domingo, 13 de noviembre de 2011

Draga y Alejandro de Serbia


Draga Obrenovic había nacido en el seno de una acaudalada familia Serbia. Cuando solo tenía 15 años se casó con un ingeniero de origen checo llamado Svetozar Masin, del que enviudó apenas tres años más tarde. 

Draga fue dama de honor de la reina Natalia, que la tomó bajo su protección. Su puesto junto a la reina propició la intimidad con su hijo, Alejandro I de Serbia. Alejandro había alcanzado el trono con solo doce años. Su padre, el rey Milan, abdicó de modo inesperado cuando su matrimonio, a pesar de haberse celebrado por amor, terminó en divorcio. 

En 1890 Natalia, ya divorciada, se trasladó a su villa de Biarritz llevando consigo a Draga. El rey conoció a la dama unos años más tarde, durante una visita que hizo a su madre. Se decía que el primer encuentro había sido en una ocasión en la que Draga salvó la vida de Alejandro, a punto de ahogarse en una fuente de los jardines de palacio. Fue el comienzo de una apasionada relación que se prolongó después de modo epistolar, hasta que la reina descubrió una de las cartas y, furiosa, expulsó de su lado a Draga. 

Natalia de Serbia

La reacción de Natalia no logró detener la catástrofe. Por el contrario, Draga se trasladó a Belgrado, donde el rey la instaló en una residencia convenientemente próxima al palacio antiguo. A pesar de la discreción con la que trató de llevar el asunto, toda la corte sabía que se habían convertido en amantes. 

Milan pretendía que Alejandro contrajera matrimonio con alguna princesa alemana, puesto que era la mejor opción para mantener el trono. Se encontraba en Carlsbad haciendo gestiones al respecto, pero su hijo no atendía a razones: él quería casarse con Draga. 

La dama no era, desde luego, la candidata más adecuada: tenía entre 12 y 15 años más que él, había estado casada anteriormente, aunque no tenía hijos; era de origen plebeyo y no gozaba de buena reputación: se decía que durante los primeros años de su viudedad había mantenido discretas relaciones con caballeros acaudalados, e incluso que había sido la amante de Milan cuando él se reconcilió con su esposa. Esto último, sin embargo, resulta altamente improbable, puesto que Milan parece haberle profesado siempre una viva antipatía, como a todas las protegidas de Natalia. Pero no terminaban ahí los inconvenientes que presentaba la novia. Para colmo de males, su ambiciosa familia no era ejemplar: su padre falleció en un manicomio, y su madre tenía una inmoderada afición a la bebida. 

Draga y Alejandro I de Serbia

Draga también tenía sus cualidades: se trataba de una mujer muy inteligente, hablaba cuatro idiomas y era miembro de la asociación de periodistas serbios. De hecho, por la época en la que fue dama de la reina había escrito para varios periódicos. A esto hay que sumar que era aficionada a la poesía y, gracias al interés que Natalia mostró en ella, muy instruida. 

Nada pudo detener a Alejandro, y ambos contrajeron matrimonio el 5 de agosto 1900 en la catedral de San Miguel, a pesar de la oposición del gobierno, que dimitió en pleno. El Primer Ministro se hallaba en París. Cuando se enteró de los planes del rey trató de avisar a Milan, pero Alejandro, para impedirlo, les había dado manuales de código incorrectos. 

Milan dimitió como comandante del ejército y permaneció en el exilio en Viena. Su hijo hacía que fuera estrechamente vigilado por agentes serbios en todo momento, porque temía que intentase recuperar el poder.

Draga y Alejandro

El rey de Serbia tenía 23 años cuando se lanzó a esta unión tan impopular. Hubo protestas, disturbios; Natalia se negó en rotundo a reconocer el matrimonio, y su hijo la desterró por ello. La situación se suavizó un poco cuando llegó la felicitación del zar Nicolás II, indicando así que aprobaba el matrimonio. 

Alejandro ya era un monarca impopular desde que había abolido la constitución liberal promulgada por su padre, pero su matrimonio empeoró considerablemente las cosas. Para apaciguar los ánimos de la gente, un mes después de la boda se anunció que la reina esperaba un hijo, pero lo único que se consiguió fue un escándalo: la precipitación había sido tanta que la única conclusión posible era que, de ser eso cierto, el niño habría sido concebido antes del matrimonio. Parecía evidente que Draga había obligado a Alejandro a casarse con ella haciéndole creer que esperaba un hijo, un embarazo que, además, resultó ser falso, puesto que la reina era estéril. 

Draga conocía su infertilidad, y por eso trataba de que su hermano menor fuera designado como heredero. La maniobra no podía ser peor acogida. Los hermanos de Draga tomaban parte en todo, una presencia que llegaba a ser irritante. El pueblo y la aristocracia estaban furiosos, y, lo que era más peligroso, también el ejército y el padre de Alejandro. 

Alejandro y Draga

Había otro candidato al trono de Serbia: Pedro Karageorgevich, miembro de la familia rival de los Obrenovic. Tenía alrededor de 60 años y había pasado la mayor parte de su vida exiliado en Francia, distinguiéndose como oficial en el ejército. Estaba muy atento al desarrollo de los acontecimientos, y entre todos ellos no podía dejar pasar el que se refería a que la reina se proponía colocar a su hermano en el trono. 

Alejandro, al querer que su esposa fuera aceptada a toda costa, inició una campaña de propaganda que llegó al extremo de declarar el día de su nacimiento como fiesta nacional. Ponía su nombre a calles, a edificios, a escuelas… Todo se llamaba Draga. Parecía que tratara de instaurar una especie de culto a la reina, pero todo fue en vano: no logró que su esposa fuera recibida en ninguna corte extranjera y, lejos de calmar las iras de sus súbditos, estas medidas no hacían más que enconarlos. La imagen que daba era la de un jovencito inexperto sin voluntad propia, controlado en todos sus actos por una malvada seductora mucho mayor que él, una mujer que lo utilizaba en su propio provecho y el de su familia, y en cuyas manos no era más que un pelele. Las críticas a la familia real se convirtieron en delito de alta traición, lo que nuevamente solo sirvió para aumentar la impopularidad de los reyes. 

Circulaban rumores de todo tipo con respecto a la reina. Se decía que su hermana iba a tener un hijo para hacerlo pasar por suyo. El pueblo la odiaba tanto que también se llegó a murmurar que había asesinado a su primer marido. Draga vivía aterrorizada por la idea de que sus enemigos la envenenaran, y para prevenirse hacía que probaran toda su comida. 

Draga de Serbia

Mientras tanto, Natalia y otros parientes del rey lo presionaban para que se divorciara de ella y se casara con otra mujer más adecuada. La reina temía a su suegro; convenció a Alejandro de que pretendía apartarlo del trono en favor de uno de los hijos que había tenido con su amante griega. Pero pronto Milan dejaba de ser un problema, puesto que fallecía meses después de la boda, con solo 46 años, a consecuencia de una gripe que no pudo superar. 

En marzo de 1903 se produjeron serios disturbios en torno a las residencias reales mientras el movimiento antimonárquico se extendía por toda Serbia. La revuelta logró ser sofocada, pero Draga y Alejandro se veían cada vez más abandonados por quienes habían sido sus amigos y partidarios. 

El 10 de junio de 1903 tuvo lugar un golpe de Estado en Belgrado. Los reyes habían cenado en compañía de algunos cortesanos y parientes de Draga en el palacio viejo. Se habían retirado a dormir cuando se aproximó un grupo de conspiradores dirigido por militares. Al escuchar el ruido, el matrimonio, aterrado, se escondió en el vestidor de la reina, cuya puerta estaba camuflada de tal modo que parecía parte de la pared. Allí permanecieron mientras las hermanas de Draga eran asesinadas junto a la mayor parte de la corte tan pronto como la muchedumbre irrumpió en palacio. 

Alejandro I de Serbia

Al principio la estratagema tuvo éxito. Como no los habían encontrado, pasado un tiempo se atrevieron a llamar desde el balcón a un mayordomo de su confianza. No contaban con que el hombre los delataría. Hacia las cuatro de la madrugada llegaba para ellos una trágica y espantosa muerte. Primero les dispararon. Alejandro recibió 36 balas y Draga 14. Sus cuerpos fueron arrojados por la ventana a un montón de estiércol, y el palacio fue saqueado. Después de lanzarlos de ese modo a través de la ventana, los atravesaron repetidamente con los sables, los mutilaron y los quemaron. Hay una historia que cuenta que Alejandro aún estaba vivo cuando fue arrojado al vacío, y que trató de aferrarse a la balaustrada de hierro para evitar la caída. Según esta versión, sus asesinos, al no lograr que se soltara, cortaron sus dedos. 

Era el final de la dinastía Obrenovic. Inmediatamente Pedro Karageorgevich fue proclamado rey. Se ignora cuánto tuvo que ver con el golpe, pero lo cierto es que los asesinos nunca fueron castigados. 

El personaje que lideró a los insurrectos fue el coronel nacionalista serbio Dragutin Dimitrijevic, quien posteriormente fundó un grupo terrorista llamado Unión o Muerte, conocido como la Mano Negra. El grupo estuvo implicado en el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo en 1914.


25 comentarios:

  1. Una mujer que le costó el trono a toda una dinastía. Fea historia la de resta real pareja.

    Un beso madame.

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  2. Siempre hay problemas en cuanto la realeza se sale de "el guion" y mas coin una muejr con todas estas caracteristicas...aun y todo es una pena que acabaran asi...

    Besines madame!!

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  3. Trágico y truculento final para una pareja de enamorados (sobre todo él) que vivieron su relación a espaldas de todo el mundo. Desde luego, Alejandro tenía que estar perdidamente loco de amor por Draga, si no no se explica que llegara tan lejos. El amor es ciego.
    Un saludo.

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  4. Hermosa y truculenta historia. Gracias, Madame, y que tenga un buen día.

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  5. Impresionan estas historias por las traiciones, las estratagemas para lograr sus pretensiones, etc.
    Yo me pregunto si no será mejor estar en el anonimato e intentar ser felices, que ellos que lo tienen todo y se quedan peor que los animales, en muchas ocasiones, como ésta.
    Bisous madame

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  6. Las conspiraciones no saben de amores locos y perdidos ,todo les da por igual ,un destierro era lo indicado quizas pero viendo como siguio su curso Dragutin era inevitable este fatal desenlaze
    Un abrazo madame y buena semana

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  7. Me suelen alegrar los casamientos por amor y más si se trata de la realeza por cuanto solía ser insólito hasta hace nada, sin embargo esta historia no me ha alegrado por la tragedia en la que derivó.
    No podemos olvidar las responsabilidades que tienen los soberanos y se deben a ello por encima de todo y nada de esto tuvo en cuenta Alejandro, se casó con Draga e hizo todo pensando en ellos, también veo claros los intereses de Draga. Lo que mal empieza mal, mal acaba.
    Bisous, Madame.

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  8. Hola Madame:

    Triste final para ambos.

    Una historia de amor truncada por las intrigas de palacios y de ella también.

    Saludos Madame.

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  9. ¡Qué final más espeluznante, madame! No escatimaron los asesinos ultrajes.
    Mire que me extraña, que siendo esta historia tan intrincada, no se haya decidido ningún productor a convertirla en película, porque desde luego es para no aburrirse.

    Un saludo!

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  10. Ahh. Lo que empieza mal acaba mal, muchas veces. Que desgracias, en parte, por ceder tanto poder a unas pocas manos. ¿Cómo ahora con los mercados?
    Sin duda, una magnífica historia. Vuelvo a sorprenderme usted.
    Domingo que se marchita.

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  11. Y pensar que la historia de Draga y Alejandro es el anticipo de los tremendos acontecimientos a lo largo del siglo XX. Madame, llama la atención como una boda impopular puede arrastrar tanto odio,y por otra parte, al matrimonio Obrenovic no le sobraba sutileza ni mano izquierda. Un final horripilante.
    Me ha encantado que abra capítulo con la historia de esa parte tan convulsa de Europa.

    Bisous.

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  12. Hay que ver que salvajes somos cuando nos juntamos con una muchedumbre furiosa.
    Creo que no hmos cambiado demasiado.
    No me gustan los desenlaces fatales y casi todas acaban por estilo.
    Bss

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  13. Tremenda historia la de esta pareja, Madame. Aquí el amor desde luego fue un detonante de un final terrible.



    Bisous

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  14. Hola Madame

    Cuánto odio hay en toda esta historia, casi desde el principio y sobre todo, al final. Un triste final, para cualquier ser humano. De todos modos, vaya curriculum es de Dragutin Dimitrijevic ;).

    Feliz domingo, Madame.

    Bisous.

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  15. Una trágica y novelesca historia de las que me gusta leer, sobre todo si están tan bien contadas, como es el caso.
    Beso su mano.

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  16. Serbia, siempre convulsa, un polvorín.

    Saludos.

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  17. vaya historia. por el amor de una mujer me juego un reino son sabeeer... qué ganas de hacerse daño.
    feliz comienzo de semana, madame!+

    bisous!!

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  18. terminé de leer el escrito agotada de ver vidas tan azarosas, no se si decir, que fuerte es la pasión, o que débil son los hombres, o lo que es peor, que ambiciosa puede ser una mujer
    Madame pensar que yo creía que el único serbio famoso era el tenista número uno, saludos amiga

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  19. El pobre rey se equivocó de medio a medio con esa campaña para intentar hacer más querida a su esposa...sólo consiguió que la gente terminara de tomarle manía por encontrársela hasta en la sopa, me temo...Tremendo final, Madame.

    Bisous

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  20. La conveniencia de la estirpe y los intereses del reino, frente a los inconvenientes del amor. Una eterna dicotomía que hoy también está de actualidad en nuestra tierra.

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  21. Una trágica historia en la que queda claro que un monarca se debe siempre a su pueblo y que manifestándose este en contra las cosas jamás llegarán a buen término. Trágico final para el matrimonio real, desde luego.

    PD. Permítame una frivolidad: ¡Cuán hermosa me semeja la reina madre Natalia! Una imagen sin duda bella, bella.

    Me agrada la nueva cabecera de su blog, perfecta.

    Bisous amiga mía.

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  22. Eso se llama una unión por amor, a pesar de que tocara el final de toda la dinastía. Curiosa la anécdota de salvar al rey de morir ahogado en una fuente, madame; ¡¡menuda fuente!!. Muy buenas tardes, bisous.

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  23. Es extraño que el amor saliese victorioso en aquellos tiempos, pero el resultado no fue todo lo bueno que ellos hubiesen pretendido. Una historia de amor, unida a la tragedia. Quién sabe si la boda no se hubiese producido si la monarquía hubiese permanecido dentro de la familia de Alejandro.
    Besitos

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  24. Por supuesto, no puedo aplaudir ese final. Pero no me voy con buena imagen de esta pareja: no conocía esta historia, pero es un ascua más en el polvorín que tan poco tardó en estallar.

    Buenas noches, Madame

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  25. parece que lo único que este hombre hizo bien fue el casarse por amor... ya que llevaba una carrera un tanto tortuosa y tenía al pueblo más que cabreado y este matrimonio fue la gota que colmó el vaso y lo que es peor puso en la línea de salida al detonante de la Primera Guerra Mundial...

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)