jueves, 10 de febrero de 2011

Isabel I y Thomas Seymour

Isabel

El regente, Somerset, tenía un hermano menor, Thomas Seymour, un hombre apuesto, irresistible para las damas, hábil en el manejo de la palabra y de las armas, ambicioso y carente de escrúpulos. Ambos eran tíos del rey Eduardo VI, cuya madre fue Juana Seymour, tercera esposa de Enrique VIII. 

El poder de su hermano mayor hizo que Thomas llegara prematuramente a la categoría de Lord Gran Almirante de Inglaterra. Las máximas aspiraciones parecían abiertas para él. Por un momento acarició incluso la idea de casarse con la princesa Isabel, pero, en vista de la oposición del regente, dedicó sus atenciones a Catalina Parr, la consolable viuda de Enrique VIII. En realidad hacía tiempo que sentía inclinación por la dama, desde antes de que el rey se fijara en ella. Enrique, celoso del seductor Seymour, se había desembarazado de él enviándolo lejos en misión diplomática. 

A la muerte del rey, Thomas seguía soltero, aunque se lo había relacionado con Mary Howard, duquesa de Richmond. Ahora, ante la imposibilidad de desposar a una princesa, podía al menos casarse con la reina, y así lo hizo. 

La princesa Isabel había ido a vivir a Chelsea con Catalina a la muerte de su padre. Algunos opinaban que uno de los motivos por los que Thomas se había casado finalmente con la viuda del rey era poder estar más cerca de Isabel, su verdadero objetivo y el único capaz de satisfacer su ambición. 

Thomas se hacía así con la tutela de la princesa —además de con la de Lady Jane Grey— y comenzó a hacer peligrosos avances hacia ella, deslizándose en su alcoba al amanecer, a veces a medio vestir él mismo. Entonces apartaba las cortinillas, la despertaba besándola, la acariciaba, le hacía cosquillas, fingía querer entrar en su lecho, la levantaba medio desnuda, la perseguía a través de la alcoba, la alcanzaba, le daba grandes palmadas en el trasero… Todo concluía entre risas. A veces los sorprendieron en los corredores de palacio o en los pasillos, estrechamente abrazados los dos. 

Él tenía 40 años, y ella sólo 14. 

Thomas Seymour

Comenzaron los rumores. Evidentemente la princesa se complacía con tales juegos peligrosos. Kat Ashley, la institutriz de Isabel, pidió a Thomas que abandonara esas prácticas, pero él, indignado, se negó, alegando que no hacía nada malo. 

Indudablemente Isabel no deseaba separarse de él. Cuando Catalina se casó, la princesa se mostró ofendida por la celeridad con la que había sido dispuesto ese matrimonio, guardando tan poco luto por el rey su padre. Su hermana María le escribió entonces ofreciéndole asilo, pero ella lo rechazó diciéndole que debía sufrir la situación con paciencia, que no se sentía verdaderamente ofendida y que la reina Catalina había sido tan amable con ella que abandonarla sería una ingratitud. A nadie se le ocultaba que la verdadera razón para desear quedarse era Thomas Seymour. 

Algunos autores han sugerido que tal vez el almirante llevó demasiado lejos estos juegos, llegando a abusar de la joven princesa aunque fuera con su consentimiento. La propia institutriz dijo una vez que Catalina los había encontrado a ambos en una situación que parecía sugerir un encuentro sexual, aunque después se retractó. Es muy dudoso que haya sido así, pero la esposa encontró conveniente enviar a Isabel a la casa de Anthony Denny en Hertfordshire. 

Cuando Catalina falleció al dar a luz en agosto de 1548, Thomas renovó sus atenciones hacia la princesa. Han llegado hasta nosotros rumores de encuentros clandestinos, de excursiones nocturnas por el Támesis. 

Catalina Parr

Él no se conforma con su posición; aspira a sustituir a su hermano como regente, y se propone valerse de ella para alcanzar el poder supremo. Reanuda sus proyectos matrimoniales y gana para sus designios a dos miembros de la Casa de Isabel: la institutriz y el tesorero Thomas Parry. Éste le preguntó en una ocasión a la princesa si aceptaría casarse con el almirante en el caso de que el Consejo diera su aprobación, y ella respondió algo que estaba lejos de ser una negativa: 

—En ese momento haría lo que Dios me dictara. 

Russell, el Lord del Sello Privado, se encontró con Seymour y sostuvo con él esta conversación, según los State Papers de Tytler: 

R: —Oigo rumores que me entristecen. 

S: —¿Cuáles? 

R: —Se me ha dicho que tenéis la intención de desposar a Lady Isabel, o bien a Lady María; si lo hacéis, labraréis vuestra ruina. 

S: —No he pensado en ello. 

Algunos días más tarde Thomas volvió a entablar conversación: 

S: —Sois muy suspicaz. Decidme, por favor, el origen de estos rumores. 

R: —No puedo revelaros quién lo ha dicho, pero eran buenos amigos. Más vale que no sigáis por ese camino. 

S: —Será mejor que ellas se casen en Inglaterra que en el extranjero. ¿Por qué no yo u otro hombre educado por el rey su padre? 

R: —Milord, si vos u otro casarais en este reino con alguna de las princesas, sería ir derecho a la perdición. Levantaríais enemistades peligrosas porque son las herederas de la Corona y ¿qué sacaríais con ello? 

S: —Quien se case con una o con otra tendrá 3.000 libras de renta al año. 

R: —No tal. Recibirá 10.000 libras de dote, en plata y no en tierras. ¿Qué se puede hacer con eso para sostener su corte? 

S: —Tendrá también una asignación de 3.000 libras por año. 

R: —Os aseguro que no. 

S: —Nadie se opondrá a ello. 

R: —Sí, sería ir en contra del testamento del rey. 

Eduardo VI

A la vez Seymour se procura aliados entre la nobleza, fortifica los castillos que posee y termina rompiendo con el regente, a quien había molestado mucho una maniobra de su hermano: el almirante había sobornado a un hombre llamado John Fowler, servidor del niño rey Eduardo VI, para que le pasara información. Por él supo que Eduardo se quejaba frecuentemente de que recibía poco dinero. Thomas le hizo llegar alguno, y comenzó a criticar en voz alta las habilidades de su hermano como administrador. 

Somerset comenzaba a estar preocupado: como almirante, Thomas tenía el control de la marina inglesa. Eso era demasiado poder. Pronto se sabe que prepara un golpe. Había intentado reclutar 10.000 hombres bajo su mando y acuñar moneda falsa. El regente no tarda en estar al tanto de todos sus planes. Convoca una reunión del consejo a la que debería asistir su hermano para explicarse, pero Thomas no acude. En lugar de eso se dedica a planear el secuestro del rey. 

La noche del 16 de enero irrumpe en los apartamentos reales en Hampton Court. Entra en el jardín privado despertando a uno de los perros, que intenta morderlo. Thomas lo mata. El ruido alerta a los guardias y el almirante es arrestado. 

Furioso, el regente reacciona con brutalidad. Thomas Seymour y la institutriz son enviados a la Torre de Londres, mientras que Isabel es enviada al castillo de Hatfield, sometida a una estrecha custodia. Se pretende arrancarle la confesión de que ha participado en una conjura. 

Jardines de Hampton Court

Isabel no se arredra. Con quince años demuestra una extraordinaria presencia de ánimo y una gran dignidad. Kate Ashley y Parry, también preso, tiemblan por su vida y ante la presión de los interrogatorios confiesan la existencia de una conspiración de la que, al parecer, tiene noticias Isabel. Ella niega categóricamente dicho punto y reclama con insistencia unas pruebas que no es posible proporcionar. La princesa les advierte que, como hermana del rey, la ofensa que le hacen abarca a toda Inglaterra. 

Con letra grande y bien formada, ya no infantil apenas, escribe a Somerset una larga carta que termina con este párrafo: 

“Se me ha dicho que circulan rumores altamente perjudiciales para mi honor, como que me encuentro prisionera en la Torre y encinta del Lord Almirante. Éstas, Milord, son infames calumnias y, para confundir a mis calumniadores, deseo ser conducida a la Corte y llevada a presencia de Su Majestad el Rey, a fin de encontrarme con Vuestra Señoría y poder mostrarme tal como soy. Escribo muy de prisa. Vuestra amiga siempre segura, en la medida de su débil poder, 

Isabel. 

El regente se guarda de acceder a tal demanda, pero la deja en paz y llama a los investigadores, aunque Tyrwhit afirmó: “Leo en su cara que es culpable”

En cambio a Seymour no se le permite presentar defensa. El 22 de febrero el consejo lo acusa oficialmente de 33 cargos de traición. 

El 20 de mayo Seymour es decapitado en la Torre. Informada Isabel de su muerte, se limita a murmurar: 

—Hoy ha muerto un hombre de mucho ánimo y muy poco juicio. 



Bibliografía: 
Isabel I – Jacques Chastenet 
Isabel I – Sisley Huddleston 
The wives of Henry VIII – Antonia Fraser 
The children of Henry VIII – Alison Weir 
The life of Thomas Seymour – John MacLean 
Behind the mask – Jane Resh Thomas

54 comentarios:

  1. Realmente díficil vivir en esa corte. Es evidente que Isabel tuvo que madurar pronto, y supo manejarse con inteligencia hasta llegar a ser quien fue.

    Buena noche, Madame

    Bisous.

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  2. Saludos madame, hoy nos trae usted una muy interesante entrada. Los hermanos Seymour cayeron víctimas de su propia sed de poder, al pobre Eduardo VI le debió de resultar muy duro tener que firmar la orden de ejecución de sus dos tios. Qué lastima siento por Catalina Parr, después de estar casada y aguantando a Enrique VIII, su último amor acosa bajo su mismo techo a su hijastra Isabel, que le debía a su madrastra practicamente la educación que recibió. No cabe duda que Thomas Seymour aspiraba a ser rey de Inglaterra, es verdad que en su punto de mira también estuvo María Tudor.

    Un abrazo madame

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  3. Verdad Mademe esa popular frase en todos lados se cuecen habas pero en esa corte vaya que cocinaban jijiji:)
    Me ha interesado en verdad mucho esta historia!
    Besos, pase usted una bello día!

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  4. Usando un viejo refrán bien valdría decir aquello de "en el cariño como hermanos y el dinero como gitanos".

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  5. Uy que historia más rarita la de Thomas Seymour y la futura Isabel I. A mi me da que Thomas además de ambicioso era bastante pervertido porque que un cuarentón se dedique a tales jueguecitos con una niña ya me cuenta usted...hoy día le habrían metido en la cárcel...

    Un beso.

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  6. Muy poco juicio: y aficionado a juegos peligrosos con una niña de catorce años.
    No me ha gustado este Seymour, no.
    Feliz viernes, Madame

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  7. Su inteligencia la salvó.
    Saludos, madame.

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  8. Su vida pendió de un hilo muchas veces durante aquella época, madame, en efecto.

    Feliz dia

    Bisous

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  9. En efecto, madame Magnolia, a él también le hubiera venido bien María para sus fines. Aunque con ella ya no hubiera podido practicar los mismos jueguecitos, jiji: ni estaba en edad ni lo hubiera consentido.

    En cuanto al rey, dicen que no perdonaba a Thomas que hubiera matado a uno de sus queridos perros, y que no firmó la orden tan a disgusto como pueda suponerse. Quién sabe.

    Feliz día, madame

    Bisous

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  10. Madame, es sin duda una de las cortes mas interesantes. Los Tudor son fascinantes.

    Feliz día

    Bisous

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  11. Monsieur dlt, con hermanos como Thomas, supongo que nadie necesita enemigos.

    Feliz día

    Bisous

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  12. jijiji, monsieur, es cierto, hoy en día se hubiera metido en un lío probablemente mayor, si es que puede haber un lío mayor que acabar decapitado.

    Pero tenga en cuenta que las edades no son lo mismo ahora que entonces. En aquellos tiempos era frecuente que a los 14 años estuvieran casadas.

    Feliz dia

    Bisous

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  13. Sí, pero como le comentaba a monsieur Carolus, esos 14 y 15 años que tenía Isabel no se veían igual que ahora. Era una edad a la que resultaba natural estar casada.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  14. Sí, monsieur, dice mucho de ella el modo en que supo nadar en esa corriente, y también la frase final. Ya comenzaba a asomar esa inteligencia.

    Feliz dia

    Bisous

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  15. Una entrada muy de mi interés! No sabía estas cosas de Isabel, bueno, en realidad no sé nada de ella, solo lo que se cuenta en una película (qué fuentes que tengo!)...
    Me encanta la corte inglesa, sobre todo esta familia. No sabría explicar por qué me gusta Enrique VIII, tan malo que era, pobres cabezas.
    Alguna vez subiste algo sobre "Greensleves"?

    Bueno..., me voy de tema con el padre. Mirá vos qué cochina la niña, ya de tan joven. Qué gustos raros! Pero, como dice el diche: "sobre gustos no hay nada escrito".

    Besotes, madame, que ande usted más que bien!

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  16. A mí también me encanta esa epoca, madame. Fue apasionante, con tanta intriga y tanta cabeza cortada.

    Conoce usted el blog de Caroline, especializado en los Tudor? Si no es así, se lo recomiendo encarecidamente. Es riguroso,completo y muy ameno, un trabajo excepcional:

    http://carolbjca.blogspot.com/

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  17. Siempre me cayó bien Isabel I; no lo tuvo fácil desde pequeña, creció en un medio hostil y tuvo las ideas muy muy claras, sorteando rivalidades y enemigos, al igual que aduladores. Y fue una gran reina, sin duda. Como Xibeliuss, no es de mi agrado Thomas Seymur, no hay empatía. Feliz fin de semana, Madame.

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  18. Lo comprendo, desde luego. No es un personaje como para empatizar, jiji.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  19. Sinceramente no conocía este delicado pasaje la historia y me he quedado muy sorprendida.
    Si todas las novelas rosas constaran de esta intriga y amores prohibidos leería más este género que no suele ser de mi agrado.
    Por cierto, madame... ¿Sería tan amable de decirme aproximadamente qué edades tenían Thomas y Catalina cuando se casaron? ¿E Isabel? Es que al comenzar al leer la entrada pensé que Isabel tedría unos 17 años, pero al final hace usted una anotación de que sólo tenía 15 cuando ejecutaron a Seymour...
    Un beso, madame, y gracias por anticipado.

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  20. Evidentemente era un hombre de mucho ánimo y de poco juicio. Hoy diríamos además que era un pedófilo, por la enorme diferencia de edad que había entre él y la joven que, por otro lado, demostró una seguridad y una entereza poco corrientes en chicas de su edad. En fin, eran otros tiempos y otras las mentalidades.
    Un saludo.

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  21. Creo que la princesa Isabel lo retrato muy bien con la última frase
    " ha muerto un hombre de mucho ánimo y muy poco juicio", otro noble sediento de poder y amante de las intrigas, pan común en todas las cortes.
    Un abrazo.

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  22. Cuando se casaron, Catalina tenía unos 35 años, él unos 39 e Isabel 14.

    Muchas gracias, madame, encantada de que sea de su interés.

    Feliz tarde

    Bisous

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  23. No, no era pedófilo, primero porque en aquel tiempo, en que la vida era más corta, a los 14 años eran mujeres casaderas, y muchas veces más que casaderas casadas.
    Y segundo porque en realidad el interés que él tenía en Isabel era de otro tipo más calculador. El juego solo era un método para conseguirlo. Pero la que le gustaba era la viuda, con sus 35 años. Siempre le había gustado.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  24. La ambición de Thomas era demasiado desmedida, y acabó perdiéndolo. Supongo que calculó mal sus fuerzas.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  25. Salir indemne de las múltiples intrigas palaciegas era asunto improbable. La misiva de Isabel escrita, en la edad del pavo, es asombrosa por su madurez y actitud resolutiva.
    Un abrazo y buen fin de semana.

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  26. Personaje de cuidado el era el rey Enrique.

    Saludos.

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  27. Hola Madame

    Menuda pieza era este caballero. Los rumores aunque normalmente suelen servir para conspirar, en este caso ayudaron a impedir algo peor a una conspiración.

    Es divertido leerlo cuando ya ha pasado el tiempo y es trsite comprobar, que los hombres apenas hemos cambiado con el paso de los siglos.

    Feliz tarde, Madame.

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  28. Thomas no se puede decir que fuese un personaje indeciso. Quería una princesa como mujer y ni la edad, ni la elevada posición social, ni las oposiciones de otros cortesanos le podían hacer cambiar de parecer. Hasta intentó seducir a la pelirroja Isabel, pero menuda era ella para dejarse hacer... No creo que estuviese enamorada de tal personaje. Creo que quería un príncipe de mas altos vuelos, pero vaya usted a saber. Dicen que tuvo una mala experiencia sexual de joven y que por eso no se casó. ¿Sería esta la mala experiencia?

    Besos

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  29. ¡Cuántas intrigas detrás de las ansias de poder, y qué bien las contáis vos, Madame!

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  30. Desde luego, no cabe duda de que mostraba gran madurez e inteligencia, además de un carácter muy entero. Era dificil incluso para un adulto no derrumbarse en esas circunstancias.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  31. Sí, si hubieran sido los tiempos de Enrique supongo que Seymour hubiera durado aún menos.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  32. Sí, jeje, tiene razón, madame: es divertido leerlo porque no nos ha pasado a nosotros. Lo contemplamos con la serena perspectiva que dan los siglos transcurridos. Pero no, no hemos cambiado tanto como imaginamos a veces.

    Buenas noches

    Bisous

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  33. No creo que cualquier posible experiencia con Seymour fuera precisamente mala, no. En cualquier caso, está claro que ella tenía aversión al matrimonio, pero no a otras cosas.

    buenas noches, madame

    bisous

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  34. Muchas gracias, monsieur Francisco, usted siempre tan amable.

    Buenas noches

    Bisous

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  35. Madame muy tarde vengo a visitarla en su Chateaux...
    Cosas que se complican de vez en cuando.
    Historia de Isabel I que conozco bastante bien. Cuando cursaba Historia universal, hice una exposición sobre Seymour y su relación con la reina.

    Sabe mi gusto por estas historias.

    Saludos Madame

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  36. Monsieur, qué sorpresa: quién hubiera imaginado que de entre tantos temas apasionantes que ofrece la historia inglesa elegiría usted este eposidio precisamente para su exposición.
    En cualquier caso la época Tudor es fascinante, en efecto.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  37. Buenas noches Madame, escribo para felicitarla por su excelente trabajo, no todos los días pueden leerse relatos con el suyo, lleno de detalles que hacen al lector sentir que está dentro de la corte de los Tudor.
    Muchísimas gracias!!

    Que paséis un buen fin de semana :)

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  38. Muchas gracias a usted por su interés y por sus comentarios en mis blogs, madame.

    Buenas noches

    bisous

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  39. Madame, debo felicitaros por tan buena publicacion, a mi en lo particular, me encantan todas estas historias en torno a los hijos de el Rey Enrique VIII, pero mas centradas a Isabel I...

    Desconocia cual era la relacion que exisia entre Lord Seymour y Elizabeth, me parecia confusa, por que yo lo manejaba como un abuso sexual, pero ahora entiendo que ella tambien estaba de acuerdo, incluso tambien desconocia la razon por la que el tio del joven Eduardo VI habia perecido en el cadalso...

    Creo que Isabel tuvo que madurar muy de prisa, para asi, llegar a ser uno de los mejores monarcas ingleses...

    Hasta pronto Madame, Feliz fin de semana

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  40. Muchas gracias, monsieur Hugo. Es una de mis cortes favoritas, en efecto, con tantas intrigas y una historia tan intensa.

    No, el abuso no fue tal. Si existió, fue perfectamente consentido, y hasta hay historiadores que opinan que Seymour fue el gran amor de Isabel, o el único al que amó en realidad. Creo que esto es ir demasiado lejos, pero pienso que sí fue para ella el despertar de sus sentidos y de sus sentimientos.

    La razón por la que Thomas pereció en el cadalso fue su desmedida ambición. Isabel sólo era para él un medio para obtener poder. Quería primero ocupar el puesto de su hermano y luego llegar incluso a ser rey a través de ella.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  41. Uf, Madame, por fin encuentro un ratito para hacerle una visita. Últimamente dispongo de muy poquito tiempo libre.

    Una frase lapidaria, la pronunciada por Isabel, al conocer la muerte de Seymour.
    Hoy en día resulta difícil imaginar a alguien de quince años expresándose en esos términos.
    Aquello, más que una corte, era una jungla. Seguro que sobrevivir en ese ambiente de traiciones, conjuras y conspiraciones, era una difícil tarea.


    Feliz fin de semana, querida amiga.

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  42. ¿Y era a ella a quien llamaban "la reina virgen"? no comment...
    Virgen no sé si sería, pero vaya entretenimiento tenía con Seymour...
    La época que siguió al reinado de Henry VIII fue dura, hubo muchas muertes (la que más me impactó fue la de Jane Grey). Isabel fue una monarca con mucho carácter, pero como protestante que soy, tiene todo mi desprecio por haber perseguido y asesinado injustamente a tantos inocentes.
    Menos mal que más tarde las cosas fueron cambiando y llegamos hasta un tiempo de paz y propesridad para Inglaterra con la reina Victoria.

    Un beso.

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  43. Secundo la impresión de Eleanor, y debo añadir que ese comportamiento licencioso por parte del señor Seymour me ha recordado mucho el proceder de otro caballero como era el osado Valmont con la pequeña Cecil (jejejejje cabecita esta...) De todos modos la princesa empezaba a albergar comportamientos inmorales a bien temprana edad.

    Isabel fue una monarca dura y fría en sus actuaciones, para muestra baste la última mención que hace de quien más cercano a ella estaba en la intimidad al conocer su muerte.

    La imagen de los jardines de Hampton Court son un primor.

    Bisous Madame

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  44. Sí, es verdad. Isabel fue muy precoz. Supongo que los graves acontecimientos que vivió desde que tenía muy corta edad la obligaron a madurar antes de tiempo. Esencial para sobrevivir en aquella jungla.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  45. La historia de Lady Jane fue muy triste y conmovedora, madame. También sobre ella hice un articulo en su día, y otro sobre su esposo. Una historia terrible, pero al mismo tiempo muy bella.

    Lo que pasa, madame, que Isabel también era protestante, al igual que usted. Fue ella quien restableció el culto anglicano precisamente.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  46. jijijiii, síiii, muy buena comparación, madame Akasha. Monsieur Seymour debía de ser el Valmont de la corte Tudor, jiji.

    Isabel sí que era dura y fría. Posteriormente algún favorito se equivocó creyendo que la tenía en el bote y podía hacer lo que se le antojara. Se le ocurrió desobedecer y acabó con la cabeza en el tajo.

    Feliz fin de semana, madame

    Bisous

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  47. A día de hoy resulta díficil entender el hecho, tan frecuente en la época, de que se pactasen matrimonios por intereses de índole económica o de gobierno entre parientes e incluso niños, no fué el caso de Isabel aunque Thomas no duda en utilizarla sexualmente para conseguir sus fines.
    Me resulta muy paradójico que el Rey se permitiese el lujo de tener celos.
    Feliz fin de semana Madame.

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  48. Sí, madame, Enrique era la ley del embudo, jiji. Él podía tener amantes, pero no se podía ni mirar a sus esposas, por supuesto.

    Buenas noches

    Bisous

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  49. todo un descubrimiento tu blog, ten por seguro que te voy a leer muucho!!

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  50. Muchas gracias, madame, bienvenida

    Feliz tarde

    Bisous

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  51. Interesante la historia de Isabel y Thomas Seymour. Los hermanos Seymour cayeron victimas de su propia ambición, habrían lanzado con gusto a su hermana en el lecho real y cuando ella murió, abusaron de su memoria para seguir obteniendo riquezas. Sin duda, Thomas no era tan estúpido, sabía que Isabel tenía posibilidades en el trono; Edward era enfermizo, María Tudor estaba en la mediana edad.

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    1. La cabeza ha de ir a la par de la ambición. Obviamente Thomas tenía poca cabeza que cortar.

      Muchas gracias, madame

      Feliz día

      Bisous

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  52. Se dice que Isabel tuvo un hijo que se llamó Francis Bacon.Es muy posible que la historia que conocemos sea verdad a medias.

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    Respuestas
    1. La historia está llena de hijos imaginarios. Sería un buen tema para un artículo, por cierto.

      Feliz día

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)