jueves, 2 de diciembre de 2010

La Justicia en la Inglaterra Medieval

Winchester

Inglaterra estaba dividida en condados o shires, cada uno de ellos bajo control de un sheriff que representaba al rey y tenía por cometido salvaguardar los intereses de la Corona dentro de los límites del condado. Era una especie de contrapeso para neutralizar el poder de los grandes señores feudales. La figura del sheriff reforzaba la justicia ante los tribunales, y además se aseguraba de que fueran recaudados los impuestos y demás pagos debidos a la Corona. 

Dos veces al año, por Pascua y por San Miguel, debía entregar la cantidad estipulada ante el tribunal del Exchequer reunido en Winchester. Sobre el tapete de la mesa había trazadas varias líneas horizontales y 7 líneas verticales, para los peniques, los chelines, las libras, las decenas de libras.... De aquí el nombre de Exchequer (tablero de ajedrez) que conserva la Hacienda Inglesa. El recibo que se daba al sheriff estaba formado por un trozo de madera mallado, el tally. Una mitad le servía a él de recibo y la otra era la contraseña para el exchequer. Si un día era necesario demostrar un pago, bastaba con reunir los dos pedazos. La coincidencia del corte entallado en la madera y su granulado hacía imposible cualquier fraude, y el método resultaba tan seguro que se empleó hasta el siglo XIX. 

Ser sheriff era un oficio muy lucrativo, pero no solían ser personajes muy populares, como reflejan las leyendas sobre Robin Hood. Hasta los tiempos de Enrique II, el cargo estuvo a merced de hombres ambiciosos que podían comprarlo, viendo en su consecución el modo de ampliar su influencia y su poder. Enrique solucionó este problema reemplazándolos por administradores profesionales con un mayor grado de responsabilidad sobre sus propios actos y sobre las finanzas. 


El número de crímenes violentos durante esta época era muy elevado. No había policía, y la ley y el orden dependían de los sheriffs, de los terratenientes y de las comunidades locales. De vez en cuando los jueces itinerantes del rey visitaban los condados para asistir a las sesiones de los tribunales. El propio rey tomaba parte en ellas cuando viajaba por el reino. El sheriff era el encargado de recoger las demandas públicas de hombres libres, y luego los jueces emitían su veredicto a su llegada. Las decisiones de los jueces iban conformando el Common Law (ley común), que iba modificando y anulando las viejas costumbres. El tribunal central registraba todos los precedentes. 

En el tribunal central del reino, la administración se hizo cada vez más complicada. Había un Gran Justiciero, un tesorero y un canciller. Este no era al principio más que el jefe de la capilla real, pero como los clérigos de esta capilla sabían escribir, fueron encargados de copiar y redactar los documentos, de modo que la importancia de su señor creció muy deprisa y se le confió el Sello Real que había que poner a los documentos oficiales. 

La justicia tenía muchas deficiencias. Un criminal podía buscar asilo en una iglesia, si bien normalmente no por más tiempo de dos semanas. En caso de que se escapara o no compareciera ante el tribunal, era considerado un proscrito. Eran muchos los que optaban por vivir ocultos antes que enfrentarse a un juicio. En tal caso, la gente podía matarlos con total impunidad, y era delito albergarlos, darles alimento o comunicarse con ellos. 

Bosque de Sherwood

Había varias formas de determinar la culpabilidad de una persona. Los normandos habían introducido dos procedimientos para invocar el juicio divino. Uno de ellos era la ordalía, por agua o por fuego. En la ordalía por agua, si el acusado flotaba era que el agua lo rechazaba porque era culpable. Otro sistema, no más fiable, era el combate. Según esta modalidad, si el perdedor no moría, era colgado. A estos procedimientos se recurrió hasta el reinado de Enrique II. Finalmente había una tercera clase de juicio con jurado, un viejo proceso anglosajón que se convirtió en el procedimiento aceptado a partir de entonces. 

Los castigos eran severos. Guillermo el Conquistador había abolido la pena capital, encontrando preferible y más eficaz como castigo disuasorio la mutilación, pero Enrique I restableció la pena de muerte, si bien los tribunales no se prodigaban precisamente a la hora de aplicarla. 

Se colgaba a los delincuentes, excepto si eran mujeres, en cuyo caso se las condenaba a la hoguera. Se castraba a los violadores y se quemaba a quienes provocaban intencionadamente un incendio. En caso de calumnias o falsas acusaciones, se cortaba la lengua al calumniador. El castigo más común era una multa, lo cual perjudicaba siempre a los más pobres. Los delitos que se cometían en los caminos o durante las fiestas se consideraban ofensas contra la persona del rey, es decir, delitos que rompían “la paz del rey”. 

Condados o Shires durante el siglo X

La Iglesia tenía sus propios tribunales, presididos por archidiáconos u obispos. Estos tribunales se ocupaban de asuntos de herejía, anulaciones matrimoniales, delitos sexuales o disputas sobre testamentos. También se ocupaban de aquellos eclesiásticos que hubieran cometido delitos civiles. Normalmente las penas eran más leves que las impuestas por los tribunales ordinarios, por lo que los clérigos solían reclamar este beneficio. Enrique II consideraba que esto era injusto, y ésa fue una de las razones de su pugna con Thomas Becket. 

Gran parte de Inglaterra estaba entonces cubierta de bosques, especie de santuario para disfrute de los reyes, que cazaban frecuentemente en ellos. Los primeros reyes medievales se tomaban tan en serio el deporte de la caza que apartaban amplias extensiones de terreno para su propio uso, introdujeron animales salvajes y construyeron numerosos pabellones en los bosque reales. El más notable fue el palacio de Clarendon, cerca de Salisbury. Los reyes normandos hacían ejecutar o mutilar a aquellos que violaran las leyes del bosque, pero Enrique II y sus sucesores prefirieron castigarlos con pena de prisión o con una multa. 


Bibliografía: 
Historia de Inglaterra – André Maurois 
Eleanor of Aquitaine – Alison Weir

50 comentarios:

  1. La verdad no me sorprende lo que nos cuenta de la justicia inglesa, madame. Es de sobra conocido que ésta era absolutamente deficiente, y no sólo en esa época, sino hasta hace muy poco.
    De hecho, en el siglo XIX hubieron varios escritores que en sus novelas denunciaban la vergonzosa actitud de jueces y magistrados, como es el caso de Dickens y sus obras "Little Dorrit" y "Bleak House".
    Me ha parecido muy interesante lo de las tablas de madera, creo que es un método inteligente para evitar fraudes. Y en cuanto a la moralidad de esos sheriffs...pufff para qué hablar.
    Menos mal que hoy en día existe un poco más de orden respecto a eso.

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Sería un error juzgar las barbaridades que se hacían en aquellos tiempos con los ojos de hoy, como mutilar al personal o mandar a alguien a la hoguera. Las mujeres salían perdedoras, porque las quemaban, mientras que a los hombres los colgaban, con lo que las agonías eran muy diferentes en cuanto a su duración.
    Acerca del sheriff recuerdo al de Robin Hood: el lord sheriff de Nottingham, un mal bicho que esquilmaba al prójimo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. había un chiste clásico de perich que decía 'cuando el bosque se quema... algo suyo se quema, señor conde'.
    sean como sean los ingleses, hay que decir que tienen respeto por sus cosas y mantienen nomenclaturas y términos desde la ostia de tiempo.
    en fin.
    que tenga un buen día, madame!
    saludos.

    ResponderEliminar
  4. Lo de las deudas en el siglo XIX era tremendo, madame. Menudo drama. Cada epoca tiene sus deficiencias, y me temo que siempre nos encontraremos lejos de la perfección con respecto a la justicia.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. Sí, sería un error juzgarlo a la luz de nuestros dias, porque estamos hablando de hace mil años nada menos. Por fuerza las cosas habian de ser diferentes.
    En cuanto a la muerte en la hoguera, me parece terrible, aunque dicen que normalmente la gente morìa asfixiada por el humo antes de llegar a quemarse.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  6. Ah, eso sí. Bosques puede que ya no les queden, pero nomenclaturas tienen para exportar. Son muy de nomenclatura ellos. Y muy britanicos. Me gustan.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  7. No sabía que el tapete donde se llevaban las cuentas fuese como un tablero de ajedrez, es un dato curioso; respecto a lo que representaba el sheriff es cierto que no tenían buena reputación, en casi todas las novelas se les describe como hombres avariciosos y sin escrúpulos.
    Me ha llamado la atención lo de los proscritos, sólo podían guarecerse en una iglesia y no por un período de tiempo superior a dos semanas, pero lo más chocante es que cualquiera podía matarlos y quedaba impune de la acusación de asesinato. Una duda, madame, espero que me la pueda resolver... ¿Estos proscritos sólo se les perseguía por no pagar sus impuestos y ser unos morosos, o era necesario que tuvieran otra serie de cargos para considerarlos criminales?
    Un beso, madame, magnífica entrada.

    ResponderEliminar
  8. No, no, podia ser por cualquier delito. Los que no querían ser juzgados para no enfrentarse a pena de muerte o a prisión, optaban por huir y refugiarse en los bosques.
    La verdad que no era una alternativa agradable, dadas las circunstancias.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. A la llegada no tenía conciencia de que me estaba topando con la enciclopedia misma, pero ahora sé que se trata de una fuente del saber de la que me resultará imposible desvincularme. ¡Felicidades!

    ResponderEliminar
  10. Todo lo que usted describe en este excelente artículo anuncia lo que va a representar, pasado el tiempo, el estado moderno. Además muchas de estas cuestiones, como el refugiarse en sagrado, seguía siendo fuente de problemas jurisdiccionales hasta el siglo XVIII en España.Y otras cuestiones más.

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  11. Muchas gracias, monsieur Francisco. Esperamos sus visitas.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  12. Es cierto, el tema perduró durante siglos, y su final no es tan antiguo como pudiera parecer.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Qué interesante; no me extraña que Lewis Carrol pensara en figuritas de ajedrez para... pero bueno, éso no es nada nuevo jajaja.... en cambio sí que me ha gustado lo de la ordalía de agua... si flota, matarlo jajajaa... y que los hombres colgaran y las mujeres ardieran, jesúúús; menos mal que ahora somos más civilizados... xD

    Un leve gesto de despedida (y aprovecho para hacer una levísima crítica jajajaa.... su blog tiene una barra que una conexión lenta requiere de tres bueyes y quinientas noches para cruzarla jajajaa..... pero usted sabrá qué aportan esos cuadros y todo lo demás :P, porque por lo demás es interesante, pero una lectura fuera de casa, imposible xD

    ResponderEliminar
  14. Monsieur, no entiendo lo que me dice usted de conexiones lentas, pero me permito hacerle observar que en ese caso tal vez el problema sea suyo en vez de mío, y esa conexion que utiliza necesite renovarse con arreglo a nuestros tiempos. Por mi parte, no estoy dispuesta a comerme ensaladas solo de lechuga y sin aderezar. La vida requiere un poco más de fantasía :)

    Muchas gracias, monsieur. Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Robin Hood es una de mis figuras más queridas, a pesar incluso del pavisoso de Kevin Costner que jamás debió interpretarlo porque es un mantequillas.

    Supongo que no se pueden juzgar los castigos de la edad media de acuerdo con la óptica actual pero encuentro chocante eso de ahorcar a los hombres y quemar a las mujeres...

    Ah, Madame, a mi su blog me carga perfectamente y rápido. Feliz tarde. Bisous

    ResponderEliminar
  16. A mí tambien, madame, desde cualquiera de mis dos ordenadores y hasta cuando me conecto fuera de casa, fuera de la ciudad o fuera del país. Por eso digo que el problema no creo que proceda de mi pagina.

    No, no podemos juzgarlos con arreglo a nuestros criterios. Seguro que dentro de algunos siglos otras generaciones se echaran las manos a la cabeza al ver las cosas que hacemos nosotros hoy día. Hay que contemplarlo todo a la luz de su epoca.

    Yo creo que temían a las mujeres y querían asegurarse de que no quedaba nada que pudiera resucitar, jijiji.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Madame, muchas gracias por contestar a mis inquietudes, desde que visito su blog estoy aprendiendo un montón de cosas, es un placer aprender y entretenerse a un tiempo.
    Besos.

    ResponderEliminar
  18. Muy interesante entrada, Madame. Las raíces del derecho inglés nos sorprenden bajo la óptica actual... pero sirvieron para desarrollar un sistema muy propio y, en muchos aspectos, superior al modelo hijo de la Codificación. ¿Errores? Claro, en todos lados. La exageración ha llevado al concepto norteamericano, que es una verdadera aberración.
    Feliz tarde, Madame

    ResponderEliminar
  19. gracias a usted por pasar siempre, madame Fatima.

    Bisous

    ResponderEliminar
  20. Sí, hoy en día tampoco es ideal la justicia, ni creo que se consiga nunca. Simplemente se va adaptando a los tiempos lo mejor que se puede, pero es la tipica cuestion en la que nunca lloverá a gusto de todos.
    La ley tiende a la justicia, pero no se identifica con ella.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  21. Hola Madame

    Aunque en la época actual, contamos con deficiencias en la justicia, si lo comparamos con otros tiempos, salimos ganando.

    Me ha resultado curioso el tally, y aparentemente efectivo.

    Me temo que el poder tiende a corromper o tal vez, la tentación es muy grande y difícil de eludir. Dan ganas de correr en dirección contraria a ciertos jueces, sheriff y calumniadores.

    Un placer leeros y aprender junto a vos, Madame.

    Feliz tarde.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  22. Usted sabe que siempre me tendrá fascinada en cuanto nos relate algo acerca de mi querida Inglaterra, si bien es cierto que tan necia no soy como para percatarme de las deficiencias existentes en aquella époa (e incluso en la actual en cualquier tipo de Gobierno del mundo).

    El asunto de las tablas similares al ajedrez resulta muy curioso y sin duda efectivo, aunque no lo fuera tanto la persona del sheriff. Su mención me ha recordado el papel del Sheriff de Nottingham, conocido entre otras cosas por su aparición en la leyenda de Robin Hood. ¡Aaaay Madame que ha echo usted mención a ese bosque de Sherwood!

    En cuanto a los castigos, era ya conocedora de lo terrible de las mutilaciones, linchamientos y condenas a arder en la hoguera en el caso de las mujeres (una muerte sin duda terrible, aunque quiero confiar en que como dice usted murieran axfisiados antes de sentir el fuego quemando la carne).
    Hay muchos escritores decimonónicos que se encargaron de mostrarnos la cara menos amable de esa época, abriendo los ojos a un país en que no todo eran cortesías, caballeros, damas y asuntos románticos.

    Besos Madame, usted sabe que este tipo de entradas me llenan mucho, aunque en el fondo me horroricen las perversiones humanas.

    ResponderEliminar
  23. Madame,
    tremendo post. Ha elegido una noche siberiana para un tema cruento.
    No he podido visitarla estos días. Observo que ha cambiado la cabecera del blog por un tema, cuadro y autor querido por mí.

    Feliz noche.

    ResponderEliminar
  24. El poder tiende a corromper, pero generalmente los sheriffs ya lo estaban antes de conseguir el puesto, que deseaban solo por razones de ambición personal.
    Como muchos politicos hoy dia, a fin de cuentas :)

    Feliz tarde,madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. Es verdad, madame, que escritores como Dickens mostraban aspectos terribles. Aun así, encuentro sus lecturas encantadoras, y amo tambien la Inglaterra de aquella epoca, en parte a traves de ellos.
    Las leyendas sobre Robin Hood tambien exageraban mucho la maldad de los sheriffs, y la terrible situación de los proscritos. Cierto era que se los podia incluso matar, de acuerdo con la ley, pero otra cosa era que alguien estuviera minimamente interesado en hacer tal cosa.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  26. Madame Negrevernis, qué despistada es usted, jiji. Hace meses que luce esa misma cabecera, y usted ha entrado muchas veces desde entonces.
    A una amiga suya le ocurrió lo mismo hace solo unos dias: hasta entonces tampoco se había percatado del cambio. Es curioso.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  27. La verdad es que leyendo esta clase de justicia y el tipo de penas que se empleaban me doy cuenta de que desde la época del código de Hammurabi con el "ojo por ojo y diente por diente" la cosa no había evolucionado mucho.
    Me ha encantado su entrada, aunque me ha puesto los pelos de punta realmente.

    Un abrazo :-)

    ResponderEliminar
  28. Inglaterra no escapaba del pensamiento de la época Madame. Pienso que dentro de todo esto Las mujeres y los pobres eran los perdedores en todo esto....

    Como siempre me agrada sus entradas inglesas. Por eso el acento inglés del baile ;D

    Madame le he enviado un correo sobre el escrito. He variado algunas cosas.

    Saludos

    ResponderEliminar
  29. Bueno, no sé. En realidad hay que tener en cuenta que aun hoy se mutila y se tortura en muchos lugares. Por otra parte, la pena de muerte, aunque existía,no se aplicaba con la frecuencia que parece en las peliculas, y lo mas comun era una simple multa.

    Feliz tarde, monsieur

    bisous

    ResponderEliminar
  30. Ay sí, monsieur, ya lo he visto y le he respondido con algunas cuestiones mas que sería interesante contemplar.

    Muchas gracias

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  31. Está claro que los juicios de Dios eran insuperables para los pobres mortales acusados, pero al menos el acusado era el único perjudicado; pero en los combates, contra quién luchaba el acusado, contra otro acusado que debía igualmente morir o se obligaba a un inocente, el cual seguro que, muerto de miedo y con la moral destruida por la obligación, partía como derrotado de antemano.
    Menos mal que ambos procedimientos fueron desechados. Si le interesa, señora, conocer un par de casos curiosos de ordalías en la España medieval puede leer el artículo Ordalías que tengo publicado en mi blog. Beso su mano. Buenas noches.

    ResponderEliminar
  32. Muchas gracias, monsieur, será un placer, conociendo lo interesantes que resultan siempre sus artículos.

    Verdaderamente lo del combate era peor solucion, sí. Y eso que durante la edad media y aun mas allá los caballeros pasaban la vida desafiandose.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  33. Interesantísima entrada, me ha recordado mucho a los santos y santas que eran metidos en ollas con aceite hirviendo, torturas maquiavélicas en ruedas de pinchos, a proscritos...

    Enhorabuena por el post!

    ResponderEliminar
  34. Bueno, también hoy en día la Iglesia sigue siendo refugio de algunos violadores de la ley. Después de este comentario ventajista, decir que no podemos sorprendernos de la injusticia a lo largo de la historia; bien dice la anfitriona que existió, existe y existirá. Seguro que la mayoría de multas eran económicas, porque valdría más una medida de grano que la vida de un campesino medio.

    Llamamos Justicia a los mecanismos de control y coerción, no caigamos en el error ilusorio de confundirlo con ese noble ideal homónimo.

    Buena publicación milady. Me alegro de que su popularidad no le haga degenerar en la mediocridad.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  35. Tanto Micho I de Gato, que anda por aquí olisqueando, como yo... Duncan de Gross, nacido bajo el Signo de Orión nos quitamos el sombrero ante tan magnífica entrada. Como siempre nos ha dado luz en la oscuridad de nuestra ignorancia, datos históricos que desconocíamos totalmente y que nos han parecido, a la vez, curiosos y relevantes. Un placer leer su blog siempre, Madame, o en este caso My Lady... P.D: Pensaba que el bosque de Sherwood ya no existía, estaba equivocado por lo que he visto...

    ResponderEliminar
  36. No cabe duda de que tenian imaginacion a la hora de inventar torturas, desde luego.

    Muchas gracias, madame, feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  37. Monsieur David, es la eterna historia: por el dinero baila el perro. A fin de cuentas acaba siendo lo que mas interesa, así que el que puede pagar se libra de casi todo.
    Efectivamente la justicia es un ideal inalcanzable al que a veces sirven muy mal las leyes, y peor aun su aplicacion.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  38. Oh,monsieur Duncan, el bosque de Sherwood existe, ya lo creo que sí. Doy fe de ello, puesto que yo estuve allí.
    Ahora bien, sus dimensiones no se aproximan siquiera a las que tenía durante la Edad Media.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  39. Madame que castigos, desde luego cada uno acorde con su delito..

    Muchos Besos y feliz fin de semana :)

    ResponderEliminar
  40. Cualquiera se portaba mal en aquel tiempo, eh madame?

    Feliz larguisimo fin de semana

    Bisous

    ResponderEliminar
  41. No me extraña que surgieran las leyendas en tonro a nobles unidos al pueblo que se refugiaran en el bosque para atracar ricos con el fin de dárselo a los pobres. Y es que la justicia nunca es justa, ni equitativa con todos.

    Saludos

    ResponderEliminar
  42. Y quien parte y reparte se queda con la mejor parte. Entre multas e impuestos debía de estar la gente frita.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  43. Y yo que creía que sheriff era un término norteamericano (será por las películas del Oeste). Con respecto algunos casos que escribes era la ley del "ojo por ojo y diente por diente".
    Besos y feliz puente.

    ResponderEliminar
  44. Madame, gracias por entrar en tijerasdepapel y por sus comentarios envueltos en un tul de fina ironía. La felicito por acercarnos este panorama de la justicia medieval en Inglaterra de forma tan amena y tan bien ilustrada. Como le dije con anterioridad, a mí me saben a poco sus entradas.
    Que tenga usted un buen fin de semana.
    Madame, reciba mis respetos.

    ResponderEliminar
  45. Excelente post sobre la justicia británica medieval. He aprendido bastante del post. Curioso el sistema de los recibos del Exchequer y curioso los castigos normandos (flotar en el agua como síntoma de culpabilidad). En fin, eran otros tiempos. Bisous y feliz fin de semana, sin no toma aviones, claro.

    ResponderEliminar
  46. Los norteamericanos precisamente tomaron la figura del sistema anglosajon, aunque el sheriff ya no es lo que era, jiji.
    Sheriff es simplemente contracción de "shire reeve", o sea, mas o menos oficial del condado.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  47. Muchas gracias, monsieur Antorelo. Que disfrute usted de este largo puente, si es que lo tiene.

    Bisous

    ResponderEliminar
  48. Imaginese, monsieur Paco, que debian de resultar todos culpables, porque, sepa uno nadar o no, es practicamente imposible no flotar en el agua!

    Gracias, monsieur, feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  49. Me llama mucho la atención que, en los tiempos que corren, hay lugares en los que la justicia no dista mucho de la que tan brillantemente nos explica usted en esta entrada.
    Al fin y al cabo, no hemos cambiado tanto.

    Buenas noches, Madame.

    ResponderEliminar
  50. Efectivamente, monsieur. Hay cosas que evolucionan muy lentamente, por desgracia.

    Feliz fin de semana

    Bisous

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)