domingo, 3 de abril de 2011

Ricardo II

Ricardo II es el primer monarca inglés del que se conserva un retrato contemporáneo 


El reinado de Ricardo II fue uno de los más desastrosos en la historia de Inglaterra. Puso los cimientos para una lucha por el poder que se prolongó durante mucho tiempo y que condujo a la Guerra de las Dos Rosas

Ricardo, hijo del Príncipe Negro y de Juana de Kent, nació en Burdeos, Aquitania, el 6 de enero de 1367. Era el segundo de los hijos del matrimonio. Se sospechaba que su hermano mayor, Eduardo, era retrasado, tal vez debido al estrecho parentesco entre sus padres. En cualquier caso, el primogénito falleció durante la infancia, dejando al menor como único heredero. Fue así como Ricardo alcanzó el trono de su abuelo Eduardo III con sólo 10 años de edad, imponiéndose sus derechos sobre los de su tío Juan de Gante, hijo del difunto rey. 

Fue coronado en la abadía de Westminster el 17 de julio de 1377. Impresionado desde tan joven con el sentido de su enorme importancia, no soportaba las críticas, y las alabanzas que cosechó a los 14 años por su valeroso comportamiento durante la Revuelta de los Campesinos le persuadieron de que había nacido para ser un líder. 

Banquete de Ricardo II

Medía 1’80 de estatura, era delgado, con el cabello rubio oscuro, largo hasta los hombros, hermosas manos y tez muy blanca —se lo describe como de “rostro blanco, redondo y femenino”—. Su figura era impresionante, pero no tenía nada de militar y ni siquiera tomó nunca parte en un torneo. Sin embargo indudablemente era valiente, y también podía ser un amigo leal. A veces era inestable, y otras, en cambio, testarudo; extravagante, desconfiado, temperamental, irresponsable, indigno de confianza, cruel y vengativo. En política era un inepto, en conversación frecuentemente cortante y hasta insultante, llegando a abroncar a sus detractores en el Parlamento. Cuando se agitaba, tendía a tartamudear. Una vez, arrebatado por su mal genio Plantagenet, trató de atravesar con su espada al arzobispo de Canterbury, y tuvo que ser fuertemente sujetado para impedir que lo hiciera. 

El rey era un hombre muy culto, y un gran patrón de las artes y la literatura. Estaba impresionado por la cultura y las costumbres francesas, y puso cocineros franceses en sus cocinas, algo que sus súbditos percibían como una confraternización con el enemigo, contra el que hubieran preferido estar cosechando laureles militares. Pero Ricardo no buscaba gloria, sino que consideraba que la paz con Francia era preferible a la guerra, un punto de vista sumamente impopular en aquel tiempo. 

Ricardo II y los rebeldes de Kent en 1381

Su sensibilidad estética era pronunciada, y elevó el culto a la monarquía a la categoría de arte, dando mucha importancia a la pompa y la ceremonia. Vestía de modo ostentoso y era tan delicado que llegaba al remilgo. De hecho se dice que fue el inventor del pañuelo —“pequeños trozos de tela para que el rey se suene y limpie la nariz”—. Tenía un gusto exquisito. La elegancia de su corte reflejaba esa pasión por las artes al tiempo que añadía lustre a su corona. 

Ricardo fue un gran constructor. Reformó los palacios reales hasta el punto de instalar baños con agua corriente fría y caliente, vidrieras en las ventanas, murales con símbolos heráldicos y baldosas coloridas. Se rodeaba del mayor de los lujos. Westminster Hall, que él reconstruyó, permanece aún hoy como testimonio del esplendor de su reinado. 

Westminster

Walsingham describe a sus cortesanos como rapaces y “más valientes en el lecho que en la batalla”, acusándoles de corromper al joven rey. Muchos cronistas critican las modas extranjeras de la corte, los zapatos tan puntiagudos, las largas mangas que barrían el suelo y las calzas tan apretadas que impedían a los caballeros arrodillarse en la iglesia. Sin embargo, el rey también era un hombre religioso que se oponía a la herejía del movimiento lolardo y que manifestaba especial devoción por Eduardo el Confesor. 

En 1384 Ricardo asumió personalmente el poder al alcanzar la mayoría de edad. Hasta entonces había sido Juan de Gante junto con un Consejo quien se había hecho cargo del gobierno. El rey no lo hacía muy bien: su incompetencia como gobernante le hacía confiar los asuntos a sus favoritos, tales como Michael de la Pole, conde de Suffolk, y Robert de Vere, conde de Oxford. Esto provocaba una abierta oposición entre sus nobles. 

Su primera esposa, Ana de Bohemia, con la que se había casado a los 15 años, ejerció algún control sobre él, pero no el suficiente. Ana era hija del emperador Carlos IV y de la hermana del rey Wenceslao de Bohemia. La reina fue muy popular entre los ingleses, y el rey la amaba, pero el matrimonio no logró descendencia. 

Ricardo II y Ana de Bohemia

La pasión de Ricardo por Robert de Vere fue un desastre político. De Vere era un joven osado y ambicioso, y por su linaje tenía legítimas aspiraciones a ostentar un cargo dentro del gobierno, pero muchos consideraban que su influencia sobre el rey era perniciosa, y sus habilidades mediocres. Su relación con Ricardo era tan íntima que Walsingham difundió el rumor de que era de carácter homosexual y “obscena”. Robert estaba casado con una prima del rey, Philippa de Coucy, pero inició una escandalosa relación con una de las damas de la reina, Agnes de Launcekrona, a quien raptó y convirtió en su amante. Luego se procuró pruebas falsas para asegurar la anulación de su matrimonio y poder casarse con ella. 

De Vere continuamente instaba a Ricardo a ignorar los consejos de sus nobles y los decretos del Parlamento. Algunos decían que si Robert hubiera dicho que lo blanco era negro, el rey nunca le hubiera contradicho. Ricardo colmó al favorito de tierras, honores y riquezas, lo nombró duque de Irlanda e hizo la vista gorda a su adulterio. 

En 1388 Robert de Vere fue desterrado por el Parlamento, confiscados sus títulos y tierras tras sufrir una contundente derrota cuando comandaba las tropas del rey contra sus opositores en la batalla de Radcot Bridge. Las tropas enemigas eran lideradas por el duque de Gloucester, el más joven de los tíos del rey. De Vere emprendió la huida abandonando a sus hombres, que se vieron obligados a una ignominiosa rendición. 

Robert de Vere huyendo de Radcot Bridge

Cuatro años después resultaba gravemente herido por un jabalí mientras cazaba y fallecía en Lovaina a consecuencia de las heridas, sumido en la más absoluta pobreza. En 1395 el rey hizo que le llevaran su cuerpo embalsamado, pero la mayoría de sus nobles se negaron a asistir a los funerales. Aquellos que acudieron se escandalizaron al ver cómo Ricardo ordenaba que abrieran el ataúd para ver por última vez su rostro y besar la mano de su amigo.


Continuará

65 comentarios:

  1. En resumen: un impresentable con buen gusto, afrancesado y exquisito, aunque con un carácter de todos los diablos.
    Un saludo.

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  2. Con el tipico genio Plantagenet, en efecto, un rasgo maldito de la familia.

    Feliz tarde, monsieur.

    Bisous

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  3. Las personalidades de los monarcas nunca pasan desapercibidas. Y es que ese halo de superioridad modifica el carácter de cualquiera. Los estudiosos de la época indicaban que un rey debía tener un humor "melancólico", que mezclaba genialidad y locura, como bien vemos en este relato que nos has hecho de Ricardo II.

    Un saludo, madame.

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  4. Todo rey tuvo que tener su favorito con distintas consecuencias .
    A Ricardo en este caso le salio mal,igual entre el y Robert no se podia esperar mucho no ...
    Que bueno es poder visitarte de nuevo en esta corte tan esbelta de sabiduria madame
    Esperaremos la segunda parte del Plantaganet
    Un abrazo

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  5. Lamentablemente en Ricardo había más locura que genialidad, y acabó por romperse pronto el equilibrio.

    Feliz tarde de domingo, madame

    Bisous

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  6. En efecto, imposible librarse del favorito o favorita de turno, en este caso favorito. Lo malo era no saber ponerles límites a su codicia y su ambición.

    Feliz tarde también para usted, monsieur Luther

    Bisous

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  7. Los rasgos del Rey recuerdan, de manera clara, el ambiente descrito en las tragedias de Shakespeare.Fue una época sombría la del final de la Edad Media. Tanto en Inglaterra como en la España de los Trastámaras.

    Espléndido retrato el del rey Ricardo.

    Saludos.

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  8. Mm nada sabía Madamme de la personalidad de Ricardo II , gracias por contarnos con tanta gracia esta historia que he disfrutado mucho.
    saludos!

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  9. Una epoca realmente convulsa en la que la gente solo parecía ser capaz de pensar en guerras. No es que sea dificil tratandose de nuestra especie!

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  10. Gracias a usted por su visita, madame Luz.

    Feliz tarde

    Bisous

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  11. Se puede decir que era una especie de sibarita medieval: Atrapado por el lujo (o al menos el deseo de obtenerlo) y alejado de sus verdaderas tareas como monarca. Me suena más a que solo intentaba disfrutar de su posición y que se olvidó de sus obligaciones de regente.
    Espero la segunda parte dame.
    Saludo.
    Uriel.

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  12. Pues menos mal que el hombre aún contaba con alguna virtud entre su dechado de imnumerables defectos, su mal carácter y su pésimo gobierno. Que al menos fuera ligeramente ilustrado y apreciara el buen gusto es un punto a su favor.

    ¿Inventó el pañuelo? ¡Cón qué se limpiaba hasta entonces el monarca sus reales narices?

    ¿Por qué será que estos favoritos que habitualmente rodean a los monarcas suelen mostrar un exceso de codicia y ambición que supera con creces lo meritorio por nacimiento u obras? ¿Y por qué sus protectores acaban tan subyugados a ellos? No sé por qué me ha recordado a Monsieur con su amigo de Lorena...

    Bisous Madame y buen Domingo

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  13. Pues, a pesar de ser un soberano (nunca mejor dicho) intratable, yo le estoy muy agradecida por su "invento"... Aaaat.. chísss!

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  14. Oh, buenas tardes, Madame. Si se habla demasiado de los franceses acaban contagiándote sus costumbres. Yo ya me marchaba a su modo y manera :-)

    Bisous.

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  15. Un soberano intratable y no muy buen gobernante aunque con gusto en cuanto a las artes. Lastima esos favoritos que casi siempre son codiciosos.
    Quedo a la espera de la segunda parte, Madame.

    Bisous

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  16. Espero con impaciencia esa continuación.
    Felices tardes las que nos proporciona usted, Madame.
    Saludos.

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  17. Hola Madame:

    Sabe Ud lo que me gustan sus entradas británicas.

    Sobre Ricardo escribí unas pocas lineas, en mi época de universitario.

    Siempre he tenido la impresión de que la lejanía de la corona británica con su pueblo comenzó justamente con él.

    Varias veces, unas cuantas he estado en Westminter Hall

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  18. Olvidé despedirme Madame


    Saludos

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  19. Una persona refinada y un amigo que lo dominaba y manipulaba a su antojo.
    Es muy interesante la figura de Vere. Espero la continuación.
    Es un placer leerla, madame, reciba mis saludos.

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  20. Caray, menudo personaje. Lo de abrir el ataud para despedirse de su amigo me ha escandalizado hasta a mi.
    Espero su continuación proximamente.
    Buenas noches Madam.

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  21. Por lo leído era toda una joya como persona y máxime como gobernante.
    No había por donde cogerlo, esto de la nobleza y las monarquías es algo que nunca he comprendido como ha durado tanto.
    Un abrazo.

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  22. Es difícil, por no decir imposible, librarse de contradicaciones, manías y extravagancias varias -llamémosle simplemente acabar como un cencerro- si a los 10 años te conviertes en monarca, te casan a los quince y vives envuelto en intrigas. No sé si los Plantaganet tenían un gen alocado, pero lo que es seguro es que pocas saldríamos bien parados en esas circunstancias.

    Buenas noches, Madame.

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  23. Gracias por traerme esta página de la historia de la que sólo conocía el nombre del rey.

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  24. Era rey con 10 años, pobre niño, le toco jugar un papel que quizás, y teniendo en cuenta las caracteristicas de su caracter, no hubiese elegido. Es cierto que la corona le dío poder y muchos privilegios pero no le interesó ser un buen gobernante, no hay más que ver lo mucho y mal que se dejó influenciar, en cambio con las rates no lo hizo nada mal.
    Feliz semana Madame.

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  25. Un inútil apoyándose en otro inútil, éste que perdió hasta su última batalla con un javalí.
    Beso su mano.

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  26. Una tiene a sentir debilidad por los mecenas y juzgarlos con benevolencia a menudo olvida que no era el mecenazgo su función primordial sino el gobierno...Ignoraba que el MAL temperamento era un rasgo Plantagenet
    :D

    Cuánto se aprende en su tablero, Madame. Que tenga felices sueños. Bisous

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  27. Hacia tiempo que no visitaba esta casa.
    Sigue con unas entradas magníficas
    Gracias por seguir compartiendo
    Con cariño y admiración
    Victoria

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  28. Olá passo em seu blog para convidar você a visitar o meu que é dedicado a cultura. De segunda a sexta feira noticiário cultural aos sábados minha coluna poética ás 09 horas da manhã e ás 5 da tarde Chá das 5 sempre com uma participação especial. Irei guardar sua visita lá. Abraços sucesso em seu blog. O endereço é informativofolhetimcultural.blogspot.com

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  29. De Juan de Gante se han vertido rios de tinta para hablar mal de el; pero la verdad es que el verdadero rey resulto peor de lo esperado. Dicen que habia una profesia que vaticinaba que seria un desastre...

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  30. ¿Alguién esperaba en serio que fuera buen gobernante?... (diez años y el retraso "que lo hacen altamente manipulable") en fin...

    P.D: No conocía la existencia de este monarca.

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  31. Parece que la cultura y el poder no casan bien, cuando debería ser así: un soberano culto debería buscar el bien de su pueblo. Pero este rey refinado fue desastroso para Gran Bretaña. Feliz semana, Madame.

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  32. Quizás un rey demasiado delicado y culto para aquella época en la que a los hombres se les medía por su ardor en la batalla y sus glorias militares.

    Un beso.

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  33. ¿Zapatos puntiagudos? ¿Calzas apretadas? ¡Ricardo II era un rockabilly! :-)

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  34. Caigo rendido a sus pies, Madame, por su prolífica producción y sabiduría, por contarnos la intrahistoria que no suelen contarnos los textos... y porque además, la imagino bellísima y delicada como su prosa.

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  35. Vaya pinta debían de llevar los cortesanos ingleses. Llevar las calzas tan apretadas no era bueno y menos si tenían que montar a caballo. Imagino más de uan situación jocosa con rotura de por medio. El rey debía ser un personaje muy contradictorio. No me hubiera gustado estar en el pellejo de alguno de sus sortesanos...

    Besitos

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  36. Ufff, me he dado una vuelta por el blog y me interesa mucho, mucho.

    Gracias.

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  37. Monsieur Uriel:

    Por el contrario, Ricardo aspiraba a ser un monarca absoluto, como veremos ahora en la segunda parte.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  38. Ay, madame Akasha, si usted supiera cómo se solía solucionar el asunto de los mocos! No me atrevo a contarle detalladamente, pero desde las mangas a las cortinas del lecho podían servir en un momento dado.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  39. Madame Ana, la verdad que fue un buen invento el del pañuelo, aunque imagino que a otro se le hubiera ocurrido después si no hubiera sido a él. Hay cosas tan cotidianas que nos parece imposible pensar que no existieron desde siempre.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  40. Madame Elysa:

    El rey al menos tuvo esa unica gracia, el pobre. Algo es algo.

    Aspirar al puesto de favorito implica de por sí mucha ambición. No es algo a lo que se llegue por casualidad.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  41. Muchas gracias a usted por su visita, monsieur.

    Feliz dia

    Bisous

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  42. A pesar de que el linaje de Ricardo no continuó, sino que a continuación entraron los Lancaster.
    Sin embargo yo creo que no, que el distanciamiento comenzó cuando entraron los Hannover alemanes.

    Feliz dia, monsieur Manuel

    Bisous

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  43. De Vere no sería el único en ostentar el título de favorito. Tuvo un buen sustituto.

    Feliz dia, monsieur Antorelo

    Bisous

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  44. La verdad es que por mucho que uno haya querido a su amigo, es un poco morboso andar abriendo ataudes, en efecto.

    Feliz dia, monsieur Lorenzo

    Bisous

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  45. Era tan joya que así acabó, monsieur, como veremos.

    Feliz dia

    Bisous

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  46. En realidad no eran circunstancias tan únicas entre los monarcas medievales. Los Plantagenet no llevaban aún el gen de la locura, hasta que entró desde Francia y afectó a la casa de Lancaster. Sin embargo, no cabe duda de que Ricardo, por herencia o no, estaba desequilibrado.

    Feliz dia, madame Amaltea

    Bisous

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  47. Gracias a usted pos su presencia, monsieur Odiseo.

    Feliz dia

    Bisous

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  48. El problema de Ricardo, madame, es que quería ser un gobernante y sin embargo, como usted señala, no le interesaba ser un BUEN gobernante. Eso le daba igual.

    Feliz dia, madame Wendy

    Bisous

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  49. La verdad es que hubiera encontrado hombres en el reino mucho mejores que de Vere si los hubiera buscado, monsieur.

    Feliz dia

    Bisous

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  50. Sí, madame Alma, el mal temperamento era un rasgo Plantagenet a tope. El genio de Enrique II y sus hijos fue tremendo.

    Feliz dia

    Bisous

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  51. Muchas gracias, madame Victoria.

    Feliz dia

    Bisous

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  52. Madame Alejandra, la cuestión con las profecías es que la mayoría de ellas se hacen a toro pasado, por así decir, y aparecen en crónicas escritas un siglo después. Pero no dejan de tener su encanto :)

    Feliz dia

    Bisous

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  53. Monsieur Ricky:

    No, el retraso no era suyo, sino de su hermano mayor, el que murió durante la infancia. Ricardo era inteligente.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  54. Así es, monsieur. Claro que él debía de pensar que haciendo lo que hacía buscaba el bien de su pueblo.

    Feliz dia, monsieur Paco

    Bisous

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  55. Sí, monsieur Carolus, tampoco fue precisamente popular el hecho de que fuera un pacifista en unos tiempos como aquellos, con una guerra en marcha que ya había costado muchas vidas y traído mucha miseria, y que quedaba así sin resolver.

    Feliz dia

    Bisous

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  56. Monsieur Mannelig, no está mal la definición. Acaba de sonar en mi cabeza la banda sonora de la vida de Ricardo II y resulta que suena completamente diferente a cuanto había imaginado hasta ahora :)

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  57. Monsieur Francisco, es lo bueno que tiene la imaginación de una persona tan generosa como usted :)

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  58. Madame Carmen, realmente debían de ser incómodas hasta para montar a caballo, y supongo que pondrían en un apuro a más de un caballero, en efecto, jiji.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  59. Muchisimas gracias, monsieur, es usted muy amable.

    Feliz dia

    Bisous

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  60. Por lo que veo hay un gran número de reyes ingleses con un carácter de mil demonios. Menos mal que el absolutismo pasó a la historia, sino tendríamos a una Isabel II con bastante más "mala leche" de la que ya tiene.

    Besos.

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  61. Si se me permite la opinión, madame, que no sé si alguien pensará como yo y lo vea lógico, creo que el reinado de Ricardo II fue desastroso, pero no sin justificación; teniendo en cuenta que tomó el trono siendo un niño y le llenaron de alabanzas que él se creyó, vamos, que se le subió la fama a la cabeza y más siendo rey, pues normal que su reinado fuese de mal en peor.
    Por otra parte, me resulta contradictorio que un hombre tan culto y refinado, que le complaciese tanto el lujo, pudo llegar a una situación así.
    Eso sí, el carácter y temperamento de este rey no tiene excusa válida, lo más raro es que luego era pacifista.

    Un beso, madame, espero la continuación de esta entrada.

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  62. Un auténtico Plantagenet sin duda y digno representante y último de su dinastía. Claro que la que vino después también tuvo sus figuras carismáticas :-)

    Un placer leer de nuevo su blog Madame.

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  63. Sí,madame, menos mal, porque imaginese a esa gente gobernando en plan absoluto.

    Buenas noches

    Bisous

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  64. Sí, es curioso, madame Fatima, que fuera pacifista y luego diese muestras de crueldad, sin importarle asesinar a sus subditos y parientes. Es muy curioso.

    Buenas noches

    Bisous

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  65. Desde Luego, monsieur. Las dinastías inglesas no tuvieron desperdicio. Hasta que llegaron los Hannover!

    Buenas noches

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)