martes, 29 de noviembre de 2011

Hortensia Mancini, Duquesa de Mazarino


Hortensia Mancini, duquesa de Mazarino, es probablemente la más notable entre cuantas mujeres formaron parte del “serrallo” de Carlos II de Inglaterra. Durante su juventud fue una de las más ricas herederas de Europa, y, desde luego, también una de las más hermosas. Por la época en la que Carlos no era más que un príncipe errante, sin trono ni fortuna, había sido uno de los pretendientes a su mano, pero la oferta fue rechazada por el tío de Hortensia, el cardenal Mazarino, que no calculó que un día el Estuardo podría recuperar la Corona de su padre. Resulta irónico que al cabo del tiempo Hortensia terminara convertida en su amante y subsistiendo gracias a su generosidad. 

Se trataba de una criatura irreflexiva, casi se diría que salvaje, una joven no carente de ingenio y que prefería la emoción de la aventura a cualquier idea de grandeza. Nació el 6 de junio de 1646, hija de Lorenzo Mancini, un aristócrata romano, y de Girolama Mazarino, hermana del cardenal. Cuando tenía seis años su tío la hizo llevar a Francia para ser educada. La vivacidad y el gusto por las bromas siempre formaron parte de su carácter. En realidad con el paso de los años jamás dejó de ser una niña traviesa. Su tío la adoraba, si bien le inquietaba un tanto percibir la indiferencia de Hortensia hacia la religión. En una ocasión el cardenal le dijo: 

—Si no asistes a misa por amor a Dios, hazlo al menos por temor a los hombres. 

María Mancini, hermana de Hortensia

Mazarino las sometía a ella y a sus hermanas a una férrea vigilancia para asegurarse de que no se desviaban del camino recto. Según se narra en las memorias de Hortensia, las jovencitas estaban bajo la vigilancia de Madame de Venel, “tan acostumbrada a su papel de guardiana, incluso por la noche, que solía levantarse para ir a ver qué estábamos haciendo”. Una noche, creyendo oír un ruido sospechoso, madame de Venel se temió lo peor y adormilada como estaba entró en la habitación donde dormía apaciblemente María Mancini, a la que por entonces pretendía Luis XIV. Nerviosa ante la posibilidad de toparse con Su Majestad y sin saber muy bien cómo debería reaccionar en el caso de que lo sorprendiera en tan embarazosa situación, la dama se puso a tantear la cama en la oscuridad para comprobar que había una sola persona en ella. Pero en su exceso de celo tuvo la mala fortuna de ir a meter un dedo en la boca de María. Esta, al despertarse sobresaltada con la intrusión, le mordió el dedo con todas sus fuerzas. Entre el susto y el dolor, madame de Venel lanzó lo que más que un grito fue un bramido, de tal modo que despertó a todo el piso. “Imaginad el asombro de ambas cuando se despejaron por completo, al encontrarse en esa situación. Mi hermana estaba sumamente enfadada por tan intensiva vigilancia. Al día siguiente le contaron la historia al rey y toda la corte se rió.” 

El 1 de marzo de 1661, a punto de cumplir quince años, Hortensia contrajo matrimonio con Armand Charles de La Porte, duque de La Meilleraye y de Mayenne y Par de Francia. Desde entonces el matrimonio llevó el título de duques de Mazarino. El cardenal había querido casar a Armand con otra de sus sobrinas, pero el duque se enamoró perdidamente de Hortensia apenas la vio, y aseguró que si no se casaba con ella moriría en tres meses. 

Mazarino falleció al año siguiente dejando a su sobrina una herencia fabulosa y un esposo difícil de soportar. Armand se mostraba excesivamente celoso, era caprichoso, tenía un carácter malhumorado y no se destacaba por su brillante intelecto, sino que, por el contrario, daba muestras de ser mentalmente inestable. Más que un cristiano devoto, se creía inspirado por Dios, y sus supuestas visiones y revelaciones divinas eran el hazmerreír en la corte del Rey Sol. Llevaba hasta tal punto su fanatismo que no quería que las nodrizas amamantaran a los niños en los días en que se celebrara alguna festividad religiosa. Tampoco le gustaba que las lecheras ordeñaran las vacas, porque eso tenía para él connotaciones sexuales. Además hacía que a sus sirvientas femeninas les arrancaran dientes para impedir que atrajeran la atención de los hombres. Tenía una magnífica colección de arte, pero él la estropeaba haciendo que pintaran encima de los desnudos para que no se viera nada indecoroso. 


El matrimonio fue un infierno: Armand prohibía terminantemente a su esposa quedarse a solas con cualquier hombre, la obligaba a rezar durante buena parte del día en la capilla, pidiendo perdón por los pecados de la carne, y organizaba extravagantes búsquedas a medianoche, a la caza de posibles amantes secretos. 

Al cabo de seis años el matrimonio se rompió. Harto del comportamiento de una esposa mundana y que amaba reír sobre todas las cosas, Armand decidió enviarla a un convento

Mientras permanecía con las monjas, Hortensia tuvo por amiga y compañera, y al parecer por algo más, a la marquesa de Courcelles, otra dama casada, joven y alegre como ella, a la que el esposo había encerrado allí acusándola de adulterio. Una de las diversiones de ambas era echar tinta en la pila del agua bendita para que los rostros de las monjas se mancharan de negro al persignarse. A veces trataban de escaparse por la chimenea, y por la noche, cuando todas dormían, disfrutaban corriendo por los dormitorios con un montón de perritos ladrando y aullando tras ellas. En una ocasión llenaron de agua las camas de las religiosas a través de unas grietas en el suelo del piso superior. Hortensia lo confiesa, y añade que “con el pretexto de hacernos compañía, no nos perdían de vista. Las más ancianas, como eras las más difíciles de sobornar, eran las elegidas para esta misión; pero como no teníamos nada mejor que hacer que corretear por ahí, pronto las cansábamos a una tras otra, y hubo una o dos que se hicieron un esguince por intentar darnos alcance”. 


Finalmente se decidió que regresaría al palacio Mazarino, donde ella y su esposo ocuparían habitaciones separadas. Su hermano Felipe, duque de Nevers, residía en un palacio contiguo. Hortensia hizo abrir un pasadizo mediante el cual tenía acceso a sus apartamentos a cualquier hora del día o de la noche. Esto dio pie a Armand para llegar al extremo de sugerir una relación demasiado íntima entre Hortensia y su hermano. 

La duquesa de Mazarino no soportaba aquella situación, de modo que decidió emprender la huida. La noche del 13 de junio de 1668 abandonó furtivamente el hogar conyugal ayudada por su hermano. Dejaba atrás a los cuatro hijos habidos de su matrimonio, el menor de los cuales tenía tan solo dos años. 

Para llevar a cabo su propósito se fingió indispuesta y se retiró a sus aposentos con una de sus servidoras. Allí se disfrazaron de hombre, y de ese modo atravesaron las puertas de la ciudad hasta alcanzar un carruaje que las estaba aguardando.



Continuará el jueves 1 de diciembre con la segunda y última parte.

35 comentarios:

  1. Armand no era un marido celoso, sino un auténtico cafre. No me extraña que el matrimonio se rompiera.
    Un saludo.

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  2. Hola Madame:
    Sabe que asocio el apellido mancini a venenos...no sé exactamente porque ;D

    Me ha divertido la historia del convento. La veo con los perritos ladrando detrás.

    Una dama un tanto diferente a su hermana condesa.

    Y ya veremos como queda todo esto el jueves.

    Saludos Madame

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  3. Monsieur Cayetano, lo del marido no tenía nombre, desde luego. Mire que estaban mal emparejados. Y eso que fue él quien se empeñó en casarse por amor!

    Buenas noches

    Bisous

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  4. jiji, monsieur Manuel, lo bueno que tiene esta familia es que nunca nos aburrimos con ella. Las hermanas tuvieron vidas intensas, y esta es otra de las que tal vez algún día desarrollaré más minuciosamente en la corte del rey sol cuando vuelva a abrirse. Nos queda tanto aún... Por el momento, valga este resumen en dos capítulos para los nostálgicos.

    Buenas noches

    Bisous

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  5. Que pena que el Cardenal no fuese capaz de impedir la boda de Hortensia con Armand, estaba muy acertado en sus reticencias y creo que si no hubiese falllecido tan pronto hubiese hecho algo al respecto, Armand en su terrible machismo consiguio que Hortensia que daba muestras de ser una mujer alegre y espontanea tuviese que huir dejando detrás a sus cuatro hijos, esto no tuvo que resultarle nada fácil y no dudo que tomó la decisión después de soportar muchas cosas desagradables, anda que hacer que extrajesen dientes a las criadas, ya le vale, en fin, Madame el tema viene muy al pelo de lo que comentábamos en la Luna.
    Afortunadamente no todos los hombres tienen un comportamiento tan abominable.
    Nos hemos cruzado por los pasillos :D
    Bisous.

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  6. Esta dama es una antigua conocida. No tanto como su hermana Olimpia pero algo hemos aprendido Madame.
    Mire que estropear las obras de arte pintándoles ropa:)
    Ese hombre era un obseso. Y ella una cabra loca. Me parece normal todo lo que hizo menos el abandonar a sus hijos.
    Claro que habría que estar en su piel.
    Bisous

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  7. Sí, madame Wendy, pero el cardenal lo quería para otra de las sobrinas, de modo que igualmente hubiera hecho desgraciada a alguna de ellas.
    Este hombre más que nada es que era un lunático. Estaba mal de la cabeza, como terminaremos de ver el próximo día.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  8. Madame Kary, no sé si dará para más la historia de Hortensia o la de Olimpia cuando nos extendamos con ellas en la corte. Yo creo que la de Hortensia, fíjese.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  9. Hola Madame

    Tenía que ser una pareja extraña. Ella divertida, alocada, caprichosa y él un fanático religioso y con un grave transtorno psíquico.

    Si Mazarino se hubiera levantado de su tumba no se si hubiera aplaudido a su sobrina o le habría mantenido en el convento.

    Me alegro que escapara de esa vida tan opresiva. Aunque no se si le fue mejor al escapar. Esperaré a los nuevos acontecimientos.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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  10. No parece que el cardenal tuviera mucho éxito en la educación de sus sobrinas. Alguna de ellas, como sabrá, era muy aventajada en hacer el mal. Hortensia, a juzgar por el primer cuadro, era mujer de gran belleza, sí.
    Por cierto, eso de vestir los desnudos de la pinturas lo volvería a intentar, en España, Carlos III. Mengs, el pintor de la corte, afortunadamente el encargado de hacerlo, no le hizo caso, salvando grandes pinturas de convertirse en grandes desastres.
    Beso su mano.

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  11. Madame :( Había dejado un comentario antes, o eso me pareció, para agradecerle que trajera a Hortensia, que es como abrir un poco la Cueva de nuevo. Es cierto que parece muy hermosa, pero debieron de pintarla pensando en el marido porque en todos los retratos da como mucha tristeza. Nada que ver con la muchacha que cambiaba el agua bendita por tinta para "iluminar" a las monjas :D Que idea tan buena, ojalá lo hubiera sabido cuando estaba interna. Que algunas ideas tuve, jeje

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  12. Me cae simpatica Hortensia, con esas ocurrencia cuando la encierran en el convento. No me extraña su huida con semejante marido. Quedo a la espera de esa continuación.

    Bisous

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  13. Madame Maria Eugenia, con su fuga Hortensia tuvo buenos momentos que no hubiera podido tener de otro modo. Vivió como quiso vivir mientras duró.
    Eso sí, Mazarino seguro que la hubiera dejado en el convento.

    Feliz día, madame

    Bisous

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  14. Monsieur, las sobrinas del cardenal tuvieron curiosas vidas, desde luego, y no todas a gusto del cardenal. Alguna otra hermana tuvo Hortensia que nos dio bastantes problemas, según recuerdo.
    Lo de las pinturas, ciertamente era una manía compartida por otros caballeros que no podían alegar como él inestabilidad mental.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

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  15. Pues ahora que lo dice usted, es curioso, sí, madame. La expresión de los retratos no suele corresponderse exactamente con su carácter. Tal vez el tedio se apoderaba de ella si tenía que pasarse un buen rato quieta posando.

    Feliz día

    Bisous

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  16. Madame Elysa, supongo que cualquiera de nosotras hubiera huido de semejante loco. El asunto tenía que resultar realmente insoportable.

    Feliz día

    Bisous

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  17. vaya! pues mira por donde aparece una Mancini para alegrarnos la mañana! qué vidas y qué intrigas cada una de estas perlas de dios. y el tal Armand, qué bien hubiera venido en estos días de ahorros sanitarios. él mismo se diagnostica una muerte en tres meses. qué apañado.
    a ver cómo termina la buena de Hortensia.

    Saludos, madame!!
    bisous!

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  18. ¡Vaya! Parece que blogger andaba otra vez travieso ayer y se cargó mi comentario...
    Decía que es un placer reencontrar un hálito de la Corte y que sí, que esta Hortensia promete, y mucho.
    También le decía que me gustaría enviarle la foto del bosque de mi última entrada por si quería usarla de fondo de pantalla, pero que no encuentro su correo - estoy muy torpe. Si le sigue interesando, sin compromiso, puede enviarme un correo a mi cuenta.
    Feliz día, Madame.
    A ver si tengo más suerte hoy

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  19. Vamos que la muchacha, la tal Hortensia era muy buen partido, pues además de rica, bella y hermosa, aunque poco reflexiva, más bien indómita. Y que raro que Mazarino calculase mal con el príncipe británico. Bisous, Madame.

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  20. Monsieur Karpov, lo malo para Hortensia es que como le aplicaron el remedio, al final no murió en tres meses, no. Y claro, resultaba bastante molesto.
    No podíamos pasar tanto tiempo sin hacer una escapadita a la corte de un modo o de otro.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

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  21. No sé qué pasará con blogger, monsieur Xibeliuss, pero nos anda jugando malas pasadas a todos. Además del asunto de que borra los comentarios, a veces no avisa de actualizaciones, y yo tengo problemas con el gadget de seguidores. Algo andarán haciendo.
    Muchas gracias por su ofrecimiento, monsieur. Ahora busco su correo.

    Feliz día

    Bisous

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  22. Era un buen partido, sí, pero no era buena como esposa. Digamos que no era lo suyo. Le gustaba más volar libre.

    Feliz día, monsieur Paco

    Bisous

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  23. pobre mujer, que aburrido hacer el amor rezando, como un cascabel como ella la casaron con tal santurron pervertido, ojalá logre la huida...
    saludos Madame

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  24. La alegría de Hortensia casaba muy mal con el orate de su marido. Me ha dejado anonadada lo de sacarle lo dientes a las criadas. Madame, espero que esta historia acabe bien para la protagonista, porque soportar la vida en tal confinamiento con un loco, merece una recompensa. Ahora bien, dejar a las criaturas con el padre fue un error. A ver qué pasa mañana.

    Bisous

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  25. Qué mal emparejados resultaban a veces, desde luego. Aunque el caballero era de los difíciles de emparejar. No creo que ninguna mujer hubiera soportado tanto.

    Madame, pensé que había vuelto usted a su blog y acabo de pasar a visitarla, pero veo que la casa continúa cerrada. Espero que esté usted disfrutando de sus vacaciones blogueras. La esperamos.

    Buenas noches

    Bisous

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  26. Madame Amaltea, ni siquiera comprendo cómo Hortensia fue capaz de aguantar años a su lado, con el carácter tan diferente que tenía, además. A partir de este momento su vida tendrá sus altibajos.

    Buenas noches

    Bisous

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  27. Con su reclusión en el convento, en pricipio parecía que lo que no había conseguido su tío lo iba a realizar su marido. ¡Pobrecilla! Armand era todo un meapilas... no me extraña que no le aguantase... Y, sí, parecía una niña, siempre haciendo travesuras.
    Besitos

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  28. Pero vaya, que conjunto de personajes ha traído usted en esta ocasión; todos muy singulares de esos sobre los que tanto me gusta leer.
    Espero ansioso la continuación y me guardo para entonces mi veredicto final sobre cada uno de los personajes de esta historia, que ya se ha ganado un lugar en mi bitácora para alguna ocasión futura.
    Por otro lado, que pena lo de las pinturas, como se suele decir "Dios da pan a quien no tiene dientes", o pinturas a un orate que no sabe apreciarlas.
    Un Saludo, dame.
    Uriel

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  29. ¡Admirable mujer! ¿Por qué en la vida todo habría de ser sesudo y no, como ella eligió por su carácter, alegre? Hacia estos espíritus siento mucha benevolencia. Me alegra saber que consiguió huir y quedo pendiente de la continuación de su historia, que se advinia muy interesante. Beso su mano, madame.

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  30. Desde luego a la mujer le tocó una joyita de marido... no podían ser más incompatibles. Hubo de ser muy cómico ver a las monjitas correr detrás de las mozas ... jejeje

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  31. Madame Carmen, imagínese qué horror vivir junto a una persona para la que todo lo que haces es pecado, y que encima pretende que compartas sus mismas manías. Pero lo peor debía de ser ese acoso implacable en busca de amantes.

    Feliz día, madame

    Bisous

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  32. Monsieur Uriel, así son los personajes de esta lunática corte del rey sol, y por eso habíamos hecho un blog solo para ellos, algo que esperamos retomar en cuanto podamos.

    Feliz día

    Bisous

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  33. Desde luego, madame, esta mujer vivió la vida. Más que vivirla, se la comió a bocados y la disfrutó mientras pudo.

    Feliz día, madame Isabel

    Bisous

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  34. No creo que él hubiera sido el marido adecuado para nadie, pero ciertamente no sé cómo se le ocurrió fijarse precisamente en Hortensia, si ya se veía cómo era.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

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  35. Iba a hacer una broma ligera, pero he recordado la dura realidad que nos rodea. Los malostratos en la pareja parecen ser eternos, van con nosotros. Casi inexplicable, pobre duquesa.
    Saludos.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)