jueves, 26 de mayo de 2011

Un relato diferente

Hoy es el cumpleaños de uno de mis escritores favoritos, y para celebrarlo dejo aparcada la Historia por hoy para mostrar uno de sus relatos:

Pañon, pañon, pañon!! Tussss, tusss, tusss!!! pffiiis, pffiiuuu... Los días de lluvia como los que estamos viendo, nos llevan a la melancolía y al recuerdo, apostados junto a la ventana, de aquellos tiempos de la niñez en los que el paraguas no era sólo un objeto para protegernos de la lluvia. El paraguas era una escopeta. Os contaré algo que he mantenido en secreto durante muchos años y que, ya transcurrido el tiempo, creo que lo puedo contar. 


Yo era de los que, hasta la llegada de mi hermano, jugaba solo a todo. De esos que colocaban los muñecos de los indios y los vaqueros por la casa, por el comedor, y se montaban la película en solitario. Colocando el sofá estratégicamente, pareciera un puesto sobre el que controlar un imaginario desfiladero, desde el que atacar a los vaqueros, al Séptimo de caballería o a cualquiera que quisiera perturbar la paz de mi tribu. Con mi paraguas de punta a modo de rifle, atornillaba a los enemigos. Tañon, tañon, tañon!


Una tarde, tenía colocados mis indios y mis vaqueros, cuidando de que los caballos se mantuvieran de pie, ya que la mayoría venían cojos, o tenían las piernas demasiado dobladas de otras peleas, cuando me aposté detrás del sofá, cuidando que los vaqueros no me vieran asomar. De vez en cuando, asomaba la cabeza, y rápidamente cargaba y disparaba. Tañon! Al tercer disparo ocurrió algo curioso. El tiro se me fue alto y descubrí con sorpresa que le había hecho un agujero a un cuadro de mi padre. 


Me quedé bastante parado, la verdad. Sorprendido. ¿Ese agujero lo he hecho yo? No podía ser, claro, cómo iba yo a hacerle un agujero con el paraguas al cuadro si este estaba... bah. Estaría ya de antes el agujero, aunque yo era un niño muy despierto y si hubiera habido cualquier desperfecto en el mobiliario de la casa me hubiera asegurado de que no era yo el culpable, no fuera a caerme la ira de los dioses. 


Volví, pues, a refugiarme tras el sofá. Le dije a mi novia india imaginaria que no se preocupara, que pronto nos dejarían en paz los vaqueros y me asomé de nuevo a disparar con el paraguas, justo cuando mi madre asomaba por la puerta con la intención de preguntarme si quería hígado con patatas o 'lomo de mar'. Disparé tres veces. pfisssss, pfssssiss, pifsssss!! El primer disparo derribó a un vaquero. El segundo rompió la pata de una silla. El tercero le entró a mi madre por el hombro y le salió por... la parte de detrás del hombro. Cayó fulminada, no sé si por el dolor o por el shock. 


Completamente acojonado, volví a meterme detrás del sofá. No sabía que hacer. Miré el paraguas, toqué la punta pensando que estaría caliente, después del disparo, como le pasaba a las escopetas de los de las películas, pero qué va. Estaba frío. Normal. Cómo iba a estar caliente, si los paraguas no disparan...


Oía a mi madre llorar en el suelo pidiendo ayuda, y yo no sabía que hacer. De repente, pensé en mi imaginaria novia india, y le dije que fuese corriendo al poblado a pedir que viniera el chamán a curar a mi madre. Yo no podía haber sido el que había disparado a mi madre, así que habían sido los vaqueros. Volví a salir con el paraguas en plan Cochise, grité como un indio y chillé con mi voz nasal y desagradable: '¡Americanos de mierda, os voy a matar a todos!'


Y volví a esconderme. La novia india imaginaria no volvía. 'La han matado también, pensé'. Volví a salir y disparé dos veces. Tañon, tañon. Mi madre, que a duras penas se había incorporado, entró en el ¿cómo se dice eso? ¿área de disparo? y se llevó un balazo en las costillas. El otro balazo le dió al soldado del Séptimo que llevaba la bandera de las barras y estrellas, y dejó un agujero en el mueble, en la puerta donde mi padre guardaba las bebidas buenas. 


Había terminado con el jefe de los malos y ya podía ayudar a mi madre a curarse. La llevé al lavabo, limpié su herida, y cuando llegó mi padre, mi madre le dijo que estaba mala y que no le había hecho de comer, que se hiciese un bocadillo. Sobre los desperfectos, mi madre le dijo a mi padre que los había hecho yo jugando con el globo. Me gustaba jugar también con el globo. Yo volví al colegio y no conté nada a nadie. Nunca más jugué con paraguas.


Así que cuando llueve, ya sabéis quién es el que siempre se moja.


¡Feliz cumpleaños, monsieur Karpov, Gélido Tolya, Barón del Canapé! Aún aguardamos de usted grandes relatos.


Y a ustedes, disculpen mi ausencia.

30 comentarios:

  1. No conocia al autor, me ha encantado el relato, esos son recuerdos... de los de antes, ahora se ven pocos niños jugando a los indios con muñecos de plàstico, y paraguas como si fueran rifles, los juguestes de hoy dia son tan sofisticados que no dejan lugar a la imaginacion, los niños no juegan... contemplan.
    Bises

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  2. Le deseo un feliz cumpleaños. Me ha encantado leer esta entrada. Ya es casualidad, hace unos días terminé un cuento sobre mis andanzas con esos indios y vaqueros, por eso me ha gustado tanto leer estas otras experiencias.

    Bisous

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  3. Hola Madame

    Feliz cumpleaños al autor del relato. Me ha encantado, tiene fuerza, imaginación, es divertido. Vamos que me ha impresionado.

    Gracias por el regalo del descubrimiento de este autor y ojalá se anime a escribir más. Aquí tiene a una fan nueva.

    Feliz día, Madame.

    Bisous.

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  4. Me ha recordado a un inquietante episodio de "Mis terrores favoritos", en el que una película de Indios y Vaqueros, emitida en televisión, cobró vida y dejó muertos a balazos a los habitantes del salón.

    A veces, en la imaginación de los niños, las cosas son más reales de lo que parecen.

    Felicidades al autor, por el relato y por el cumpleaños, claro.

    Y usted, Madame, no se preocupe. Está disculpada por su ausencia y por lo que sea menester.

    Bisous.

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  5. Felicidades al autor por su capacidad a la hora de crear historias tan tiernas y fantásticas y felicidades del mismo modo en su cumpleaños.

    Hacerse mayor y acumular años a las espaldas no implica la necesidad de enterrar nuestra imaginación en el fondo de un baúl y lanzarlo al fondo del mar.

    Bisous Madame y reitero mis felicitaciones.

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  6. En casa éramos dos hermanos, chico y chica, mi hermanillo nunca jugaba conmigo a las muñecas, pero yo siempre jugaba con él a indios y vaqueros. Reconozco que era más divertido. Teníamos una colección bastante considerable de esos personajillos de plástico esqueléticos y despatarrados (es verdad que los caballos nunca se mantenían en pie) como los que ilustran vuestro post de hoy. Encima de la mesa de la sala de estar poníamos uno de los cojines del sofá. Justo en el centro (ese era el "Cerro del Ahorcado") uno se apostaba con sus indios (que siempre me tocaban a mí) a un lado del cerro-cojín, y el otro con sus vaqueros al otro lado. Las batallas eran cruentas y divertidas, y dejaron en la memoria ese tipo de huella inalterable que nada ni nadie puede borrar :-)

    Gracias por traerme mi infancia, nunca del todo perdida.

    Un beso, Madame, ando distante y despistada, lo sé, a otros asuntos no blogueros. Pero entro a espiaros de vez en cuando :-)

    Algún día volveré. Je vous embrasse avec tendresse.

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  7. Ops, y feliz cumpleaños al "relatero". Un texto con una muy buena factura.

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  8. A este señor nunca lo invitaré a mi casa a tomar el té, Tengo aprecio por mis gatos y mi colección de discos...
    Muy divertido. Muy fresco. El micromundo de los niños, que los mayores hemos casi olvidado.
    Saludos.

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  9. Madame,
    este relato me ha gustado muchísimo. Felicidades a su autor por ambas cosas.

    Feliz tarde.

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  10. Qué bien lo pasábamos los chicos de mi generación jugando a indios y a vaqueros. Yo siempre me pedía ser indio. Molaba más, con la cara pintada y la pluma en la cabeza.
    Entiendo muy bien el espíritu del relato, a mitad de camino entre la realidad y la ficción, que es el espacio que ocupan los juegos.
    Un saludo.

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  11. Doble enhorabuena a su amigo escritor. Ya ve que el relato, con sus acertadas onomatopeyas, ha gustado al personal. Felicidades también para usted, Madame, por presentarnos a su amigo.

    Bisous para los dos

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  12. El baron ha demostrado su capacidad de creatividad cuando colaboro en nuestro proyecto de novela ;D.

    Esta historia como a muchos me recordo mis juegos con los soldados que compraba 20 por 50 céntimos de bolívar hace miles de años ya. No se cuantos soldados tuve, que después los pintaba para que fueran ejércitos diferentes.

    Madame Ud como siempre con cosas interesantes.

    Saludos

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  13. Conocemos la pluma del Barón por su colaboración en la novela, pero al margen d eello no había leído ninguno de sus relatos, el de hoy está lleno de mágia, fantasia y originalidad, su estilo es muy fresco.
    Felicidades al Barón por su cumpleaños (mucho mejor que no cumplir) y por su obra.

    Buenas noches, Madame y bisous.

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  14. Distinto, pero interesante relato.
    Buenas noches, madame

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  15. Me ha hecho recordar que de crío tuve un fuerte de madera. Lo situaba en el centro de una habitación,y en su interior los vaqueros lo defendían de un ejército de indios que yo situaba en grupo dando vueltas alrededor del fuerte. E iban cayendo vaqueros e indios, según me sintiera yo ese día, vaquero o indios también, hasta quedar todos muertos.
    Hacía mucho tiempo que no evocaba aquellos juegos de cuando tenía seis o siete años. Les doy las gracias a los dos, al barón, además la felicitación por su cumpleaños, y a usted, señora por publicarlo. Beso su mano.

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  16. Me ha encantado muy divertido y cálido este autor, maravilloso madame.
    Abrazos ! Buen homenaje!

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  17. Encantador relato, madame. Me voy a visitar al autor en su propia casa, con la esperanza de que no me esté esperando detrás del sofá... Besos.

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  18. Relato que evoca recuerdos de mi niñez mucho más imaginativa que la actual,donde el juego impide la formación del pensamiento propio, generando una conciencia única y preconcebida.
    Saludos.

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  19. Pues felicidades a Karpov, que a veces veo en los comentarios de otros blogs: relato espontáneo, lleno de fuerza, de onomatopeyas, pero bueno, porque cala. Gracias a usted, también. Buen fin de semana.

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  20. muy amables todos sus comentarios. y muchas gracias por las felicitaciones.

    saludos.

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  21. Alguna generación, sobre todo de los 60 y 70, nos criamos con estos juegos, muy influidos por el boom de la películas del Oeste. ¡Que buenos ratos!

    Saludos, buen fin de semana.

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  22. He sido sorprendido por la lluvia de la lectura, por la tempestad de la emoción; me he calado hasta los huesos, a pesar de llevar el paraguas en las manos, y es que lo llevo plegado, apuntando al frente y haciendo: ¡pañon, pañon, pañon! ¡tussss, tusss, tusss! ¡pffiiis, pffiiuuu...!

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  23. Me he quedado absorta frente a la pantalla, leyendo, absorviendo, imaginando a ese niño armado con un paraguas digiendo el Séptimo de Caballería. Una delicia.

    Feliz cumpleaños para el autor y un besito para madame

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  24. Precioso su relato, me trajo recuerdos de mi niñez... tan lejana y a la vez tan cercana.
    ¿Hay algo que a usted haga mal? me admiran sus entradas de tema histórico y ahora me sorprende con su relato, muchas gracias Madame.

    Un saludo.

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  25. Monsieur, el relato no es mío. Tal como afirmo, se trata de un relato del caballero que cumplía años, y que yo publiqué como homenaje para él en ese día. El autor es él, y he dejado el link a su página.

    Bisous

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  26. Lo se Madame, al menos le alabo el buen gusto que ha tenido.

    Gracias :-)

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  27. Hello!

    I'm sorry for writing in english because even though I can read spanish and speak it, I can hardly write it.

    Very interesting blog, and very interesting post about something I did not know.

    Anyway, I was wondering if you could tell me the name of the artist and the name of the painting you have on the head of the blog that depicts Felipe II's court and himself.

    Thank you

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  28. El cuadro se titula "Partida de ajedrez entre López de Segura y Da Cutri en la corte española", y el pintor es Luigi Mussini. Lo pintó en 1886.

    La obra trata sobre una famosa partida de ajedrez celebrada en la corte de Felipe II. Puede encontrar información sobre ella en estos links:

    http://aproxindirecta.blogcindario.com/2009/11/00002-el-primer-campeonato-mundial-de-ajedrez.html

    http://www.ajedrezymas.mex.tl/152671_Ruy-Lopez-de-Segura.html


    Buenas noches

    Bisous

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  29. No conocía al autor de tan fantástico relato, le felicito, aunque con algo de retraso, tanto por su cumpleaños como por la narración.

    La imaginación que desborda este relato me ha dejado de piedra y también me ha recordado muchísimo a mi infancia y las batallitas que yo sola me montaba en cualquier sitio de la casa, con las figuritas típicas de plástico de los indios y los vaqueros; por supuesto, como también era mi propia película, siempre ganaban los indios.

    Un beso.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)