lunes, 3 de octubre de 2011

Alicia de Antioquía


En 1130 Bohemundo II, príncipe de Antioquía, había muerto combatiendo contra los turcos. El rey Fulco de Jerusalén se encargaba de sostener Antioquía desde la muerte de Bohemundo, pero, ante la dificultad de la empresa, en 1134 decidió que era preciso designar un gobernante independiente. Su candidato era Raimundo de Poitiers. 

El rey iba a encontrarse con un serio obstáculo a la hora de imponer su voluntad: la joven viuda de Bohemundo, Alicia, pretendía actuar como regente en solitario para su única hija y heredera, una niña de nueve años llamada Constanza. Y la señora era un hueso duro de roer. 

Alicia, segunda de las cuatro hijas de Balduino II de Jerusalén y de su esposa Armenia, Morfia de Melitene, tenía 26 años por entonces. No puede decirse que fuera precisamente muy popular entre los habitantes de Antioquía. El cronista Guillermo de Tiro dijo de ella que estaba “atormentada por el espíritu del demonio”. Anduviera o no el diablo de por medio, lo cierto es que era caprichosa, extraordinariamente ambiciosa y tiránica. La gente rumoreaba que había encerrado a su hija en un convento para así poder prolongar indefinidamente su regencia, y que, de haber contado con poder y apoyo suficiente, habría usurpado el trono. 


En cuanto a Raimundo de Poitiers, era el menor de los hijos del duque Guillermo IX de Aquitania. Se había educado en la corte de Enrique I de Inglaterra, quien lo trató como a un hijo y lo armó caballero. Fulco pensaba que Raimundo, de noble origen aunque sin tierras, era el candidato más adecuado para defender Antioquía contra la amenaza turca, por lo que planeaba casarlo con Constanza. La idea, sin embargo, no podía ser del agrado de una mujer que deseaba el gobierno para sí misma. 

A fin de procurarse una fuerte alianza que le permitiera alcanzar su objetivo, Alicia andaba en negociaciones con el emperador Juan II Comneno, a cuyo hijo, Manuel, ofrecía la mano de Constanza. No era la primera vez que buscaba novio a la niña. A la muerte de Bohemundo, Balduino II, rey de Jerusalén a la sazón, intentó asumir la regencia en nombre de su nieta. La pretensión desagradó tanto a Alicia que esta resolvió hacer una jugada tan audaz como poco ortodoxa: ofreció a su hija a un príncipe musulmán al que prometía reconocer como soberano a cambio de que a ella le fuera concedido a perpetuidad el gobierno de Antioquía. Con la propuesta envió como regalo un caballo blanco, símbolo de la pureza y honestidad de sus intenciones. Su plan fracasó porque el mensajero que despachó nunca llegó a su destino: fue capturado por Balduino, torturado y ejecutado. 

Alicia no aceptó la derrota y se negó a permitir la entrada de su padre en Antioquía. De poco sirvió su rebeldía, puesto que algunos de sus nobles abrieron las puertas a los enviados de Balduino, uno de los cuales era Fulco. En vista del giro que habían tomado los acontecimientos, ella encontró más prudente refugiarse en la ciudadela y hacerse fuerte en una torre hasta que, comprendiendo que su situación era insostenible, optó por rendirse y solicitar la clemencia de su padre. Ambos se reconciliaron, si bien Alicia hubo de partir al exilio. 


Al poco tiempo fallecía Balduino y era sucedido por Fulco, casado con su hija mayor, Melisenda. El regente que el rey de Jerusalén había dejado en Antioquía también moría poco después, y la indomable Alicia no iba a dejar pasar la oportunidad que esto representaba. La señora organizó una buena mêlée al aliarse con dos caballeros Cruzados: el gobernante de Trípoli y Joscelin II de Edessa, llegando a entablarse batalla entre ambos bandos. 

La sangre derramada entre cristianos tampoco sirvió para que Alicia lograra sus fines. Alcanzada la paz, Fulco volvía a hacerse con el control y designaba un nuevo regente para Antioquía. 

Ahora, y en vista de lo poco receptiva que se mostraba ante la idea de un enlace entre Raimundo y Constanza, se impuso el disimulo. Se le pretendió hacer creer que el caballero deseaba en realidad casarse con ella. Raimundo apareció en Antioquía tras un viaje que hubo de hacer disfrazado de peregrino para evitar ser atacado por sus enemigos, entre ellos el rapaz rey de Sicilia. Apenas llegar, comenzó a cortejar a Alicia y le pidió que se casara con él. 


Según Guillermo de Tiro, Raimundo de Poitiers era “señor de gran nobleza, más alto, mejor formado y más apuesto que cualquier otro hombre de su época”. Destacaba sobre el resto como guerrero y como jinete, amaba la caza y el juego y poseía una extraordinaria fuerza física: de él se decía que era capaz de doblar una barra de hierro con las manos, razón por la cual sus amigos lo llamaban Hércules. Aunque no sabía leer ni escribir, el tío de la célebre Leonor de Aquitania dominaba el arte de la conversación y demostraba estar familiarizado con la cultura de los trovadores. 

Naturalmente, Alicia sucumbió a su indudable encanto y aceptó su propuesta, pero mientras ella hacía los preparativos para la boda, él raptaba a Constanza y ambos se casaban en secreto en la iglesia de San Pedro con la complicidad del Patriarca. Raimundo se convertía así en príncipe soberano de Antioquía

Alicia no pudo soportar la humillación. Abandonó Antioquía y fallecía en fecha incierta en la ciudad de Latakia, una de las que habían formado parte de su dote al casarse con Bohemundo. 

Raimundo de Poitiers fue un gobernante popular, pragmático y capaz, pero también impulsivo, presa de súbitos arranques de ira y en ocasiones perezoso. Lo que nadie ponía en duda era su valor. Abstemio en sus costumbres, no era dado a la gula ni a la bebida. Con él, la corte de Antioquía fue en cierto modo reflejo de la de Aquitania.

20 comentarios:

  1. El brazo de la historia es alargado...pero usted madame nos lo acerca magistralmente.

    Buena tarde, bisous.

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  2. Hola Madame

    Cuánto aprendo leyéndoos.

    Además me encanta como nos acercáis a estas mujeres que a pesar de haber tenido su espacio en el tiempo, apenas se les concede líneas en la historia.

    Feliz tarde, Madame.

    Bisous.

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  3. Sin aliento nos ha dejado. Que Raimundo fuera analfabeto, guapo, valiente, impulsivo y con saberes trovadorescos, lo hace aún más interesante. Alicia, con su gran ambición fue poco aguda, después de que le mataran al mensajero y su caballo blanco, hubiera tenido que desconfiar de una boda tan a huevo.

    Mdamed, muy buenas tardes.

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  4. Hola Dame Masquèe!! Que historia atrapante. La frialdad de Alicia encontró quien la aplacara por fin, pero al haber actuado tan mal, los resultados no fueron felices para ella.
    Feliz día madame!!
    Bisoussssss

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  5. Hola Madame:

    Diría mi abuelo que quien siempre vientos, recoge tempestades...

    No se porque esta historia me ha recordado este refrán.

    Una historia interesante y como siempre amena.

    Saludos

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  6. Otra mujer de la que apenas conocía nada que gracias a usted, Madame, tengo el placer de conocer.

    Bisous

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  7. Madame, Olimpia ha sido admitida y presentada como pololera honorífica, será un placer tenerla entre nosotras jijijijijij

    Bisous.

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  8. Hola, vengo por encargo... y apesadumbrada, porque no cumplí con mi deber en su momento y ha sido siempre por las prisas que me tocan vivir... Formas parte del Club de los Pololos como bien me dijo Wendy, y como bien hicistes tú en Un Jardín para MariCari en alguna que otra entrada pololera... y no he cumplido visitándote, a lo que te pido disculpas. Acaba de refrescarme la memoria Wendy y he corrido a tu encuentro, soy tu seguidora como no puede ser menos, no por pertenencia sola al Club sino porque estoy segura al ver los temas que tratas en tu blog que su lectura es aconsejable para el Jardín.
    Espero que podamos disfrutar de una segunda oportunidad ya que además, tenemos muy buenas amigas en común y sé, que una persona que ama a su mascota hasta el punto de ingresarla en el Club, si no he entendido mal a Wen, se merece todo el respeto de otra pololera que en estos días aún llora la ausencia de su minina a la que amó 11 años... ¡No nos pongamos tristes porque no conoces al Jardín, pero es un guasón de mucho cuidado y solo quiere y pretende vivir con risas y cabriolas!!
    Quedo un beso para ti en este blog, no sé si debo ir al otro, ya me dices...

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  9. Madame..MariCar, MariCari..Madame, quedan presentadas :D

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  10. Interesante entrada -como siempre- con la particularidad que nos hace ver la utilización de la mujer como artículo de intercambio para conseguir tratados o reinos, y también la existencia de algunas de ellas, tan ambiciosas como los hombres, y que no tenían nada que envidiar a estos, bien al contrario acostumbraban a ser más astutas y peligrosas.
    Saludos y un abrazo.

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  11. ¡Ah, señora! Es usted de lo que no hay. Ni siquiera en estas tierras es capaz de olvidar su ascendencia: conque armó una gran "mêlée", jejeje. No crea que me detengo sólo en el detalle. El relato, magnífico. Beso su mano.

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  12. Se me hace que Alicia no enia mucha conciencia de que zona estaban como para que gobernara una mujer. Pero los muchachos no eran de lo mejor al andar con estrratagemas como proyectos de bodas con una y casarse con otra...

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  13. Como perder la cabeza por Antioquia se podria llamar esta historia tan bien narrada querida madame ,desconocia estos aspectos de Raimundo ,como se aprende por aqui
    Un abrazo y buena semana

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  14. Perdón por la frivolidad, Madame; pero con los nombres de esta época siempre me da la sensación de encontrarme ante un cuento de hadas ¡Bohemundo! ¡Fulco! ¡Constanza! y más si se acompañan de su hermosa narrativa
    Y en cuanto a Alicia, pues ya lo dijo el otro: "...a hierro termina"

    Feliz día, Madame

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  15. ¡Qué mujer esta señora Alicia que- en tratos o no con el diablo- resulta caprichosa, egoísta y despiadada en sus actuaciones! ¡Utilizar a su propia hija como moneda de cambio para lograr sus propósito, ofreciéndola al mejor postor y sin importar la condición moral o social del posible pretendiente!

    En cuanto a don Raimundo... no creo que a la dama le importase su ignorancia en cuanto a la escritura o la lectura, aunque más le dolió la independencia de su carácter como para obrar a sus espaldas jejejejejejjej

    PD. Una cuestión, Madame, respóndame si gusta usted: ¿esas imágenes que muestra, a qué filme pertenecen?

    Bisous y buen martes, amiga.

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  16. O sea que este señor Raimundo era un poquito "bipolar" que pasaba fácilmente de la laxitud y la abulia a tremendos ataques de ira. Como para estar a doscientos kilómetros de él.
    Un saludo.

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  17. Muy buenas tardes a todos, damas y caballeros. Compañeras pololeras, es un placer.

    MADAME MARICARI, bienvenida al tablero. Sus visitas serán siempre bien recibidas, sea en este espacio o en el otro.

    MONSIEUR DLT: debería haberlo puesto en cursiva, jiji, pero se me olvidó.

    MADAME AKASHA: Las imágenes son de dos películas: la primera y la tercera son de Los pilares de la tierra, y las otras dos de Ivanhoe.

    Muchas gracias a todos por sus visitas y sus comentarios. Son muy amables.

    Feliz tarde

    Bisous

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  18. madame, si ya partimos de la base de que Alicia no era muy popular entre la población, mal vamos. aunque claro, la población no estaría acostumbrada a que la gobernase una mujer. unos reinos tan cristianos y tan así como aquellos, gobernados por una mujer, no lo veo.
    toda su obstinación no sirvió de nada, pero se resistió.
    qué mundo tan enmarañado el de los reinos cruzados. qué imagen.

    saludos madame!
    bisous!

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  19. Gracias por acercarnos la figura de Alicia de Antioquía, no son personajes que suelan aparecer en los libros de historia y sin embargo no dejan de ser importantes, por ellos mismos o por la influencia que tuvieron sobre otros más relevantes.

    Un placer pasarme por sublog. Un saludo.

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  20. Bien recuerdo a esta, para mí, bellísima joven actriz.
    Mmm.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)