viernes, 15 de abril de 2011

Antioquía La Bella


Antioquía era una ciudad magnífica, con murallas que corrían sobre más de quince kilómetros, apuntaladas por 460 torres. La muralla encerraba a la ciudad misma y a escarpaduras que se escalonaban hasta la masa imponente de la ciudadela, a 700 metros por encima de la llanura. Además, estaba protegida de los asaltos enemigos por el Orontes y los pantanos al norte y al oeste, y por el relieve montañoso al este y al sur. 

Fue fundada en el siglo IV a. C. por Seleuco I Nicator, uno de los generales de Alejandro Magno. Construida a imitación de Alejandría, su importancia fue tal que llegó a rivalizar con ella. 

En tiempos de Roma había sido la tercera ciudad del mundo, “centro y reino de todas las provincias que están situadas al oriente”. La llamaban “Antioquía la bella”. San Pedro había fundado en ella una sede episcopal que él fue el primero en ocupar, mientras que el séptimo sería San Lucas, nacido él mismo en Antioquía. Pero sobre todo era allí donde se había reunido el primero de los concilios de la Iglesia, aquel en que los nazarenos y los galileos decidieron darse a sí mismos el nombre de cristianos. 


Edward Gibbon escribió: 

“La moda era la única ley, el placer el único objetivo, y el esplendor en el atuendo y en los muebles el único distintivo de los ciudadanos de Antioquía. Se honraba el arte del lujo; las virtudes y la sensatez eran ridiculizadas, y el desprecio por la modestia femenina y por el respeto a la edad anunciaban la corrupción universal de la capital de Oriente”. 

Fue conquistada por los árabes en el año 637, durante el reinado del emperador bizantino Heraclio. Víctima de un temblor de tierra, de un saqueo por parte de los persas y de la competencia de la rival Alepo en tiempos de las invasiones árabes, Antioquía había perdido para entonces mucho de su prestigio y de su población; pero en el 969 Bizancio recuperó la ciudad, y los griegos la reconstruyeron y restauraron para hacer de ella la más formidable fortaleza de sus fronteras. Pese a todo ello, en el 1084 los turcos consiguieron tomarla. 


En tiempos de la Primera Cruzada las defensas habían llegado a ser tan impresionantes que ningún guerrero podía pensar en conquistarla por la fuerza. Raimundo de Aguilers dice que “la ciudad está tan provista de murallas, de torres y de edificaciones avanzadas que no necesita temer ni a los esfuerzos de las máquinas ni a los asaltos de los hombres, así todo el género humano se reuniese contra ella”. Además el emir de Antioquía, Yaghi Siyan era un jefe temible, y en esta ocasión había pedido el auxilio del emir de Alepo, del de Damasco e incluso del sultán de Persia y del califa de Bagdad, para terminar de una vez con los francos. A pesar de todo, en el año 1098 la ciudad fue conquistada por los caballeros Cruzados, convirtiéndose en la capital del principado de Antioquía. 

Permaneció bajo su control hasta que en el año 1268 pasó a manos del sultán Baibars, quien la arrasó por completo y masacró a la población cristiana, de tal forma que Antioquía nunca más pudo recuperarse ni volver a ser una ciudad de importancia. Para el año 1432 ya tan sólo había unas 300 casas habitadas en el interior de sus murallas.



Bibliografía:
Si te olvidara, Jerusalén - Barret y Gurgand

36 comentarios:

  1. Imponente y atractiva ciudad en su poderío y esplendor, eso sí: no era tan inexpugnable como se pensaba, dado que fue presa codiciada y conseguida en más de una ocasión por unos y otros, pasando al final a ser posesión turca. Y es que a toda perla le salen pretendientes.
    Buen fin de semana.

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  2. Sí, curiosamente para tener fama de ser tan inexpugnable, lo cierto es que cambió de manos varias veces.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  3. Hola Madame:

    Una gran ciudad de la Antigüedad.

    Me impresiona eso de sería inexpugnable aun si todo el genero humano estuviese contra ella...Pero los cruzados lo hicieron...

    Cosas de la publicidad...a veces mienten ;D

    Saludos Madame

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  4. Sí, y así al mismo tiempo dan mas valor a la hazaña :)

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  5. Es un perfecto ejemplo de cómo el auge y declive se suceden en ciudades e imperios, por no decir que es el ciclo exacto de la vida. Tuvo Antioquía su esplendor, como la tuvo Palmira. Ha elegido, Madame unas preciosas ilustraciones.

    Bisous y muy buen fin de semana.

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  6. En efecto, madame. Solo Roma es la Ciudad Eterna :)

    Muchas gracias y feliz fin de semana.

    Bisous

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  7. Interesante repaso este que nos muestras sobre la Historia de Antioquía, madame.
    Y el texto de Gibbon, no tiene desperdicio.

    Un saludo y feliz fin de semana!

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  8. Por lo que dice Gibbon, cualquier ciudad actual se parece. Buen fin de semana, madame.

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  9. “La moda era la única ley, el placer el único objetivo, y el esplendor en el atuendo y en los muebles el único distintivo de los ciudadanos de Antioquía".

    Qué poco hemos avanzado desde entonces, Madame. Poned al final de este enunciado las palabras "Madrid", "París" o "Nueva York" en lugar de "Antioquía", y le viene el resto como un guante de Gilda.

    Disfrutado he. Besos muchos, Madame.

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  10. He sentido lo mismo que los últimos comentaristas, un pensamiento de que esas frases de Gibbon parecen estar muy vivas. El gusto por lo ostentoso es tan antiguo como el hombre, lo condenamos en el presente, pero lo admiramos en las ruinas del pasado. Paradójico cuanto menos.

    Bonitas ilustraciones Dame.

    Mis respetos.

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  11. Me han impresionado las palabras de Edward Gibbon: “La moda era la única ley, el placer el único objetivo...
    Lo cierto es que en este mundo nada es para siempre y que el esplendor de una ciudad o de una civilización es perecedero como la misma vida.

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  12. Siempre interesantes sus textos, hoy éste después de saber que al final de la Edad Media tenía una trecientas casas he sentido la curiosidad de saber cómo es hoy, aunque sólo sea su tamaño. Wikipedia dice que tiene hoy unos 200.000 habitantes, que no está mal. De otras fabulosas ciudades de la antigüedad su población ha quedado reducida a los grupos de turistas: Palmira, Petra...
    Beso su mano.

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  13. Monsieur Gibbon no los deja en muy buen lugar, ciertamente, madame.

    Feliz sabado

    Bisous

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  14. Sí, en eso se ve que hemos avanzado poquito. Siempre cayendo en los mismos errores, verdad monsieur Antorelo?

    feliz dia

    Bisous

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  15. Pues sí, supongo que Nueva York podría ser una nueva Antioquía. Sin murallas, pero tal vez con otras barreras.

    Feliz dia, madame Ana

    Bisous

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  16. Sí, supongo que es más facil de admirar cuando no somos nosotros quienes tenemos que pagarlo, monsieur :)

    Feliz dia

    Bisous

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  17. Así es, monsieur Francisco. Esas viejas ciudades permanecen ahí como monumentos a la vanidad humana, y para recordarnos lo efímero que es el éxito.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  18. Fíjese, realmente corrió mejor suerte que tantas otras ciudades de la antigüedad. Pienso también en Sibaris, hablando de lujos. Antioquia fue arrasada, pero pudo volver a crecer un poquito, al menos, aunque totalmente despojada de lo que fue.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  19. Una preciosa ciudad madame, su historia es una de las mas formidables de todas aquellas ciudades de origen helenístico, como bien dice, durante algún tiempo llego a ser rival de la formidable Alejandría misma, igualmente Antioquia es fundamental para comprender los primeros tiempos del cristianismo que hicieron de ella, una sede conciliar, sin embargo madame como bien comenta, si bien las murallas de la Bella tenían fama de inexpugnables, la realidad es que la ciudad cambio de manos varias veces, hasta que fue trágicamente arrasada por a manos de Baibars.
    Un muy interesante capitulo madame como siempre que mas le puedo decir, sino que cada día la admiro mas mi querida amiga
    Quedo a sus pies

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  20. Hola Madame

    Es una pena que bellas ciudades, hermosos monumentos, lugares y paisajes, queden arrasados por la mano del hombre; ya se por codicia, envidia, rivalidad, conquista...

    Feliz sábado, Madame.

    Bisous.

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  21. Hermosas ilustraciones, Madame. Muy interesante la historia de esta ciudad, Antioquía. Y el texto de Gibbon no tiene desperdicio.

    Feliz tarde, Madame

    Bisous.

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  22. Una ciudad que lo tuvo todo y por la que pasaron diversas culturas
    No sabia nada que se habia llevado a cabo un concilio de tanta embergadura ,como se apende madame en este espacio ,felicitaciones por los premios y distinciones ,bien merecido
    Un abrazo hasta la corte

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  23. Magnifica ciudad por lo visto, a todos se les haria agua la boca por conquistarla como fuera, al menos para tener de que alardear, que con tanta defensa y todo, habian podido con ella.

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  24. Triste lección la del tiempo. Bien vale para demostrarlo lo que usted tan claramente escribe sobre Antioquía. Y cuánto sabía Gibbon.

    Saludos.

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  25. Para haberla conocido en tiempos de su máximo esplendor.

    Bisous madame y ya feliz semana la que está a punto de entrar.

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  26. Muchas gracias, monsieur Louis Cesar. Ya ve, al final no hay como la fama de inexpugnable para que todo el mundo se empeñe en conquistar la plaza.

    Feliz dia

    Bisous

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  27. Sí, madame, tantos siglos para construir y un solo manotazo para destruirlo todo. Una lastima.

    Feliz dia

    Bisous

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  28. Gracias, madame Elysa. Lo que podrían contarnos esas piedras si hablaran!

    feliz dia

    Bisous

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  29. Muchas gracias, monsieur Lorenzo

    Feliz dia

    bisous

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  30. Muchas gracias, monsieur Luther. la presencia de seguidores como usted supone siempre un estimulo.

    Feliz dia

    Bisous

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  31. Ya lo creo, madame. Al final esa era una de las cosas que la hacían más apetecible.

    Feliz dia

    bisous

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  32. Monsieur, el tiempo es buen maestro, pero los seres humanos somos malos discipulos, me temo, y nos empeñamos en repetir eternamente los mismos errores.

    Feliz dia

    bisous

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  33. Muchas gracias, monsieur Augurio.

    Feliz dia

    bisous

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  34. Muchas gracias, monsieur Eduardo, espero que ya esté disfrutando usted de su semana santa.

    Feliz dia

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)