jueves, 1 de diciembre de 2011

Hortensia Mancini (II)


La fuga de Hortensia no fue descubierta hasta la mañana siguiente. El marido corrió entonces a ver al rey para solicitarle que fuera detenida en la frontera, pero no le sirvió de mucho: Luis XIV profesaba un gran afecto a las sobrinas del cardenal, y, desde luego, en este asunto estaba inequívocamente de parte de Hortensia. El rey incluso la ayudó con una pensión que le permitiera vivir con independencia del esposo. 

La duquesa de Mazarino se dirigió primero a Suiza, y desde allí a Italia, donde vivía su hermana María, casada entonces con el príncipe Colonna. El disfraz no conseguía engañar a nadie. “Se sabía en casi todas partes que éramos mujeres. Nannon, mi sirvienta, continuaba llamándome Madame sin darse cuenta. Sea por eso o porque mi rostro despertaba sospechas, la gente, cuando nos encerrábamos en una habitación, solía espiar por el ojo de la cerradura; de ese modo descubrieron nuestras largas trenzas, que, tan pronto como nos sentíamos libres, como resultaban tan incómodas bajo las pelucas, solíamos soltarlas despreocupadamente. Nannon era muy bajita, y su figura se adaptaba tan mal a la que debería ser la de un hombre que yo era incapaz de mirarla sin reírme”. 

Sería prácticamente imposible seguir a Hortensia durante todos sus viajes por Europa y sus aventuras a partir de ese momento. Alta, deslumbrante con cualquier atuendo, incluso con el masculino que se aficionó a vestir de vez en cuando, vivió como quiso vivir, sin temor a los prejuicios de la época. Aprendió a disparar y a manejar el florete con maestría, fue una magnífica amazona, apostó fuerte en el juego y bebió como un cosaco, nadó desnuda en los ríos, tocó la guitarra, bailó como una gitana y tomó amantes de ambos sexos. 

Hortensia y María Mancini

Después de una estancia en Roma “y tras una serie de accidentes en los que encontró rudos soldados y cardenales galantes”, regresó a Francia disfrazada. Pero al enterarse su marido, Hortensia vio su libertad en peligro y rápidamente se dirigió a Saboya. Allí se convirtió en la amante del duque, que curiosamente había sido otro de sus pretendientes. 

A la muerte de este en 1675, la celosa viuda le ordenó hacer las maletas y largarse a otra parte. Hortensia puso sus miras en Inglaterra, se embarcó en Rotterdam y, tras superar una furiosa tormenta que duró cinco días, consiguió llegar a Londres en diciembre de 1675. El pretexto era visitar a su prima María de Modena, que se había casado con Jacobo, el hermano del rey. 

Su situación era desesperada para entonces, porque su marido no solo había conseguido apoderarse de su fortuna allá en Francia, sino también de la pensión que le concedía el rey. Sin embargo, aún contaba con su belleza, que continuaba siendo irresistible cuando comenzó su premeditado ataque al corazón de Carlos II. No tardó en convertirse en la principal rival de la duquesa de Portsmouth. Poco después de su llegada, el rey le asignaba unos apartamentos en el palacio de Saint-James y le concedía una generosa pensión. 


Su triunfo, sin embargo, fue breve. Hortensia se enamoró del príncipe de Mónaco, de visita en Inglaterra, y, fiel a sí misma, no hizo ningún intento por ocultarlo. Carlos, muy molesto, le retiró la pensión, aunque pasado el enojo se la volvió a conceder. Sus enfados nunca duraban. Si bien la relación terminó, ambos continuaron siendo buenos amigos hasta el fin de los días del rey. 

No había otra dama en la corte inglesa cuyos lances galantes fueran más notorios y sus intrigas más descaradas. Hubo un gran escándalo cuando se la relacionó con la joven condesa de Sussex, la mayor de las hijas del rey con Barbara Palmer. Ambas celebraron una extravagante competición de esgrima en St-James Park, vestidas en camisón mientras una multitud de cortesanos las jaleaban. Fue demasiado para el marido de la condesa, que tomó cartas en el asunto y envió a su esposa al campo. Allí la jovencita yacía desconsolada en su cama y no hacía otra cosa que besar una miniatura de Hortensia. 

La casa de la duquesa de Mazarino en Chelsea se convirtió en la más notable de su tiempo. Sus salones eran centro de reunión de lo más granado de la intelectualidad y de la belleza. En palabras de Saint-Evremond, “Sus invitados no ven otra cosa que no sea ella. Nunca vienen lo bastante pronto ni se van lo bastante tarde. Se acuestan lamentando haber tenido que dejarla, y se levantan con el deseo de verla de nuevo”. 


A la muerte de Carlos II, continuó siendo tratada con deferencia por su hermano y sucesor, Jacobo II, quien no solo la recibía en la corte, sino que le hizo el gran honor de invitarla a estar presente cuando la reina dio a luz. 

Hortensia sobrevivió a los turbulentos tiempos en los que Jacobo perdió el trono. Encontró también cortesía en la sombría corte de Guillermo de Orange, pero fue privada de la pensión que le había sido concedida y del apartamento del que disfrutaba en el palacio de St James. De pronto ya no era persona grata en la corte. Se le permitió, no obstante, permanecer en Inglaterra, en atención al temor que experimentaba ante la posibilidad de regresar junto a su esposo. 

Durante los últimos años de su vida vivió en la pobreza. Falleció en su casa de Chelsea en 1699 por causas no suficientemente aclaradas, aunque se habló de suicidio


Hortensia tenía 53 años y estaba enamorada del duque de Albemarle, mucho más joven que ella. Por desgracia otra mujer se interpuso entre ambos, y fue precisamente aquella que más agonía podría causarle: la mayor de sus hijas, la marquesa de Richelieu, cuya historia era bastante parecida a la suya. Hortensia reaccionó del peor modo posible y, loca de celos, solo encontraba consuelo en el brandy. Consiguió que el rey hiciera a su hija abandonar el país tan solo para sufrir el dolor postrero de ver a Albemarle partir en pos de ella. Su final fue el de una tragedia griega: se encerró en su casa y, al cabo de unos días, unos dicen que bebió un preparado que supuestamente la mató, y otros que se emborrachó hasta el coma etílico. Sea como fuere, allá en sus aposentos fue encontrada muerta, “rodeada de sus monos, sus loros y sus facturas impagadas”. 

El esposo reclamó su cuerpo. Los acreedores se habían apoderado de él; lo tenían secuestrado, por así decir, y no se lo entregaron hasta que Armand accedió a pagar las deudas

Pasó casi un año antes de que el excéntrico marido enterrara a Hortensia. Durante ese tiempo llevaba el ataúd consigo por dondequiera que iba, como en su día había hecho la reina Juana de Castilla con Felipe el Hermoso. Finalmente depositó los restos de su esposa a los pies de la tumba del cardenal Mazarino.

36 comentarios:

  1. Genial entrada! Es impresionante lo bien que caso Mazarino a sus sobrinas... Daría para cinco o seis posts.

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  2. He escrito bastantes más de cinco o seis sobre eso en el otro blog :)
    Espero poder desarrollar un día allí la vida de Hortensia, una de las muchas que aún nos quedaban por contar.

    Feliz día, monsieur, y muchas gracias

    Bisous

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  3. Una vida intensa y azarosa, unos hábitos bastante inmorales para la mentalidad de su tiempo. Al final, se encontró con la horma de su zapato. De casta le vino al galgo... o a la "galga".
    Un saludo.

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  4. Curioso que esa hija, que se separó de su madre siendo tan niña y fue educada por su padre, al final repitiera una historia tan parecida a la de la propia Hortensia.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

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  5. "Aprendió a disparar y a manejar el florete con maestría, fue una magnífica amazona, apostó fuerte en el juego y bebió como un cosaco, nadó desnuda en los ríos, tocó la guitarra, bailó como una gitana y tomó amantes de ambos sexos"

    Creo que no se le puede pedir más a la vida, Madame, aunque uno tenga que morir después rodeado de loros y monos y facturas sin pagar. Parece que vivió como quiso :)

    Me ha encantado la ventanita abierta a la Corte. La echo mucho de menos. Bisous

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  6. pobre mujer. bueno, pobre pobre, tampoco. pero el fondo es el pobre mujer. una vida casi dedicada al amor y su disfrute (en mi casa se diría que le daba a pelo y a lana), casi previsiblemente tendría que acabar mal... por culpa del amor o del desamor. y con una astilla del propio.. madero, creo que se dice.
    el ejemplo que extraigo es que es mejor una vida ascética y alejada de los sinsabores de lo sentimental. ala. :)
    lo que es de traca es lo del marido, que encima luego se hace el doliente. qué morro.
    ha sido agadabilísimo volver a saber de una de las Mancini.

    buen día, madame!
    saludos!

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  7. un final triste para una vida que, apesar de los pesares, se puede considerar como feliz...

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  8. Hortensia era un espiritu libre, además de belleza tenía que tener una personalidad muy seductora a juzgas por lo bien que le fue durante su vida en cualquier Corte, sus amantes fueron generosos con ella y pudo vivir como quiso, ya quisiera cualquiera.
    Su final fue muy dramático y ese marido con el ataúd a cuestas durante un año, ese hombre estaba mal de la olla, no le hizo caso en vida y luego...que le quitasen lo bailado.
    Bisous, Madame.

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  9. Ya lo creo que valió la pena, madame Alma. Una vida breve, pero intensa, y sobre todo libre, por encima de toda atadura y de los prejuicios.
    La clase de mujer que una invitaría a cualquier fiesta!

    Publicaré esto en la corte, para que conste también allí.

    Feliz día, madame

    Bisous

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  10. Murió de la forma en que tenía que morir, en efecto, monsieur Karpov. Fijese qué mal le hubiera pegado morir de una gripe o algo así. Su vida fue como una novela de aventuras, y requería una muerte un tanto a la bohemia.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

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  11. Sí, así es. Hortensia descubrió que había alcanzado la edad de ser destronada, y no lo asumió. Supongo que no supo envejecer, pero sí que supo vivir mientras duró.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

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  12. Lo que es seguro, madame Wendy, es que nadie debía de aburrirse en compañía de Hortensia.
    En cuanto al esposo, ya lo creo que estaba mal de la olla. Debía de dar miedo convivir con ese hombre.

    Feliz día, madame

    Bisous

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  13. ¡Dios! Tan represión... Y la señora era una estrella de su época, una bala de cañón que una vez disparada no hay nada ni nadie capaz de frenarla, ni el mismísimo rey de Inglaterra.
    “rodeada de sus monos, sus loros y sus facturas impagadas". Impresionante, tan pocos palabras que evocan a tantísimas cosas. Esto es denso como un aroma de jardín abandonado.

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  14. Ah, que bella comparación, monsieur! Esa evocadora belleza tan bien descrita por usted es lo que me provoca ese tiempo y personajes.

    Feliz día

    Bisous

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  15. Es tétrico eso de que no dejen descansar al cadáver, sobre todo a la familia dándole sepultura. Espero que los bancos no tomen nota de esta historia y busquen saldar los impagos de esta forma.

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  16. Impulsiva y enamoradiza, una belleza conocedora de todas las argucias y seducciones. Qué lástima que no supiera guardar talento para su vejez. Y el último golpe de mano de su propia sangre. Si es que da para una estupenda novela. Dame Masquée, creo que nadie más indicada que usted, Madame, para escribirla.

    Bisous y buenas tardes.

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  17. La vida de esta mujer fue de película. Amantes, fugas, viajes y un final, por supuesto, trágico, como el de las heroinas griegas. La actitud del marido es lo que me ha chocado. Resulta que se fuga de él poniéndole los cuernos en infinidad de ocasiones y luego carga con su cadáver como alma en pena... No debía de estar muy bien de la cabeza, no.
    Besos

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  18. Monsieur Francisco, parece que era el destino de Hortensia el ser viajera incluso en la muerte. Menudo periplo desde Inglaterra hasta que acabó en su sepultura.
    Uy, no les de usted ideas a los bancos, que son capaces!

    Buenas noches

    Bisous

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  19. Ay, madame Amaltea, magna tarea la que usted espera de mí. Sin embargo, hay tantos personajes fascinantes en la corte del rey sol que ni siquiera sé si sería ella la elegida a la hora de novelar. La duquesa de Chevreuse tampoco estuvo mal.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  20. El marido estaba como un cencerro, madame Carmen. Y yo no sé qué les pasaba a algunos caballeros franceses con los funerales y esas cosas, porque anda que monsieur de Montespan, si usted recuerda...

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  21. Una muerte cassí tan de acuerdo como su vida, intensa, no se puede negar que disfrutó y fue bastante más libre que muchas mujeres de la época.

    He disfrutado esta entrada, Madame.

    Bisous

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  22. Hola Madame:

    Una vida intensa, llena de todo (o casi todo).

    Como sobrina de Mazarino, debía destacar también en su estilo de vida.

    Una muerte también intensa.

    Saludos Madame

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  23. Madame Elysa, yo creo que fue incluso más libre que muchas mujeres de esta época, si nos detenemos a pensarlo. Nada detuvo a Hortensia.

    Muchas gracias, madame. Buenas noches

    Bisous

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  24. Se da cuenta, monsieur Manuel, que las biografías de las Mancini no tienen desperdicio ninguna? Todas fueron muy intensas, cada una por su motivo particular :)

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  25. Hola de visita por tu blog me ha gustado el descubrirlo por que me gusta mucho la historia. saludos

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  26. Muchas gracias, madame Nany, muy amable. Espero que siga usted visitándonos asiduamente.

    Buenas noches

    Bisous

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  27. Conociendo su afición a los lances con espada, he sentido, por un momento, perdóneme señora, la tentación de imaginármela en lucha con la diestra Hortensia, pero ha sido un pensamiento fugaz, y por lo demás inocente, simple reflejo de aquella Dalia Roja de otros tiempos. Muy interesante su texto de hoy, bien narrado desde el éxito inicial hasta el trágico final de una mujer libre. Beso su mano.

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  28. Ah, monsieur, qué tiempos aquellos de la Dalia Roja! No me medí entonces con Hortensia, fue una lástima. Pero sí con algún otro rival.

    Muchas gracias, monsieur.

    Buenas noches

    Bisous

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  29. Después de andar de un blog a otro en dónde aparecía Hortensia al final me aclaré y llegue -:)
    Vaya un vida de emociones fuertes Madame. Luego dicen que las mujeres no gozaban de libertad. Armand solo quedó para pagar facturas. Llamativo lo del ataud. Este hombre seguro que le patinaba la azotea un poco.
    La competición de esgrima en camisón para aquella époco tuvo que ser apoteósica.
    Bisous Madame y buenas noches

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  30. Bueno, jiji, con la inmensa fortuna que le arrebató a su esposa, seguro que Armand tendría para pagar las cuentas sin que apenas se notase.

    Yo creo que al hombre le patinaba muchísimo la azotea, madame. Desde un principio ya daba muestras de desequilibrio, porque una cosa es tener ideas muy fundamentalistas y otra diferente tanta extravagancia.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  31. La historia termina como tenía que terminar, de no muy buenas maneras, después de tantos excesos y errores. Me gustó conocer la vida de esta sobrina del gran Mazarino. Feliz fin de semana largo, madame. Bisous.

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  32. Pues yo no sé si es un error seguir el propio camino en lugar del que otros te trazan. Creo que el error hubiera sido más bien quedarse junto al tarado que le impusieron por marido, pero bueno, es cuestión de gustos.

    Las vidas de las sobrinas de Mazarino no tienen desperdicio, desde luego.

    Feliz fin de semana, y bien largo, en efecto.

    Bisous

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  33. Acabo de llegar de su otro blog, Madame, pues aunque sabía que se trataba de la azarosa vida de un mismo personaje no podía perderme la ocasión de volver a pasearme por los corredores de palacio otra vez jijiji

    ¡Cuánto hemos leído ya acerca de esta dama de intrigante belleza y poderosa y persuasiva personalidad, y sin embargo un@ nunca se cansa de conocer más y más sobre la existencia de tan peculiares personajes!

    El carácter del esposo me parece pelín siniestro incluso para mí, pues el asunto de pasear con el ataúd de la dama a modo de llavero personal me parece un poco macabro. Con decir que en su día Juana hiciera lo mismo con el de su esposo ya queda dicho todo.

    Bisous Madame, y buen finde.

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  34. Yo creo que las sobrinas de Mazarino merecerían un blog propio para sus biografías. Es que son unas cuantas, y la mayoría tuvieron vidas muy intensas.
    Madame, me ha hecho gracia eso del llavero personal. Un poco aparatoso como llavero, pero sí, al caballero parecía no estorbarle nada.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  35. que bella vida aventurera y llena de burlas a la pacatería de la época, como dicen por aqui," quien me quita lo bailado", aplaudo a esta valiente dama bizarra, saludos querida Madame

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  36. Así es, madame. No pudo afrontar su ocaso, pero cómo brilló mientras se mantuvo en su zenit!

    Feliz día

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)