viernes, 7 de octubre de 2011

La palabra de Cambronne

Pierre Cambronne

“Cambronne, en Waterloo, enterró en primer imperio en una palabra de la que nació el segundo” 
(Victor Hugo) 

Cualquier persona que conozca dos palabras en lengua francesa, seguramente una de ellas será “merde”. Lo que quizás no resulte tan conocido es el modo elegante en que un francés se refiere a ello sin desear pronunciar tan malsonante término. A tal fin se emplea la expresión “mot de Cambronne” (palabra de Cambronne). El propio nombre de Cambronne pasó a ser un eufemismo para decir lo mismo (“¡Qué montón de Cambronne!”), y en ocasiones se ha utilizado incluso convertido en el verbo cambronniser

Pierre Jacques Étienne Cambronne, avezado militar de notable valor que ya había luchado en España y en Rusia, fiel entre los fieles a Napoleón, era el general que mandaba la guardia imperial durante la batalla de Waterloo. Cuando los ingleses le pidieron que se rindiera, su famosa respuesta fue “¡Merde!”. O al menos así se lo atribuye la historia. 

Según el relato de los hechos que nos ha legado el periodista Rougemont, cuando el general Colville solicitó su rendición, en un principio Cambronne respondió: 

—¡La guardia muere, pero no se rinde! 


Otras fuentes añaden que, ante la insistencia del enemigo, el francés perdió la paciencia y soltó su célebre exabrupto. Curiosamente, él siempre negó haber dicho tanto una cosa como otra

Existe una declaración de un testigo ocular, Antoine Delau, quien se encontraba justo a su lado. Delau era un agricultor de Vicq, alcalde de su pueblo a mediados del siglo XIX. Este hombre había presenciado ya otros momentos históricos importantes. Solo llevaba unos pocos años de servicio en 1813 cuando, encontrándose a unos pocos pasos de Poniatowski, lo oyó exclamar: 

—¡Dios me ha confiado el honor de los polacos, y solo lo entregaré a él! 

Durante la batalla de Waterloo tenía 25 años y se encontraba junto a Cambronne. Este es su relato: 


Estaba en primera fila, ventaja que debía a mi elevada estatura. La artillería inglesa nos aniquilaba y nosotros respondíamos a cada descarga con tiroteos cada vez menos potentes. Entre dos descargas, el general inglés nos gritó en francés: 

—¡Granaderos, rendíos! 

Cambronne replicó: 

—¡La guardia muere, pero no se rinde! 

Yo lo escuché perfectamente. Estaba a dos metros de él. 

El general inglés ordenó abrir fuego. Nosotros nos reagrupamos. 

—¡Granaderos, rendíos! ¡Seréis tratados como los mejores soldados del mundo! —repitió la voz severa del general inglés. 

Cambronne replicó de nuevo: 

—¡La guardia muere, pero no se rinde! 

Todos los que estábamos próximos a Cambronne repetimos esa frase… Volvimos a reagruparnos y abrimos fuego… Esta vez fueron los soldados ingleses quienes, rodeándonos por todas partes, nos pedían que nos rindiéramos. 

—¡Granaderos, rendíos! ¡Rendíos! 

Entonces, loco de impaciencia y de ira, Cambronne lanzó su famoso “¡Mierda!” 

Fue la última palabra que escuché, porque a través de mi gorro recibí una bala que me dejó inconsciente sobre un montón de cadáveres.


Pero hay una serie de cartas según las cuales el coronel Hugh Halkett, al mando de la tercera brigada Hanoveriana, había hecho prisionero a Cambronne, gravemente herido, antes de que este pudiera haber dado ninguna respuesta. El propio Cambronne ironiza sobre la frase: “No he podido decir que la guardia muere pero no se rinde, puesto que yo no estoy muerto y me rendí”. 

Para terminar de complicar el asunto, la misma frase sobre la guardia fue también atribuida al general Claude-Étienne Michel. Hubo un pleito entra los descendientes de ambos, algo que dejó sin resolver la cuestión. 

Si Cambronne dijo realmente cuanto se le atribuye, no es sorprendente que lo negara: rendirse minutos después de haber pronunciado tan heróica frase resulta un tanto ridículo y especialmente humillante. Cambronne no podía sentirse orgulloso de haber hecho justo lo contrario de lo que acababa de decir. Y en cuanto a la palabra “merde”, digamos que no resulta lo suficientemente gloriosa como para desear ser recordado por ello. 


A pesar de las evidencias en contra y de la negativa del propio Cambronne, ambas respuestas le fueron adjudicadas, y la más elegante de las dos incluso fue grabada en la estatua que le erigieron en Nantes a su muerte, en tiempos de Luis Felipe. 

Cambronne fue juzgado por alta traición, pero fue absuelto el 16 de abril de 1816 gracias a una magnífica defensa. Más tarde se casó con la escocesa Mary Osburn, la enfermera que le había atendido cuando cayó herido en Waterloo. En 1820 Luis XVIII le concedió el título de vizconde. 

La verdadera gloria de este hombre estuvo en su lealtad. Cuando tuvo conocimiento de la abdicación de Napoleón y de su partida hacia la isla de Elba, escribió al general Drouot: “Siempre se me ha elegido para ir al combate; se me debe elegir ahora para seguir a mi soberano, y una negativa sería para mí la más mortal de las heridas”. Y estas sí que fueron sus palabras.

22 comentarios:

  1. Divertida esta entrada, Madame y de paso he aprendido algo sobre la utilidad del termino "mot de Cambronne".

    Bisous y buen fin de semana

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  2. A veces la historia trata con dureza a ciertos personajes, éste por su lealtad pude que hubiera merecido mejor trato, pero al menos se tuvo la delicadeza de no usar la versión menos elegante de las pronunciadas en su estatua de Nantes. De haberlo hecho no habría quien se acercara por allí, jejeje. Beso su mano.

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  3. Hola Madame

    Algunos personajes pasan a la historia o a ser más conocidos por una metedura de pata, por una expresión que por toda su trabajo.

    Estoy con vos, si dijo ambas frases, entiendo que las negara. Me ha gustado su lealtad.

    Y veo que el amor puede surgir en el lugar más inesperado ;).

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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  4. Hola Dame Masquèe!! Me encantó este post. Detalles que quedarán en los misterios de la historia. Como usted dice, su lealtad fue su gloria.
    Feliz día!!
    Bisouss

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  5. En España ese apellido daría para mucho juego.

    Muy leal.

    Feliz fin de semana, bisous.

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  6. Son invalorables las anécdotas de los hombres que hicieron la historia; entre sus frases podemos alcanzar a vislumbrar su estatura en los moemtnos de gloria . Un fuerte abrazo

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  7. Madame, una entrada muy curiosa. Es indudable que las palabras de los que nos antecedieron hacen también Historia.

    Feliz tarde.

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  8. Aleccionadora crónica, Madame. La lealtad es un valor admirable cuando sirve a justas causas, aunque por si misma revela a quien la posee como persona diga de respeto estén sus ideas o causa en las antípodas de las nuestras. En cuanto a la frase, es tan inspirada que, con toda probabilidad, habrá sido atribuida a muchos sin certeza de su paternidad.

    Bisous y que pase usted y sus lectores un fin de semana ausente de merde.

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  9. Merde con este Cambrone....

    bonita historia Madame

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  10. Desde luego, orgullo y lealtad rebosaban en la figura de Cambronne. Y Waterloo fue su Waterloo, como el de su jefe. Con todo, me quedo con la versión monosílaba de lo que dijo. Bisous.

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  11. Hola Madame:

    Lealtades como estas, poco se ven...

    Una historia que me era desconocida.

    Me llama la atanción sus palabras sobre que una negativa sería la más mortal de las heridas.

    Saludos Madame

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  12. Pobre hombre, tanta lealtad, tanto resistir como se pueda, para ser recordado por una palabra de merde.
    Se merecia un recuerdo mejor como militar o como lo que fuere que por una puteada que cualquiera dice....

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  13. Es cierto, Madame; los franceses usan muy frecuentemente la expresión "merde" pero no suena tan mal; en cambio los alemanes, refiriéndose a lo mismo emplean "Scheisse" y suena más contundente. Lo que no conocía es el eufemismo "mot de Cambronne". Es usted, Madame, una enciclopedia.

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  14. No es incompatible la expresión airada con la grandeza del momento.

    Saludos.

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  15. Curiosamente en la zona de las Hurdes hay un pueblo que se llama "Cambrón" y otro que se llama "Cambroncillo".
    Un saludo.

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  16. Me ha gustado mucho esta curiosa entrada, Madame; pero lo mejor ha sido el pleito entre los descendientes de Cambronne y Michael ¿Querían reservarse los derechos para una película, tal vez?

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  17. a saber en aquel follón quién dijo qué. muy optimista me parece eso de acordarse de lo que dijo tal general en mitad de una refriega como la de Waterloo.
    y qué facilidad, con unas bonitas palabras, para vender fidelidades y ganar precio del que manda. ya se sabe que el militar siempre está para servir al que le ordena, pero eso se cumple cuando al militar le interesa, claro.
    saludos madame!

    bisous.

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  18. Un curioso personaje... conocía la frase de la guardia muere pero no se rinde pero no tenía ni idea de su supuesto o no creador.

    Saludos,

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  19. Como siempre, placer en leeros y aprender al mismo tiempo.
    Saludos.

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  20. Usted sabrá que desconozco la terminología francesa así que enterarme hoy de ciertos términos como "palabra de Cambronne" o la tan poco elegante "merde" (sea cual sea el idioma jejejjeje) me ha parecido muy interesante.

    Concuerdo con usted; es posible que el caballero en el fragor de la batalla hubiera pronunciado tan heroica frase y su posterior ex abrupto, por ello y tras haberse rendido sería una humillación reconocer que tales palabras hubieran salido de su boca.

    Daría para mil historias la batalla de Waterloo. ¡Ah, por cierto, afortunado el señor Delau, testigo presencial de hechos históricos transcendentales!

    Bisous y buen dia.

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  21. Lo dijera realmente o no, es curioso que s ehaya hecho famoso por tal cosa y no por su valentí acomo general, por ejempl. De todos modos existen otros ejemplos de palabras atribuidas a un personaje histórico que éste nunca pronunció. Por ejemplo, la famosa frase de Felipe II al recibir la noticia de la périda de la Armada parece ser que nunca la pronunció en ese momento. La frase proviene de una sentencia escrita en una de sus cartas, aunque no es exactamente igual.
    Besos

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  22. El hombre que ganó la batalla de Waterloo,no fue Napoleón derrotado;no fue wellington replegándose a las cuatro,desesperado a las cinco;no fue Blucher que no combatió:el hombre que ganó la batalla de waterloo fue Cambronne.
    VICTOR HUGO

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)