jueves, 7 de abril de 2011

Isabel de Borbón, esposa de Carlos el Temerario

Isabel de Borbón, condesa de Charolais

Isabel de Borbón fue la segunda esposa de su primo Carlos el Temerario, conde de Charolais y posteriormente duque de Borgoña. Nacida en 1436, era la octava entre los hijos de Carlos de Borbón y de Agnes de Borgoña, lo que la convierte en nieta de Juan sin Miedo igual que a su esposo. 

Excepto un retrato que se conserva en el Museo de Gante, su estatua funeraria en la catedral de Amberes y algunas frases amables y complacientes por parte de algún cronista, no sabemos gran cosa acerca de su persona. Era agraciada, frágil, sonriente, cándida y dulce. “Era muy graciosa, tenía fama de ser la más humilde, la más benigna y adornada de mejores costumbres que dama alguna…”. 

Tuvo la dicha de ser amada por su esposo en una época, en un medio familiar y en unas circunstancias políticas en las que todo parecía aliarse para que no fuera así. La “amó tanto, que era hermosa la vida que llevaban respecto a su matrimonio”. El amor del esposo iba acompañado de una fidelidad que subraya Du Clereq: “Por nada del mundo se hubiera dirigido Carlos a otra mujer que a la suya”. 

Isabel recibió también el inmenso cariño de su suegro, el duque Felipe el Bueno. Había sido educada desde su primera infancia por su suegra, Isabel de Portugal, quien también le profesó gran afecto. 


El duque Felipe tuvo con ella atenciones que no tendría con ninguna otra persona; le concedió gracias excepcionales, fue sensible a sus intercesiones y la trató siempre con ternura. Cuando las relaciones con su hijo fueron malas y las privó de su pensión, dio órdenes estrictas y minuciosas: “no quería alterar la situación de su nuera la condesa… y no quería que notase la indignación que sentía contra su marido”. 

Carlos y ella se casaron en Lille el 30 de octubre de 1454. Fue una boda apresurada, sin boato, aunque honrada con algunas justas, como era de rigor. Hubo un torneo en el que él resultó vencedor. Recibió el premio de manos de Isabel, así como el beso que era costumbre dar. 

El 13 de febrero de 1457 nació en el palacio de Coudenberghe, en Bruselas, su única hija y heredera, María, que un día habría de casarse con el futuro emperador Maximiliano I y sería madre de Felipe el Hermoso. El día señalado para el nacimiento el tiempo era bastante bueno y claro, pero, según Chastellain, “sucedió que en el momento más apurado para la señora, un portentoso y fortísimo trueno retumbó sobre la casa. Poco después daba a luz la condesa a una hija”. Carlos no estaba en Bruselas, porque había acompañado al Delfín a Nivelles para una partida de caza. 


En 1459 Isabel fue la madrina de Joaquín, el hijo del Delfín de Francia, por entonces refugiado en las tierras de Borgoña, y de su segunda esposa Carlota de Saboya. Cuando el Delfín regresó a Francia para ocupar el trono de su padre como Luis XI, dejó a su esposa en Borgoña, dependiendo de la ayuda que Isabel pudiera aportarle. 

Durante los primeros años de la vida de su hija, el conde y la condesa se habían alejado de la corte del duque y vivían en Quesnoy y en Gorcum con ella. María fue después confiada a la guardia de Gante. Tenía ocho años cuando en septiembre de 1465 su padre fue herido en Montlhéry, y llevaba dos sin ver a sus padres. La condesa se puso en camino para atender a la llamada de su hija. Isabel estaba enferma de tuberculosis. Fatigada, en Amberes tiene que interrumpir su viaje. Su estado se agrava con rapidez. Tanto su madre como su suegra acuden a la cabecera de su lecho y la asisten en los últimos momentos. 

El 26 de septiembre de 1465, lejos de su marido y de su hija, que ya no la verá, la condesa de Charolais muere en una abadía desconocida como huésped de paso. Tenía 28 años. Las crónicas nada nos dicen de sus últimos momentos ni de las honras que se le tributaron, pero la sensibilidad popular dejó unas endechas que son testimonio de la piedad que suscitó su muerte en plena juventud. 



No tuvo medida ni compás, 
Para su marido, que no estuvo presente, 
A quien ella había amado de todo corazón. 


Su tumba, erigida en la iglesia abacial de San Miguel, cerca de Antwerp, fue decorada con 24 estatuillas de bronce representando a sus antepsados y una efigie de la propia Isabel. Las decoraciones desaparecieron durante la Furia Iconoclasta de 1566, a manos de protestantes radicales que destruyeron las imágenes. Parte de las figuras aparecieron en Amsterdam a finales del siglo XVII y pudieron ser recuperadas. La tumba con la efigie de la condesa se encuentra actualmente en la catedral de Antwerp.

35 comentarios:

  1. Nieta de Juan Sin Miedo, esposa de Carlos el Temerario... con esos antecedentes y títulos familiares parece una vida abocada al peligro, al riesgo. Como dar a luz en medio del fragor de un trueno. Morir enferma y tan joven parece también confirmarlo.
    Un saludo.

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  2. Buen comienzo, pero triste final el que tuvo la condesa. Morir a los 28 años, sola y abandonada, no es la mejor forma de acabar una vida.
    Saludos, madame.

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  3. Murió bien joven y muy sola, parece que estaba predestinad.
    Viniendo de un Sin Miedo y un Temerario yo creía que iba a tener una vida mas larga y heroica. Nunca se sabe.
    Un beso.

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  4. Aunque su vida fuese corta, muriendo en la flor de la vida, al menos tuvo la suerte de amar y de ser amada y deseada por su esposo, cosa nada fácil en esos matrimonios convenidos en la realeza, así como contar con el afecto de sus suegros. Interesante esta entrada sobre "otra" Isabel de Borbón. Muy buenas tardes, madame.

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  5. Buen retrato de Isabel, madame, y eso que es poco lo que se conoce.

    La he hechado de menos en las entradas del "día" sobre Don Juan José, con respecto a la mía he llegado a fantasear sobre que la hubiera pasado de encontrarse en España en las represalias de 1667.

    Buena tarde, bisous.

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  6. Aunque su vida fue corta, tuvo la suerte de ser amada por su esposo, algo bastante infrecuente en esas épocas, por lo que estoy aprendiendo de vos.

    Bisous

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  7. jiji, la verdad es que todo parecían presagios de una vida poco tranquila.

    Feliz tarde, monsieur Cayetano

    Bisous

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  8. No, no es la mejor forma, pero al menos mientras vivió no fue desdichada. Algo es algo.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  9. No, nunca se sabe. Tanta temeridad es peligrosa. Parece que invita a la muerte :)

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  10. Sí, así es, fue una vida breve,pero no desdichada. Pudo disfrutar de sus 28 años y ser amada.

    Feliz tarde, monsieur

    bisous

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  11. Monsieur, menos mal que no me dio por darme una vueltecita por allí. Los españoles eran aún menos amistosos que ahora con los franceses :)

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  12. Bueno, no tan infrecuente en realidad, madame Elysa. Fíjese en algunas de mis últimas entradas: Ricardo II también amaba a su esposa (me refiero a la primera, puesto que la segunda era una niña), y la bisnieta del Cid también fue amada por su esposo. En realidad, y sorprendentemente, el matrimonio de fracasos matrimoniales no era superior al de ahora que cada uno elige a su pareja con bastante o total libertad.

    Feliz tarde, madame

    bisous

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  13. Vaya, debió ser una persona muy especial para atraer tanto amor.Es una pena que su vida se truncara así, en plena juventud pero por lo menos fue una vida feliz. Bisous, Madame

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  14. Sí, madame, es curioso y difícil llevarse tan bien con los suegros además de con el marido, jiji. Vaya mano izquierda debía de tener la dama!

    Feliz tarde

    Bisous

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  15. Triste final (y muy prematuro) para una mujer que amó y fue amada, querida por su pueblo y por su familia política.

    Es harto lamentable que falleciera en soledad, en una abadía desconocida como huesped de paso, lejos de su esposo y de su querida hija.

    Bisous Madame

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  16. Hola Madame:

    Como siempre una dama interesante la que nos trae hoy.

    De regia cuna, que supo ganarse el cariño de quienes la rodeaban.

    Lastima que murió sin la compañía de quienes amaba. Muy triste su muerte.

    Saludos Madame

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  17. Y luego las más brujas llegan a viejas. Qué injusta es la vida, madame! Pero bueno, Isabel al menos tuvo su recompensa en vida.

    Feliz tarde

    Bisous

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  18. El final fue triste, sí. Las enfermedades no respetan la juventud, y la suya fue muy cruel hasta hace poco tiempo.

    Feliz tarde

    bisous

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  19. Fíjese usted que un personaje que no parece muy relevante, realmente lo es puesto que de esa rama vino la descendencia del emperador Maximiliano que se casó con la protagonista de esta entrada y de aquí Felipe el Hermoso que casó con Juana la Loca, ambos padres del emperador Carlos. De aquí viene la titulación de los reyes de España como Duques de Borgoña y por consiguiente son desde entonces los maestres de la orden del Toisón de Oro que adorna todavía el escudo de nuestra Casa Real.
    Un saludo y gracias por su interesante entrada Madame :-)

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  20. Sí, ya ve, monsieur, que los Borbones ya estaban presentes incluso en los primeros Austrias :)

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  21. Es rara avis que Isabel de Borbón tuviera una vida decorosa, tanto en los afectos como en sus relaciones con la Corte. Tenía un aspecto de mujer sosegada y aunque su vida fuera tan breve, el destino le regaló el amor incondicional de un hombre, y al parecer fue recíproco.

    Bisous y buenas noches

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  22. Ser amada por su conyuge ,llevarse bien con sus padres politicos y encima ser "candida y dulce" fue una rara avis en estos menesteres .Su triste y solitario final no se complementan en nada con la vida que llevo ,una lastima madame
    Por suerte fue bien recordada con el mausoleo que se erigio en San Miguel
    Un abrazo hasta la corte

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  23. Debió ser bien virtuosa y de grandes cualidades, pero no sólo ella; también el rey que le fue fiel y parece la hizo feliz. No era eso lo corriente.
    Hoy no doy abasto. He llegado tarde a casa y con lo de Juan José de Austria hay mucho que leer. Voy a matacaballo. Beso su mano.

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  24. pobre dama, morir tan joven y lejos de su hogar, y seres queridos...
    triste Madame la historia de hoy, saludos querida amiga

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  25. En el sentido de los afectos tuvo suerte, madame, aunque no pudiera disfrutar mucho de ellos. Pero entonces la vida solía ser tan corta...

    Feliz dia

    Bisous

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  26. Bueno, ella nunca fue reina, monsieur, sino solo condesa, igual que yo :)
    Su esposo no llegó a duque hasta después de su muerte. Pero parece que el apellido Borbón suena siempre a testa coronada, jiji

    Feliz dia

    Bisous

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  27. Muchas gracias, querida madame

    Feliz dia

    Bisous

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  28. Pues parece que esta señora enterrada en Amberes pasó sin pena ni gloria por la historia, pero si dejó huella entre sus seres queridos y su pueblo. Difícil tener un matrimonio feliz en aquella época para los grandes señores, al menos eso lo consiguió, aunque murió jove.

    Un beso.

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  29. Jejeje... Ya le dije que ayer iba a matacaballo, condesa. Su artículo, releído, comprendido y aceptada la corrección. Quizás el lapsus se debiera a que no conozco, en verdad, otra condesa que usted, jejeje.... Beso su mano.

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  30. Gustaban mucho en aquella época de resaltar el nacimiento de un infante con sucesos prodigiosos, como si de esa forma su futuro fuera a ser brillante y poderoso. En el caso de María de Borgoña fue un trueno, elemento más propio de un niño guerrero y valiente que de una tierna niña.

    Por cierto, menos mña que se pudieron rcuperar las estatuillas de su tumba. Me preguno cómo llegaron a sobrevivir. Imagino que algún amante de las artes las conservaría fuera de toda furia religiosa.

    Saludos

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  31. Triste final. Morir en un aposento en el que estaba de paso y lejos de los suyos. Y tan joven.
    Saludos y feliz finde.

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  32. Bueno, relativamente dificil. Los ejemplos de matrimonios exitosos creo que abundan, en comparación con los de ahora.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  33. Yo creo, monsieur, que en la Orden conoce usted varias condesas y hasta alguna marquesa :)

    Feliz tarde

    Bisous

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  34. Yo creo, madame, que el trueno más bien presagiaba amenaza, una amenaza que se materializó pronto.

    Las figurillas eran carne de mercado negro. Tarde o temprano alguna tenía que aparecer por ahi.

    Feliz tarde, madame Carmen

    Bisous

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  35. Sí, no tuvo suerte en eso la condesa, aunque sí en otras muchas cosas.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)