que podían vender o comerciar con ellas sin que el esposo tuviera que intervenir. 


A la muerte de los padres, la herencia pasaba a los hijos, con una división a partes iguales y sin distinción de género. La viuda heredaba incluso aunque no hubiera tenido hijos. Estos podían ser entregados como garantía del pago de alguna deuda, pero estaba prohibido entregar como rehén a la mujer

Uno de los hallazgos más interesantes es el de un gran número de sellos en tumbas femeninas, y hay que tener en cuenta que en la antigüedad los sellos eran frecuentemente símbolos de poder y autoridad. Tal es el caso de Irdabama, que tenía su propio sello privado sin que se encuentre referencia alguna que la relacione con la familia real. Contaba con un personal a su servicio de cientos de trabajadores de ambos sexos, tanto adultos como niños, y los controlaba personalmente, al igual que otras mujeres mencionadas en diversos puntos del Imperio Aqueménida. 

Conocemos por estos registros los salarios que se pagaban a los trabajadores que llevaban a cabo alguna obra en Persépolis. Aparecen mencionados los nombres y los cargos, y nos encontramos con que, si bien algunas tareas se asocian a un determinado sexo (por ejemplo las tejedoras solían ser mujeres), la gama de ocupaciones en las que se empleaba mano de obra femenina era muy amplia: eran artesanas, trabajaban la madera y la piedra, elaboraban vino, muebles, eran empleadas del tesoro y realizaban muchos más trabajos. La mayoría de los negocios funcionaban con equipos en los que se mezclaban hombres y mujeres, y el jefe de estos equipos era a veces una mujer. Recibían diferentes títulos, seguramente según el nivel de responsabilidad o habilidad. El rango más alto que aparece en los textos referido a una mujer es el de arashshara (literalmente “gran jefa”). 


En cuanto a los salarios, los hombres percibían más paga por los trabajos no cualificados, como labores manuales; sin embargo, en los cualificados no había ninguna diferencia salarial. Además las mujeres cobraban una paga durante la baja por maternidad. Eso sí, se consideraba preferible tener un hijo varón. Si tal era el caso, tanto la madre como la partera y el médico recibían el doble que cuando nacía una niña. 

En el arte persa aparecen representadas abundantemente, excepto en templos y edificios públicos. Algunas están cubiertas por un velo, pero en muchos casos no es así. Un texto legal asirio que data del siglo XIII a. C. restringe su uso a las mujeres respetables, prohibiéndolo a las prostitutas y mujeres de clase humilde, aunque en las imágenes no parece que se siga ninguna norma clara: a veces aparecen mujeres incluso coronadas, pero no veladas. El velo podría ser en la antigua Persia algo que se llevaba en público de modo ocasional y que denotaba un cierto rango. 

Los documentos indican una diferencia de status reflejado en el tratamiento. Las mujeres del pueblo reciben el de mutu, mientras que las de la familia real son irti y duskis, dependiendo de cuál sea su relación con el rey. La madre se sitúa por encima de todas. A continuación está la reina, esposa principal o madre del heredero, seguida por las hijas y hermanas del rey. Todas gozaban de independencia económica, viajaban con su séquito, eran activas y emprendedoras y tenían su propia administración para manejar sus considerables fortunas. Además podían ostentar la regencia a la muerte del rey, durante la menor edad del heredero. Los ritos funerarios e inscripciones conmemorativas también reflejan el reconocimiento oficial de estas mujeres. Madamis, una mujer empleada en la corte, poseía tierras, lo que indica que dicha propiedad no estaba reservada a las mujeres de la familia real, sino que era algo relativamente común e indicativo del nivel de independencia y del reconocimiento de la mujer ante la ley. 


Se ha hallado un documento acerca de un “juez perteneciente a la Casa de Parisátida”, esposa de Darío II. Los persas tenían su propio sistema judicial en los territorios conquistados, y al parecer la reina disponía de un juez para examinar sus propios asuntos. Poseía muchos pueblos en Babilonia. Los habitantes eran súbditos libres, y no pertenecían a la reina como esclavos, pero tenían que pagar impuestos en forma de vino o productos agrícolas, ganados, etc. 

Las mujeres de la familia real daban fiestas suntuosas para las que se encargaban ingentes cantidades de carne, vino y otros productos, con o sin las órdenes selladas del rey. Participaban en festividades y banquetes además de organizar los suyos propios. 

Existía la poligamia y el concubinato, además de matrimonios entre parientes próximos, incluso hermanos, como una forma de mantener la riqueza dentro de la familia. Las concubinas eran denominadas simplemente “mujeres del rey”, aunque no era costumbre exclusiva de estos: los sátrapas y nobles persas también las tenían en sus palacios. No hay suficiente información acerca de su status, pero se sabe que contaban con asistentes personales. Algunas de ellas eran cautivas de origen extranjero, y se encuentran junto a otras mujeres de origen noble. Estaban presentes en los banquetes y en las cacerías reales. 


En Babilonia se han hallado 45 contratos matrimoniales, siempre entre el esposo y miembros de la familia de la novia y firmados por varios testigos. Comienzan con la petición de la mujer en matrimonio y los regalos que son ofrecidos a la novia y a su familia. Si el marido decide tomar una segunda esposa, debe darle a la primera una determinada suma de dinero, y ella puede regresar a su hogar. Pero en el caso de adulterio de la mujer, el castigo es normalmente la muerte.

25 comentarios:

  1. Siempre siempre las mujeres sometidas a los hombres, en cualquier momento de la historia y Persia no iba a ser una excepción, madame. Le deseo y lo mejor en este año y le envio los primeros bisous del año.

    ResponderEliminar
  2. Las grandes diferencias entre los sexos viene de lejos. La mujer la pagana de la voluntad del hombre.
    A mí me ha llamado la atención la elegancia de las mujeres persas. Ya me gustaría tener algo de ella.
    Precioso relato.
    Besos madame

    ResponderEliminar
  3. No creo que los griegos (por su conocida rivalidad con este pueblo) hayan dados datos correctos sobre el trato de las mujeres persas por parte de sus hombres ,la difamacion no conoce de epocas madame .Me juego mas por la otra opcion encontrada en tablillas como mas verdadera .
    Una civilizacion con tanto auge en determinado momento tuvo que contar con el gran aporte femenino sin dudas
    Aprovecho publicamente para agradecerle su exquisito aporte musical en mi blog .
    Un abrazo y buena semana

    ResponderEliminar
  4. Asombrado me deja usted,
    Ah, primero felicidades por la matización del arranque, ¡cuidado con las fuentes! El bueno de Herodoto era griego, y no solo griego, enemigo de los persas también.

    Me ha sorprendido igualmente. Sabía algo, pero no suponía que las mujeres persas gozaran de tantos privilegios. De que podían ejercer oficios, nada. Ni lo imaginaba. ¿Más libertades que las mujeres griegas? No lo sé.

    PD: supongo que ya conoce la novela "Creación", sobre el tema persa, de Gore Vidal. Pero por si las moscas. No soy especialista, pero me gustó.

    Los Reyes se acercan.

    ResponderEliminar
  5. Lo cierto es, madame, que esta civilización no es de las que más me llame la atención, salvo en su conexión con el mundo griego y egipcio, pero siempre es bienvenido un recordatorio histórico sobre la situación femenina (sea cual sea la época histórica).
    Feliz tarde.

    ResponderEliminar
  6. Feliz Año madame. He vuelto hace escasamente algunas horas y no de Persia:-) Está claro que gozaban de mejor estatus que hoy aunque nunca igual que el hombre. Lo del adulterio lo llevan en la frente.
    Esperemos que algún día esto cambie.
    Bisous

    ResponderEliminar
  7. Nada que ver la Persia antigua con el Irán actual. La mujer, en aquellos tiempos, estaba varios siglos por delante que la actual bajo esa tiranía religiosa y machista.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. Dentro de lo malo, Madame, tampoco nos encontramos con lo pero, pues al menos las mujeres podían divorciarse y sus dotes les eran devueltas llegado el caso. Cobraban igual que el hombre en tareas cualificadas y tenían baja por maternidad (¿en serio la madre, la matrona y el médico recibían un extra por alumbrar un varón? oOo)

    Como siempre, es un gusto aprender de su mano.

    Bisous y feliz año.

    ResponderEliminar
  9. No nos encontramos con lo "peor", quise decir en la primera parte de mi comentario anterior. Ya ve que los dedos a veces juegan malas pasadas jeje

    Bisous

    ResponderEliminar
  10. Me alegra conocer una civilización con cierta consideración hacia las mujeres, ya es una ventaja que realizando el mismo trabajo cobrarán lo mismo y que tuvieran derecho a tener propiedades y decidir sobre estas.
    Evidentemente lo del nacimiento de un varón y el adulterio, difícil que eso hubiera sido distinto de otras culturas.

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. Muy ilustrativo este artículo sobre la situación de la mujer persa. De ser fiables las fuentes la situación no era tan mala teniendo en cuenta los dos mil quinientos años que nos separan de aquello. Salvo algunos detalles, de importancia desde luego, como la poligamia y el concubinato, la situación era relativamente similar a la actual: un régimen matrimonial de gananciales, el divorcio, y la situación laboral, no hacer aquella situación mucho peor a la existente aquí hace apenas medio siglo, y desde luego mucho mejor que la actual en muchísimos lugares del mundo hoy.
    Espero que lleve bien el comienzo del año. Beso su mano.

    ResponderEliminar
  12. Hola Madame

    Comparando con otras culturas de la época, me parece que las mujeres persas gozaban de mayores ventajas y libertades.

    Desde luego, las fuentes griegas en este caso, no se si son del todo fiables, pero ayudan a imaginarse cómo sería la situación después de aplicar la corrección adecuada.

    Bonita entrada, Madame.

    Feliz Año.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  13. vAYA CON LAS CHICAS PERSAS, SI QUE EN MUCHAS COSAS HOY NOS LLEVAN LA DELANTERA. TENIA QUE SER UN MISOGINO (POR NO DECIR ALGO PEOR) DE UN GRIEGO EL QUE LAS DENOSTARA. EN CUANTO AL SOL, SI POR AQUI ACHICHARRA, POR ALLA NI ME IMAGINO ASI QUE YO CREO QUE USARIA UNA CARPA PORTATIL MAS QUE UN VELO PARA NO QUEMARME HASTA... LA ESPALDA!

    ResponderEliminar
  14. Siempre tan bien documentada, tan novedosas sus entradas, Madame, que siempre son apasionantes. Mis respetos, mi admiración y mis mejores deseos para vos en el año que ahora empezamos.

    ResponderEliminar
  15. qué cosas. los griegos, los americanos de entonces, ya se encargaban de denigrar la imagen del 'bárbaro' persa como hacemos hoy día con todo lo que suena a extranjero.
    me ha llamado la atención lo de 'madamis', madame. ¿algo que ver con? ¿o es un nombre inventado? no creo. pero vaya casualidad, ¿no?

    que tenga un buen martes, madame.

    bisous!

    ResponderEliminar
  16. Qué modernos estos persas, madame. Siempre pensé que serían unos tiranos con el látigo en la mano con sus esclavos y con sus mujeres. Resulta que estaba confundida del todo.
    Un besito

    ResponderEliminar
  17. Detalles muy interesantes el de las damas persas, que ademas eran completamente desconocidos para mi

    Le enviaré un mosquetero más tarde Madame.

    Saludos y Feliz año

    ResponderEliminar
  18. Queridísima Madame, agradezco enormemente sus saludos y espero poder estar a la altura de las circunstancias (aunque tarde) de desearle de todo corazón los mejores deseos en su vida!
    Vaya que estaban adelantados los persas. Jamás leí nada de ellos. Me asombró muchísimo lo de la paga durante la maternidad; es algo que pasa hoy en día. Las respetaban bastante, gozaban de bastantes derechos, creo que, con las mujeres celtas, estarían en los primeros puestos, verdad?
    Muchos afectos desde Argentina, amiga!

    ResponderEliminar
  19. He visto este blog, y no he podido controlar mis ganas de poner un comentario sobre este tema de las mujeres persas, porque no estoy muy de acuerdo con ello. Cuando se practicaba de forma generalizada el zoroastrismo, la mujer era denigrada, era encerrada cuando tenía la regla mensual ovárica , y apartada totalmente de las prácticas religiosas importantes, a excepción del dar vida. Esto cambió algo con la llegada del budismo a Persia. Posteriormente a los budistas, llegó el islam, que permitieron que vivieran los zoroastrianos y los budistas a cambio de unos impuestos brutales.

    Cuando los islámicos conquistaron Persia, entonces la Shihad fue siempre muy renovadora para su época, pues el islam permitía muchas libertades a las mujeres, que ni siquiera los primeros cristianos daban a las féminas. En esta conquista, un grupo numeroso pidió asilo en lo que ahora consideramos como India, y formaron el grupo denominado como parsis, que más tarde en la historia, algunos volvieron por requerimiento de los persas para recordar muchos ritos zoroastrianos que se perdieron.

    En fin, que la historia es larga, pero de los libros védicos que se han conservado y del estudio de los ritos zoroastrianos, las cabras eran mucho más valiosas que las mujeres, lo cual sigue siendo bastante desgraciado.

    También es digno de mencionar que, así como el Islam fue muy renovador en su época de nacimiento, y muy moderno permitiendo incluso tener bienes propios y el poder tomar decisiones a las mujeres, lo cierto que con el tiempo se ha quedado muy desfasado, y ya es hora de que evolucione para ser renovador y aportar más equidad y libertad a las féminas. Pero con la paranoia fanática actual, la cosa va difícil...

    Fuera de esta aclaración (estudié sobre la Persia antigua, el Irán moderno, religiones asiáticas y de Oriente Medio, o sea que no me lo invento, y lo he escrito de forma muy resumida y sin chulear de lenguaje universitario de pajarita, si ustedes lo estudian, seguro que verifican y amplian mucho más), el resto del artículo me resulta muy interesante.
    Saludos.
    Rayos y Truenos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Sabías que hasta la Primera guerra mundial la mujer europea no conquistó algunos de los derechos que tenían las persas, como adquirir o enajenar bienes? ¿Sabías que, de hecho, necesitaba autorización del marido para todo? ¿Sabías que había leyes que obligaban literalmente a la mujer a obedecer al marido y seguirlo donde fuera? ¿Que aún durante el siglo XIX no eran admitidas en las universidades?

      ¿Sabías que en Europa, en siglos muy posteriores a los de la antigua Persia, allá por la Edad Media, la menstruación se consideraba como el modo en que la mujer expulsaba las impurezas de su cuerpo, y pensaban que podía estropear la comida que se preparaba, o que la mirada de una mujer menstruante volvía opacos los espejos? ¿Que pensaban, hasta hace poco, y seguramente aún lo piensan en algunos sitios, que arruinaba las cosechas, agriaba el vino, cortaba la mayonesa, corrompía la carne y volvía impotente al varón si tenía relaciones con una mujer en esas fechas?

      ¿Sabías que en las culturas anglosajonas a la menstruación se la llama “the curse”, que significa “la maldición”?

      Me voy a hacer la O con un canuto, a ver si de aquí a unos años termino la primaria y el día de mañana puedo plantearme seguir tu ejemplo e ir a la universidad.

      Centellas.

      Eliminar
  20. Es interesante conocer el estatus que tenian las mujeres en la antiguedad, y en algunos casos eran mejores que ahora. Ojalá las actuales mujeres iraníes tuvieran las libertades de las persas antiguas, y no estuvieran sometidas a una interpretación extrema de una religión que da a los hombres derecho de vida y muerte sobre la mujer, pero en fín, el problema no son las religiones sino sus fanaticos.

    ResponderEliminar
  21. persas eran muy bellas aun ahora lo son

    ResponderEliminar
  22. es lo mejo rpor un dia jajaja

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)