domingo, 19 de junio de 2011

Downing Street

10 Downing Street, Londres

El número 10 de la londinense Downing Street es un edificio de estilo georgiano que desde 1732 ha sido la residencia oficial de todos los Primeros Ministros del Reino Unido. Jorge II dispuso que ése sería el lugar donde vivirían los mandatarios del país, el primero de los cuales fue Sir Robert Walpole. Aunque, para ser exactos, en un principio la casa se conocía como el número 5, y no se cambió por el 10 hasta 1779. 

La residencia tiene una famosa puerta negra con el número pintado en blanco y un picaporte con la cabeza de un león. Encima de ella hay una ventanita en forma de abanico, y bajo la aldaba un buzón con la inscripción “First Lord of the Treasury”. La policía guarda constantemente esa puerta, que sólo puede abrirse desde el interior. Lamentablemente no se trata de la original, sino que fue sustituida por otra nueva durante la Segunda Guerra Mundial. 

El edificio contiene un centenar de habitaciones. El tercer piso es una residencia privada, mientras que los restantes están destinados a oficinas, salas de recepción, de conferencias, salones y comedores, lugares donde trabaja el Primer Ministro y donde se recibe y entretiene a mandatarios extranjeros. En el sótano hay una cocina, y la casa dispone además de un patio interior y, en la parte trasera, una terraza que da a un jardín. 

Sir George Downing

La calle toma el nombre de Sir George Downing, un militar irlandés educado en Nueva Inglaterra y que fue en uno de los primeros graduados por la Universidad de Harvard. Durante la Guerra Civil viajó a Gran Bretaña y se convirtió en espía de Oliver Cromwell. En 1657 era nombrado embajador británico en Holanda, con la misión de trabajar contra los intereses de la familia real en el exilio. Pero a la muerte de Cromwell, su hijo y sucesor, Ricardo, lo reemplazó. 

Cuando la suerte cambió de bando, Downing se dio cuenta de que a él le convenía hacer lo mismo. Por tanto, se imponía traicionar a sus antiguos aliados, tener la presencia de ánimo necesaria para presentarse ante Carlos II y ofrecer sus servicios a la Corona. Utilizó a un intermediario para solicitar el perdón, afirmando que sus servicios al Protectorado fueron el resultado de las erróneas opiniones que había asimilado en la puritana Nueva Inglaterra, y que ahora repudiaba. Diplomático consumado, tuvo la suficiente habilidad para ganarse el favor del rey con aquello de “ahora comprendo el error”. 

Downing se unió así a la Restauración y manifestó en adelante un inusitado fervor realista, gracias a lo cual fue nombrado caballero y recuperó su puesto en Holanda. Dos años más tarde supervisaba personalmente el arresto y extradición de tres antiguos compañeros suyos: Okey, Barkstead y Corbet. A la vista de todo ello, no es sorprendente que en Nueva Inglaterra se acuñara la expresión “un George Downing” para designar a todo aquel que traicionaba la confianza depositada en él. 


Su agresiva defensa a ultranza de los intereses mercantiles ingleses fue considerada una de las causas de la segunda guerra anglo-holandesa. Debido a ello su impopularidad llegó a ser extrema, obligándolo a abandonar su puesto en Holanda y huir a Inglaterra por miedo a la furia del populacho. Al actuar sin autorización fue encarcelado en la Torre de Londres en febrero de 1672, aunque puesto en libertad al cabo de unas semanas. 

Downing, hombre avaro, traidor, servil e ingrato, hizo sin embargo valiosas contribuciones a la administración del Tesoro e introdujo importantes reformas en la política fiscal, basadas en cuanto había observado en Holanda. 

Fue él quien, tras haber amasado una fabulosa fortuna, adquirió el terreno sobre el que se levantó la calle que hoy lleva su nombre. Allí planeó la construcción de una hilera de casas, obra que se llevó a cabo entre 1682 y 1684. El arquitecto encargado del proyecto fue Sir Christopher Wren, pero no se trataba en esta ocasión de nada impresionante. Los edificios eran baratos, construidos sobre suelo blando y con pocos cimientos, como correspondía a la proverbial tacañería de Sir George, famosa en todo el reino. 

Christopher Wren

Downing moría pocos meses después de la finalización de la obra. Hoy un retrato suyo cuelga en el vestíbulo de entrada del famoso número 10, que es el resultado de dos casas unidas: una de las casas baratas de Downing y otro edificio mucho mayor, el que da a Horse Guards, y que fue el hogar de la condesa de Lichfield, hija natural de Carlos II. 

39 comentarios:

  1. NO imaginaba que tuviera tantas habitaciones, Madame. Ha sido muy grato leer sobre esta famosa casa.

    Bisous

    ResponderEliminar
  2. Hola Dame Masquée!! Me encanta su estilo georgiano. No sabía que era tan grande. Vi la famosa puerta en muchísimos medios de comunicación debido a quien reside en ella. Pero usted hizo un recorrido por su interior muy interesante. Tendrían que cambiarle el nombre a la calle, semejante personaje no lo merece.
    Feliz semana Madame!!
    Bisousssssss

    ResponderEliminar
  3. Muy interesante. No conocía la historia de la residencia del primer ministro british y del tal Downing, un ejemplo de mercantilista barroco...también nuestro Palacio de la Moncloa se remonta al siglo XVII y era propiedad de la Condesa de Cifuentes.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  4. Siempre, siempre me sorprende usted con sus enormes conocimientos. Aquí uno se divierte aprendiendo y se solaza devorando letras.
    100 habitaciones. Siempre creí que era una vivienda de tipo medio. ¡Iluso soy!
    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. qué cosas. uno se cree que el primer ministro vive en una caseja en una calle y resulta que tiene un chozón que para qué. qué bien visten las cosas los ingleses, como la cuelan siempre que pueden.
    madame, le informo de que ayer no sufrí ni yo ni ninguno de los manifestantes la cólera de los mossos y me fui a casa con las costillas en su sitio y el lomo a temperatura ambiente.

    que tenga un buen día, madame!

    bisous!

    ResponderEliminar
  6. Gracias, madame Elysa

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

    ResponderEliminar
  7. Es lo que yo creo, madame Gabriela. Por menos cambian nombres a las calles. Pero los ingleses están tan aferrados a la tradición que parece que les cuestan los cambios.

    Feliz día

    Bisous

    ResponderEliminar
  8. El personaje no es de los que merecen precisamente pasar a la historia, verdad monsieur?

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Bueno, monsieur Igor, tenga en cuenta que yo me refiero al conjunto del edificio. La vivienda es sólo la tercera planta, así que no es tanto.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  10. Monsieur Karpov, como digo, la vivienda es solo una de las plantas. El resto está dedicado a recepciones oficiales y esas cosas.

    Sí, he visto en la tele que se portó usted bien :)

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. Interesante la entrada sobre George Downing y la casa del primer ministro británico; por cierto, gozaban de intimidada él y su familia: más de 100 habitaciones. Buen día, madame.

    ResponderEliminar
  12. No, pero eso es en el conjunto del edificio, en todo el número 10. Ellos viven en el piso de arriba.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Muy interesante. Quién iba a pensar que el nombre de la calle iba a proceder de un chaquetero y traidor.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  14. Mire, cada dia se aprende algo, y hoy toca la casa del primer ministro.

    Creía que el tipo vivia en una casa grande, historica, pero jamas hubiera dicho que tiene 100 habitaciones. Y es que en la tele solo te enseñan esa puerta negra jejejee

    ResponderEliminar
  15. Tiene un regalito en mi blog Madame

    http://katy-agradeciendoregalos.blogspot.com/2011/06/premio-primavera-de-rayen.html
    Como siempre mi deseo es que le guste. Pero sabe que no le obliga ni aceptarlo ni postearlo. Solo si es su deseo...
    Bisous

    ResponderEliminar
  16. Así que en parte el señor Cameron vive en parte sobre una de las casas baratas del S.XVII. Quién lo hubiera dicho. No sabía nada de esto, ni la historia de George Downing, cuyo apellido ha tenido, gracias a la calle, más lustre del que merecía. Beso su mano.

    ResponderEliminar
  17. Que pájaro el tal Downing... se parece más a uno de nuestros corruptos inmobiliarios actuales que a un lord inglés... que malos son lo tópicos...

    ResponderEliminar
  18. Recuerdo de pequeño mirar la television y ver que por esa puerta negra salia la "Dama de Hierro" anunciando el ataque a nuestras islas todavia me da escalofrio madame ,por cierto semejante y tan importante residencia que lleve el nombre de calle de tal nefasto personaje jeje
    Un abrazo y buena semana

    ResponderEliminar
  19. Es mucho mayor de lo que aparenta. madame, al parecer el Generalife de Granada hasta los años veinte perteneció a los marqueses de Campotéjar. Si le parece bien, me gustaría que usted nos hiciese una entrada sobre los avatares de este monumento. Gracias anticipadas.
    Saludos, madame.

    ResponderEliminar
  20. Sabe usted que disfruto enormemente con sus entradas y de forma especial con aquellas que me remontan a mi amada Gran Bretaña. Conocía esta casa de estilo georgiano (por desgracia no por haberla visto personalmente) pero desconocía sus emplazamientos interiores. Gracias por hacer tan detallada mención de ellos.

    No me gusta que la calle lleve el nombre de una persona capaz de traicionar a sus propios aliados y compañeros, pero al fin y al cabo el hombre forma parte de la historia y no resulta de recibo borrar su recuerdo. De un modo u otro quizás sea bueno que su nombre esté presente.

    Bisous Madame y buen inicio de semana

    ResponderEliminar
  21. Ya ve,monsieur Cayetano, es como si encima le hubieran hecho un monumento. Los hay con suerte.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  22. Bueno, digamos que él no se mueve habitualmente por las cien habitaciones, sino que sus apartamentos son considerablemente más reducidos :)

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  23. Muchísimas gracias, madame Katy. Por supuesto que su regalo será posteado con mucho gusto :)

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  24. Con un pie en las casas baratas y el otro en las caras. Para que no se diga :)

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. Mr Downing es de los que hubieran hecho su agosto en estos tiempos. Un tipo muy actual, por así decir.

    Feliz tarde, monsieur Jose Luis

    Bisous

    ResponderEliminar
  26. Una puerta temible cuando era ella quien vivía allí, monsieur. Por algo la llamaban la dama de hierro :)

    Feliz tarde

    bisous

    ResponderEliminar
  27. Uf, monsieur, la historia del monumento que usted propone sí que sería larga. Un recorrido a través de más siglos, ciertamente.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  28. Bueno, él fue el que pagó la obra (no muy generosamente), pero ahí termina su mérito. Tal vez sería más adecuado el nombre de Downing's miserliness.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  29. Me imagino que moverse en los impetuosos mares de la política de esta época era difícil, pero Sir George Downing al menos supo doblarse como el junco según soplaba el viento de uno u otro lado.
    No conocía la historia de este edificio, muchas gracias Madame.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  30. Doblarse como el junco y arrastrarse como el gusano, monsieur.
    Y su nombre ahí quedará inscrito en una placa para siempre. Qué cosas.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  31. Interesantísima historia, madame. No sabía que tenía tanta la casa, la calle y quien le dio nombre. ¡Bravo por usted! En cuanto a Downing... el mundo está lleno de traidores. Beso su mano.

    ResponderEliminar
  32. Hola Madame:

    No sabe cuantas veces he estado en frente de esa puerta y nunca he entrado.

    Cuando vivía en Londres, (realmente vivía en Cambeley a unos 15 Km al oeste de Londres, casi en Surrey de allí que me guste el acento del oeste inglés), Bajaba por Whitehall desde Trafalgar Sq. Una caminata agradable hasta tomar La estación de Waterloo para en tren que me llevaba a casa. Muchas veces, si era temprano para el tren, me daba la vuelta por Downing...

    Sabe como disfruto estas historias de Inglaterra.

    Saludos

    ResponderEliminar
  33. Gracias, madame Isabel. El mundo está lleno de traidores, en efecto. Y al final son ellos quienes a veces dan nombre a las calles.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  34. Monsieur Manuel, los policías de Scotland Yard ya debían de conocerle de vista. Seguro que lo tenían fichado y que era usted sospechoso, tanto pasar por allí, jiji.

    Buenas noches

    bisous

    ResponderEliminar
  35. Madame,
    interesantísima su entrada por lo cercana y actual. Muy curiosa. No tenía ni idea del origen de esta calle.

    Feliz noche.

    ResponderEliminar
  36. Gracias,madame. Una de mis curiosidades es plantearme qué hay a veces tras los nombres de las calles. A veces se descubren cosas interesantes.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  37. Hola Madame

    Me ha encantado la entrada. No pensaba que la casa era tan grande, al revés, al ver algunas imágenes por televisión, pensé que era austera.

    La historia de Downing no tiene desperdicio. Dió mucho juego. Parecía un puzzle, con tantas facetas. Me ha gustado que nos hablara de él. Ha sido todo un descubrimiento.

    Feliz día, Madame.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  38. Un personaje interesante, en efecto. A veces los villanos son mas interesantes que los heroes :)

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  39. Muchas gracias madame, este articulo es maravilloso, como siempre cada vez, en cada articulo nos descubre usted nuesvas y maravillosas historias

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)