jueves, 11 de agosto de 2011

Los Juegos Olímpicos


Según la mitología, Zeus señaló con un rayo el lugar donde debía ser honrado. Allí se levantó un altar y una pira en la que se incineraban las ofrendas para el dios. Por medio de una carrera se establecía qué joven tenía el honor de encenderla, y ese es el origen de los Juegos Olímpicos. Según otra tradición, los juegos se remontan a una carrera a pie en la que intervino Pelops (abuelo de Agamenón y bisabuelo de Teseo) para conquistar la mano de una princesa. 

Las Olimpiadas son, en realidad, festivales de fraternidad helénica. Las primeras demostraciones deportivas tuvieron lugar en Olimpia, en el Peloponeso. Tanto la ciudad como los juegos reciben su nombre en honor de Zeus Olímpico, a quien se asignaba como morada el monte Olimpo, la montaña más elevada de Grecia. 

Olimpia era sagrada por los Juegos y los ritos religiosos vinculados a ellos, de modo que los tesoros podían ser depositados tanto allí como en Delfos. Los representantes de diversas ciudades-Estado se reunían allí aunque estuvieran en guerra, por lo que servía como territorio neutral. Durante los Juegos Olímpicos las guerras se suspendían temporalmente para que los griegos pudieran viajar a Olimpia y volver de ella en paz. Esta tregua sagrada recibía el nombre de Ekekheiria


Al principio los juegos duraban solo un día, pero posteriormente ocuparon tres, y más tarde se ampliaron a cinco. Se celebraban en verano, y se considera que dieron comienzo en el 776 a. C., debido a que es en ese año cuando aparece por primera vez la lista de los ganadores de torneos. A partir de ese momento se celebraron oficialmente cada cuatro años. 

Para los griegos tenían tanta importancia que iniciaron la cronología de su historia con la fecha de las Olimpiadas, y contaron el tiempo por intervalos de cuatro años llamados precisamente Olimpíadas. Por ejemplo, el año 465 a. C. sería el tercer año de la Olimpíada LXXVIII. Hoy solemos adoptar por conveniencia la fecha del primer año de la primera olimpiada para dar comienzo al Periodo Helenístico, que incluye los cuatro siglos y medio siguientes. 

Los ganadores no recibían dinero ni ningún premio valioso en sí mismo, pero obtenían mucho honor y fama. Símbolo de este honor era la guirnalda que se entregaba al vencedor. Estaba hecha de hojas de olivo, mientras que la de los juegos Píticos era de laurel, consagrado a Apolo. También ganaban el derecho a tener una estatua con su efigie en Olimpia, y se les eximía de pagar impuestos. 

El Discóbolo de Mirón

Los campeones olímpicos, en efecto, gozaban de gran prestigio en la antigua Grecia. En sus ciudades natales se hacían bustos de ellos y se les componían poemas. Cuando volvían vencedores se les recibía de modo triunfal, como a héroes, con un desfile por las calles. Llegaban a adquirir una dimensión casi divina, y algunos incluso se convirtieron en personajes míticos, venerados después de muertos. El campeón podía vivir a cuenta del Estado durante el resto de su vida. Además, representaba nuevos valores no asociados a la sangre o el linaje: un campeón no necesitaba ser aristócrata, sino que bastaba con que fuera ciudadano griego y no hubiera cometido ningún delito. Lo que no podía ser, desde luego, era mujer. Las casadas no podían competir ni tampoco presenciar los juegos o entrar siquiera al recinto olímpico. Las solteras podían ser espectadoras, pero no participar. La más favorecida era la sacerdotisa de Demeter, que ocupaba un lugar privilegiado. 

Algunas mujeres desafiaban la prohibición y asistían vestidas de hombre, arriesgándose así a ser arrojadas desde la montaña Tipeón. Se cuenta al respecto la historia de una madre que violó las normas para ver a su hijo, y, disfrazada con una túnica de entrenador, entró de modo clandestino. Al abrazar a su hijo fue descubierta, pero pudo librarse de la pena de muerte con la que se hubiera castigado su desobediencia de no haber resultado ser madre, hija y hermana de campeones olímpicos. 

Había, sin embargo, carreras para mujeres, las más famosas de las cuales fueron las celebradas en el estadio Olímpico en honor a Hera, diosa de la fecundidad. Estos juegos solían tener lugar en septiembre, poco después de los masculinos. La vencedora recibía una corona de laurel y un trozo de la vaca sacrificada a la diosa junto con el derecho de consagrar su retrato al templo. 


El entrenamiento físico de los jóvenes tenía gran importancia; para los griegos la mayor perfección se encontraba en el cuerpo del adolescente y había que ejercitarlo hasta límites insospechados para conseguir aún más belleza. Cuando los niños cumplían doce años ingresaban en la palestra, donde aprendían disciplina y desarrollaban sus músculos. Cuatro años más tarde se entrenaban en los gimnasios, lugares que contaban con una pista y con zonas al aire libre entre los bosques. La formación terminaba a los 20 años. Entonces se les entregaban las armas y se los consideraba preparados para participar en los Juegos. 

La mayoría de ellos optaban por competir desnudos, untados con aceite de oliva y depilados, como una manera de mostrar con orgullo su excelente forma física. Había gran competencia entre todas las ciudades, y también en las colonias, si bien los atletas competían a título individual y no representando a ningún país ni formando equipo. El esfuerzo era tanto que a veces los atletas dañaban su salud o llegaban a morir de agotamiento. 

Al principio la única competición fue una carrera de unos 190 metros en las inmediaciones de la ciudad, pero con el tiempo las pruebas se ampliaron. El entrenamiento llegó a ser muy polifacético, aunque el deporte preferido era la competición quíntuple, similar al pentatlón actual. Constaba de lucha, carrera, lanzamiento de jabalina, salto de longitud y lanzamiento de disco. También había carreras de carros, con cocheros llamados aurigas, y el deporte más violento de todos: el pancracio, mezcla de boxeo y lucha libre en el que todo estaba permitido excepto romper los dedos, sacar los ojos o morder. 

El auriga de Delfos conmemora la victoria de un conductor de carros en los Juegos Píticos

Las infracciones eran severamente castigadas. Salir antes de tiempo significaba recibir latigazos por parte del mastigóforo o azotador, situado junto al juez. Además a los tramposos se les hacía pagar una multa que servía para financiar estatuas de bronce en honor a Zeus. Las estatuas eran después colocadas en el camino que llevaba al estadio, para que todos pudieran leer en ellas el nombre grabado del tramposo y la falta cometida. Si era el atleta el que se consideraba perjudicado por un fallo injusto de los jueces, podía apelar al senado de Olimpia. En caso de que lograra demostrar que la decisión no se ajustaba a la justicia, el juez era castigado; de lo contrario, lo era el apelante. 

Los árbitros o jueces eran magistrados llamados Helanódices. Sus funciones comenzaban diez meses antes, comprobando que los atletas inscritos reunían las condiciones requeridas. Debían organizar las competiciones, velar por el buen estado de las instalaciones, presidir tanto las pruebas como las festividades, proclamar a los vencedores, otorgar los premios y hacer los sacrificios. Podían ser reelegidos, y aquel que intentara sobornar a un juez o a un oponente era castigado con azotes. 

Tras la competición se anunciaba el nombre del ganador, al que el juez ponía una palma en las manos mientras era vitoreado por la multitud y recibía una lluvia de flores. Entonces le ataban cintas rojas a la cabeza, símbolo de victoria. El último día, en el vestíbulo del templo de Zeus, se hacía entrega de los premios, momento en que el campeón recibía la corona de olivo, llamada kotinos

Templo de Zeus en Olimpia

Los juegos, para los que no se vendían entradas, estaban abiertos a todos los griegos, y quienes acudían a Olimpia llevaban un animal que luego era sacrificado para honrar a Zeus. Los propios atletas sacrificaban cerdos. La gente venía de todas partes para presenciar las olimpiadas o intervenir en ellas. De hecho, dar permiso a una ciudad para tomar parte en los Juegos equivalía a ser considerada oficialmente como griega. Desde las colonias llegaban barcos que traían una variopinta mezcla de vendedores ambulantes, artistas, filósofos, políticos, proxenetas y apostadores. Se levantaban carpas y casetas, pero era tanta la multitud congregada que muchos de los espectadores tenían que dormir al aire libre. 

Había también otros juegos importantes en los que participaban todos los griegos, pero fueron creados dos siglos después de la primera Olimpíada. Entre ellos estaban los Juegos Píticos, que se realizaban en Delfos cada cuatro años, en medio de cada Olimpiada; los Juegos Ístmicos, en el golfo de Corinto, y los Nemeos, que tenían lugar en Nemea. Los dos últimos se celebraban con intervalos de dos años. 

También se realizaban a veces torneos musicales y literarios, pues los griegos valoraban los productos del espíritu. Todo evento con importancia cultural estaba ligado a centros de culto. 


No hubo ninguna interrupción en la celebración de las Olimpiadas hasta el 393, cuando el emperador Teodosio las suprimió por considerarlas paganas. El dominio de Grecia por parte del Imperio Romano había cambiado mucho los Juegos, y estos habían dejado de tener sentido. La victoria se buscaba sin escrúpulos y las pruebas estaban repletas de violencia y crueldad, puesto que incluso se integraron luchas entre gladiadores y fieras. Los atletas habían pasado a ser esclavos o profesionales, y las recompensas eran materiales, lo que terminó por corromper el viejo espíritu olímpico. 

Los Juegos volvieron a celebrarse a partir de 1896. Su promotor fue el francés Pierre de Fredy, barón de Coubertin. Para la construcción del nuevo estadio de Atenas se utilizó mármol de las canteras del monte Pentélico, de las que, siglos antes, se había extraído la piedra para construir el Partenón. Fue entonces cuando se organizó la primera carrera olímpica de maratón, prueba que conmemora la batalla de los griegos contra los persas en el 490 a. C., cuando el mensajero que traía la buena nueva de la victoria cayó muerto tras haber recorrido los 42 kilómetros que separaban Atenas de la llanura de Maratón. La prueba no existía en los antiguos juegos. No se celebró hasta el 14 de abril de 1896.

20 comentarios:

  1. Querida Madame!
    Que entrada mas interesante!!! Hay muchos datos que conocia y otros que no...como lo que dejaban de estar en guerra para los juegos...pues vaya cosas!!!
    Realmente una vida dura la de los griegos...siempre entregados a las guerras a los cultos a los dioses o a los de su propio cuerpo para llegar a ser heroes

    Buena tarde Madame!
    Besines!!shorsi

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  2. Estupenda entrega, Madame, muy interesante y con muchos datos, algunos desconocidos para mí.

    Bisous

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  3. Hola Dame Masquèee!! Felicitaciones por tan buena entrada. Interesante porque nos da la posibilidad de conocer más de este acontecimiento deportivo prestigioso que perduró hasta el día de hoy. Admirable la disciplina y verlos participar con esos cuerpos esculpidos debía ser magnífico.
    Feliz tarde Madame!!
    Bisousssssssss

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  4. Madame, preciosa entrada, me ha encantado. Tal vez para otra pueda llevarnos a los juegos píticos.

    Feliz tarde-noche.

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  5. Cómo me hubiese gustado ver los JJOO en la antigüedad.

    Cómo siempre sus entradas ecelentes

    El próximo año serán en una ciudad muy especial para mi ;D

    Saludos Madame

    Que todo este bien

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  6. Hola Madame

    Qué entrada más bonita. Lo que no conocía era que los atletas ganadores estaban exentos de impuestos. Y que las mujeres no pudieran ir a verlo, me ha recordado a la película La vida de Brian.

    Ojalá tuviéramos una máquina del tiempo y pudiéramos revivir un espectáculo como las olimpíadas.

    Feliz día, Madame.

    Bisous.

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  7. Desconocía que hubiera también unos juegos exclusivos para mujeres; y supongo que en ellos igual que en los de los varones estaría prohibida la presencia masculina, máxime si las competiciones las realizaban también desnudas y untadas de aceite de oliva jeje… En serio, excelente y muy interesante el artículo de hoy sobre los juegos y los atletas. Hubo uno famosísimo por su fuerza, vencedor en varios de ellos, Milón de Crotona, del que se dice que cargo con la estatua que Fidias hizo de él como vencedor colocándola sobre su pedestal sin ayuda de nadie más.
    Beso su mano.

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  8. Me imagino que en las competiciones que participara Esparta no quedaría mal, aunque quien sabe, estaban más preparados para la guerra.

    Saludos, bisous.

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  9. Tanto se habla, se dice y se cuenta de los Juegos Olímpicos que uno piensa que ya lo sabe todo, pero su entrada deja claro que no es así, hay multitud de detalles que desconocía.

    Me ha gustado lo de los jueces, las apelaciones, etc... luego con Roma la cosa se torció, llegó el profesionalismo y se perdió el espíritu original, algo que está sucediendo, sino es que ha sucedido ya en los modernos juegos olímpicos

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  10. Querida Madame:
    hoy la he leído con muchísima intriga pues pese a que algunas cosas que nos cuenta eran de mi conocimiento, la mayoría me resultaban del todo desconocidas. La felicito sinceramente por el trabajo, el tiempo y la información que esta entrada le ha requerido.

    Curioso lo de que hasta hicieran tregua en las guerras para disfrutar de los juegos.

    ¡Y cómo no, el machismo de aquella sociedad no podía pasar desapercibido! Y aún menos mal que todavía permitían a nuestro sexo tener una carrera con la que apaciguar nuestra decepción... si es que...

    Me hizo gracia lo de que castigaran a los que salieran antes de tiempo con latigazos, jajajajjajaja o a los tramposos con multas y estatuas denigrantes en su honor. Si hicieran eso hoy día con los futbolistas (en especial) y con todos los deportistas en general ya vería usted cómo menguaba el Dopping.

    ¿Y no existía una clara muestra de vanidad en el asunto de salir a competir los jovencitos desnudos y untados en aceite? Jjajajajajjajajaj ¡lástima que las mujeres no pudieran observar semejante espectáculo, aunque le aseguro que con tales augurios una se arriesgaría a cubrirse con túnica y camuflarse entre el público, por muy alta que fuera la montaña Tipeón jejejje.

    Bisous y buen finde, querida.

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  11. Mi nieto ocupa estos días mis horas y sufría por llegar tarde, pero al tratarse de temas mitológicos, todos llegamos muy muy retrasados. Madame, cualquier tema que su excelencia toca lo teje con hilos de oro. A sus pies.

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  12. si vieran los antiguos atletas las cosas que hacen y beben los deportistas de hoy para ganar¡¡¡
    que linda historia solo lamento que las mujeres no pudiesen asistir,
    saludos querida amiga

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  13. Magnifica entrada que aumenta nuestro conocimiento sobre la historia de las Olimpiadas.
    Son muchas las cosas que no conocía y que ahora he descubierto.
    Un beso.

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  14. ¡Bravo, Madame! Una entrada interesantísima.
    ¿Imagina a usted a un griego de entonces, si viera cómo son ahora los juegos olímpicos?

    Disfrute usted del puente.

    Bisous.

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  15. Creo que en los Juegos Olímpico modernos se podrían recuperar dos cosas. La primera la suspensión de las guerras durante la misma. Ya sé que esto no solucionaría nada porque los militares y los políticos, nada más acabar, volverían a las andadas. La segunda sería que los atletas masculinos volvieran a competir desnudos y adobados en aceite de oliva... ¿Qué le parece, madame? jejeje

    Besetes

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  16. Una entrada muy completa. Lamentablemente conocía ya la mayoría de los datos, gracias a mis antiguos profesores de Educación Física o Cultura Clásica y a los de alguna que otra asignatura de Libre Configuración que he tenido...
    Como siempre me quedo con: "desnudos y embadurnados de aceite" ja,ja.

    En cuanto a lo de corromper el viejo espíritu olímpico... Lamentable, y cada año que pasa peor: no sólo se produce algún que otro tongo, sino que la elección del lugar de los JJOO se ha convertido en todo un negocio absurdo...

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  17. Si sera vieja la corrupcion que ya en los ultimos tiempos los juegos habian perdido todo el viejo encanto. Viendo los negociados que se hacen hoy dia, pareciera que los romanos nos dan la mano en ello, o se admiran de los negocios millonarios que se hacen con transmisiones de TV y demas negocios non sancta que incluyen la trata de blancas para atender la libido de los turistas en el pais anfitrion.

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  18. Interesante post lleno de historia,
    un placer pasar a leerte,
    te deseo una feliz semana.

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  19. Dejo deseos de que goces una buena semana!!!!!!

    Y que...

    "Mires todo lo bello , hasta en la tempestad"
    (web)

    Cariños

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)