Cartago había firmado un tratado con Roma, un acuerdo que quebrantó al cabo de cincuenta años al defenderse contra un ataque de los númidas (posiblemente instigado por los romanos) sin pedir permiso a los romanos.
El comandante de las legiones estacionadas en África atacó de inmediato y exigió la entrega de todas las armas y barcos. Los cartagineses se plegaron a los designios de la poderosa Roma. Hicieron cuanto se les ordenaba y entregaron más rehenes, pero el Senado no estaba satisfecho. Había que aniquilar Cartago, borrarla del mapa, destruir su recuerdo, y para ello era preciso tensar más la cuerda y llevar la situación al límite. Se resolvió que la ciudad debía ser evacuada. Los habitantes irían a vivir al desierto.
Con tan abusivas medidas, la guerra terminó de decidirse. Era “la última y heroica agonía de Cartago”. Las mujeres y los niños empuñaron martillos y fabricaron espadas, lanzas, flechas y arcos. Se fundieron las estatuas para hacer puntas de flecha, se arrancaron las rejas para hacer picas y se excavaron las plazas para construir cisternas. En los lugares sagrados se almacenaban pertrechos de guerra, piedras, brea y azufre. En los hogares se hacía febril acopio de víveres. Todo estaba dispuesto para la batalla final.
Pronto la flota romana bloqueó el litoral y el ejército cortó las comunicaciones con el interior, sentenciando a la ciudad. Cartago resistió heroicamente durante dos años, hasta el 146 a. C. El hambre diezmaba a los ancianos mientras las epidemias causaban estragos entre los jóvenes. Cuando ya no pudieron enterrar a los muertos, vivieron entre los cadáveres sabiendo que no había esperanza de recibir alguna ayuda.
El fin de Cartago llegó inexorable. Los romanos tomaron la ciudad al asalto. Tuvieron que pelear calle por calle, casa por casa, conquistándolas una a una, porque en todas seguían encontrando resistencia. A los hombres que encontraban, tenían que matarlos para poder someterlos. Las mujeres y los niños que quedaron con vida fueron vendidos como esclavos, y la ciudad reducida a cenizas. El Senado hizo pasar el arado sobre ella de modo simbólico, y sus campos fueron cubiertos de sal para que nada volviera a crecer en ellos.
No resulta fácil comprender semejante estallido de odio por parte de Roma en esta tercera guerra púnica. En esos momentos Cartago era pobre y sumisa; no tenía futuro ni suponía una amenaza. En Roma apenas quedaba nadie de la generación de Aníbal, y hacía tiempo que aquella contienda se había convertido en leyenda. Pero los romanos conservaban vivo el recuerdo, “mimaban y cuidaban el fantasma del enemigo ancestral, representado de modo indeleble por Cartago”.
Catón, octogenario durante los años previos a la destrucción de Cartago, sí había vivido la época del azote de Aníbal. Todos los días el anciano había repetido obsesivamente la misma frase: “Ceterum censeo Carthaginem esse delendam” (Por lo demás, mi opinión es que Cartago debe ser destruida), o “Delenda est Carthago” (Cartago debe ser destruida). De ese modo terminaban invariablemente todos sus discursos en el Senado, no importa el tema sobre el que tratasen. Lo más curioso es que el hombre que se encargó de mantener vivo el odio hacia el viejo enemigo de Roma, había sido al mismo tiempo implacable opositor al Imperialismo y detractor de las conquistas romanas, que despreciaba. Pese a que en su juventud tomó parte en la batalla de Metauro durante la segunda guerra púnica, detestaba hasta tal punto la guerra que fue él mismo quien envió a Escipión al destierro.
El objetivo de Catón se cumplió por completo. La ciudad fue borrada de la faz de la tierra, y con tal éxito que los arqueólogos solo han encontrado pequeños restos del lugar que una vez fue el más rico del Mediterráneo.
La frase “Carthago Delenda Est” se convirtió así en un modo de expresar la tenaz insistencia sobre una idea fija en cuyo empeño no se ceja hasta haber logrado realizarla, y en tal sentido se utiliza hoy día.









La guerra por el control del Mediterráneo imponía una política de eliminación del adversario. Destruir Cartago era también borrar de la memoria la grandeza pasada.
ResponderSuprimirUn saludo.
Lástima de ciudad, condenada a la destrucción y al olvido, aunque esto último no lo consiguieran los romanos.
ResponderSuprimirBisous
PD: Disfrute de sus merecidas vacaciones.
Hola Dame Masquée!! la destrucción de Cartago era algo esperado. Debía desaparecer y fue agonizando. Que triste una bella ciudad...
ResponderSuprimirFelices vacaciones madame!!
Bisouss
Hola Madame
ResponderSuprimirEsta frase siempre me recuerda a las clases de latín y las traducciones que había que hacer. ¡Qué tiempos tan lejanos, casi como los de Cartago! ;).
Me alegro que hayáis tomado unos días de asueto o descanso bien necesario para recargar pilas y fuerzas. Aquí estaremos encantados de volved a leeros a vuestra vuelta. Sed feliz. :D.
Feliz descanso, Madame.
Bisous.
La clave la ha dado Cayetano: había que borrar de la MEMORIA la grandeza de la ciudad.
ResponderSuprimir¡¡Felices días de asueto!!
Un saludo y ¡hasta pronto!
Pobre y dramático fin el de Cartago joya que fue del Mediterráneo.
ResponderSuprimirQue pases unas felices vacaciones.
Un beso.
Fue una lucha hasta el final entre dos grandes potencias. No había sitio para las dos en el Mediterráneo.
ResponderSuprimirSaludos.
Brutal la represión y eliminación de la antaño gloriosa Cartago. Parece ser que el fantasma de Aníbal seguía vivo en el imaginario del pueblo de Roma.
ResponderSuprimirUn beso y ánimo con esos problemillas.
Como siempre, una delicia acercarse por aquí. Recordaré esta máxima. El fin de Cartago es una prueba más no ya de la imposiblidad sobre algunas cosas, de la locura del hombre.
ResponderSuprimirSaludos.
La Gloria de Cartago jamás podrá ser borrada....
ResponderSuprimirSaludos Madame.
Espero que no haya mucho ajetreo estos días
Un saludo. Beso su mano.
ResponderSuprimirHola dame hace tiempo que no me pasaba por aqui ya que he dedicado mi tiempo a otros menesteres por lo que veo sigues aleccionandos a todos de una manera magistral. Tengo que decir que hace falta gente como tu para que a la gente como yo siga creyendo que no todo esta perdido un abrazo y enhorabuena por tu trabajo. En un mundo de botellones ,de políticos corruptos de gente sin metas y futuros inciertos es admirable que de repente puedas encontrarte con alguien que tiene buen gusto y un cierto apetito por mejorar intelectualmente. Un beso y un abrazo.
ResponderSuprimirUna pena para Cartago....aún así siempre se hablarán cosas de ella lo que significa y dice mucho de una ciudad
ResponderSuprimirEspero que no sea nada muy malo lo que te alege del blog...animo!
Besines!!
Una ciudad que fecundo a un militar(Anibal) que tuvo de rodillas a Roma y por esas cuestiones de la vida no lo concreto ,no se imaginaba otro fin
ResponderSuprimirSe la tenian jurada desde siempre .
Buen descanzo madame y aguardaremos su regreso en noviembre
Pasela bien !
Un abrazo
Sólo hay algo peor que la obsesión a secas y no es otra que la obsesión de un gobernante por alimentar el odio y la destrucción contra un pueblo.
ResponderSuprimirMadame, disfrute sus vacaciones, le mando muchos bisous.
Cartago era una gran ciudad, los romanos no podían permitir que volviera a levantarse nunca, además, el temor del anterior levantamiento de la ciudad Fenicia había aterrado a todos los romanos, no me asombra que hubiera quienes quisieran desterrarla para siempre. Por otro lado, le he dejado un premio en mi blog, sé que estará de vacaciones, pero espero que lo vea cuando vuelva.
ResponderSuprimirUn Saludo.
Uriel
La frase puede parecer dura, tal como la dijo Catón, pero era necesario para que Roma obtuviera el control total del Mediterráneo. Sin duda, los cartaginenese fueron los más duros rivales a los que se enfrentaron las legiones romanas. Bisous Madame.
ResponderSuprimirMal que les pese a muchos (a Isabel, especialment) cuando los barbaros le hicieron probar su medicina a los romanos, debo haber sido la unica que festejo en la clase de historia, porque basicamente esta gente me caia y me cae al dia de hoy muy mal.
ResponderSuprimirUn motivo es este, por ej.
Que descanses en tus merecidas minivacaciones.
Me pregunto, ¿por qué los humanos nos complacemos tanto en destruir lo que hicieron otros?
ResponderSuprimirMadame, le pido disculpas por mi retraso, mas sepa que me siento muy complacido aprendiendo de su sapiencia. Saludos.
Un revanchismo totalmente fuera de lugar el de Roma hacia su antiguo enemigo... a pesar de la propagandística reconstrucción realizada por Julio Cesar...
ResponderSuprimirPor lo demás le deseo que se recupere pronto de sus problemillas y la tengamos de vuelta con fuerzas renovadas...
Saludos Madame...
este señor Caton ¿es el censor?..
ResponderSuprimirdescanse Madame, nada como el ocio creativo, saludos
Madame,
ResponderSuprimiresta historia la conté hace poco a mis alumnos de Latín... Y no sé qué tiene, que todos los años escuchan embelesados.
Feliz mañana.
De todos modos ese odio visceral me temo que no fue propio sólo de los romanos, pues se ha dado durante casos conocidos en la Historia d ela Humanidad. Por ejemplo, el deseo de revanchismo de Alemania tras la 1ª Guerra Mundial.
ResponderSuprimirBesos
Disfrute de sus merecidas vacaciones, nos asomaremos de vez en cuando por su blog por si nos ha dejado alguna entrada tan interesante como esta.
ResponderSuprimirUn abrazo :-))
Trágico final para Cartago, aun así, pero "Roma lux mundi erat"
ResponderSuprimirSaludos ;)
Se ha demostrado muchas veces que el repetir machaconamente una idea acaba por calar... No se comprende, desde luego, ese odio feroz contra los cartagineses. No dejaron nada. No puedo dejar de recordar a la fundadora de Cartago, la reina Dido y su fatal encuentro con Eneas.
ResponderSuprimirQue descanses, querida amiga. Un abrazo.
TIPO JODIDO ESTE, NO TERMINO DE TRAGARLO. AHORA, A VER ESTA QUE ESTAS EN TU SALSA, EN TU EPOCA PORQUE LA SRA VINO A NACER POR EL SIGLO xviii QUE TE PARECE..A VER QUE TE PARECE EL JUEGO: QUE LES PARECE DEJAR SU IMPRESION DE COMO SE IMAGINAN A LA FRANCESA, DAMA QUE AUN NO SE HA GANADO SIQUIERA EL DERECHO DE SER LLAMADA POR SU NOMBRE?
ResponderSuprimirSE ANIMAN? A VER QUIEN ACIERTA MAS AL PERSONAJE. EL QUE ESTE MAS CERCA DE ELLA, LE DAREMOS ALGUNAS CARACTERISTICAS QUE HAYA IMAGINADO. TIENEN BASTANTES PISTAS COMO PARA HACERSE UNA IMAGEN DE COMO ES ELLA. ¿SE ANIMAN?