jueves, 7 de julio de 2011

Luisa Fernanda huye de París

María Luisa Fernanda de Borbón, duquesa de Montpensier

La boda de la reina Isabel II se fijó para el 10 de octubre de 1846, el mismo día en que su hermana Luisa Fernanda contraería matrimonio con Antonio de Orleáns, duque de Montpensier, el menor de los hijos del rey Luis Felipe I de Francia. 

María Luisa Fernanda de Borbón, segunda hija de Fernando VII y de su cuarta esposa María Cristina de Nápoles, había nacido en Madrid el 30 de enero de 1832. Cuando contaba ocho años su madre renunciaba a la regencia y se instalaba en París, dejando a sus hijas a cargo del general Espartero. Poco más habría de durar la infancia de Luisa Fernanda, puesto que ni siquiera había cumplido 15 años cuando la casaron con el duque de Montpensier. 

En Madrid la recepción ofrecida en palacio para la publicación de los contratos matrimoniales se celebró con todo fasto en el Salón de Embajadores. Entre los acompañantes del novio de la infanta se encontraba un curioso personaje: Alejandro Dumas. El escritor asistirá también a una corrida de toros, uno de los muchos festejos de cuantos se organizaron durante toda la semana, y estará igualmente presente en la ceremonia religiosa, celebrada en la iglesia de Atocha. 

Antonio de Orleáns, duque de Montpensier

Al parecer se hizo evidente que no fue para Luisa Fernanda uno de los días más felices de su vida. El periódico que publicó el relato de la boda comentaba que, mientras la reina y su esposo aparecían sonrientes y contentos, el semblante de la duquesa de Montpensier reflejaba tristeza. No era una reacción sorprendente: la niña debía separarse por primera vez de su hermana y de todo cuanto le era conocido. En adelante residirá con su esposo en París, donde pronto vivirá jornadas muy turbulentas. A su suegro, Luis Felipe de Orleáns, no le quedaba mucho tiempo de reinado. 

La situación en Francia se hacía crítica, y poco después, en febrero de 1848, el rey y su familia se veían obligados a huir precipitadamente debido a la instauración de la República. Luisa Fernanda vivió horas de angustia durante aquellas jornadas en las que creyó que no escaparía al peligro. En la rápida e inesperada huida desde el palacio de las Tullerías, la duquesa de Montpensier y su cuñada la princesa Clementina se separaron de los reyes. Cuando Antonio acompañó a su padre a los carruajes que aguardaban en la Plaza de la Concordia, pensó que no tendría ninguna dificultad a la hora de regresar a por su esposa, que durante algunos días había permanecido encerrada en sus apartamentos debido a sus problemas de salud, pero la multitud que se había ido congregando en los jardines le hizo imposible regresar a palacio. Afortunadamente había dejado a Luisa Fernanda al cuidado de algunos miembros de su séquito y de Julio de Lasteyrie, persona de probada lealtad, de modo que el duque optó por montar en su caballo y seguir al rey en la certeza de que no la dejaba desamparada. 

Luisa Fernanda

Mientras tanto Lasteyrie, viendo que el palacio había sido invadido por la muchedumbre, ofreció su brazo a la duquesa de Montpensier y junto con Clementina aprovecharon la confusión del momento para salir sin ser notados y mezclarse entre la gente. Lasteyrie esperaba llegar a tiempo de dejar sana y salva a Luisa Fernanda en los carruajes reales, pero no fue así. Al comprobar con desaliento que todos habían partido ya, el caballero no vio otro recurso que conducir a ambas damas hasta la casa de su madre. Clementina, sin embargo, prefirió abandonar ese refugio provisional al cabo de unos minutos y continuar hacia el Trianon en la esperanza de encontrarse con su padre. 

La duquesa de Montpensier permaneció toda la noche bajo la protección de Madame de Lasteyrie mientras aguardaba instrucciones de su marido. Finalmente le llegaron sus noticias: Antonio le comunicaba que debía reunirse con él en el castillo de Eu, hacia el que también se dirigiría con el rey. Pero cuando Luisa Fernanda llegó al día siguiente encontró el lugar desierto: la situación se había complicado tanto que el monarca finalmente encontró imposible dirigirse hacia allá. 

La duquesa escuchó con angustia los rumores acerca de un grupo de personas que se acercaban con la intención de saquear Eu igual que habían hecho con Neuilly. No había tiempo que perder si no quería caer en poder de una turba enfurecida, así que hubo de marcharse con el mayor sigilo posible para trasladarse a casa de Monsieur Estancelin, un diplomático de la embajada bávara, y escoltada por él y por el general Thierry partió con la intención de cruzar la frontera en dirección a Bruselas. 

Luisa Fernanda

No iba a ser tan sencillo pasar desapercibidos. Al pasar por Abbeville el carruaje atrajo la atención y alguien exclamó: 

—¡En ese coche van fugitivos de la familia real! 

Monsieur Estancelin asomó la cabeza por la ventanilla y, como su nombre era conocido y respetado en el distrito, se valió de ello para declarar que la dama era su esposa y que ambos viajaban al extranjero. Además, para mejor despistar a la muchedumbre y apagar cualquier sospecha, dio órdenes al cochero de que se dirigiera a casa de un amigo suyo que era famoso por sus opiniones republicanas. 

Al llegar a la residencia de su amigo, Estancelin murmuró en su oído el nombre de la dama que le acompañaba. El hombre se espantó al escucharlo y, por temor a las represalias en caso de que el secreto fuera descubierto, les negó su ayuda. Así las cosas, no tenían más alternativa que dar la vuelta, presas de la desesperación al agotarse sus recursos. Para entonces varias personas se reunían ya ante el edificio, curiosos por ver quién podría buscar refugio a esas horas de la noche. 

Los duques de Montpensier con sus hijos en el palacio de San Telmo

Monsieur Estancelin dio instrucciones al general Thierry para que sacara a la duquesa de la ciudad por una puerta particular que daba a la orilla del río mientras él iba en busca de otros amigos que podrían ayudarle a conseguir caballos de refresco y un carruaje con el que iría a su encuentro. Lamentablemente la puerta conducía a una estrecha senda no apta para coches. Luisa Fernanda y su escolta tuvieron que caminar bajo el frío y la lluvia. La duquesa estaba tan exhausta después de tan largo y penoso periplo que el general decidió dejarla descansando sentada sobre una piedra mientras él encontraba a alguna persona que pudiera servirles de guía, o, si no había suerte, dar al menos con un lugar en el que guarecerse. 

Thierry avanzó por la carretera temiendo atraer la atención del enemigo sobre la dama que custodiaba, aunque ansioso por conseguir un guía que los llevara hasta el punto de encuentro con Estancelin. Finalmente, para su alivio, encontró al hombre al que Estancelin había enviado en su busca y, regresando rápidamente a donde había dejado a Luisa Fernanda, ambos la escoltaron hasta el coche que aguardaba en la carretera que iba a Bruselas. El peligro había terminado para ella. 

Unos meses después los duques de Montpensier se instalaban en España y fijaban su residencia en el sevillano Palacio de San Telmo. En España nacerían los nueve hijos del matrimonio, la más famosa de las cuales fue la reina María de las Mercedes, primera esposa de Alfonso XII. 

Parque de María Luisa - Sevilla

La revolución de 1868 que arrebató el trono a Isabel II hizo que los duques y su familia se exiliaran, pero Luisa Fernanda volvió posteriormente a Sevilla siendo ya viuda. Unos años antes había donado a la ciudad los jardines de su palacio, conocidos hoy como el Parque de María Luisa.

20 comentarios:

  1. Hola Dame Masquèe!! Pobrecita tanm joven, la separan de su familia y luego ese periplo tan dramático. Qué desamparo debe haber sentido.
    Feliz viernes madame!!
    Bisoussssss

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  2. Luisa Fernanda escapó por poco.
    Menos mal que ni ella, ni quienes la ayudaron, perdieron la esperanza y continuaron intentando la huída.

    Curiosamente, he visitado en más de una ocasión el Parque de Maria Luisa y nunca se me había ocurrido preguntarme su origen.

    Feliz fin de semana, Madame.

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  3. También desconocía el origen de los jardines de Mª Luisa... un gran periplo el de la dama y al final tras 9 hijos parece que superó la tristeza inicial de la boda...

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  4. toma ya. pues ahora me entero yo de que María de las Mercedes (no te vayas de sevilla) era entonces sobrina de isabel II, yo que pensaba que era una muchacha de origen noble pero no de sangre real. osea, que era... prima lejana de Alfonso. o no?
    vaya vida agitada la de Luisa. donde va, la arma.
    me alegro de verla de nuevo por aquí, madame.

    muchos bisous!

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  5. Madame que maravillosamente narrado. Lugares muy comunes y familiares, visitados y recorridos por mi, pero eso si como plebeya y no como una dama de tiros largos:)
    Tuvo que pasar lo suyo Luisa Fernanda pero se recompusieron ráapido con nada menos que 9 hijos.
    Bisous y buen finde

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  6. No envidio la suerte de esta joven dama, que a una edad tan temprana ya sufrió las angustias que conlleva la adultez. Separada de su mundo conocido y de su familia se instala en París en la peor época posible. Admiro su resignación y su paciencia, yo misma hubiera dudado de la lealtad de mi esposo en esos momentos ante su repetida ausencia de los puntos de encuentro acordados.

    ¿Sabe usted? La persona de Maria de las Mercedes me apasiona, así como toda la leyenda popular que encierran sus desafortunado amores con el rey.

    Bisous y buen finde, madame.

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  7. Que horrible tenia que ser antes lo de: Ale! que mañana te casas con uno que no has visto en tu vida y te va a llevar a vivir lejos de todo lo que conoces....

    Además en una época bastante dificil para Francia...

    Lo importante es que finalmente pudieron acabar juntos y tranquilos, despues de pasar muchos disgustos y escapes.

    Ya echaba yo de menos sus apuntes de historia Madame :)

    Besines!!

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  8. madame!!! se me saltan las lágrimas. había -y me pongo abuelo cebolleta-, una obra de 'La Cubana', en la que cantaban esta canción y hablaban de la orillita del guardiacivil... para morirse. también me acuerdo mucho de mi abuela con esta canción, que era muy coplera ella.
    pues vaya pelea que llevo yo con la genealogía, con lo que me gusta. y quiera dios que no tenga yo que ver muchas películas de Vicente Parra, al que, por cierto, le venía el papel de Alfonso bien, pero el de marido de Isabel II, mucho mejor. y ahí queda eso.

    buen finde para usted, madame!
    muchos bisous!!

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  9. Hola Madame

    Qué historia tan terrible. Separase de lo conocido siendo joven, casarse casi siendo una niña, revueltas políticas, cambios de gobierno. No tuvo que ser nada fácil para ella. A pesar de todo, puedo salir adelante e instalarse en España junto a su familia.

    Tampoco conocía que los jardines de María Luisa habían pertenecido a la Duquesa.

    Feliz día, Madame.

    Bisous.

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  10. Madame,
    ese grito de aviso sobre la huída de la duquesa me ha recordado al lanzado frente al Palacio Real de Madrid en el estallido de la Guerra de la Independencia. Muy interesante saber el origen del nombre del Parque de María Luisa, que me encantó cuando lo conocí.

    Feliz tarde.

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  11. Mala suerte la de esta familia. El duque trató de ser rey de España, pero su carácter pendenciero hizo que le saliera el tiro por la culata, o por mejor decir, en un duelo –lo conté en “Le exijo una satisfacción”- mató a otro pretendiente al trono; y su hija, la pobrecita María de la Mercedes, que si llego a ser lo que su padre no consiguió sólo lo fue unos meses. De la madre, la protagonista de su artículo, pobrecita también, quizá no mereció un marido así.
    Espero todo vaya bien. Beso su mano.

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  12. Sin duda, Luis Fernanda no tuvo una juventud muy afortunada.

    Por cierto, madame, no tenía ni idea de que el bello PARQUE DE MARIA LUISA fuese por esta mujer de la que hoy nos relatas su vida. Muy interesante.

    Un saludo, madame, y buen fin de semana.

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  13. Desde luego su vida no fue precisamente un camino de rosas, ya desde joven.
    La cesión de los jardines fue una cosa buena para la ciudad de Sevilla.
    Un beso.

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  14. ¡Menuda vida! El sufrimiento no hace distinción entre las clases sociales.
    Saludos, madame

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  15. Una larga y eterna noche tuvo que soportar la duquesa para reencontrarce con su ser querido madame ,de donde habra sacado fuerzas para continuar ...
    Un abrazo y buena semana

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  16. Madame: es verdaderamente increíble. Recién el viernes pasado y este sábado he escuchado completamente en vivo fragmentos de varias obras, entre ellas, la zarzuela Luisa Fernanda, con música de Federico Moreno Torroba y libreto de Federico Romero Sarachaga y de Guillermo Fernández-Shaw Iturralde.

    Hoy leo lleno de asombro en vuestro blog esta historia extraodinaria, que ha escrito vuestra merced con gran esmero y pulimento acerca de la huida de la protagonista.

    Cada vez más me convenzo de que el Dios de los estetas sí existe.

    ¡Vive el Dios de la belleza!
    Y sé bien que vive bien, pues
    ¡vive en el alma vuestra!

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  17. Me ha traído el recuerdo de la copla a la reina Mercedes de Concha Piquer, hija de Luisa Fernanda que casó con su primo hermano Alfonso XII.

    Saludos.

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  18. Es curioso que ambas hermanas, en momentos diferentes, tuvieran que huir debido al advenimiento de la República tanto en Francia como en España.

    Un saludo y un placer pasarme de nuevo por su blog.

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  19. Me he quedado con las ganas de saber si, pasada esa primera tristeza de la separación de su familia, su matrimonio fue mínimamente dichoso. ¡Debió pasarlo muy mal en esa fuga jugándose la vida a cada momento! Muy interesante, madame. Besos.

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  20. es muy curioso madame que el dia de su boda se notara a Luisa Fernanda triste y a Isabel II con un semblante feliz, cuando la historia nos dice que el matrimonio de Luisa no fue infeliz a diferencia del terrible casorio de Isabel y “paquita”

    Sobre la huida de Luisa Fernanda en 1848 siempre he creido que el mucho o poco crédito de Luis Felipe como rey se perdió en esas jornadas de febrero, si bien entiendo que el recuerdo de Luis XVI estaba vivo en él, la forma en la que abandono el país fue poco digna de un rey, de igual forma el esposo de Luisa la dejo a su suerte, no se si estoy en lo cierto madame pero cuando ella se encontró con él fue ya en Inglaterra y creo que el duque no hizo intentos por regresar a Francia por su esposa, si es asi, eso nos dice mucho de su valor personal

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)