viernes, 1 de abril de 2011

El canciller Kaunitz más de cerca

Wenzel Anton von Kaunitz-Rietberg

Entre los colaboradores más allegados de la emperatriz María Teresa destacaba el gran canciller, príncipe de Kaunitz. 

Nacido en la residencia familiar de Viena el 2 de febrero de 1711, Kaunitz, cuyo poder se prolongaría durante el reinado de José II, era para María Teresa algo más que un favorito. Veía en él a su guía político, un consejero cuyas opiniones eran aplicadas casi religiosamente. Nunca hubo un ministro en quien la emperatriz depositara una confianza tan ilimitada. 

Se dice que era su amante, aunque no debió de serlo durante mucho tiempo. Kaunitz, “gran aficionado a la carne femenina joven y fresca”, no podía encontrar grandes encantos en la de su soberana, “abotagada y desgastada por los reiterados embarazos”. Además, el caballero era sumamente voluble en lo sentimental. El ministro de Prusia, Fürst-Kupferberg, que lo conoció muy bien, señalaba en sus papeles de 1775 que carecía de constancia: “vuela de una a otra”.

El emperador no lo quería. Para ser más precisos, lo detestaba con todo su corazón. El esposo de María Teresa tenía dobles celos de él al verlo dueño tanto de los asuntos de Estado como de su propia mujer. 


Fue embajador en Francia de 1750 a 1752, y había conservado tal admiración por el país, por su idioma y sus costumbres, que no sólo se había convertido en el principal artesano de la alianza franco-austriaca, sino que él mismo trataba por todos los medios de afrancesar el aspecto de su persona. Él mismo fue el gran impulsor del matrimonio de María Antonieta con el Delfín de Francia. 

Llevaba las cosas a tal extremo en su afrancesamiento que se las ingeniaba para hablar un alemán de los más incorrectos, con una especie de acento extranjero, como si quisiera dar a entender que difícilmente podría expresarse en otro idioma que no fuera el francés, del que conocía, en efecto, todas las sutilezas. Imitaba fielmente las modas y costumbres de Versalles, pero este diplomático avisado que tenía un alto sentido de la medida, en ese aspecto se dejaba arrastrar por grotescas exageraciones. Sus pelucas y zapatos se hicieron rápidamente legendarios en Viena. Los jóvenes lo consideraban el árbitro supremo de la moda masculina, el hombre que mejor encarnaba la elegancia francesa, y trataban de imitar servilmente todos sus gestos y actitudes. Cierto caballero de la corte lo logró con tal perfección que recibió el apodo de Kaunitzel, “el pequeño Kaunitz”. 

María Antonieta

Según el ministro de Prusia, “en todas las circunstancias importantes, los que dan el tono son Kaunitz y Colloredo”. Este último, en su calidad de vicecanciller del Imperio asumía igualmente las funciones de primer ministro del emperador. Era un hombre amable y discreto que “prefería las diversiones, el juego, las mujeres y la caza a los asuntos de Estado”. Kaunitz contrastaba totalmente con él. Quería estar al corriente de todo, todo debía pasar por sus manos. Según Fürst, “quiere hacer todo por sí mismo. Pero aunque capta las cuestiones muy fácilmente, aunque posee mucho ingenio y juicio, no puede hacerlo todo. Sus ocios, su toilettes y sus diversiones le quitan mucho tiempo. Se levanta tarde. Antes de las 11 no está visible. A las dos todo el mundo se sienta a comer. Como los embajadores tienen prioridad, sucede frecuentemente que hay que esperar dos horas seguidas y luego irse sin haber podido hablar con el ministro… Su rápido ascenso le ha granjeado gran número de enemigos. Sus maneras francesas, su afectación al maltratar la lengua materna, lo han hecho insoportable para los austriacos de la vieja cepa.” 

Su vida privada ofrecía una rara mezcla de vida mundana y prudente retiro. Su mesa era generosa y todos los días invitaba a varias personas a cenar. Pero sus invitaciones, que mandaba apenas al levantarse, es decir, entre las diez y las once, llegaban generalmente demasiado tarde a su destino, y de doce personas invitadas no se presentaban más que tres o cuatro. 


Había permanecido soltero y confiaba el cuidado de su casa a su hermana, la condesa viuda de Questenberg. Le gustaba reunir en su hogar a un círculo restringido de amigos, o más bien de amigas. Su frialdad y distanciamiento al tratar con los hombres, incluso con los embajadores, habían hecho que éstos se alejaran de él. No le costaba prescindir de ellos, y se conformaba con recibir a un grupo selecto de bonitas mujeres: la princesa Kinsky, la condesa Klary, la princesa Lubomirska, la princesa de Liechtenstein y la condesa Luzan. La última de ellas era la más asidua y parecía gozar de sus preferencias en el año 1755. Pasaban la velada escuchando un poco de música y había animada conversación mientras saboreaban pastelillos y caramelos. El juego estaba proscrito en su casa; Kaunitz jamás jugaba a las cartas, pero adoraba el teatro, y el director de espectáculos de la corte, el conde Durazzo, era su mejor y más íntimo amigo. 

Así aparece, visto en la intimidad, el hombre que durante más de medio siglo guió con mano experta el Sacro Imperio romano-germánico y supo obtener brillantes victorias en el tablero diplomático. 



Bibliografía: 
María Antonieta – G. Walter 
Kaunitz and enlightened absolutism, 1753-1780 - Franz A. J. Szabo

36 comentarios:

  1. “Vuela de una a otra”. En cambio yo, Madame, soy firme y fiel seguidor suyo sin volar de flor en flor, y por ende le quedo muy agradecido, porque me ilustra los rincones oscuros de mi ignorancia.

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  2. "Aficionado a la carne joven y fresca..." y yo pregunto, que hombre no lo es Madam?
    Un saludo afectuoso.

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  3. Gracias, monsieur Francisco. No tengo inconveniente en que vuele usted, a condicion de que vuelva!

    Feliz tarde

    Bisous

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  4. Uy, monsieur Lorenzo, más de los que imagina! Son muchos los que prefieren el pescado.

    Feliz tarde

    Bisous

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  5. Si durante mas de medio siglo guió el Imperio germánico es que el hombre algo tenia y para algo valía, no era ni es facil mantenerse tanto tiempo en un cargo de ese tipo.
    Las demas manias son propias del ser humano.
    Un beso.

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  6. Así es. Las dotes políticas y diplomáticas de este hombre son indiscutibles, aun con sus errores.

    Feliz fin de semana, monsieur

    bisous

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  7. Defectos y forma de ser aparte, si no fuera por hombres como este no sé qué habría sido del imperio. Alguien tendría que llevar las riendas del gobierno y la casa real no estaba normalmente dotada para estas cuestiones. No hay más que ver otros casos como las aptitudes de Carlos IV y Godoy, tanto en asuntos de Estado como en líos amorosos.
    Un saludo.

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  8. Sí, así es. Al final los Imperios dependían de la suerte que tuvieran con Kaunitzs o Godoys.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  9. Debía de poseer un don político inconmensurable el hombre, amén de una mano izquierda con gran temple y astucia. De todos modos y tocando su aspecto personal (disculpe mi frivolidad pero esta dama a menudo gusta de saborear las intimidades de estos grandes personajes) me parece un gran snob este caballero, tan pendiente de la última moda en el vestir que incluso se atreve a destrozar su lengua propia chapurreando el francés (me imagino que lo hablaría tan poco acertadamente que ni una cosa ni la otra). Y eso de que fuera tan voluble y libertino, que las prefiriera jovencitas y frescas y rechazara a las más maduritas... ejem ejem... con su cara no sé yo.

    Bisous Madame y buen fin de semana

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  10. jijiji, madame Akasha, hoy parece que las caras de los caballeros no hacen favores por ninguna parte.
    No es mi tipo tampoco, pero tenga en cuenta que ser canciller abre muchas puertas.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  11. Cuán interesante este post, Madame.
    Este blog es una maravilla, no sé por dónde seguir.
    Congratulaciones.

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  12. Muchas gracias, monsieur, me alegra que lo encuentre de su agrado. Espero que encuentre articulos de su interes en este espacio.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  13. Pues no se qué decir, señora, si que nadie es perfecto, o que así, a cualquiera le gustaría ser gran canciller, suponiendo que no sean la misma cosa, jejeje. Me ha gustado mucho conocer alguno de los agradables detalles en la vida en este importante gobernante, de vida mucho más interesante que la de su vicecanciller Colloredo. Beso su mano.

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  14. Este hombre parecía más un dandy, un árbitro de la elegancia que un político. Aunque también es verdad que a lo largo de la Historia poder y moda han ido también de la mano, porque, al fin y al cabo, poder es dinero, dinero y poder fama, y fama moda, ¿no? Y si tenemos todo junto (o con una sola de estas características sería suficiente) creamos a un ser, hombre o mujer, atractivo para el otro sexo. Creo que podría explicarse de este modo al canciller, ¿no le parece?

    Besos

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  15. Político y al parecer no malo en ese terreno y además disfrutaba de la vida, no está mal el personaje.

    Buen fin de semana, Madame

    Bisous

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  16. Después de leer el perfil humano queE nos ha hecho de Kaunitz, sólo puedo añadir una cosa: qué buenos diplomáticos y consejeros debieron rodearle porque, de otra manera no se explica que un político del que fue un gran imperio, pasar el día - medio día-dándose pisto con las damas y despreciando a emisarios políticos, amén de hablar el alemán como Herta Frankel hablaba el español. Madame, le doy las gracias porque siempre aprendo algo interesante con sus crónicas sin contar lo mucho que me divierten.

    Bisous y buen fin de semana para usted y sus seguidores.

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  17. "Era un hombre amable y discreto que “prefería las diversiones, el juego, las mujeres y la caza a los asuntos de Estado”".

    (Nos ha jodío)

    Como veis, Madame, sigo de un grosero que asusto :-( El problema es que no recuerdo dónde guardé el silicio...

    Gracias por tan nuevo y entretenido artículo. Beso vuestros amables pie-ses.

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  18. ¡Menudo pájaro! En este aspecto seguimos casi igual, otra cosa bien distinta es que se sepa o se oculte.
    M3e encantó su entrada, madame.
    Buen fin de semana.

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  19. Todo un personaje, el canciller. temo que no habríamos hecho buenas migas.
    Feliz viernes, Madame

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  20. No está mal ser gran canciller, no. Sobre todo si uno puede levantarse tarde y hacer todas esas cosas.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  21. Pues no sé, madame, yo sobre el gusto en el vestir de este caballero me reservo mi opinion al respecto, jiji. Soy barroca, pero no tanto.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  22. A algunos les da tiempo a todo, y si solo les da tiempo una cosa, entonces eligen que sea divertirse. No esta mal.

    Feliz fin de semana, madame Elysa.

    Bisous

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  23. A veces, echando un vistazo mas proximo a los personajes, asombra que Imperios enteros pudieran funcionar sin caerse. Debe de ser que estas cosas más o menos funcionan por su propia inercia hasta que se caen.

    Feliz fin de semana, madame Amaltea.

    Bisous

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  24. Madame Ana, ya ve que al parecer el caballero era igual que los de ahora, solo que a los politicos de ahora les salen peor las cosas. Mire a Berlusconi: no es lo mismo.

    Feliz fin de semana, madame

    bisous

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  25. Ahí estamos, monsieur. En eso no han cambiado nada las cosas. Pero los resultados sí!

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  26. Le comprendo, monsieur. El canciller tampoco es mi tipo en ningún aspecto. Ahí estoy más con Francisco y con usted que con María Teresa.

    Feliz fin de semana, monsieur Xibeliuss

    Bisous

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  27. No conocía a este Don Juanitz. Lo que no entiendo de algunos hombres de este tipo es ese desprecio a todo lo que no pueda ser "presa" de cama.

    Interesante Dame. Un beso!

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  28. Un hombre muy suyo, muy inteligente y tal vez aprovechado. Seguro que se lo podía permitir.
    No me hubiera gustado estar bajo su autoridad.
    Besos

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  29. Tan gran político como snob aquí el amigo... mira que hablar mal tu mismo idioma ya hay q ser retorcido... y luego a la probre Mª Antonieta... le hizo una puñeta de las grandes, visto como terminó la pobre

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  30. La inteligencia y poder de este hombre se ve en el hecho de que el emperador sintiera celos de él y aún así hay estaba.
    Feliz domingo. Bisous.

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  31. Supongo que el caballero canciller no habra vivido lo suficiente para ver en que termino su afrancesamiento y su alianza que tanto promovio; de seguro se hubiera vuelto mas aleman que una salchicha....

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  32. Bueno no sé si lo despreciaba mucho o poco, lo que sí sé es que le gustaba un montón :)

    Feliz domingo,monsieur

    Bisous

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  33. A mí tampoc, madame. Ni bajo su autoridad ni sobre su cama :)

    Feliz domingo

    Bisous

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  34. Bueno, monsieur Jose Luis, a ella no creo que le hubiera ido mejor en otra parte. Hay cosas que no necesitan ayuda :)

    Feliz domingo

    Bisous

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  35. Es que el que no pintaba nada era el pobre emperador. Allí los pantalones los llevaba la esposa, monsieur.

    Feliz domingo

    Bisous

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  36. Pues vivió, vivió lo suficiente, pero qué quiere, nunca pudo dejar de amar a Francia. Ocurre con frecuencia :)

    Feliz domingo, madame

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)