sábado, 1 de octubre de 2011

Ramsés II


El largo reinado de Ramsés II, llamado el Grande, comenzaba hacia 1290 a. C y habría de prolongarse durante 67 años. En ese tiempo Egipto conoció una época de gran esplendor. 

Ramsés no había nacido en el seno de la realeza. Su familia formaba parte de la milicia egipcia, pero cuando su abuelo Ramsés I fue nombrado corregente del faraón Horenheb, que no tenía hijos, el joven entró en la línea sucesoria al trono. Parece que en un principio no iba a ser el heredero, puesto que tenía un hermano mayor, pero al morir este durante la infancia los derechos recayeron sobre Ramsés. En cuanto a su madre, la reina Tuy, pertenecía a un ilustre linaje de militares. 

Horenheb moría en 1306 a. C. dejando su reino al que había sido su corregente. Daba así comienzo la XIX Dinastía. 

A la muerte de Ramsés I, su hijo Seti ocupó el trono. Ramsés II solo tenía nueve años. Como heredero, aprendió a leer y a escribir; se le instruyó en materia religiosa y en el conocimiento de los astros, la historia y la literatura, las matemáticas y la geometría, además de recibir la adecuada formación militar. Su cuerpo fue adiestrado con el mismo esmero que su mente, hasta convertirse en un extraordinario auriga y arquero. Al cumplir diez años su padre lo nombró general, si bien se trataba de un simple título. Toda campaña militar estaba descartada, porque, como futuro rey, su seguridad era primordial. 

Luxor

Cuando contaba unos 14 años fue nombrado corregente. De este modo terminaban de darse los pasos necesarios para evitar las disputas sucesorias que tanto daño ocasionaron al reino en otro tiempo. Se le concedió entonces un palacio real y un importante harén. Una de sus obligaciones era proporcionar a Egipto el mayor número posible de descendientes para asegurar la sucesión, misión que parece haberse tomado muy en serio. A lo largo de su vida tuvo al menos media docena de esposas principales, junto con varias de menor rango y numerosas concubinas. 

Desde que su padre lo asoció al poder, Ramsés lo acompañó en sus empresas militares. A los 15 años luchaba a su lado en Libia, y un año después lo encontramos junto a la frontera Siria. Con 22 años dirigía personalmente la guerra sin ayuda. 

Las campañas militares le ocupaban tan solo dos o tres meses al año. Durante el resto del tiempo se encargaba de supervisar la explotación de canteras para la construcción de enormes monumentos. Según Kenneth A. Kitchen, “Era ambicioso, y sus edificios son los más grandes que existen entre la Gran Pirámide y la llegada de los romanos. Estaba empeñado en construir lo que nadie había edificado”. 

Abu Simbel

Era un hombre alto para los cánones de la época: medía alrededor de 1’70 y tenía el cabello rojo. Se desconoce la edad exacta que tenía cuando fue coronado como tercer faraón de la XIX Dinastía, pero se cree que el rey del Alto y Bajo Egipto y Sol de los Nueve Arcos acababa de cumplir los 20. Durante la ceremonia de coronación, al entregarle las insignias sagradas, le fueron otorgados cuatro nombres: Defensor de Egipto, Elegido de Ra, Toro potente armado de la justicia y Rico en años y en victorias. 

El nuevo faraón trasladó la capital a Pi-Ramsés, en el delta del Nilo. El motivo era estar cerca del punto que entrañaba un mayor peligro para el Imperio. El lugar ya había sido capital durante el periodo de dominación de los hicsos, que la llamaron Avaris, una palabra que significa “asentamiento de los huidos”. Destruida en el transcurso de las guerras contra Egipto, Ramsés la reconstruyó con esclavos israelitas. También amplió el templo de Abidos, hizo importantes reformas en el de Amenofis III, erigió el complejo funerario del Ramesseum en Tebas y templos en Nubia, entre los cuales el más famoso es el de Abu Simbel. Se trata del mayor templo tallado en roca jamás construido. En él hay cuatro estatuas de Ramsés sentado de más de 20 metros de altura. Aunque está dedicado a Amón y Ra, él mismo aparece como divinidad. En el antiguo Egipto se consideraba que el faraón, en efecto, tenía carácter divino, pero ninguno antes lo había mostrado de modo tan obvio y exagerado. 

En Abu Simbel se encuentra un templo que se interna unos 60 metros en la montaña. Hay ocho figuras de Ramsés con la imagen del dios de los muertos, Osiris, que vigila el pasillo que termina en una cámara sagrada. Dentro de esta se erigen estatuas de los grandes dioses de Egipto, y Ramsés aparece entre ellos. Según Rita Freed, “Aparece Ramsés el rey adorando a Ramsés el dios”. 


En los primeros años de su reinado sus esfuerzos se encaminaron a mantener la paz interior, pero en 1286 a. C. emprendió una expedición al objeto de controlar la totalidad de la costa oriental del Mediterráneo y recuperar las fronteras del Imperio en la época de Tutmosis. Tuvo éxito, y logró reconquistar a los hititas una franja costera. 

Al año siguiente ambas potencias libran la batalla de Kadesh. El lugar era una ciudad fortificada hitita que cerraba el paso por el valle del río Orontes, al norte de la actual Damasco. Kadesh se convirtió en la frontera de los imperios egipcio e hitita. Allí fue donde el ejército de Ramsés se encontró con la coalición sirio-hitita del rey Muwatallis. Lo que ocurrió entonces fue registrado por ambos bandos, pero las versiones difieren enormemente. 

Ramsés era joven, valeroso y tenía una gran seguridad en sí mismo, pero también era impulsivo, lo que le ocasionaría algunos problemas. Separó a su ejército de 20.000 hombres en cuatro unidades. La fuerza de avanzada capturó a unos espías hititas que en realidad habían sido enviados para tender una trampa a los egipcios, haciéndoles creer que el enemigo se encontraba a más de 150 kilómetros. Ramsés mordió el anzuelo, continuó guiando a su primera unidad hacia el norte y cayó en la emboscada. Mientras establecían el campamento ante Kadesh, recibieron noticias de que tenían a los hititas encima, a menos de tres kilómetros. Ramsés se vio rodeado por 2.500 carros hititas sin apenas fuerzas con las que defenderse. Su vida pendió de un hilo: “Yo estaba solo, pues mis soldados y mis jinetes me habían abandonado, y ninguno de ellos era lo bastante osado para acudir en mi ayuda”. Los hititas, creyendo haber ganado la batalla, saquearon el campamento y habían intentado asaltar el fortín del faraón, pero Ramsés cargó contra ellos con su pequeña tropa y finalmente llegaron los refuerzos egipcios. Ambos bandos lucharon durante cuatro horas, hasta que los ejércitos, exhaustos, se retiraron. Ramsés había logrado transformar lo que parecía que iba a ser una contundente derrota en una victoria relativa. 


Sea como fuere, lo cierto es que no logró expulsar a los hititas, y puede decirse que el asunto terminó en un empate. La hazaña se cantó en una de las mejores muestras de la poesía épica egipcia: el Poema de Kadesh, grabado en los templos de Luxor, Karnak y Abidos, y donde, por supuesto, Ramsés siempre aparece como héroe. Él se autoproclama vencedor, y afirma que tuvo que luchar prácticamente solo contra los enemigos, guiado por el dios Amón. 

“Después de quince o veinte años de guerra, Ramsés se dio cuenta de que no conseguiría ganar y decidió firmar la paz. De esta manera se inaugura un periodo de prosperidad económica y cultural, una época dorada que duró varias generaciones”, señala el profesor Kitchen. El faraón firmó con el rey hitita Hattusil un tratado de paz que se selló años más tarde con un matrimonio: Ramsés tomó por esposa a una princesa hitita. Desde ese momento se dedicó al mantenimiento de su Imperio, que iba desde Sudán en el sur hasta el Mediterráneo al norte; desde Libia en el oeste hasta el Orontes al este. 

Se cree que fue padre de al menos 90 hijos, y se le han llegado a adjudicar 111 hijos y 51 hijas. En las paredes de muchos templos muestra lo orgulloso que se sentía de su numerosa prole. Su familia era enorme, y tenía siempre a la vez dos reinas principales. Una destaca entre todas ellas: Nefertari, la más amada por Ramsés. El faraón la honraba haciendo que su presencia fuera conocida en todo el Imperio. En Abu Simbel, junto al enorme templo, hay otro más pequeño dedicado a la diosa Hathor y a Nefertari. Ella le dio varios hijos, pero ninguno sobrevivió a su padre. 

Nefertari

Ramsés lloró durante años la muerte de su amada esposa, con quien se había casado contando apenas 17 años. Las muestras están reflejadas en el lugar de su entierro en el Valle de las Reinas. La tumba de Nefertari es la más hermosa de cuantas se conocen, y la riqueza del lugar se interpreta como prueba del amor del faraón, que la sobrevivió más de 40 años. Se la describe como Dama Adorable, Digna de Alabanza, Hermosa de Rostro y Dulce Amor, todo lo cual parecen palabras dictadas por el propio Ramsés. 

Tras la muerte de su esposa favorita, Ramsés II tuvo otras esposas: Isetnefret, de la que tuvo cuatro hijos y sería madre del sucesor; la princesa hitita Matnefrure; su propia hermana Henutmira; la dama Nebettauy y dos de sus más bellas hijas, una de Nefertari (Meritamón) y otra de Isetnefret (Bint-Anat). El faraón vivió tantos años que sobrevivió a la mayoría de sus esposas, concubinas y descendientes, entre ellos a su hijo favorito, Khaemuaset, hijo de Nefertari, reputado mago y gran sacerdote de Ptah. 

Su reinado es el periodo de la historia que se suele relacionar con el Éxodo de la Biblia, del que, según muchos expertos, Ramsés II fue responsable, aunque eso es algo que nunca ha podido ser confirmado. 


Según Rita Freed, “Murió posiblemente con más de 90 años. Al estudiar su momia vemos que tenía artritis, que cojeó durante sus últimos años y que tenía una infección en la mandíbula, que posiblemente le causó la muerte”. 

Cuando falleció, en el verano de 1213 a. C.,Egipto entero se paralizó. Casi todos sus súbditos habían nacido durante su reinado, y pensaban que, sin él, el mundo se acabaría. 

Su momia fue descubierta en 1881, y reposa actualmente en el museo de El Cairo. En 1976 viajó a París, donde recibió honores militares reservados a los jefes de Estado.

25 comentarios:

  1. "Murió posiblemente con más de 90 años... y sus súbditos pensaban que sin él el mundo se acabaría". No es de extrañar, pues muchos de ellos no habían conocido otro líder y fue tan grandiosa su obra que con mucha lógica pensaran que sería imposible de dar continuidad, además de que muchos de ellos eran su propios descendientes.
    Tan interesante como siempre, Madame.

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  2. Con Ramses II, Egipto gozó de una larga etapa de prosperidad y bonanza, es cierto que no faltaron guerras, 20 años con los hititas pero supo firmar la paz en condiciones que permitían continuar con la estabilidad del pais, fue educado desde bien pequeño para ser un buen faraón y lo avalan sus obras, Abu Simbel se construyó con una dirección envidiable aún a día de hoy y resulta admirable teneindo en cuenta los pocos adelantos de que disponían, es cierto que utilizavab esclavos pero para llegar a buen fin tuvieron que estar sabiamente dirigidos.
    No s epuede negar que fue un hombre prolífico y un faraón que gozó del favor de las mujeres y del amor de su pueblo.
    Bisous, Mademe.

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  3. Creo que es el faraón encarnado por Yul Brinner en la mítica película Los diez mandamientos. Quizá el más conocido de todos.
    Un saludo.

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  4. “Aparece Ramsés el rey adorando a Ramsés el dios”

    Me estaba acordando de Ronaldo, el fubolista, diciendo que todos le envidian porque es guapo y rico... La virtud de la modestia nunca ha sido plato de cualquier mesa, una virtud que adornaría a todas las demás, si éstas fueran reales.

    Pues el faraón murió como moriremos todos y Ronaldo también lo hará. Y el mundo seguirá rodando. Mal que les pese.

    Disfrutado he, Madame. Disculpad que últimamente no aparezca mucho por aquí, pero estoy involucrada en mil menesteres. Beso vuestros lindísimos pieses.

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  5. Hola Madame:

    Una cultura fascinantes y que me gusta conocer al detalle.

    Ramses II es el candiadto más fuerte para ser el faraón que dejo salir a los judios de egipto. Aunque todavía hay algunos cabos sueltos sobre ese punto.
    Saludos

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  6. Hola Dame Masquèe!! Un post maravilloso, atrapante, la historia de Ramses II es algo que me genera misterio y ahí está su encanto. Felicitaciones madame, un recorrido por la vida de Ramsés muy completo y explicado claramente.
    Feliz fin de semana!!
    Bisousssss

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  7. Me encanta todo lo relacionado con Egipto, sus faraones, el valle de los reyes....me gustaría tanto poder visitarlo...pero todavía esta en proyecto.... De momento me he tenido que conformar con ver lo que se llevaron de alli los ingleses (demasiado se llevaron...)
    Gran historia!! Marvillosa!!

    besines!!

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  8. me gusta la historia egipcia de esos tiempos, me maravilla el conocimiento que tenian del cuerpo humano.
    muy instructivo escrito, y ameno, saludos querida Madame

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  9. Qué orgulloso se sentiría en el año 76 Yul Brynner recibiendo honores de Jefe de Estado, jejeje. Y por otro lado: ¿Cómo cambia el cine la realidad de las cosas? No parece en él Nefertari tan virtuosa, aunque sí guapa. Muy interesante su entrada. Beso su mano.

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  10. Caray, asombra la longevidad de Ramsés y cómo supo tramar alianzas y matrimonios para una paz y prosperidad insólita, no sólo hace 3.000 años, también ahora resulta extraordinario. Y, desde luego, Madame, le agradecemos que nos haya traído hoy un regio representante del imperio que más fascinación despierta.

    Muy buen fin de semana.

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  11. Un gran personaje Ramsés II, que intentó por todos los medios posibles recuperar la grandeza y el poderío de la XVIII dinastía, aunque en su largo reinado también estuvo muy presente el dejar constancia de sus grandes éxitos. Precisamente preparo una entrada para la semana próxima sobre la figura de Ramsés como el gran constructor de Egipto. Feliz sabado madame, Bisous.

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  12. Como siempre, madame, una estupenda entrada, y esta vez dedicada a uno de mis personajes históricos más admirados por lo influyente y largo reinado.

    Feliz noche.

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  13. Es de maravillarnos el legado que dejo a la historia y las ciencias, aun hoy nos cuesta estar a su par. me gusto el susto que les dio a los arqueologos cuando le quitaron los vendajes a su momia... tipico de el diria.

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  14. Una historia fascinante nos traes madame sobre uno de los mas grandes faraones que tuvo el Egipto ,que se dedico tanto a engrandecer su pais en diferentes planos y no es extraño que despues de tantos años se lo reciba con honores en la ciudad luz .Un digno elegido de Ra
    Un abrazo hasta la corte

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  15. Si no puedes con el enemigo, únete a él. Supongo que Ramsés pensaría eso cuando se casó con la princesa Hitita.
    Por cierto, si desde los catorce años ya tenía un harém y tuvo tantos hijos, no comprendo cómo pudo durar tanto. Debió ser agotador.

    Para variar, una extraordinaria entrada, Madame.

    Buen domingo.

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  16. Indiscutiblemente fue uno de los personajes mas importantes en la historia de Egipto, su largo y fecundo reinado así lo atestigua.
    No sabia lo fecundo que había sido el buen señor, mas de 100 hijos, menuda familia.
    Una entrada magnifica como es costumnre.
    Un beso.

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  17. Muy ameno e interesante este post sobre Ramsés, un buen repaso por toda su biografia, Madame.


    Bisous

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  18. Hola Madame

    Vivir 90 años en esta época es casi normal, pero en el siglo XIII AC, no. Tuvo que ser un hombr econ una gran fuerza física, un gran carácter y temperamento. Seguramente para sus súbditos sería un dios y para nosotros es una maravilla poder contemplar lo que ha quedado de su obra.

    Qué ganas tengo de conocer Egipto. Todo llegará, hasta eso :D.

    Feliz día, Madame.

    Bisous.

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  19. Ya echaba de menos una entrada dedicada a Egipto... Y no ha defraudado, madame, nos ha descubierto la historia de Ramsés II con una manera de presentarlo cercana y familiar.

    Que tenga una feliz noche, madame.

    Un saludo!

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  20. ¡Excelente, madame!
    Ha tratado usted, de manera exquisita, sobre uno de mis personajes históricos preferidos; y me ha descubierto facetas nuevas.

    Muchas gracias, salud y felicidad.

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  21. Egipto no sería Egipto sin Ramses II, lo engrandeció como ninguno, eso si a su mayor gloria y fama y como propagandista no tuvo precio... pero el explendor y la prosperidad que supuso su reinado creo que no es comparable con ningún otro gobernante hasta la llegada de Augusto al trono del Imperio Romano

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  22. qué cosas, cree uno, o le hacen creer que Ramsés II fue un faraón conquistador y hábil guerrero y en realidad fue más bien un tipo con suerte, porque aunque no ganó, tampoco perdióy aseguró paz. que ya es bastante. aunque supongo que, como buen militar, le iría la jarana.
    y sobre el éxodo.. es curioso cómo lo que para unos es un hecho magnífico y trascendental, otros ni siquiera lo recogen.

    buen comienzo de semana madame.

    bisous.

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  23. Le felicito por esta entrada, madame, a una enamorada del Antiguo Egipto como yo siempre le ha gustado la historia de los faraones, muy en especial la de Ramsés II porque como usted bien dice construyó monumentos que ningún otro había osado ni imaginar.

    Me ha impresionado leer algo sobre las batallas porque no es muy habitual que los habitantes del Antiguo Egipto entraran en guerras interminables o conflictos bélicos como es el caso de los griegos, por ejemplo, a los egipcios se les consideraba un pueblo bastante pacífico.

    Un beso, madame.

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  24. "Infiel como esposa y como amante".. que tontos son los hombres ante una mujer bella, y que falta de pudor de tanta mujer casquivana, y aun así el hombre llegó al s.xxi, no ha de ser tan malo vivir desaforadamente...
    saludos Madame

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)