lunes, 26 de diciembre de 2011

Los herretes de la reina


Existe un curioso relato en las memorias del conde de Brienne. El pasaje se refiere a una tal condesa Clarik, y cuenta una historia que parecería extraída de Los Tres Mosqueteros si no fuera porque Louis-Henri de Loménie, conde de Brienne, vivió entre 1635 y 1698, lo que significa que falleció 150 años antes de que Alejandro Dumas escribiera la novela. Sin embargo, esto es lo que nos dice:

 «…Llegó el día en que, concluidos los asuntos de Estado, el duque de Buckingham tuvo el honor de desposar, en nombre del rey su señor, a Enriqueta de Francia, hija de Enrique el Grande y hermana de Luis XIII. Las ceremonias se celebraron con todo el esplendor posible, y en toda ocasión la reina recibió testimonio de la pasión viva y respetuosa de Buckingham, a quien ciertamente ella hubiera deseado poder retribuir su amor; y si en algún momento flaqueó, también es cierto que su virtud la sostuvo, y que Buckingham partió colmado de toda la hospitalidad que un extranjero puede aspirar a recibir en una gran corte, con la única espina de cruzar el mar sin haber conseguido otro fruto de su amor que el de haber sido escuchado con agrado. Una sola cosa se le escapó a la reina, y fue enviarle en secreto, la víspera de su partida, por medio de Madame de Chevreuse, los herretes de diamantes que llevaba el día de su primer encuentro; y este regalo, que podía ser muestra de la magnificencia de la reina, se convirtió, por las circunstancias, en una galantería con la que Buckingham quedó encantado.

 »Durante el viaje de Buckingham, la condesa de Clarik… había encontrado el modo de mantener secreta correspondencia con el cardenal de Richelieu… El regalo que la reina había hecho con su juego de herretes de diamantes no podía permanecer tan en secreto como para que la condesa de Lannoy, su dama de honor, no tuviera conocimiento de ello, y que no acabara llegando algo del asunto al cardenal de Richelieu. Este ministro buscaba el modo de desgraciar a la reina a ojos del rey, sobre el cual gozaba de una autoridad en verdad muy grande, pero que a veces quedaba equilibrada por la influencia de la reina. Escribió a la condesa de Clarik que hiciera cuanto estuviera en su poder por reconciliarse con Buckingham, y que, si en una de las fiestas que deberían celebrarse en Londres durante los próximos carnavales, él llevaba puestos los herretes, buscase el medio de cortar discretamente algunos y enviárselos…


 »Una tarde en que se organizaba un gran baile en Windsor, Buckingham apareció con un jubón de terciopelo negro bordado en oro, a cuya espalda, para sujetar el tahalí, utilizaba un gran nudo de cinta azul del que pendían doce herretes de diamantes. Al retirarse Buckingham después del baile, sus valets se dieron cuenta de que le faltaban dos herretes, y le hicieron notar que habían sido cortados... A la mañana siguiente despachó correos a todos los comandantes de los puertos de Inglaterra ordenando que fueran cerrados, y que no se dejara partir ni siquiera al barco que transportaba de ordinario la correspondencia ni nada que saliera en dirección a Francia. Por entonces los hugonotes del reino habían solicitado la protección de Inglaterra, y los rocheleses rebeldes esperaban los socorros que les había prometido el Parlamento inglés…

 »La noticia de esta interrupción del comercio y de la correspondencia hizo mucho ruido en Francia, y dio lugar a mil rumores de que iba a desencadenarse la guerra entre ambos reinos. Mientras tanto el duque de Buckingham empleaba secretamente todo su crédito y la habilidad del mejor joyero de Londres para encontrar unas piedras que fueran tan parecidas a los diez herretes que le restaban que se pudieran hacer otras dos como las que faltaban. En efecto, cuando esta obra estuvo terminada, volvió a enviar correos para hacer abrir los puertos, y despachó a Francia uno que le llevó en secreto a Madame de Chevreuse los doce herretes de diamantes; le contó su aventura, participándole sus sospechas de la condesa de Clarik, …con la que había bailado; y rogándole, en suma, que devolviera a la reina el presente que había recibido de su munificencia, suplicaba a Su Majestad que creyera que no se deshacía de él más que por el temor de que hubiera algún misterio oculto que podría perjudicar a la reina.

»Esta precaución no fue en vano, porque desde que el cardenal de Richelieu había recibido los dos herretes que la condesa de Clarik le había enviado, el ministro, que buscaba por todos los medios perder a la reina,… persuadió al rey de que rogara a la reina que se pusiera los herretes de diamantes que le había dado, añadiendo que había recibido avisos secretos de que les había prestado tan poca atención que los había regalado o bien hecho vender, y que un joyero inglés le había ofrecido dos de ellos. Fue un crimen terrible que recayó sobre sí mismo, porque el rey, tras haber exigido a la reina con gran urgencia que le mostrara los doce herretes, … la reina, sin afectación y con inocencia, hizo que le trajeran su arqueta, que el rey abrió personalmente, y vio el juego completo… Ella tuvo incluso la satisfacción de saber que el rey había reprochado al cardenal su desconfianza ».


Pero lo más curioso de todo es que esta historia se encuentra confirmada en las memorias del duque de La Rochefoucauld (1613 – 1680), donde se afirma que la dama robó dos herretes de diamantes a Buckingham durante un baile y se repiten los mismos detalles.

Resulta significativo que el nombre que se le da en estas memorias a la agente de Richelieu es el de “condesa de Carlille”. La identidad de “Milady” parece así coincidir con Lucy Percy, condesa de Carlisle. Lucy fue la dama que tal vez con más derechos podría reclamar haber sido en la literatura la malvada Milady de los Tres Mosqueteros, incluso por encima de Madame d’Aulnoy, en la que también pudo haberse inspirado Dumas.

El personaje de Milady aparecía ya en una novela del ex mosquetero Courtilz de Sandras, publicada en 1700, y que llevaba por título Mémoires de Monsieur d’Artagnan, si bien de modo muy diferente al creado por Dumas y sin tanta relevancia. En la obra de Courtilz, Milady era una de las damas de la reina Enriqueta María en el exilio, y no guarda relación con el cardenal. El ex mosquetero mezclaba realidad y ficción, situando a su héroe en tiempos de Richelieu, cuando en realidad d’Artagnan fue un agente de Mazarino.


Indudablemente fue en esta novela en la que se basó Alejandro Dumas. En cualquier caso, parece evidente que fue la condesa de Carlisle y el episodio de los herretes, mencionado en las  memorias de La Rochefoucauld y del conde de Brienne, la fuente de inspiración para ambos autores, y que existe un tercero, Pierre-Louis Roederer, que también cayó bajo el hechizo de los herretes: en su comedia Les aiguillettes d’Anne d’Autriche, publicada antes de que Dumas escribiera su novela, relata las peripecias de una joya parecida, un argumento que envuelve a la reina, al cardenal y al duque de Buckingham.

En cuanto a la condesa de Carlisle, un repaso a su biografía confirma que encaja a la perfección con Milady de Winter, como veremos el próximo día.

20 comentarios:

  1. No puedo evitarlo, pero es oír el nombre de Mylady de Winter y aparecer en mi imaginación Lana Turner, pérfida y bella donde la haya. Comprenderá, pues, lo atento que estaré a su próximo artículo.
    Beso su mano.

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  2. Cuantos detalles voy descubriendo alrededor de esta novela, los mosqueteros, ect...


    Bisous

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  3. Interesante historia. Se ve que no hay nada nuevo sobre la faz de la tierra ¿o sí?
    Seguiremos atentos a los herretes.
    Bisous y buenas noches Madame.

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  4. Fíjese... nunca pensé que esta aventura de los mosqueteros tubiera su trasfondo histórico... me pongo a buscar ahora mismo como es un herrete que no tengo ni idea de como sono jejeje..


    Saludos y Feliz Navidad

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  5. Curiosidades de los mosqueteros nuevas, que parece que está todo contado; menos mal que contamos con sus entradas, madame. Aprovecho para felicitarle el nuevo año, por si no coincidimos más, y que siga con esta línea de finura, exquisitez y delicadeza, que tanto ennoblece la blogsfera. Bisous toujours.

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  6. madame, qué bueno volver a los años de intrigas con Richelieu y la reina Ana. y Buckingham, claro.
    que esta semana 'navideña' le sea provechosa, madame.

    bisous!

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  7. Un puñado de diamantes que colapsaron las relaciones entre dos naciones. Pero claro, por debajo está este apasionante juego de poder, a muchas manos.
    Sobre el Lord Dumas. La historia es una fuente, como bien muestra usted, superior a casi cualquier hilo mental. O sin el casi.
    Buen día, madame.

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  8. Desde luego cuanto juego da esto de la historia si la novelamos y por encima se hace famosa. Así todo el mundo la ponemos como referencia.
    Esperando la segunda parte o continuación.
    Besos.

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  9. Existen coincidencias que a menudo nos hacen quedarnos con la boca abierta, y más tratándose de ciertos personajes o asuntos de semejante índole.

    Muy perspicaz el duque de Buckingham a la hora de salvar con su actuación el gesto imprudente de la reina.

    Será interesante conocer más detalles acerca de la condesa de Carlisle versus Milady de Winter jeje.

    Bisous, Madame.

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  10. En efecto, una trama que parece sacada de Los Tres Mosqueteros. Es evidente que Alejandro Dumas padre estaba al corriente de mil y una historias anteriores a su tiempo y que él supo como nadie aprovechar todo ese anecdotario como material narrativo para construir sus novelas.
    Un saludo.

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  11. :) Me pasa como a DLT que veo a Lana Turner echar hacia atrás su capucha...¡Pobre Athos!

    Bisous, Madame

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  12. Motivos de inspiración no le faltaron a Dumas; este sucedido tiene miga suficiente para novelarlo. Oiga, y los herretes de diamantes he querido saber qué eran pero ni con el RAE, así que imagino unos colgajos suntuosos fáciles para una mano larga y hábil con lo ajeno.

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  13. RESUELVO DUDA QUE VEO QUE ES GENERAL:
    LOS HERRETES SON LOS CABOS DE LOS CORDONES, POR EJEMPLO DE LOS ZAPATOS.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Herrete

    Muchas gracias a todos.

    Feliz tarde

    Bisous

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  14. Una historia apasionante, Madame, como todas las que vos tenéis la gentileza de narrarnos. Por cierto, usa Mademe herretes

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  15. Hola Madame

    Un gran relato de unos hechos que hasta ahora mismo consideraba fruto de la imaginación de Dumas.

    A veces la realidad supera a la ficción :D. Todo lo que disfruto y aprendo leyéndoos.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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  16. Muy interesante la historia de esta ocasión. La historia siempre ha sido fuente de inspiración de los escritores, al igual que la vida misma.
    Y vaya lio que armaron unos herretes, jeje.
    Un Saludo.
    Uriel

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  17. Vea aqui me tiene leyendo esta historia. Alejandro Dumas, escribia basandose en hechos reales, concurria a los archivos policiales a leer casos, y de ahi extraia material de sobra. En cuanto a Enriqueta, tuvo bastante mala suerte la pobre, su regreso a Francia destronada fue de lo mas lamentable.

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  18. Buen Año 2012 !!!!!!!!!!

    “Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.
    Tal como es tu deseo es tu voluntad.
    Tal como es tu voluntad son tus actos.
    Tal como son tus actos es tu destino.”

    -Brihadaranyaka Upanishad IV.4.5..

    Siempre podemos escoger entre vivir el mundo cual lo conocemos o cambiarlo en el que deseamos, la decisión al final es de cada uno según decida ejercitar su libre albedrío.
    Que este nuevo año nos brinde paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y prosperidad.

    Para ti y seres queridos un Buen Año 2012!!!!!!.
    .
    Abuela Cyber

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  19. Hola Madame:

    Algo disperso...el trabajo y los recortes...

    También me viene la imagen de Miss Turner (ya no tan miss ;D)

    Mi Lady de Winter...Ninguna como Miss Turner

    Saludos Madame. Feliz año si no paso por aquí.

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  20. ✿◕‿◕✿ Felices fiestas Dame Masquée que sea vuestra la buenaventura y gracias de este año que incia...XD y ademas que estes super feliz y con buena onda jijiji, se acabo mi lexico elegante jejeje!!!!Un gra abrazo de Noa y mio!!!

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)