jueves, 8 de diciembre de 2011

La Corte de los Milagros


Las Cortes de los Milagros eran los lugares de París en los que vivían los pobres, los mendigos, los delincuentes y las prostitutas. Estas sociedades ya existían durante los reinados de Francisco I y Enrique II, pero con el discurrir del siglo XVII habían prosperado de tal modo que llegó a haber un total de doce puntos con ese nombre. Todos los criminales de París se daban cita allí, en un mundo que tenía sus propias leyes, usos y costumbres, su propio gobierno y su propio argot. Los mendigos elegían a su rey, al que llamaban el Gran Coësre. Sus lugartenientes en las diversas provincias se llamaban cagous, y tenían a su cargo la instrucción de los nuevos pordioseros. 

La más importante de todas, la Gran Corte de los Milagros, fuente de inspiración para Victor Hugo, se localizaba entre la rue Montorgueil, el convento de las Hijas de Dios y la rue Neuve-Saint-Sauveur, una zona que el cronista Henri Sauval describe como maloliente, embarrada y sin pavimentar. 

Los ladrones salían de allí para ocupar las calles de París. Había mendigos que pedían limosna con la espada al costado y la mano sobre la empuñadura. Estaban en los mercados, en las iglesias, en los espectáculos públicos; por todas partes se veían personas con lesiones y enfermedades simuladas: hombres y mujeres fingían ser ciegos, sordos o minusválidos para pedir limosna, pero durante la noche, de regreso a la corte, en un instante todos se curaban de sus supuestas deficiencias de un modo, como Sauval describe irónicamente, milagroso. De ahí el nombre que se dio al lugar. Como cuenta Paul Bru: 

“Desde hacía muchos siglos, París y sus alrededores estaban infestados de una multitud de vagabundos y de pobres. La mayoría, gente sin oficio conocido, mendigos de profesión, tenían su cuartel general en la corte de los milagros. Se denominaba así a sus guaridas porque al entrar en ellas se despojaban de las vestimentas propias del papel que representaban. Los ciegos veían con claridad, los paralíticos recuperaban el uso de sus miembros, los jorobados enderezaban su espalda”. La Corte de los Milagros era así una especie de “inmenso vestidor, en una palabra, donde se vestían y desvestían en esa época todos los actores de esta eterna comedia que el robo, la prostitución y el asesinato representan sobre el suelo de París”. 


Dentro de ellos había diferentes rangos: los narquois, falsos soldados veteranos que fingían haber quedado mutilados por haber combatido al servicio del rey; los malingreux o falsos enfermos; los falsos epilépticos, que caían al suelo mordiendo un trozo de jabón para producir espuma con la que hacer creer que estaban sufriendo un ataque, y que eran capaces de engañar hasta a los médicos que acudían en su auxilio; los hubains, que mostraban un certificado demostrando que San Huberto los había curado de la rabia después de haber sido mordidos por un perro; piètres (falsos cojos), marfaux (proxenetas), a los que se sumaban los falsos peregrinos, los huérfanos que recorrían las calles en grupos de tres o cuatro, casi desnudos y temblando de frío y muchas otras categorías de pícaros que al mismo tiempo hacían de espías para los encargados de perpetrar los robos. 

Para ser admitidos en la hermandad de ladrones, cada uno de estos individuos debía demostrar la pericia adquirida sometiéndose a una doble prueba ante los “Maestros”. Primero debía cortar una bolsa a la que se le habían atado unos cascabeles, y lograrlo sin hacerlos sonar. Si fallaba, era molido a golpes, y si lo lograba, se le reconocía como maestro. Durante los días siguientes, aunque superara con éxito la prueba, con el objeto de endurecerle y aumentar su resistencia se le golpeaba repetidamente hasta que resultara insensible a los golpes. Finalmente llegaba la prueba de fuego: el aspirante tenía que conseguir robar un monedero en un lugar público, como por ejemplo el cementerio de Saint-Innocent. “Si ven una mujer arrodillada a los pies de la Virgen con la bolsa colgando a un costado, o a otra persona con una bolsa fácil de cortar, o cualquier otra cosa aparentemente sencilla de robar, le ordenan que cometa el robo en su presencia y a la vista de todo el mundo. Cuando se dispone a hacerlo, dicen a los viandantes señalándolo con el dedo: “Ahí está un ladrón que va a robarle a esa persona”. Ante esta advertencia todo el mundo se detiene y le mira… Apenas cometido el robo, los transeúntes y los delatores lo agarran, lo insultan, le golpean, lo interrogan sin que ose confesar quiénes son sus cómplices ni dar muestras de conocerlos. Mientras tanto mucha gente se reúne y avanza para enterarse de lo que ocurre. ..” Los ladrones aprovechan entonces para cortar sus bolsas y registrar sus bolsillos, y entre el revuelo desaparecen llevándose consigo al nuevo maestro y un buen botín. 

A los niños se los iniciaba desde la más tierna edad en la hermandad de los carteristas y rateros; las niñas y las mujeres, “las menos feas se prostituían por dos liards, otras por un doblón, la mayoría a cambio de nada”. Las gentes que venían del campo en busca de trabajo y veían defraudadas sus esperanzas, a menudo se unían a ellos, de modo que la corte aumentaba alarmantemente. 


Durante el reinado del Rey Sol, las historias sobre aquel misterioso lugar y las extrañas metamorfosis que allí se producían, estaban tan de moda que el 26 de febrero de 1653 se representó un ballet de Benserade ante Luis XIV, Ana de Austria y el cardenal Mazarino. Se trataba del famoso ballet de la Nuit. En una de las escenas, los mejores bailarines y los más distinguidos personajes entre los cortesanos —uno de ellos el propio Lully, que incluso podría haber compuesto la música para esa parte— interpretaban papeles de habitantes de la Corte de los Milagros. El título era Concierge et les locataires de la Cour de miracles. La escena termina con mendigos, tullidos y ciegos curados milagrosamente y bailando juntos una gallarda. 

Los ballets de la corte demostraban al mismo tiempo el miedo y la fascinación que el tema provocaba en los cortesanos. Para el temor había sobrados motivos: desde comienzos de ese siglo la delincuencia alcanzaba proporciones alarmantes, como se aprecia en este pasaje del diario de Pierre de l’Estoile que describe el año nuevo de 1606: 

“Crímenes, asesinatos, robos, excesos, pillajes y toda clase de vicios e iniquidades han imperado de modo especial esa temporada. La insolencia de los lacayos en París llegó incluso al asesinato, por lo cual algunos fueron colgados; se descubrió y arrestó a falsificadores; dos asesinos que pretendían matar al barón d’Aubeterre en su propia casa, fueron condenados a la rueda en la Place de Grève; un soldado de la guardia fue ahorcado por haber asesinado a su anfitrión para robarle diez francos; un mercader que venía a la feria fue apuñalado con un cuchillo que le dejaron en la garganta, y así lo encontraron en las zanjas del faubourg Saint-Germain; eso aparte de otros 19 asesinados este mes en las calles de París sin que se haya podido encontrar aún a los criminales. Un pobre comienzo de año que nos amenaza con un final incluso peor”. 


Ni policías ni soldados se atrevían a poner un pie en la zona controlada por el Gran Coësre. Cuando en 1630 Luis XIII ordenó la construcción de una nueva calle que la atravesaba de lado a lado, todos los obreros fueron asesinados, lo que obligó a cancelar el proyecto. 

La Corte de los Milagros había llegado a ser en una sociedad secreta peligrosa para el poder real. Esas gentes podían convertirse en cualquier momento en tropas sediciosas pagadas por personas de calidad. A partir de 1660, después de una oleada de crímenes especialmente horribles, Luis XIV decidió ponerle fin y ordenó su destrucción. Durante la primavera de 1668, el recién nombrado teniente general de la policía, Gabriel Nicolas de La Reynie, envió sucesivamente tres comisarios a la Gran Corte de los Milagros tan solo para cosechar tres fracasos. La Reynie tuvo que presentarse personalmente, haciendo creer que acudía con unas fuerzas muy superiores a aquellas de las que realmente disponía. Entonces comunicó que, por orden del rey, el lugar debía ser evacuado, y que las doce últimas personas en abandonar el lugar serían colgadas o enviadas a galeras. Eso provocó una desbandada general. 

Después se empleó a fondo en la destrucción de las demás guaridas del crimen en París. Al cabo de 30 años, miles de delincuentes habían sido enviados a galeras y marcados con un hierro candente. Sin embargo, esto no acabó con el problema. Aunque la Corte de los Milagros no volvió a representar nunca la misma amenaza de antaño, ladrones y mendigos fueron progresivamente retomando el lugar hasta que a finales del siglo XVIII se ordenó la demolición de todos los tugurios con la intención de establecer allí un mercado.

32 comentarios:

  1. ¡Increíble! Me he preguntado siempre que era esa expresión, La Corte de los Milagros, y ahora la encuentra.
    Madame, le debo una taza de té, por lo bajo.
    Sus propias leyes. Y hasta un rey. ¿Y eran todos iguales?
    Buen jueves.

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  2. Es extraño como el ser humano se expone a determinadas pruebas para lograr un cometido en la vida .
    Recibir un castigo abundante para ser parte de una sociedad ,hoy en dia estas actitudes se siguen haciendo lamentablemente y no creo que exista un Rey sol para prevenirlo .
    La echaremos de menos en estas fechas y aprovecho para mandarle buenos augurios par las fiestas que se aproximan
    Un abrazo desde Bs As

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  3. De esa miseria es de donde salió precisamente el grueso del ejército revolucionario, lleno de clochards, ladrones y resentidos, una cantera de descontentos dispuestos a todo, los sans- culottes, los descamisados, la chusma... con ansias de venganza hacia los poderosos. Un ejército imprescindible para que los burgueses llevaran a cabo su revolución personal.
    Un saludo.

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    1. Las chusmas que acompañaron a hidalgo, a Zapata, a Juárez, a los bolcheviques, al igual que en la revoluciones del mundo, tenían en su interior el deseo de justicia, libertad e igualdad, muy a pesar de su ignorancia; ignorancia y pobreza causada claro por las élites gobernantes. En la revolución francesa no sólo los burgueses empujaron la lucha, se sumaron los intelectuales, los poetas y el pueblo (dígase ladrones, embusteros, la chusma como la nombras) . Pero aunque los burgueses la aprovecharon y la detuvieron, muchos de los avances ideológicos iluminaron al mundo para su libertad. Entre esos grandes luchadores estuvo el "inculto" pueblo, esa "chusma" y esos ladrones que le dieron vida a la revolución francesa.

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  4. Cualquyier parecido con la realidad es pura coincidencia. Miles de ciudades del mundo albergan estas cortes clandestinas, y en donde todo está bajo control no del Gran Coësre sino de diversas mafias que los explotan. Curiosa la historia Madame en vez de motivar y educar fomentamos estas diferencias. Curiosas la pruebas de ingreso para ser admitidos. La picaresca no tiene límites, pero una cosa es robar y otra asesinar.
    P.D.
    Estas fechas son muy complicadas, también yo he de cerrar porque se amontona el quehacer. Nos vemos des pués de Reyes.
    Bisous

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  5. Muy apropiado el término de Corte de Los Milagros dado el caso, Madame, se ve que hasta para el asunto de la picaresca había que mostrar una cierta inteligencia y un sinfín de malicia y sangre fría. Para alcanzar el título de maestro hacía falta algo más que viveza, sino también disponer de un lomo duro.

    Muchas Cortes de los Milagros se ven aún hoy día al doblar las esquinas más inesperadas.

    Bisous y despreocúpese, estaremos con un ojo puesto en sus letras.

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  6. Me pasa como a Igor, que había oído muchas veces el término pero no sabía cual era su origen. Le agradezco mucho, Madame, este post. Lo de morder un trozo de jabón para simular un ataque de rabia asi como lo duras que resultaban las pruebas de ingreso en esas hermandades me deja pensando...Actualmente sólo hay que ser concejal y tener cuñaos y ya vale cualquiera :D

    Feliz tarde, madame. Bisous

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  7. Hola Madame

    Una entrada fascinante, cuánta información nos dais. Desconocía la gran mayoría de lo que contáis. Realmente tuvo que ser muy complicado lidiar con esta Corte de los Milagros que parecía ser una ciudad dentro de otra.

    Felices Fiestas, Madame. Disfrutad todo lo que podáis y os dejen ;). Seguiremos por estos lares y os echaremos de menos.

    Bisous.

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  8. Muy interesante e instructivo el artículo de hoy. También debía ser milagroso, sin estar muerto por lo golpes, mostrarse insensible a ellos, durante el entrenamiento al que se sometía a los aspirantes.
    Beso su mano.

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  9. Muy interesante conocer algo más de esta corte de los milagros. Apenas conocía de que se trataba, ahora ya conozco más datos.

    Bisous

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  10. Hola que tal, soy Alejandro Solorzano , Te interesa poner anuncios de texto en tus blog.
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    Saludos cordiales.

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  11. Parece que la picaresca de aquellos años no fue patrimonio exclusivamente hispano, eso si los franceses lo tenían mucho mejor organizado..

    Saludos y que pase unos agradables días hasta el año nuevo donde espero nos reencontraremos...

    P.D: Muchas gracias por resolver mi duda sobre Lutecia vs París...

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  12. Madame: Me ha abierto un mundo que desconocía, no así la frase; pero vaya milagritos, los que había que hacer para no morir o ser integrados en esa "secta" tan dulce.
    Bisous

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  13. querida Madame no imagina ud. la cantidad de cortes de los milagros que tenemos, solamente en Buenos Aires, es muy triste en todas las épocas el fruto de la falta de cultura, sanidad y tantos bienes básicos que le son negados a cierta parte de las poblaciones, incluyendo la Justicia.
    saludos amiga

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  14. Vamos Madame, que en esa Corte de los Milagros había falsos pobres y mendigos, como ahora, como la suegra de Jesulín, capaz de todo por algo de dinero. Que concentración de maleantes tenía que ser esos barrios de París, fuente de inspiración del gran Victor Hugo. Que tenga un gran fin de semana. Bisous.

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  15. Una exposición magnífica de este tema que suscita a la vez fascinación y temor. Espero que sus ocupaciones no le impidan disfrutar de las fiestas con su familia. Un abrazo muy fuerte.

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  16. Hola Madame:

    Desconocía como le han comentado antes sobre el origen de la Corte.

    Me recordó cierta película que ví hace algunos años en la TV, que se llamaba Dios se lo pagué, y trataba sobre un pordiosero, que vivía muy cómodamente de la caridad que mediamente daba las personas en la entrada de un iglesia en París...

    Saludos

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  17. Esplendida entrada, como siempre, Madame. Una gran explicación de esta expresión que se suele utilizar a menudo. Coincido con lo que muchos ya han dicho, estas milagrosas cortes existen aún en día, quizás en algún momento logremos finalmente erradicarlas.
    Por otro lado, por si no la veo más por aquí, no me queda más que desearle unas felices fiestas y gran comienzo de año.
    Un Saludo.
    Uriel

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  18. Me ha dejado pasmado Madame, con esta "Corte de los milagros". Su vívida descripción de los enfermos y lesionados simuladores me da pie a una futura entrada y esos exámenes con prueba práctica para acreditarse como ladrón...
    En fin, que ha sido un placer, como siempre. Disfrute unas muy felices fiestas, y quedo a la espera de volver a disfrutar con sus narraciones en breve.
    Beso a usted la mano, Madame.

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  19. Me encanta esta entrada!! Mucho mucho y es que había oido de ella gracias a Victor Hugo :)
    Es un placer simepre aprender con sus maravillosas entradas Madame

    Besines!

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  20. Cuánta ironía hay en la expresión La corte de lo Milagros. Madame, describe a la perfección el submundo de la delicuencia alimentada por una vida miserable. La picardía y el engaño y la falta de valor de la vida humana, no nos queda tan lejos.

    Tenga usted muy buena semana

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  21. NO ERA UN LUGAR PARA HACER TURISMO, Y LA VERDAD QUE LOS CORTESANOS DEL REY ERAN DE LO MAS PATETICO, PODIAN MOFARSE DE LOS POBRES SIN OTRA OPCION QUE IR A CAER ALLI, REIRSE DE ELLOS, PERO EN LA PRACTICA NO SE ANIMABAN A SALIR DEL PALACETE.
    NO PENSABAN QUE DEPENDIA DEL CAPRICHO DEL REY QUE LA GENTE TUVIERA OPORTUNIDADES NO ABANDONARA NIÑOS A SU SUERTE Y ESTOS FUERAN LOS LADRONES DEL MAÑANA.

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  22. Leo la entrada y me recuerdan mucho estas "organizaciones" a los collegia romanos, ¿no le parece, madame? Sería emocionante poder entrar en aquellos grupos sórdidos y a la vez apasionantes en ese mundo acogotado por la miseria y el robo, donde sólo la picardía o la mala voluntad hacían que los miserables alzasen el vuelo.
    Besos

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  23. Creo que lo que más me ha impresionado ha sido el intento de construcción de una nueva calle en su territorio, frustrado con el asesinato de todos los obreros. ¡Para que luego digan de la mafia!

    Nos encontraremos pues en el 2012, Madame. Felices días.

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  24. En la versión de Disney de la novela de Víctor Hugo "Notre Dame de París", a pesar de ser un film animado, aparecía una semblaza magnífica de la Corte de los Milagros. He visto esa peli más veces q mi sobrina, y eso que le llevo sólo treinta y cinco años :-)
    Besos!!

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  25. que maravilla Madame, hay un periodista muy reconocido en mi pais que siempre cita es como una corte de los milagros. Yo he buscado por todos lados esta expresion y jamas tuve una respuesta tan concreta. Muy agradecida.

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    1. Gracias, madame. Con estos temas entramos realmente en mi terreno :)

      Muchas gracias a todos

      Feliz tarde

      Bisous

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  26. ¡Hasta que encuentro buena información sobre esta corte! sensacional blog, debo agregar. Los amantes de la historia le estaremos eternamente agradecidos.

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    1. Muchísimas gracias a ustedes por su atención. Nada tendría sentido si no estuvieran ustedes al otro lado.

      Buenas noches

      Bisous

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  27. el blog esta muy chulo y gracias por la informacion me vendra bien

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  28. Me hacéis recordar al insigne Ramón del Valle Inclán y su obra homónima. Gracias, Madame, por su espléndida dedicación a la historia.
    Bisous.

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    1. A usted, monsieur, por su atención.

      Buenas noches

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)