martes, 24 de mayo de 2011

Margarita de Provenza


Margarita de Provenza era la mayor de las cuatro hijas de Ramón Berenguer, conde de Provenza, y Beatriz de Saboya. Contaba 13 años cuando el 27 de mayo de 1234 contrajo matrimonio con el joven rey Luis IX de Francia en la catedral de Sens, un día antes de ser coronada reina.

Margarita había sido educada con gran esmero, rodeada de los personajes más brillantes de la corte de su padre, cuya generosidad hacia poetas y artistas era sobradamente conocida. Era hermosa. Las descripciones que sobre ella nos han llegado dicen que tenía una espléndida cabellera oscura y unos bellos ojos.

Con tantos atributos la novia resultó plenamente del agrado de su esposo, pero no así de su suegra, Blanca de Castilla, cuyo carácter dominante y severo temía la joven. Blanca había arreglado personalmente ese matrimonio para atraerse el apoyo de Provenza en la eterna pugna que mantenía con Inglaterra, pero no deseaba que la recién llegada ejerciese una influencia sobre su hijo capaz de borrar la suya propia, y para ello tomó medidas a fin de restringir la intimidad entre ambos.

Esta interferencia obligaba al matrimonio a emplear diversas estratagemas para poder encontrarse. Se dice que mientras pasaban una temporada en Pontoise, Blanca, como de costumbre, se encargaba de que ocuparan habitaciones separadas, pero Luis aprovechaba la ausencia de su madre para burlar su vigilancia y visitar a su esposa, quien a veces también se deslizaba furtivamente en la alcoba de él. Cuando la reina madre se aproximaba, los servidores les avisaban golpeando la puerta con un bastón o mediante parecida señal, ante lo cual ambos se separaban de inmediato. Se contaba incluso que Luis había adiestrado a un perro para que les advirtiera con sus ladridos si aparecía Blanca, y que entonces abandonaba presuroso los aposentos de su esposa por una puerta secreta.


Un día Margarita se encontraba muy enferma en cama y deseaba entretenerse con la conversación de Luis. Cuando la reina madre entró en la habitación y lo vio allí, lo tomó de la mano y lo condujo gentilmente hacia la puerta. Margarita, perdida toda paciencia, exclamó:

—¿Entonces no toleraréis que vea a mi señor esposo el rey ni en la vida ni en la muerte?

Pero esta labor inquisitorial de la suegra no hacía más que aumentar el cariño entre ambos. Las crónicas atestiguan muchos detalles de ternura. Por ejemplo, el confesor de Margarita cuenta que en las noches frías ella se preocupaba de echar un manto sobre los hombros de su esposo mientras él rezaba.

Margarita protegía a los sabios y gente de letras. Su gusto por la poesía atraía a la corte a los más célebres autores de su tiempo, pero ella exigía que sus producciones fueran “castas y puras como las musas que invocaban”. Un poeta provenzal que osó dedicarle un poema que contenía algunos versos licenciosos causó su disgusto y fue desterrado.

Llegado el momento de partir hacia la Cruzada, la joven reina emprendió el viaje de buen grado, viendo en ello la manera de librarse de Blanca, a quien dejaban gobernando en Francia mientras tanto. Tres de los hijos del matrimonio iban a nacer durante aquella expedición.


Cuando el rey fue hecho prisionero en San Juan de Acre en 1250, Margarita esperaba su sexto hijo. Fue informada de la catástrofe en Damietta, la plaza que Luis había confiado a su gobierno, y donde estaba siendo sitiada por los sarracenos. La desolación de la reina al conocer la noticia fue absoluta y la sumió en la desesperación. La plaza era el último recurso que le quedaba al rey. Los soldados y caballeros de Génova y Pisa que formaban parte de la expedición se hallaban con ella, y, al quedarse sin alimentos, decidieron abandonar la plaza. Pero Margarita reunió a sus capitanes y les prometió comprar suficientes provisiones si se quedaban en Damietta.

El cerco que el enemigo tenía puesto a la ciudad cada vez se estrechaba más, y en tan delicada posición la reina temía las consecuencias de un asalto. Tenía siempre a su lado a un distinguido caballero, un veterano que guardaba su puerta. En uno de los momentos de alarma, Margarita se postró de rodillas ante él para formular su más desesperada petición.

—Señor, por la lealtad que me debéis, yo os ruego que me cortéis la cabeza si los sarracenos entran en Damietta.

Horas más tarde nacía su hijo, a quien puso el nombre de Tristán debido a las infortunadas circunstancias que rodearon su nacimiento.

Durante el periodo del cautiverio del rey, por primera y única vez en la Historia una mujer quedaba al frente de la Cruzada. Mientras tanto Luis IX se negaba a ser rescatado a cambio de dinero, y las gentes de Génova y Pisa insistían en abandonar. La reina les ofreció una enorme suma, parte de la cual procedía de la venta de sus joyas, y con eso consiguió retenerlos. Finalmente logró también negociar la entrega de la plaza como rescate de su esposo. Aunque la salud de Margarita no estaba completamente restablecida, partió inmediatamente hacia San Juan de Acre, donde se reunió con él.


Poco después Luis recibía noticias de la muerte de su madre y resolvía regresar a su reino. Joinville, al ver las lágrimas de Margarita, se sorprendió de que mostrara tal duelo por la mujer que más había odiado en el mundo, pero ella replicó que no era la pérdida de su suegra lo que lamentaba, sino ver a su esposo sumido en tan profunda aflicción. “Lloraba porque él lloraba”.

En 1254 se embarcaron de regreso a Francia con los restos del ejército. La travesía fue difícil. Mientras se dirigían hacia Chipre el navío, debido a las tempestades, fue a parar a una pequeña isla desierta. La embarcación había sufrido graves daños, y todos recomendaron a los reyes abandonarla. Pero era la única capaz de transportarlos a todos, y Luis no quería dejar atrás y abandonado a su suerte a parte de su séquito, de modo que decidió continuar. Tras un largo y peligroso viaje llegaron a Marsella, y desde allí se dirigieron a París.

Luis no tenía suficiente confianza en las capacidades de su esposa para afrontar asuntos de Estado. De hecho, y a pesar de que ella deseaba participar en tareas de gobierno, no la nombró regente cuando partió rumbo a su última cruzada en 1270, durante el transcurso de la cual fallecería en Túnez a consecuencia de la peste. Pero Margarita llegó a desarrollar una ambición tal que diez años antes había hecho prometer a su hijo que, no importa a qué edad heredase el trono, permanecería bajo su tutela hasta haber cumplido 30 años. El rey, al enterarse, escribió de inmediato al Papa para que lo librara de tal juramento.

La reina había sido madre de seis hijos y cinco hijas, pero sólo cuatro la sobrevivieron. El segundo, Felipe el Atrevido, fue el que sucedió a su padre, puesto que el mayor había fallecido a los 16 años.


Margarita mantenía muy buenas relaciones con su hermana Leonor, reina de Inglaterra, casada con Enrique III. Ambas permanecieron en contacto hasta la muerte de Leonor en 1291. En realidad las cuatro hijas de Ramón Berenguer se casaron con reyes: Sancha fue la esposa de Ricardo de Cornualles, que fue Rey de Romanos, y Beatriz con Carlos de Anjou, hermano de Luis IX y rey de Sicilia.

A la muerte de su esposo, Margarita no dejó de reclamar sus derechos al condado de Provenza frente a su cuñado Anjou, buscando incluso apoyo militar en Inglaterra y Alemania. No abandonó sus reclamaciones hasta la muerte de su rival, cuando Felipe el Atrevido negoció con ella una solución al conflicto.

Margarita se dedicó muy activamente a conservar y propagar la memoria de su esposo, encargando a su confesor una importante biografía del rey. Sin embargo, no vivió suficiente para asistir a su canonización en 1297. Ella murió en diciembre de 1295 en el convento que ella misma había fundado en el faubourg Saint-Marcel. Su cuerpo fue trasladado a la basílica de Saint-Denis.

26 comentarios:

  1. Pues parece que fue ella la que tuvo el mayor protagonismo a la hora de alzar a su marido a la santidad, además pasó de niña inocente a reina ambiciosa, dese luego tuvo hecho decisivos que la debieron curtir sobremanera como el asedio durante las Cruzadas.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Un ejemplo de esposa segura de su amor por su marido. Un modelo también de entereza y de capacidad de sacrificio, como para embarcarse a las cruzadas. Y una suegra... de esas de cuento, malvada y metomentodo, una aunténtica arpía.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Permítame primeramente mencionar la impresión que me ha causado esa estatua con que encabeza la entrada, Madame, pues he adorado por momentos la belleza apacible de ese material, la calma de esos ojos ciegos y el contorno perfecto -casi humanizado- de su silueta (lo sé, lo sé, no tengo remedio).

    ¡Aaaay esas suegras metiches que ignoran la felicidad de sus propios hijos con tal de no perder ni un ápice de su influencia! Merecen un capítulo aparte ¿no cree? y es que suegras así ha habido unas cuantas en la historia.

    Diosss que ni les permita dormir juntos siendo ya marido y mujer brrrrr ¡qué mujer, seguramente si yaciera ella en medio de la pareja ya daría su aprobación! Me ha hecho gracia lo del perro adiestrado (^_^)

    ¡Y qué gracia que después de todo Margarita resultara tan pudorosa con los versos, capaz de desterrar a un poeta por sus "letras licenciosas"!

    Una bella historia de amor la suya, sin duda algua, y pese a que me disgusta bastante esa perturbadora ambición que mostró al final no puedo menos que darle un punto ante su dolor por el fallecimiento de doña Blanca. No lloró por su suegra, sino por la madre de su esposo.

    Bisous Madame, encantador ratito de lectura.

    ResponderEliminar
  4. Historia politica aparte; y suegra fastidiosa aparte XD me encanta la historia de Margarita; es como un cuento romantico =)

    SALUDOS

    ResponderEliminar
  5. qué eterna la pelea entre suegras y nueras. más si además del cariño del hijo, hay un reino de por medio. y qué cosa esa del amor en los matrimonios concertados. ya tuvieron suerte de quererse tanto, con lo que corría por ahí.
    y luego, lo que le pasa a ella con la suegra, me parece entender que lo reproduce con el hijo no?

    vaya vida tan movida, madame.

    que tenga muy buena tarde.

    bisous!

    ResponderEliminar
  6. Su crónica nos muestra una mujer, una muchacha -vista la edad en la que se casó- con una madurez fuera de lo comun, empática y generosa; no todo el mundo tiene capacidad para eludir sin provocar más conflicto, la interferencia de una suegra repelente y motomentodo( por más reina que fuera)

    Bisous y muy buenas tardes

    ResponderEliminar
  7. Madame antes que nada quiero decirle que la he extrañado mucho y me alegro poder leerla de nuevo mi querida amiga
    Sobre la vida de Margarita, creo que al principio su matrimonio debio ser muy romantico al menos para los jovenes novios, creo que la formidable reina Blanche cometio un error pues al casi prohibir que estuvieran juntos solo aumento su deseo de estar juntos, como ya dice el dicho madame, lo prohibido siempre es lo mas atractivo, además ambos eran adolecentes y tengo entendido madame que asi como margarita era muy bella el rey luis tambien era muy atractivo, asi que ya sabe madame sus hormonas debieron estar disparadas, jeje.

    Sobre su participación en la cruzada debo decir que es digna de admiración, era una mujer inteligente y fuerte sin duda alguna, es una gran lastima que no haya tenido mayor participación en los asuntos de estado.

    Quedo mi querida amiga a sus pies y a su servicio

    ResponderEliminar
  8. MUy buen post, Madame. Intensa la vida de esta mujer, y por lo descrito conuna gran fortaleza y caracter.

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Contra todo pronostico Margarita pudo contrarrestar todas las adversidades desde una suegra dominante hasta defender una plaza ,que heroina y me sorprende que Hollywood no se haya fijado en esta historia madame
    Un abrazo hasta la corte

    ResponderEliminar
  10. No quisiera para mi una suegra así :-))

    Desconocía la vida de su protagonista y me ha picado la curiosidad ¿sabía usted que el padre de Margarita (Ramón Berenguer V) pasó parte de su niñez en Monzón junto a su primo de la misma edad, el futuro rey Jaime I de Aragón?

    Gracias por su entrada Madame :-)

    ResponderEliminar
  11. Madame,
    interesante entrada de una mujer que se resistió a pasar por ser la sombra de su marido.

    Estoy muy de acuerdo con el comentario sobre la bonita foto del encabezamiento.

    Feliz noche.

    ResponderEliminar
  12. Hola Madame:

    Un amor como pocos en aquella época. Llorar porque él lloraba...

    Lo de la suegra...afortunadamente la mía no es así.

    Este Luis fue a posterior San Luis o me equivoco?

    Saludos Madame

    ResponderEliminar
  13. Lealtad, inteligencia, diplomacia, valentía, arrojo... un dechado de virtudes. El único elemento discordante es la suegra.
    Un placer leer sus historias.
    Saludos, madame.

    ResponderEliminar
  14. Hola Madame

    Suegra y nuera, dos mujeres con gran carácter y ambición; eso si, con diferente personalidad.

    Margarita una mujer valerosa, luchadora y con gran fuerza. Sorprender conocer que vivió un amor de verdad con su marido. El amor mueve montañas, y ella lo demostró al luchar por su marido durante las cruzadas.

    Bonito relato, Madame.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  15. Blanca fué una suegra insufrible pero su proceder no hizo más que acrecentar el amor que se profesaban los jovenes esposos, no me extraña que rumbo a las Cruzadas dieran rienda suelta a su pasión, ya sin interferencias y desde luego dió fruto.
    Me admira lo que Margarita llegó a hacer por amor a su esposo, una mujer modélica en todos los sentidos.
    Buenas noches y bisous, Madame.

    ResponderEliminar
  16. Lo que me está costando escribir el comentario. Es que estoy viendo Los Borgia, y estoy cinco minutos aquí y cinco allá. Ahora en un descanso comento: Qué ambiciosa Margarita, miré que quererse reservar una regencia hasta que el príncipe cumpliera los treinta. Por cierto, igual de ambiciosa era Beatriz, la hermana, a la que dedico unas pocas líneas en un artículo que he terminado de escribir hace poco y publicaré pronto. Beso su mano.

    ResponderEliminar
  17. Uno se explica de dónde procede la mala (y normalmente falsa) fama de las suegras.
    Madame, un sincero saludo.

    ResponderEliminar
  18. No hay nada como una suegra entrometida y recelante para que aumente el amor entre los esposos; táctica equivocada la de Blanca de Castilla. Un cordial saludo, madame. Bisous.

    ResponderEliminar
  19. Me ha llamado mucho la atención la historia de la suegra modelo, persiguiendo a los esposos y no dejándoles solos en ningún momento. Parece que Blanca tenía celos de su propia nuera, pero no en el mal sentido, sino celos propios de una madre controladora. La historia del perro y de los criados avisando es de nota.

    Sin embargo, luego la propia Margarita hizo algo parecido con sus propios hijos, intentadno controlarles hasta edades bastante avanzadas para la época.

    Besitos

    ResponderEliminar
  20. Curioso eso de que fuera una mujer la cabeza visible de aquellas cruzadas.Para que luego digan...
    Saludos.

    ResponderEliminar
  21. Caray con las suegras...recuerdo haber leído que el nombre coloquial que los italianos dan a la aceitera y la vinagrera que te ponen en los restaurantes para aliñan las ensaladas es suecra e nuora (seguro que lo escribí mal) porque ambas no pueden vertir al mismo tiempo...yo lo sé bien, la mía es como Blanca de Castilla pero en vez de mandona llorona que es peor :D

    Iré con cuidado porque como dice Carmen esos modelos se copian y no quiero que las mujeres de mis hijos digan estas pestes de mi, que digan otras :D

    Bisous, Madame

    ResponderEliminar
  22. Tutelado hasta los 30 años. Es admirable. Lo que es el poder.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  23. Suegras así, son las que alimentan ciertos tópicos.
    En cuanto a Margarita, menuda mujera, Madame.

    Casarse y, al día siguiente ser coronada reina, con solo 13 años, para luego enfrentarse a una suegra inquisidora y partir hacia las cruzadas, sufriendo el asedio de los sarracenos, son circunstancias que forjan un fuerte carácter.
    Pensar que hoy, mi vecina me ha contado su preocupación, porque le ha hecho un pequeño arañazo al coche...

    Bisous.

    ResponderEliminar
  24. bueno consuela saber que hasta las reinas sufrieron por la suegra...
    la vida enseña, por eso a cada tiempo una actitud, la ambición en la madurez, dicen que es temor al despojo en tiempos de real necesidad, y la incertidumbre ante el futuro
    saludos querida Madame

    ResponderEliminar
  25. Hola! es que no tengo suerte con este internet, espero que ahora mi mjs si llegue. Recien hoy di con su blog, buscando información de Margarita y Luis IX, ya que me estoy leyendo Historias de Amor de la Historia de Francia y me parece fascinante. Veo que usted se documenta muy bien para publicar sus articulos, la felicito mi estimada. Adoro la historia, todo lo que tenga que ver con realeza antigua (no la moderna, la verdad me parecen un poco sin encanto) las tradiciones antiguas, los pueblos europeos antiguos que dieron forma a los idiomas, cultura de cada pais. Y especialmente de Francia, Italia, Grecia y Escocia. Mi encanto por tales paises es muy fuerte, y por los tiempos medievales y de los siglos 15, 16 y 17. Si por mi fuera, andaria en vestidos largos y viviendo en un castillo. Desde ya comienzo a seguirla por el blog. Saludos, Gabrielle D'Alex, Caracas, Vzla.

    ResponderEliminar
  26. Muchas gracias, madame, bienvenida.
    Compartimos afición por la historia de esos países, desde luego, y al igual que usted, también yo andaría en vestidos largos y viviendo en un castillo!

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)