sábado, 26 de noviembre de 2011

De compras por la antigua Roma


Las principales calles romanas estaban llenas de tiendas que ocupaban la fachada de muchas casas. En ocasiones parecen haber sido diseñadas dentro de los propios edificios, mientras que en otras es evidente que fueron añadidas con posterioridad. Las primeras surgieron en torno al siglo VII a. C., y vendían sal para condimentar las comidas y conservar la carne. 

La mayoría de las tiendas eran tabernae de una sola habitación, si bien un buen número de ellas tenían dependencias en la parte trasera, destinadas al almacenaje y producción, además de un entresuelo y viviendas para los propietarios o trabajadores. Contaban con rótulos, y solían mostrar su licencia comercial esculpida en mármol. Era frecuente una decoración a base de mosaicos que representaban las mercancías que ofrecían en sus establecimientos. Por las noches se cerraban con postigos de madera para evitar que entraran ladrones. 

Las tiendas estaban a menudo en manos de esclavos. Cuando estos topaban con una situación que no estaba en su poder manejar, la remitían al propietario. Algunas vendían mercancías de importación; otras, como las panaderías, fabricaban sus propios productos. Había calles y zonas especializadas donde podían encontrarse también artículos de lujo. Joyas de oro, objetos de alabastro, huevos de avestruz pintado, perfumes, telas, marfil e incienso eran tan fáciles de hallar como los vasos de cobre, los cántaros o el aceite. Los ciudadanos, por cierto, llevaban su lista de la compra anotada en tablillas de cera. 


Al crecer la población, aparecieron los mercados, llamados macella (singular macellum). Estos vendían especialmente comestibles, sobre todo fruta y vegetales. El mercado de Trajano fue construido entre los años 100 y 110, diseñado por Apolodoro de Damasco, el arquitecto favorito del emperador. Se trataba de un gran complejo comercial de planta semicircular en el que llegó a haber 150 tiendas. Tenía seis plantas a las que se accedía mediante unas escaleras laterales, y terrazas con vistas al foro. En los niveles inferiores se vendía alimentos, mientras que los superiores estaban reservados a oficinas. 

Las ciudades que habían sido romanizadas contaban con su propio macellum, consistente en un número de tiendas dispuestas en torno a un patio cuadrado. En él se encuentra un tholos, una estructura redonda alzada sobre un podio o un par de escalones, con columnas que soportan un techo. Las tiendas de los carniceros se agrupaban en una zona del macellum y contaban con mostradores de mármol para conservar la carne más fresca. Generalmente se sitúan próximos al foro y cuentan con una estancia, llamada sala de la mesa ponderaria, en la que se guardaban las balanzas y las medidas. 

Las primeras panaderías tardan en surgir, porque la gente fabricaba en casa su propio pan, tarea que quedaba a cargo de los esclavos. En el siglo II a. C. comenzó a haber algunos panaderos de origen griego llamados pistores. En el 168 a. C. se fundó el gremio, y durante el reinado de Augusto ya se podían contar en Roma más de 300 panaderías. La profesión pasó a estar tan bien considerada durante el Imperio que a algunos panaderos incluso se les erigieron monumentos. 


El Forum Boarium, es decir, el foro de la ciudad de Roma, fue el mercado de carne y ganado, construido en los tiempos en los que Roma aún comerciaba mediante el trueque. Más tarde los mercaderes fueron trasladados a otra zona y sustituidos por prestamistas y bancos. Tras la caída del Imperio Romano, el Forum Boarium volvió a dedicarse al ganado hasta el siglo XIX. 

Había unos suntuosos edificios públicos llamados basilicae que tenían una altura de varios pisos y contenían un gran número de oficinas y tiendas, casi como un moderno centro comercial. Mercaderes, armadores, hombres de negocios, todos tenían cabida en las basílicae, que se extendieron por todo el Imperio. Generalmente estaban situados en los foros de las ciudades romanas. 

También había vendedores ambulantes voceando su mercancía en las calles. Periódicamente, los habitantes del campo acudían a Roma para vender sus productos y comprar aquellos que precisaban. 

Podían encontrarse lugares dedicados a comida y bebida donde los plebeyos y los esclavos tenían acceso, algo no muy alejado de nuestros actuales establecimientos de comida rápida. Se llamaban thermopolia (singular thermopolium). Tenían grandes mostradores de mampostería con vasijas de cerámica integradas en ellos. Las vasijas, llamadas dolia, servían al propósito de servir vino y comida a los clientes. Había también un pequeño horno para calentar el agua que se añadía al vino. Una de las especialidades era la posca, una bebida a base de agua y vinagre. En el piso de arriba podían contar con habitaciones para huéspedes, unos cuartos que a veces se alquilaban por horas. 

Thermopolium de Pompeya

Los establecimientos se clasificaban en diversas categorías según los servicios que proporcionaran: 

Los stabula proporcionan alojamiento y disponen de establos para resguardar también a los animales. Se componen de un patio abierto rodeado de comedores. En el piso superior estaban los dormitorios. Eran útiles para viajeros, mercaderes y marinos que venían a vender sus mercancías desde lugares lejanos 

Los hospitia eran hostales con comedores, triclinia y dormitorios, aunque no contaban con establos. 

Los popinae servían comida y bebida, pero no se podía disfrutar de alojamiento. 

El gobierno vigilaba el comercio y los mercados, y esta tarea era llevaba a cabo por el edil, que trataba de impedir que los compradores fueran estafados. Un famoso edil fue Julio César. Los ediles examinaban los productos a la venta, y si eran de mala calidad los hacían arrojar al río Tíber. Los falsos pesos y las falsas medidas eran destruidos.

23 comentarios:

  1. Problemas con internet.
    Creo que ha desaparecido misteriosamente mi comentario.
    Decía, más o menos:
    Un universo fascinante y complejo de comercios y comerciantes, como corresponde a una avanzada civilización de la que somos herederos.
    Sobre el agua que se le echa al vino, nos viene el legado del "tinto de verano" actual.
    Un saludo.

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  2. Madame, cuando nos regala entradas como esta, ilustrativas y didácticas, no puedo más que agradecérselo.
    A mis alumnos de 1º de ESO les muestro siempre varios carteles de tiendas como las que nombra, generalmente de productos vegetales, para que así puedan reconocer esas verduras entre las que tienen en sus casas.

    Feliz tarde.

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  3. Que bien me lo he pasado de compras. Estoy de acuerdo en que los panaderos merecen monumentos :)

    Feliz fin de semana, Madame. Bisous

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  4. Muy interesante. Es lógico que una ciudad tan populosa como Roma tuviera una actividad comercial adecuada, y por lo visto no muy distinta a la nuestra hoy. Me he imaginado a mí mismo, con túnica, curioseando por una de aquellas basilicae en busca de alguna ganga.
    Beso su mano.

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  5. Qué bien estructurados esos comercios.
    Desde luego que los romanos eran asombrosos.
    Nos parece que ahora tenemos muchas cosas y nos admiramos de las nuevas tecnologías, pero si estuvieran ellos aquí y ahora, seguro que sabrían sacarle mejor partido aún.
    Preciosa entrada Madame.
    Besos

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  6. Poco hemos cambiado Madame, solo que ahora todo es más numeroso y mas grande.
    El mercado de Trajano era un centro comercial en toda regla. Pero es una suerte no llevar la lista de la compra en tablillas de cera. Ahora las llevamos en los móviles.
    Por cierto en mi etapa allende los mares los mejores panaderos eran los italianos. Ahora me explico porque. Más de 300 solo en Roma. ´
    Me ha encantado ir de compras de su mano, y no gastarme nada -:)

    Bisous y un feliz finde

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  7. Me encanta este post sobre detalles de la vida contidiana, sobre mercados y como se organizaban en Roma. Lo he disfrutado enormemente, Madame.

    Bisous

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  8. ¡Es sorprendente, Madame!
    Yo creía que los grandes centros comerciales eran un invento norteamericano, y resulta que ya en Roma los había, con el nombre de nuestro compatriota de Itálica. Otra cosa es la actitud de los inspectores de consumo, eficientes y drásticos, desde luego, pero sin conciencia de las repercusiones sobre el pobre Tíber.
    En fin, una vez más, ha sido un placer visitarla.
    Con permiso, yo también beso su mano.

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  9. Lejos de voucher ,falsas promociones y debitos varios esta cultura se las arreglo bastante bien en el campo comercial .Imploremos mas ediles como el Cesar para defendernos madame jeje
    Un abrazo y buen fin de semana

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  10. Nos creemos la mar de avanzados y resulta que los mercados y los centros comerciales ya eran conocidos por nuestros antepasados romanos, su civilización fue verdaderamente adelantada.
    Bisous.

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  11. Muy aleccionadora su entrada, Madame. Nos llama la atención la buena organización y el sistema de controles y establecimientos tan eficiente para que la vida en las ciudades romanas fuera, casi casi como la que disfrutamos en occidente. Hasta diría que poca cosa echaríamos en falta, si viajáramos en el tiempo hasta la Roma del siglo I, por ejemplo. No habría internet ni iPad, a cambio pasaríamos un rato en la Popinae, de tertulia imaginando cómo sería el futuro, veinte siglos más tarde.

    Bisous y tenga usted una buena semana.

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  12. Hola Madame:

    Gracias por acompañarme en las compras de navidad de hoy. He pasado por la Vía Appia y compré esas perlas que ya mi esposa me había comentado le gustaban. Al llegar a la esquina, el aroma del pan recién hecho hizo que comprara dos barras...Y luego entré en esa tienda que Ud me recomendó, por la vía que va al Senado (no recuerdo el nombre de la vía), la de las telas finas de medio oriente... ;D

    Agradable paseo Madame. Como siempre

    Saludos

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  13. Post superinteresante, madame, ahora que se acercan las compras navideñas. El gobierno, como siempre, dispuesto a cobrar impuestos. En Pompeya es donde quedan muchos restos de tiendas o tabernas (como se llamaban en Roma). Bisous.

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  14. Mire usted desde cuándo llegan nuestras costumbres, y qué sabrosísima entrada esta, que francamente nos presenta a una Roma mucho más cercana y doméstica. Es usted una excelente y didáctica historiadora

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  15. Me he topado alguna vez con estas zonas comerciales en ruinas de ciudades romanas, algunas en muy buen estado...

    Sobre la bebida de agua y vinagre, ya había leido de ella apropósito de la famosa escena del evangelio donde un soldado romano acerca a Jesús una esponja con esta bebida, en el trasfondo cristiano ha quedado como una muestra más de ensañamiento cuando en realidad se trataba de un refresco para aliviar el momento.

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  16. Mientras sigo de compras por Roma, cotilleando en tiendas y comentarios, reparo en que mi última entrada no se actualiza en su blog, tampoco en otros. No sé a qué será debido.
    Saludos.

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  17. nos creemos que lo hemos inventado todo nosotros, y que los antiguos sólo iban a las batallas, al circo y a comer sesos de cordero. y no. que tenían su vida cotidiana, con sus tiendas y burguerkings.

    saludos madame!

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  18. Buenas tardes, Madame:
    Como siempre, es un verdadero placer leer su blog. Y sigo echando mucho de menos el otro, pero de momento, disfruto muchísimo de este.
    Interesante el punto de las basílicas: ¿qué hizo que una instalación tan comercial pasara a ser dedicada al culto y además, al culto cristiano?

    Un saludo madame, y mis felicitaciones

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  19. Esta entrada me ha resultado de lo más interesante, madame, y también de lo más educativa porque desde no hace mucho me he preguntado cómo serían las tiendas y mercados de la antigua Roma. Todo porque este año asistí a una feria romana y pese a que era grande y estaba muy bien montada en distribución me llevé una desilusión tremenda por la recreación de los comercios, que eran más medievales que romanos, aunque las personas iban con una vestimenta muy lograda y con atuendos romanos muy bien ambientados.

    Como siempre, muchas gracias, madame.

    Un beso y feliz comienzo de semana.

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  20. Las tiendas son una tentación eterna. A sus pies.

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  21. Hola! Que excelente entrada. Super completa e interesante. La verdad que era un mundo maravilloso, me hubiera encantado poder vivir alli en esos tiempos! Pero no puedo quejarme tampoco, estoy ahora en un muy lindo alojamiento en buzios, jaja. Saludos

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  22. No hay nada nuevo bajo el sol, proclama un adagio.Creemos, la mayor parte de nosotros, que muchas de nuestras actividades cotidianas son modernas, pero......hace cientos de años que ya se practicaban, tan solo con otro tipo de materiales. Gracias por su hermosa ilustración madame.

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  23. Excelente post de las compras en Roma. Es interesante saber cómo nuestra cultura proviene, en mayoría, de la antigua Roma (incluido el idioma Latín, base de nuestras palabras).

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)