domingo, 11 de septiembre de 2011

Carta de Enrique IV a la Bella Corisande


El 30 de abril de 1589 el rey de Navarra, Enrique de Borbón, se reconciliaba con Enrique III, el último monarca Valois de Francia. Este, al no tener sucesión, le reconoció entonces como heredero de la corona francesa. 

La decisión no iba a ser fácilmente aceptada por la Liga Católica, puesto que el rey de Navarra era protestante. Había estallado la llamada Guerra de los Tres Enriques, una pugna que a finales del año anterior había costado la vida a Enrique de Guisa, a quien el Valois hizo asesinar

Mientras tanto el Borbón, futuro Enrique IV de Francia, aún encontraba tiempo para continuar con sus hazañas amorosas. El hecho de que por esta época se convirtiera en amante de una tal Françoise Poybleau no fue obstáculo para seguir enviando misivas muy inflamadas a Diane d’Andoins, condesa de Guiche y Señora de Gramont, una joven viuda a quien llamaban la Bella Corisande. Mujer sumamente culta, fue ella misma quien eligió el nombre de Corisande tras leer el Amadis de Gaula. 

Existe una carta de Enrique dirigida a ella, fechada en mayo de 1589, que cuenta con la particularidad de que la propia condesa anotó después de su propia mano unos comentarios maliciosos en un tono bastante sarcástico. Las anotaciones de Corisande ponen de manifiesto sus sospechas, o más bien su certeza, de que su amante le era infiel, junto con una buena dosis de fastidio: 

“Alma mía, os escribo desde Blois, donde hace cinco meses me condenaron por hereje e indigno de heredar la corona de la que soy, a esta hora, su principal sostén. Ved las obras de Dios hacia quienes siempre le son fieles. Pues, ¿hay otra cosa que pueda tener más fuerza que la sentencia de los Estados? Mientras tanto, yo he apelado ante quien todo lo puede [“Esto hacen muchos”], que ha revisado el proceso, ha invalidado las decisiones de los hombres, me ha repuesto en mi derecho, y creo que esto será a expensas de mis enemigos [“Tanto mejor para vos”]. Los que creen en Dios y lo sirven, jamás se verán confundidos [“¡He aquí por qué vos deberíais pensar en ello!”]. Yo, gracias a Dios, me encuentro bien, jurándoos en verdad que no amo ni honro nada en el mundo como a vos [“Ni hay nada comparable”], y os guardaré fidelidad [La Bella Corisande añadió el prefijo "in-" a la palabra “fidelidad”, y después de hacerlo añade: “yo lo creo”] hasta la tumba. Me marcho a Beaugency, donde creo que pronto oiréis hablar de mí [“No lo dudo: de una u otra forma”]. Pronto llamaré a mi hermana a mi lado. Resolveos a venir con ella [“Eso será cuando me hayáis regalado la mansión que me habéis prometido cerca de París. Entonces pensaré en ir a tomar posesión de la misma y daros las gracias”]. El rey me ha hablado de la Dama de Auvernia*. Creo que le haré dar el mal salto. Adiós, corazón mío, te beso un millón de veces.” 


Corisande tenía muchos motivos para sentirse celosa, ya que, no contento con sus nuevas conquistas, Enrique la engañaba con la rubia Esther Ymbert, y eso era un asunto más serio. Sin embargo, la condesa no era tan interesada como parecen sugerir estas notas, seguramente dictadas por la indignación y por el desencanto en el momento en que la relación tocaba a su fin. En realidad su comportamiento con Enrique siempre fue sumamente generoso: durante las guerras de la Liga ella vendió sus diamantes y empeñó sus bienes para ayudar a su amante, a quien siempre permaneció leal. Fue su mejor amiga, su confidente y su consejera. Él pagó su devoción incumpliendo la promesa de matrimonio que un día había escrito con su propia sangre. 

La Bella Corisande fue la bisabuela del famoso marqués de Puyguilhem, después duque de Lauzun y esposo de la Gran Mademoiselle. 



*Su esposa, Margarita de Valois, la reina Margot

30 comentarios:

  1. Después de los desaires, mentiras y falsas promesas de Enrique IV, no es de extrañar que la Bella Corisande se sintiera despechada.

    Bisous.

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  2. Madame, ¿no era Puyguilhem aquél caballero que tenía cierta afición a terminar en las chimeneas?

    La bella Corisande era muy hermosa a juzgar por el retrato, tiene un porte digno y majestuoso y por las anotaciones que hizo en la misiva de Enrique era consciente de su situación y parecía llevarlo con sentido del humor.

    Buen día y bisous.

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  3. Curiosa carta. Ella, claro, ya sabía que una jamas se debe fiar de un hombre que con la posicion de Enrique, podía tener a todas las mujeres que quisiera.
    Y es que tanto hombres y mujeres son volubles en asuntos de amor.

    Felíz domingo

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  4. La situación de Francia era tremenda
    en esa época. Causa admiración que dos o tres generaciones después fuese la primera potencia europea.

    Saludos.

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  5. Vaya con Enriquito de Navarra. Nos salió muy ligón y mentirosete. Las anotaciones de la bella Corisande en la misiva amorosa del rey tiene su gracia.
    Un saludo.

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  6. Pienso y creo que a esta bella dama le hubiera ido mucho mejor si se hubiera hecho caso a sí misma, tal como hace al reescribir con maestría, esa carta. ¿Qué lleva a una amante compartida a (mal)vender sus diamantes? Es algo que, tanto me admira como me hace rabiar? ¿Cuáles fueron sus dichas con este hombre?
    Madame, siempre nos sorprende la historia.
    Buen domingo.

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  7. Enrique como buen Borbón fue un enamorado de las mujeres, 4 al mismo tiempo nada más y nada menos.

    Un beso.

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  8. El Enrique como es normal en su clan le gustaba el juego amoroso y las mujeres, bien se ve.
    La bella Corisante, tubo una vida intensa y emocionante, según sus anotaciones tenia ademas sentido del humor.
    Siempre es un placer leer sus relatos e historias.
    Un beso.

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  9. Me la imagino escribiendo las notas al margen de la carta, Madame.

    Fue quizás la forma de desahogo que encontró la dama después de tanta devoción que mantuvo hacia el rey.

    Como siempre agradable forma de contar la historia.

    Saludos Madame

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  10. Hola Madame

    Me parece que Corisande era muy inteligente y lista. Amó a Enrique sabiendo cómo era y eso ya de por si era mucho. Permanceció a su lado y le apoyó. Eso para mi, es amor.

    Me ha gustado mucho conocer a tan bella mujer.

    Feliz domingo, Madame.

    Bisous.

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  11. La bella hizo con estos comentarios incisivos (en rojo jajaja) lo mismo que hacen muchos profesores con los ehjercicios de los malos alumnos que sueltan disparates como puños.
    Un saludo, madame.

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  12. Nunca me callo bien Enrique IV y menos ahora; realmente tenia mucha razon en sus anotaciones la bella. Lastima que tanta fidelidad a pesar de romperse la relacion, no fue pagada con la debida atencion con que pago tantos favores de simple cama, genero en que se destaco por dejar a su pais mal parado en materia sucesoria.

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  13. vaya personaje el rey enrique IV. su reino por una misa o por lo que hiciera falta. el primer borbón, habíamos quedado? buen día para recordarlo por aquí, madame.
    se le saluda, como siempre.

    bisous, madame!

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  14. Una entrada muy placentera, Madame, no he podido evitar sonreir leyendo las notas de La Bella Corisande en la carta de su infiel amante.

    Bisous

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  15. Pues si que estaba enfadada la dama si...(y con razón), es una pena que ella hiciese por él y él no hiciese por ella en la misma medida....

    Besines Madame!!

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  16. Vaya con la carta. Tiene gracia lo del regalo prometido: una mansión ni más ni menos. Unos años después nuestro admirado Quevedo diría, y bien pudo haberse adelantado Enrique, aquello de "Nadie ofrece tanto como quien no piensa dar". Beso su mano.

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  17. Vaya con la carta. Tiene gracia lo del regalo prometido: una mansión ni más ni menos. Unos años después nuestro admirado Quevedo diría, y bien pudo haberse adelantado Enrique, aquello de "Nadie ofrece tanto como quien no piensa dar".

    Le agradezco mucho que me haya imaginado como patricio romano. y no como rey. Se nota que no le caigo mal del todo jejeje... Al menos me evitó el riesgo que acabar boca abajo, y váyase a saber durante cuanto tiempo.

    Espero no sea algo grave.

    Beso su mano.

    Beso su mano.

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  18. Cuando era muchacho pensaba en que el amor de los amantes era de los mejores pues no tenían ataduras más que el mismo amor; hoy a la madurez de los años (¡no muchos!) Me doy cuenta que los amantes son libertinos y que, o son enfermos, o sólo buscan satisfacer su ego y su baja autoestima utilizando a alguien y muchas veces dañando hogares. Hay estadisticas que cuentan que cuando los amantes se divorcian de sus respectivas parejas para vivir juntos, al poco tiempo se separan; pues lo que mantenía encendido el fuego de la pasión era justamente la clandestinidad, el engañar, el hacer daño a escondidas; de allí el mal pago que le dieron a la Bella Corisande. Un gran abrazo

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  19. Hola Dame Masquée!! Una historia muy interesante, él era un hombre infiel por naturaleza y ella debía amarlo mucho para soportar eso.
    Feliz comienzo de semana Madame!!
    Biosusssssssss

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  20. Me he divertido mucho con las anotaciones a la carta, mezcla de dolor e ironía. Saludos cariñosos, Madame.

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  21. Unacarta muy entretenida. Genial las anotaciones. Normal que se sintiera dolida y despechada. Y eso que por aquél entonces no corrían las noticias tan de prisa.
    Bisous Madame y una buen semana para vos

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  22. Un fino sentido del humor el de la dama... claro que el emisor de la carta era para cogerlo con pinzas...

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  23. ¡Magnífico documento, Madame! Hay que ver todo lo que nos dice de la dama en cuatro frases. Una posición muy sabia la suya, por cierto.
    Feliz semana.

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  24. La bella Corisande sabía de sobras que de un rey embustero no podía fiarse, así que de ahí su desaire.
    Que tenga buena semana, madame. Bisous.

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  25. ¡Oh, vaya, la bisabuela del ingenioso Puylguilhem, veo que además la dama poseía el mismo ingenio e ironía de que su descendiente hizo gala!

    De veras que me complace encontrar una dama lo suficientemente irónica y sensata como para darse cuenta de la palabrería que rodea el amor de estos infieles, y no como tantas otras que con cuatro lisonjas se dejaban querer.

    Lástima que sus puntualizaciones no tuvieran mucho que ver con sus actos y que la buena mujer empeñara sus pertenencias en pos de este hombre infiel y embaucador.

    Bisous Madame, un placer leerla.

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  26. Me ha encantado leer esos comentarios de Corisande ¡son tan espontáneos, tan naturales! Revelan, además de serias dudas acerca de su amante, un gran sentido del humor. O al menos a mí me lo parece. En cuanto a él... sólo habla de sus propios asuntos, sin ni siquiera preguntarle a ella cómo está de salud. Ay, ay, Enriquito... Beso su mano, madame.

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  27. Precioso tu espacio, te felicito pueston que fue un honor el visitar tu blog, me quedo como amigo y desde Jaén te deseo una feliz semana

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  28. Estimada amiga. Una vez más felicidades por su amena entrada.
    Tenga a bien pasarse por mi blog, tengo un presente que espero sea de su agrado y que sin duda se ha merecido usted.

    Un cordial saludo.

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  29. ¡Cordiales saludos! :)

    Reabrí mi blog:

    http://sofiatudela.blogspot.com/

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  30. Innegablemente La bella Corisande, además de celos, tenía un delicioso sentido del humor.

    Besos y gracias por traerme hasta aquí.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)