jueves, 29 de diciembre de 2011

La Condesa de Carlisle, espía de Richelieu


Lucy Percy nació en 1599, segunda de las hijas del noveno conde de Northumberland. El caballero, un erudito, poseedor de una de las mayores fortunas del reino durante la época isabelina, cayó en desgracia posteriormente. En palabras de Roger MacDonald, a lo largo de los siglos “los Percy habían escuchado una y otra vez silbar sobre sus cabezas el hacha del verdugo”, y no se libró el conde del sino de su familia. Durante casi 17 años permaneció encerrado en la Torre, acusado de tomar parte en la conspiración de la pólvora, cuyo propósito era hacer volar el Parlamento. Northumberland no fue liberado hasta que pudo comprar su libertad por  30.000 libras.

La madre de Lucy fue Dorothy, la menor de las hijas de Essex y Leticia Knollys. Apenas cumplidos los quince años, Dorothy presentó a su hija en la corte de Whitehall. Con la belleza y el ingenio de los que hacía gala la jovencita, el éxito estaba garantizado, y pronto los poetas comenzaron a prodigarle sus elogios.

Leticia Knollys, la abuela

Entre sus pretendientes se encontraba Sir James Hay, un noble escocés casi 20 años mayor que ella, viudo y padre de dos hijos. Tal vez no fueran cualidades que una joven de 18 años apreciara especialmente, pero todo resultaba compensado, a ojos de Lucy, con el favor que Jacobo I dispensaba al caballero. Esto inclinó definitivamente la balanza del lado de las pretensiones de Sir James. Lucy concluyó que era un esposo muy conveniente, puesto que el matrimonio con él le permitiría lo que más deseaba: permanecer en la corte. Además, calculaba que, al estar su padre encerrado en la Torre, difícilmente hubiera podido aspirar a un partido mejor. El 6 de noviembre de 1617 se casó con él a pesar de la oposición paterna y aprovechando la escasa autoridad que le otorgaba a Northumberland su condición de prisionero. El rey honró a los contrayentes asistiendo a la ceremonia.

Northumberland suavizó más adelante la aversión que le inspiraba su yerno, puesto que al fin y al cabo terminó por recuperar la libertad debido a su influencia.

Lucy no se había equivocado al augurar un futuro prometedor para su marido, que en 1622 recibía el título de conde de Carlisle. Sin embargo, el carácter derrochador de Sir James y sus numerosas extravagancias hacían que siempre estuviese endeudado, hasta el punto de ser objeto de mofa por las sátiras de su tiempo. Fue el inventor del doble banquete: cuando llegaban los invitados encontraban todos los platos dispuestos sobre la mesa para que pudieran apreciarlos, pero luego, en el momento de la cena, eran sustituidos por otros idénticos y recién preparados. Cuando murió, solo dejó deudas. Sus tierras y casas tuvieron que venderse para hacerles frente, y la viuda se vio obligada a residir en casas prestadas.

 James Hay, conde de Carlisle

Desde muy temprana edad, la condesa mostró una inclinación natural hacia la intriga y un enorme talento para la misma, algo que tendría múltiples ocasiones de desarrollar. Su propia familia no desconocía este rasgo de su carácter, como se desprende de algunas cartas. En una de ellas Lord Lisle, el suegro de su hermana, avisaba a su esposa de una visita de Lucy a Penhurst en 1617, y terminaba con estas significativas palabras: “Dios nos proteja de todo mal”.

Pronto tuvo un hijo, pero la maternidad no torció ni alteró en lo más mínimo este gusto por las conspiraciones. Lucy comenzó a centrar sus esfuerzos en buscar la caída del duque de Buckingham. El rey Jacobo lo había convertido en su favorito y parecía que se hubiera enamorado de él, algo que el duque alentaba, a juzgar por las cartas que le escribía y en las que se pueden leer frases como esta: “Amo a vuestra persona y amo todas vuestras partes”. George Villiers, duque de Buckingham acaparaba todas las dignidades y llegó a ser primer ministro.

 George Villiers, duque de Buckingham

La preocupación de Lucy fue en aumento al ver cómo el ambicioso duque lograba también ganarse la amistad de Carlos, Príncipe de Gales. Buckingham lo acompañó en 1623 durante el impulsivo viaje de Carlos a España con el propósito de negociar su matrimonio con la infanta María. La negociación fue un fracaso, pero el viaje sirvió para estrechar lazos de amistad entre ambos.

La condesa de Carlisle encontró un fabuloso aliado en Richelieu, quien a su vez deseaba la caída de Ana de Austria por considerarla desleal para con los intereses de Francia. Parece probado que ambos conspiraron contra Buckingham, y que se trató de atribuirle a la reina una relación amorosa con él. La ocasión surgió cuando el duque regresó a Francia para conducir a Inglaterra a la prometida de Carlos, la princesa Enriqueta María. Ríos de tinta corrieron durante mucho tiempo acerca de ese encuentro entre Buckingham y la reina.

 Richelieu

Según algunas versiones, recogidas en memorias de la época, la principal razón de Lucy para empeñarse en la caída del duque, y al parecer el detonante, no fue la rivalidad ni la preocupación por su meteórico ascenso, sino ese rumor acerca de una aventura galante en suelo francés. De acuerdo con estos relatos, Lucy se había convertido en la amante de Buckingham al cabo de cinco años de matrimonio, y no le hizo ninguna gracia la infidelidad. De hecho le molestó lo bastante para intentar poner freno a una carrera demasiado brillante.

Se cree que la condesa de Carlisle continuó siendo espía de Richelieu durante mucho tiempo. El cardenal le pagaba muy bien por sus servicios, y esto era fundamental para ella al enviudar y verse agobiada por las deudas de su marido. Pero su actividad no quedaba reducida a los intereses de Francia. La guerra civil inglesa supuso para la condesa un magnífico campo de operaciones en el que desplegar sus habilidades. Primero apoyó al partido presbiteriano moderado, que se reunía en su casa y recibía su apoyo económico. Lucy llegó a empeñar su collar de perlas para financiar sus actividades. Pero a ella le gustaba ser espía, no importa para qué bando. Fue amante de Thomas Wentworht, conde de Strafford, y posteriormente, a la muerte de este, también lo fue de su rival político, John Pym, líder del partido puritano, a quien revelaba los planes más secretos del rey. La dama jugaba a dos bandas, porque al mismo tiempo traicionaba a los partidarios de Pym sin ningún pudor. Manejó los hilos a su antojo, y gracias a ella su primo el conde de Essex pudo huir y ponerse a salvo cuando estaba a punto de ser arrestado.

 La condesa de Carlisle

Fue al estallar la guerra civil cuando comenzó a mostrar un gran celo en la defensa de la causa realista. Hizo una mala apuesta, y como el suyo resultó ser el bando perdedor, Cromwell ordenó su arresto. El 21 de marzo de 1649, poco después de la ejecución de Carlos I, fue encerrada en la Torre bajo los cargos de conspiración y espionaje. Allí iba a permanecer durante año y medio.

Una vez en prisión, y con la ayuda de su hermano, se las arregló para seguir manteniendo correspondencia cifrada con el príncipe de Gales, entonces en el exilio.

Lucy viviría aún diez años, suficientes para contemplar la caída de Ricardo Cromwell. Ella falleció el 5 de noviembre de 1660 y recibió sepultura junto a su padre en Pertworth, Sussex. Apenas hacía seis meses que los Estuardo habían recuperado el trono de Inglaterra.

Fue algo repentino. Había comido, y dos horas después, hacia las cinco o las seis, estaba cortando una cinta cuando pidió que prepararan su silla de manos para dirigirse a la corte, pues la reina Enriqueta, que le guardaba un gran afecto desde su juventud, se encontraba allí por entonces. Fueron las últimas palabras que pronunció antes de fallecer víctima de una apoplejía. Según registra su cuñado, Lord Leicester, Lucy “contaba 61 años y algo más de un mes”.  

15 comentarios:

  1. Cada vez que me asomo a esta ventana que mira a la historia encuentro a personajes más fascinantes. Me gusta que usted no los juzge, que solo los presente. Porque esta dama, tiene tela, empezando por los motivos de su matrimonio. Que partida de ajedrez sin límites.
    Buen 29.

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  2. "Fue el inventor del doble banquete: cuando llegaban los invitados encontraban todos los platos dispuestos sobre la mesa para que pudieran apreciarlos, pero luego, en el momento de la cena, eran sustituidos por otros idénticos y recién preparados. Cuando murió, solo dejó deudas". No me extraña que dejara endeudada a la pobre Lucy y esta tuviera que recurrir a jugar a dos bandas. ¡Menuda sarta de impúdicos los de esta colección, Madame! No me extraña que ante el ejemplo de la nobleza encuentre el campo abonado la República.

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  3. vaya, al fin tenemos aquí a la presunta 'milady'. pues si, aunque la historia diste un poco de la que contaba Dumas, uno no puede sino ponerle ese aspecto de gata mala que aparecía en la serie de los mosqueperros. uno es así de simplón.
    excelente relato. quién iba a pensar que lo de Cromwelll iba a triunfar.

    saludos madame!
    bisous!

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  4. Vaya señora!!! no sé si tomar nota aunque ya es un poco tarde, pero me admira la capacidad de tener los amantes que quiere, intrigar y estar a dos bandas.
    Unas damitas, nos pone Madame, dignas de los más bajos instintos y "damas en apariencia".
    Bisous

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  5. Menudo elemento estaba hecho el tal Sir James con ese derroche de la doble mesa. No es de extrañar que al morir solo dejara deudas. Y luego está esa imagen dilapidadora que estos sujetos exhibían ante un pueblo agobiado por sus problemas. De ahí a liarla solo hay un paso.
    Un saludo.

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  6. Mujer de armas tomar por lo que parece y además de poco fiar, pues lo mismo traicionaba a unos que a otros, aunque acabó abrazando la causa realista de los Estuardo a los que vio finalmente restaurados en 1660.

    Un beso madame.

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  7. Madame, Lucy habría hecho buenas migas con Mata Hari: espía y con bastante mal ojo para los hombres. El marido muy conveniente para contraer matrimonio (operación tan bien descrita por J.Austen un siglo y pico más tarde) resultó una filfa. Murió a una edad avanzada, vistas las intrigas en las que entretenía el tiempo.

    Bisous y muy buenas tardes.

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  8. Tal vez no hubiera sido malo que la empresa de casar al heredero inglés con la infanta María, yo creo que Buckingham me cae mejor desde el primer Alatriste :)

    Madame, coincido con el comentario de Igor, es muy difícil lo que hace usted, presentar y humanizar a los grandes personajes hitóricos, sin juzgarlos y además, y sobre todo, hacerlo de una forma tan divertida

    Muchas gracias.

    Bisous

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  9. Una vida larga para la época y muy apasionante la de esta mujer.

    Bisous, Madame.

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  10. Ya le dije que estaría pendiente y no me ha defraudado la señora. La condesa parece que fue mujer de cuidado.

    Y hablando de cuidado podré mucho en subir este comentario, porque el comentario que aseguraría haber escrito en la corte no está. Me ha pasado con varios comentarios de ese día en otros blogs. Beso su mano.

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  11. No hay duda de que la dama supo nadar y guardar muy bien la ropa... se le puede perdonar el desliz que le llevó una añito y pico a la carcel, puesto todo en la balanza creo que sacó un saldo positivo a sus manejos.

    Saludos y Feliz año!!!

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  12. Es que tener un aliado como Richelieu pesa mucho, madame. Tiene usted predilección por las mujeres intrépidas y con intrigas. Que el nuevo año nos traiga muchas historias de intrigas, de conjuras y de misterios. Un fuerte abrazo y le deseo lo mejor para el nuevo año bisiesto. Bisous.

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  13. Me inquieta descubrir cómo las damas de aquellos tiempos (las de ahora también, solo que se ahorran las sutilezas) vivían por y para las intrigas cortesanas. Debía de tratarse de la ausencia de televisión o de que la lectura de ciertos libros las aburrían sobremanera para dedicarse a conspirar en contra de los que consideraban enemigos y tejer y destajer amantes propios y ajenos por doquier. De veras que me apasionan estas personalidades tan típicas de las novelas de intriga que conocemos. Mis reverencias hacia perfidia semejante.

    Bisous Madame y buena despedida de año.

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  14. Hola Madame:

    Una interesante y desconocida historia para mi...Una dama que prefiero ver desde la distancia del tiempo...

    Me dio risa el comentario de Madame Akasha...sobre la ausencia de la televisión o lo aburrido de los libros de moda entonces...

    Saludos Madame

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  15. normalmente estos personajes maquiavelicos,espias,embaucadores, etc tienen vidas mas amenas que el resto.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)