domingo, 30 de enero de 2011

Esparta


Esparta, también llamada Lacedemonia, se encontraba a orillas del río Eurotas, a unos 40 kilómetros del mar. En tiempos micénicos había sido una ciudad importante, pero después de ser conquistada por los dorios hacia el 1100 a. C. cayó en la oscuridad durante un tiempo. 

En los tres siglos siguientes fue capaz de ir recuperándose gradualmente e incluso de extender su influencia sobre las ciudades vecinas. Para el año 800 a. C. se había convertido en la soberana de todo el valle, una región llamada Laconia

Los conquistadores dorios eran los únicos con categoría de ciudadanos, y los únicos que intervenían en el gobierno, aunque fueran una minoría dentro del total de la población. Eran la clase privilegiada. Cuando nacían se les entregaba una parcela de tierra y se les asignaba un número de esclavos que conservaban durante toda la vida. Es decir, si al nacer se les consideraba lo suficientemente sanos y bien formados como para ser espartanos, porque si la comisión de ancianos que los examinaba en el Pórtico determinaba que el recién nacido no era apto, se le arrojaba al Apótetas, un barranco al pie del monte Taigeto. 

Según Plutarco, también para demostrar que los niños eran robustos, “las mujeres no lavaban a los bebés en agua, sino en vino, haciendo así una prueba de su temperamento. En efecto, dicen que los niños epilépticos y enfermizos con el vino puro tienen convulsiones y pierden los sentidos, pero los sanos más bien se templan y endurecen su constitución.” 


Es el Estado el que educa a los niños. La instrucción es muy severa, y en ella tiene gran importancia el ejercicio físico, puesto que se trata de formarles como guerreros. En cuanto comienzan el periodo de formación dejan de vivir con sus familias y pasan a vivir en grupo bajo el control de un magistrado. Las condiciones son durísimas: van descalzos, sólo tienen una túnica al año y el alimento que se les proporciona es tan deficiente que deben aprender a subsistir robándolo si es preciso. Se les pedía, además, que hablaran poco, y de ahí el término “lacónico”, que hace referencia a los habitantes de la región de Laconia, es decir, a los espartanos. 

Sólo hay dos actividades que un espartano considera honorables. Una es la guerra. De hecho, las propias madres espartanas decían a sus hijos, cuando los despedían al partir hacia alguna campaña bélica: “Vuelve con el escudo o encima de él”. El otro asunto del que consideran digno ocuparse es del gobierno. 

Cuestiones como el comercio o la industria no son propias de un ciudadano de Esparta, por lo que se dejan en manos de un pequeño grupo llamado periecos, hombres libres pero sin ningún poder político. Descendían de aquellos entre los primitivos habitantes de Esparta que tuvieron la previsión de aliarse a tiempo con los invasores. 

El resto, los que habían cometido el error de resistir, fueron esclavizados. Una de las primeras ciudades que sufrió este destino fue Helo. Sus habitantes sufrieron en masa la esclavitud, por lo que con el tiempo el término ilota, o habitante de Helo, llegó a designar a cualquier esclavo espartano. 


Un ilota podía ser manumitido por sus buenos servicios a Esparta, con lo que podía pasar a formar parte de los periecos. Pero en general eran seres sin derechos humanos y se los sometía a un trato sumamente cruel. 

En cuanto a los ciudadanos de Esparta, perdían su condición de tales si se les consideraba culpables de atimia, es decir, de haber mostrado cobardía o desobediencia durante una campaña militar. Y hay que tener en cuenta que hasta mediados del siglo V a. C. se consideraba atimia no sólo el hecho de huir o retroceder ante el enemigo, sino incluso el de sobrevivir a la vergüenza de una derrota. 

Al perder su ciudadanía pasaban a ser los tresantes (los temblorosos). Éstos sufrían toda clase de vejaciones, y las condiciones que debían soportar eran similares a las de los ilotas. En la calle debían ceder el paso, y los espartanos podían golpearlos. No se les podía dirigir la palabra; tenían que llevar la ropa sucia y remendada y afeitarse tan sólo una parte de la barba. Las hijas no podían casarse, sino que permanecían a su cargo. Pero al menos a los tresantes se les permite acudir a los lugares públicos —aunque eran excluidos del gimnasio y del equipo del juego de pelota— y además podían redimirse mediante algún acto valeroso en batalla. 

Los espartanos tenían reyes, pero su realeza era poco común, puesto que tenían dos a la vez. Es decir, era una diarquía en lugar de una monarquía. La causa de esto puede ser que dos tribus de los dorios se unieron para conquistar Esparta, y acordaron que ambas familias gobernarían conjuntamente. Los espartanos explicaban el hecho diciendo que los reyes descendían de dos hermanos gemelos. 


Con el tiempo el poder de los reyes espartanos fue severamente limitado. Su función principal era la de conducir los ejércitos, y sólo tenían poder en realidad fuera de las fronteras de Esparta, porque en el interior el gobierno era controlado por una oligarquía de 30 hombres. Los dos reyes formaban parte de ella. Los otros oligarcas eran elegidos entre los espartanos que habían llegado a la edad de 60 años. Formaban la gerusía o consejo de ancianos. 

Había también 5 éforos o magistrados, encargados de cumplir las decisiones de la gerusía. En tiempos de paz tenían más poder que los reyes y podían multarlos o castigarlos.

64 comentarios:

  1. Ilustrativa e interesante entrada, Madame, toda una cultura dedicada al arte de la guerra.

    Que paséis buena noche.

    Bisous

    ResponderEliminar
  2. Que curiosa la procedencia de "lacónico". Nunca lo había pensado :)

    Gracias, Madame. Bisous

    ResponderEliminar
  3. O sea que si sobrevivian a la batalla eran considerados temblorosos? esto me recuerda al estupido de Stalin,

    Un beso Madame

    ResponderEliminar
  4. Sus idas y vueltas con Atenas fue lo que siempre me atrajo de esta ciudad tan guerrera ,ahora que leo su post y me interiorizo de sus habitos y costumbres pienso que no andaban con medias tintas .
    Un abrazo hasta la corte y buen domingo madame

    ResponderEliminar
  5. Eran los gajes del oficio , eran bárbaros a pesar de todo cada época marca su sello y ahora estas costumbres nos parecen casi inhumanas, pero aún hoy cometemos tantas barbaridades de esa índole, , que es difícil de pensar que esto ocurrió hace tantos años atrás y aún en los genes hayan quedado vestigios de estas prácticas me aterra....
    Mademe como siempre he disfrutado de tanta data muy completa e interesante.
    Muy agradecida!

    ResponderEliminar
  6. A pesar de la dureza de la educación espartana y de la oligarquía y del culto a la guerra, el trato que se daba a la mujer era mucho menos machista que en la sociedad ateniense, aunque hubiera democracia.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  7. Un lugar donde no me hubiera gustado nacer, madame.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  8. Ya debían de ser callados, madame, para sobrevivir el término a través de los milenios y llegar hasta nosotros.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Sí, monsieur, era lo peor que podían hacer. Supongo que casi ninguno lo haría, porque pensar en lo que les esperaba después era aún peor.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  10. No, no se andaban con medias tintas precisamente, monsieur Luther. Yo me quedo con Athenas sin dudar. Aunque como mujer no sé qué le diga.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. jeje, alguno, alguno parece llevar aún genes espertanos, madame Luz.
    Esperemos que no vuelvan a ponerse de moda las costumbres espartanas!

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  12. Eran también machistas. Pero como resultaba tan importante que ellas dieran a luz varones sanos y fuertes, que era para lo único para lo que servían, pues entonces se procuraba que tuvieran las mejores condiciones posibles, y disfrutaban de más libertad. Pero no era por ellas.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Aunque conocía algunos datos (no todos), me ha resultado sumamente interesante y didáctica esta entrada.
    Saludos, madame

    ResponderEliminar
  14. ¡Cuánto interés despierta en mí todo lo relacionado por la cultura griega, a pesar de que la debilidad de mi físico no hubiera podido soportar las duras pruebas de superviviencia!

    ResponderEliminar
  15. Ahora se comprende más el termino espartano, del que vive de forma extremadamente rígida, lo de robarse la comida para sobrevivir,
    descalzos , una sola túnica al año...si que eran endurecidos a base de disciplina, así se comprende que fueran admirados y tan temidos, pues vivian como auténticas máquinas de matar....
    En cierto modo me recuerda la terrible experiencia que cierto dirigente de origen alemán quiso implantar en su país y en los que invadió, lo que hace la locura del poder del poder....
    Como siempre gracias , madame ,por esta interesante entrada, buen domingo.

    ResponderEliminar
  16. Muchas gracias, monsieur Antorelo.

    Feliz domingo.

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Yo tampoco hubiera soportado ser espartana, monsieur. Demasiado agotador, jeje.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  18. Así es, madame. triste vida es una cuyo único objetivo es ese.
    Yo también soy poco espartana.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  19. Hola Madame:

    Me ha recordado mucho la pelicula de 300 esta entrada.

    La película es fantasia pura porque 300 contra un millón poco harían, pero demuestra lo importante de la educación militar espartana. Eso de que vuelve con el escudo o encima de él lo dice todo.

    Saludos

    ResponderEliminar
  20. Un poco bruticos estos espartanos.
    Si trataban así a sus adolescentes para que se endureciesen, no quiero ni pensar cómo tratarían a los ilotas.

    Abrazos de domingo, madame.

    ResponderEliminar
  21. Los Espartanos y su peculiar cultura siempre han tenido un especial atractivo, su vida severa y dura dedicada al arte de la guerra y su único objetivo, así como el sacrificio en pos de una Esparta mas grande, es lo que hemos idealizado de este pueblo que en realidad era despiadado con los inferiores y bárbaros con sus enemigos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  22. Me ha encantado ampliar mis conocimientos de historia respecto a Esparta, sobre todo por la parte en la que habla usted de los iliotas y los tresantes, ya que tenía poca información respecto al tema, y de lo que más datos conservo es de su culto a dioses como Ares y Eros, la batalla de las Termópilas, la educación de los niños si se consideraban aptos y cosas de esa índole...
    Un beso, madame, y felicidades por tan excelente entrada, tomaré muy en cuenta esta aportación de su sabiduría para documentarme en proyectos que tengo aún por concluir donde aludo a Esparta.

    ResponderEliminar
  23. Duro tenía que ser vivir en Esparta, y mucho más para los niños deficientes con ese Monte Taigeto ahí; prefiero el ágora de Espara. Feliz domingo, Madame.

    ResponderEliminar
  24. Un poco exagerado, sí, aunque un espartano debía de valer por 10, dada la instrucción que recibían desde la infancia.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. Un poco brutos, sí, monsieur Enrique.
    No debía de haber nada peor que ser ilota en Esparta.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  26. Le aseguro, monsieur, que yo no los tengo idealizados en absoluto. Cuanto más lejos de los espartanos, tanto mejor. No encuentro nada envidiable su vida.

    Feliz tarde

    bisous

    ResponderEliminar
  27. Gracias, madame Fatima.
    La verdad que lo ultimo que hubiera esperado era que usted fuera a hacer algo relacionado precisamente con Esparta. El lugar no parece ser capaz de despertar el lado más delicado y artístico :)

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  28. Y yo, monsieur. Quedemonos en el agora, pues.

    Feliz tarde, monsieur Paco.

    Bisous

    ResponderEliminar
  29. Siempre he respetado a la civilización espartana, puede que asombrado por ese valor, esa férrea organización, esa dureza mental y rectitud, algo que me resulta tan ajeno...

    Buena entrada Dame, lo gracioso es que ha elegido el día mundial de la paz para hablar de un pueblo tan guerrero.

    Desde la "apella" le felicitamos por otra bonita entrada.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  30. O sea que tengo el don de la oportunidad, no? jiji.
    No, pero fue casual, desde luego. No lo pensé.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  31. Al final ya no sé que sería mejor ser en aquella dura Esparta, ser esclavo o niño. Beso su mano.

    ResponderEliminar
  32. Ninguna de las dos cosas resulta apetecible, verdad, monsieur?
    No era un buen lugar para vivir, no.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  33. Agradezcamos no haber nacido lacónicos. Madame, el sistema social y político que nos relata bien parece una organización de trastornados porque, por poner un ejemplo, los elegidos en el consejo de anciano debieron ser uno o dos, pues la esperanza de vida en esa época no pasaba de los cincuenta años. Asombra que una sociedad con tales normas perviviera más de dos días y que se atrevieran a procrear criaturas sabiendo el destino que les esperaba.

    Buenas tardes y bisous.

    ResponderEliminar
  34. Sí, madame, es curioso lo de los ancianos. Eso me lleva a pensar que a base de seleccionar a los más fuertes, tal vez su esperanza de vida fuera superior al resto.
    Desde luego, no les daba tiempo a apoltronarse en el sillón, no.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  35. Que forma de vida más radical, debían ser temibles en el campo de batalla.

    Buena tarde, bisous.

    ResponderEliminar
  36. Desde luego, monsieur, no son la clase de personas que yo invitaría a una fiesta, jiji. Demasiado lacónicos.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  37. Que bom recordar meus tempos de estudo!
    Felicidades.

    ResponderEliminar
  38. Recuerdo que ya entonces no me resultaban simpaticos los espartanos, monsieur. Era una vida muy aburrida.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  39. Un día has de hablar del último rey de Esparta, Nabis, el cual se enfrentó a la testudo romana y a mi ídolo (y avatar) Filopemén de Megalópolis.

    ResponderEliminar
  40. Hola Madame

    Una vez más me descubro ante su buen hacer. Espléndida descripción de la sociedad e historia de Esparta, dura como eran ellos, sin apenas espacio para el error.

    Feliz tarde, Madame.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  41. Por lo que leo aquí, estos espartanos estaban salvajemente civilizados. Lo tenían todo muy bien organizado, pero su crueldad para descartar a los que no estaban del todo sanos y para educar a los que sí lo estaban, era una barbaridad.
    Tal vez Hitler debió ser espartano.

    A mí también me ha resultado interesante el origen del término lacónico.
    La cantidad de cosas que nos enseña usted, Madame.

    Buen comienzo de semana.

    ResponderEliminar
  42. Hitler era bastante espartano, en efecto. Claro que, por otra parte, si realmente hubiera sido espartano, a lo mejor nos hubieran librado de él al nacer. Porque no creo que hubiese pasado la prueba.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  43. Estupenda entrada, madame. Mis alumnos se lo agradecerán.

    Tanto hablar de Atenas, cuna de la democracia, y se nos olvida el rigor y la educación espartana. Como ahora...

    Feliz noche.

    ResponderEliminar
  44. Lo de bañar en vino a los niños para que se curtieran es muy fuerte.
    Cómo han cambiado los tiempos; pero hay cosas que no cambian y es la crueldad de las guerras y guerrillas.
    Besos

    ResponderEliminar
  45. UY, PERDÓN, ME HE SALTADO ALGUNOS COMENTARIOS QUE NO HABÍA VISTO.

    MONSIEUR DAVID, QUÉ ÍDOLOS TIENE USTED!

    MADAME MANDALAS:

    MUCHAS GRACIAS, Y DISCULPENME AMBOS.

    BUENAS NOCHES

    BISOUS

    ResponderEliminar
  46. Sí, es verdad, madame Negrevernis: cuando hablamos de Grecia tendemos a centrarnos en Atenas, olvidando Esparta.
    Pero es que es todo tan basto, madame...

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  47. Madame Candi, pobrecitos niños. Menuro aroma a taberna que debían de llevar todo el día.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  48. No estoy segura de que me hubiese gustado nacer en Esparta, me admira su fortaleza pero me parece muy dura.
    Bisous!

    ResponderEliminar
  49. Ya somos dos, madame.
    Menos mal que hay epocas y lugares en abundancia para elegir.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  50. Ya ve, madame, todo se plasma en el arte y en la literatura, tanto la brutalidad como la delicadeza; aunque con gusto estaría pintando a unos putti, pero en el libro que intento escribir desde hace ya ni se sabe hago referencia a Esparta; y nunca está de más obtener más información de la imprescindible.
    El libro no está inspirado en la época, sino en la actualidad, pero existe una conversación que mantienen los personajes sobre el estilo de vida en la antigua Esparta.
    Un beso, madame.

    ResponderEliminar
  51. Hola Madame

    No hay nada que perdonar. Faltaría más, Madame. Bastante tenéis con contestarnos a todos nosotros.

    Un besote grande.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  52. Ya se ha comentado más arriba, pero, sí, con semejante vida, da la sensación que más de una vez debieron tener problemas para encontrar mayores de 60 años.
    Feliz lunes, Madame

    ResponderEliminar
  53. Ah, ya me parecía extraño que lo ambientara usted en Esparta, jiji.
    Eso ya es otra cosa.

    Feliz comienzo de semana, madame Fatima.

    Bisous

    ResponderEliminar
  54. Gracias, madame, muy amable.
    A veces me armo un lío, porque me pongo a contestar mientras otros me están comentando sin yo saberlo, y como en ocasiones tarda un poquito en aparecer el comentario, me los acabo saltando sin querer.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

    ResponderEliminar
  55. Sí, curioso, monsieur Xibeliuss, porque aunque fueran sanos siempre estaban en guerra, y como no les permitían sobrevivir al deshonor, estaba dificil volver con vida y llegar a viejo.

    Feliz comienzo de semana.

    Bisous

    ResponderEliminar
  56. Recuerdo en mis años de estudiante (jejejeje hace tiempo Madame, pero todavía lo recuerdo) las clases en las que hablábamos de griegos, romanos y espartanos. Recuerdo vivamente cómo se los asociaba con la guerra, dando a entender su espíritu austero, disciplinado, sobrio (de ahí el término "espartano").

    Se decía que su forma de luchar era legendaria y visto lo que nos cuenta usted, querida, la estricta formación impuesta a los hombres desde niños, no me cabe la menor duda.

    Me han llamado la atención las palabras que decían las madres al despedir a sus hijos antes de la batalla: "Vuelve con el escudo o encima de él."

    Me encanta Madame seguir aprendiendo con usted...

    Bisous

    ResponderEliminar
  57. A veces pienso que los espartanos estaban hechos de otra pasta distinta a la nuestra. Grandes y aguerridos soldados, toda la vida, desde la cuna, se preparaban para morir en combate. Nada les hacía temer. Qué diferentes de sus vecinos los atenienses...

    Besos

    ResponderEliminar
  58. Madame Akasha, cuánto mejor se está en su cottage victoriano que con esta gente espartana, tan aburridos ellos, siempre pensando en la guerra y nunca en el amor.

    Menos mal que no nos ha tocado eso!

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  59. Sí, completamente diferentes de los atenienses, a los que tanto les gustaba hablar y filosofar. Unos tan lacónicos y otros tan poco.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  60. Platón estaba fascinado con ellos. Bien se lo censurará Popper y no sin razón. Por otra parte no eran unos pusilánimes los atenienses y sin el precio de renunciar a la libertad.

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  61. Pues monsieur, yo le cedo a Platón todos los espartanos. Francamente, no son mi tipo.
    Aunque comprenderá que como mujer tampoco puedo preferir a los atenienses.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  62. Siempre me impresionó la frase "Vuelve con el escudo o encima de él", en referencia a que mantuviesen el honor y no se rindiesen nunca aunque con ello perdieran la vida. Realmente es escalofriante que una madre pudiera pensar así, eso demuestra en qué grado de su escala de valores tenían al Estado. Es decir como que cada uno de los habitantes de Esparta, con pleno derecho, se tenían como parte de un todo que estaba por encima de ellos, una especie de vigilar por el bien común aún a costa del bien propio. Loable sin duda, aunque también sacrificado.

    Gracias por su entrada y un saludo Madame.

    ResponderEliminar
  63. En Estado completamente militarizado. Vivían para la guerra desde que nacían. Horrible, monsieur, qué triste destino.

    Gracias a usted, monsieur.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  64. Es interesante, lo unico que falta son los dioses Espartanos,lo demas muy bueno!

    Besos

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)