viernes, 19 de noviembre de 2010

María Estuardo y David Rizzio (II)

María Estuardo

Un asesinato político, para la nobleza escocesa de la época, es una ocasión solemne que se prepara con documentos firmados y sellados, porque las palabras de honor y los juramentos no ofrecen garantías suficientes. El procedimiento consistía en establecer en un pergamino un covenant o un bond, es decir, un contrato o una unión mediante la cual los conjurados quedan unidos para bien o para mal. Los lores y el rey consorte se obligaron así mutuamente a arrancar el poder de manos de María Estuardo. Darnley les prometió que todos quedarán sin castigo, y que él se encargaría de protegerlos. Ellos, a su vez, le aseguraban el trono en el caso de que María muriera prematuramente. 

El embajador inglés, que forma parte de la conjura, informa puntualmente de todo a la reina Isabel: “Sé con certeza ahora que la reina está arrepentida de su matrimonio y que odia a darnley y a toda su parentela. Sé también que él cree tener un copartícipe en su juego y que están en curso ciertas maquinaciones entre padre e hijo para llegar a la corona contra la voluntad de la esposa. Sé que si esto tiene éxito le será cortado el cuello a David, con aprobación del rey, dentro de los próximos 10 días… Han llegado a mis oídos cosas todavía peores que éstas, hasta proyectos contra la propia persona de la reina”. 

Pero esta última parte no se la cuentan a Darnley. Los conjurados se limitan a utilizar sus deseos de venganza contra Rizzio. El esposo humillado desea humillar a su vez a María haciendo que el asesinato se cometa en su presencia. Espera así doblegarla, amansarla. El crimen, pues, tendrá lugar en los aposentos de la reina. 

Holyrood Palace, Edimburgo (foto por Mark Tisdale)

María nada sospecha cuando comienza a caer la tarde del 9 de marzo de 1566. Rizzio sí ha recibido una advertencia anónima, pero no le presta atención, porque para evitar su desconfianza Darnley lo ha invitado por la tarde a jugar un partido de pelota a pala. 

Así llega la noche. María Estuardo ha pedido, como de costumbre, que le lleven la cena a la habitación de la torre, situada en el primer piso, al lado de su dormitorio. Algunos nobles y las hermanastras de María se reúnen allí en torno a la pesada mesa de roble, alumbrada con cirios en candelabros de plata. Frente a la reina se sienta Rizzio, vestido como un gran señor. 

De pronto se abre el cortinaje que separa aquella estancia de la alcoba y entra Darnley. Todos se levantan al instante para hacerle sitio a la mesa junto a su esposa, a quien él abraza levemente y da un beso. La conversación prosigue animada. 

Pero entonces vuelve a abrirse la cortina. Ahora todos se levantan espantados al ver la siniestra figura de lord Patrick Ruthven cubriendo el hueco de la puerta espada en mano. Estaba pálido, porque se encontraba enfermo, pero a pesar de la fiebre se había levantado del lecho para cumplir con su cometido. 

María se da cuenta del peligro, puesto que a nadie, aparte de a su esposo, se le permite utilizar la escalera que lleva a su dormitorio. 

—¿Quién os ha dado permiso para entrar aquí sin anunciaros? —lo increpa. 

—Nada de esto va contra vos, señora. Vengo tan sólo a por ese cobarde de David. 

Lord Darnley

Rizzio palidece y se agarra a la mesa. No es un héroe ni un guerrero, y tiene miedo. 

La reina pregunta al intruso qué delito ha cometido su secretario. 

—Preguntádselo a vuestro esposo —responde el hombre con insolencia. 

María se vuelve hacia Darnley, pero a él le falta el valor en el momento crucial. 

—No sé nada de todo esto —miente, y aparta la mirada. 

Se escuchan nuevos pasos presurosos y el metálico chirriar de las espadas al salir de su vaina. Los conjurados han subido por la misma escalera y ahora se sitúan cerrando a Rizzio cualquier posible escapatoria. 

María trata de negociar para salvarlo. Les pide que se retiren y les dice que si David es culpable de alguna cosa, ella misma lo acusará ante el Parlamento de la nobleza reunida. Pero no obedecen. Ruthven se acerca a Rizzio mientras otro le ha echado ya una soga alrededor del cuerpo. Se produce una enorme confusión; la mesa es derribada y las luces se apagan. El secretario se aferra al vestido de la reina; grita aterrado, los muros devuelven el eco de sus alaridos. 

—Madonna, io sono morto, giustizia, giustizia! 

Uno de los conjurados apuntaba la pistola hacia la reina, embarazada de unos seis meses. Le hubiera disparado si otro de ellos no hubiera desviado el arma a tiempo. Darnley aferra a María y la retiene firmemente para evitar que cometa una imprudencia mientras se llevan a Rizzio. 

El secretario, al atravesar la alcoba de la reina, intenta agarrarse al lecho. Los conjurados le cortan despiadadamente los dedos de un golpe de espada y continúan arrastrándolo. El propósito inicial era hacerlo prisionero y ahorcarlo al día siguiente en la plaza del mercado, pero el nerviosismo parece haberles vuelto locos y comienzan a clavarle sus puñales. Están tan fuera de sí que incluso se hieren unos a otros. David se desangra por más de 50 heridas, pero sólo cuando se convencen de que ha muerto dejan de apuñalarlo. Entonces arrojan sus despojos por la ventana.

El asesinato de Rizzio por John Opie

María lo escucha todo mientras su esposo la mantiene inmovilizada. Ella lo cubre de insultos; lo llama traidor e hijo de traidor. En vano intenta él justificarse reprochándole que hubiera concedido la mayor parte de su tiempo a Rizzio. Si hubiera podido leer lo que había en la mirada de la reina, habría retrocedido espantado. 

Darnley conduce a su esposa hasta la alcoba mientras todas las campanas de Edimburgo comienzan a tocar a rebato. Los ciudadanos acuden alarmados a Holyrood para hablar con María, pero es él quien los recibe. Les explica que lo único que ha ocurrido es que se ha descubierto a un espía extranjero que quería traer tropas españolas a Escocia. Es el rey, no osan dudar de su palabra, de modo que todos regresan tranquilamente a sus hogares. 

María Estuardo es en esos momentos su prisionera. Darnley cree ser el dueño de la situación. Ni siquiera sospecha que ha sido pronunciada su sentencia. 



Bibliografía: 
María Estuardo – Stefan Zweig

32 comentarios:

  1. Hasta mi pantalla llegó la sangre. Terrible secuencia. Y muy bien contada, con un ritmo trepidante que hasta nos hacía oir los alaridos del joven asesinado. Mira que eran brutos y chapuceros los conjurados que se pusieron nerviosos y hasta se hirieron entre ellos. No creo que el listillo del marido despechado se vaya de rositas.
    Un saludo.

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  2. Sí, demasiados brazos a la vez cayendo sobre la misma superficie del cuerpo. Al final se llevaron más de un pinchazo.
    No me gustaría a mi estar ahora en la piel de Darnley, no. Pero eso ya es otra historia.

    Muchas gracias, monsieur, feliz tarde

    Bisous

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  3. Ay, Madame...me ha pasado como a Cantinflas en aquella película donde lo están acusando de un montón de cosas en un estrado y pide un vaso de agua porque se ha agotado sólo de pensar que hizo todo lo que el fiscal dice que hizo...me he puesto hasta nerviosa, en serio, que momento, recuerda un poco a la conjura contra César, pero estos conjurados son más cutres. Excelente relato, Madame. Muchas Gracias. Bisouse

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  4. Debo decir Madame que pocas veces he leído algo con tal intriga y emoción, en serio, y lo malo es que me ha aterrado. ¡Qué vileza, qué banda de cobardes y de infames, capitaneados todos ellos por un mal hombre como era Darnley! En el momento crucial se amilana y tuerce la mirada... ¡maldito!

    Le aseguro que no creí que llegaran a matar a Rizzio de ese modo tan cruel, ¡pobre hombre el terror que debió sufrir y la muerte tan terrible que le aconteció!
    De veras voy a ser malvada y espero que Darnley se lleve un buen escarmiento.

    Besos y mis afectos

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  5. Ha sido un final magistral, pleno de emoción, relatado con un realismo tal, que el lector pareciera estar allí viendo como los dedos del desgraciado, impidiendo aferrarse a la vida, rodaban por el suelo. ¡Que emocionante ha sido! señora. Beso su mano otra vez.

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  6. Madame:

    He leído esta entrada prácticamente como si hubiese estado ahí. Relato impresionante y una continuación que me deja en ascuas.

    Tiene Ud razón. Maria Estuardo tuvo una vida de película.

    Saludos Madame

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  7. jeje, muchas gracias, madame Alma.
    Ahora solo faltaba que continuara con el destino del esposo, no? Pero no, por el momento no será así. Ya ha estado bien con esto.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  8. Madame Akasha, muchas gracias por toda esa emoción que ha puesto. Por mi parte lamento haber causado tal sobresalto a una damita delicada como es usted,jiji. Bueno, ya ha pasado todo, puede respirar tranquila.
    Darnley se llevó su escarmiento, aunque eso es otra historia que por el momento no será mostrada aquí. Más adelante seguramente sí, porque no crea que no me agrada la idea.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  9. Muchas gracias, monsieur, viniendo de usted es todo un honor. Me alegra que hayan disfrutado del relato tanto como yo escribiéndolo.

    Feliz tarde

    Bisous

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  10. Eso, eso era lo que yo quería: llevarlos conmigo a esa habitación de Holyrood que tanto me impresionó en su momento cuando la visité. Todo se me representó vívidamente entonces. Una de esas historias que una tiene que escribir.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  11. Me parece mucha la osadia de Darnley, pues al fin y al cabo, el no era rey de por sí, sino por matrimonio. Ofender a una reina es un riesgo imperdonable. Me parece que su cabeza rodará...al igual que la de su esposa mucho después, pero por distintos motivos.

    He hace gracia que todos salgan detrás de una cortina, parece una escena de Hamlet.

    Besitos

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  12. Tal vez fuera Shakespeare el que tomaba muchas cosas de la realidad de su tiempo, no cree? Motivos de inspiración tenia de sobra a su alrededor, en su propio reino y en los vecinos.
    precisamente lo que le dolia a Darnley era ser solo el consorte, y por tanto sometido a una mujer. No era algo que un caballero de la epoca llevara bien. Eso lo sabía Isabel.

    Feliz tarde, madame

    bisous

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  13. Excelentes las biografías que escribió Stefan Zweig y también sus novelas. "La novela del ajedrez" es una magnífica obra suya. Extraordinario tu puesto. Redactas muy bien y de forma muy amena.
    Un abrazo y buen fin de semana.

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  14. Muchas gracias, monsieur, muy amable por su opinion.

    Feliz tarde

    Bisous

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  15. Hola Madame

    Tengo que cerrar los ojos, al imaginarme tan cruenta masacre. ¡Qué épocas tan difíciles y duras! La vida no valía nada. Creo que al menos, hemos mejorado algo, aunque sea un poquito en ese terreno.

    Nuevamente, me tenéis emocionada leyéndoos.

    Feliz noche y fin de semana.

    Bisous.

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  16. No sé qué decirle, madame. Menos mal que no disponen de esas espadas los chicos a la salida de las escuelas, o los fines de semana en las discotecas!

    Muchas gracias, madame, y buenas noches

    Bisous

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  17. Terrible escena la que describe Madame. Parece mentira que estos asesinatos los cometan personas educadas y puritanas. Sálvese quien pueda. El poder, siempre el poder para matar y asesinar.
    Sed de sangre.
    Espero poder dormir tranquila esta noche en mis aposentos
    Bisous

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  18. Ay, madame, espero que no sueñe con lord Ruthven espada en mano, jiji.
    Que tenga dulces sueños.

    Buenas noches,madame

    Bisous

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  19. Sabía del homicidio, pero no sabía que habia sido tan incidentado y, gracias al paso del tiempo que borra las emociones, espectacular...

    No nos puede hablar de lo que pasó luego entre Darnley y María? la cosa da para mucho, Madame.

    Un beso

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  20. Puedo, puedo, mas no será por el momento, dado que no es mi intención establecer seriales tambien en este blog. Más delante será ello.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  21. Ahora sí que puedo visualizar la segunda parte de la entrada, debió de ocurrir algún problema técnico porque el enlace de vuestro blog no me salía actualizado en el mío y si pinchaba en él pues la última publicación era la primera parte, gracias por arreglarlo, madame.

    El trágico desenlace no podía ocurrir de otra manera según el rumbo que encaminaba esta historia, quizá si Rizzio hubiese contado con el apoyo de algunos nobles, además de con el de la Reina, hubiese terminado de otro modo; tal vez también hubiera sido juzgado y condenado, pero no asaltado de tal forma.

    Un beso, madame, un placer conocer la historia a través de vos.

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  22. Ahi esta, madame. Rizzio fue muy torpe al confiarse exclusivamente al poder de la reina. Debio buscar su propio partido en la corte, establecer buenas alianzas para mantener a raya al sector mas critico. Aunque todo fue tan rapido que tal vez ni le había dado tiempo a esbozar un buen plan.

    Feliz fin de semana, madame, muchas gracias.

    Bisous

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  23. Sangre y final atroz, como deben tener las buenas historias. Hoy he sabido más de María Estudardo y la historia de Inglaterra, y eso me place. Bisous.

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  24. Ideal para este ambientillo pre-navideño, verdad monsieur? jiji, que corra la sangre.

    Feliz tarde

    Bisous

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  25. No se porqué no me sorprende que sea en esos momentos de tensión donde aflora la nobleza y la valentía de los grandes personajes, en este caso una mujer se enfrentó a todos los que amenazaban de manera vil a su amante, peligrando incluso su vida. Si a todo ello le unimos la manera de narrar estos hechos históricos que tiene usted, Madame, hacen que me considere un fiel seguidor de su blog.
    Buenas noches, Madame.

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  26. Muchas gracias, monsieur, pero la verdad es que el tema y la escena se defienden por sí mismos sin falta de ayuda. Es uno de esos episodios que no se pueden borrar de la mente.

    Buenas noches

    Bisous

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  27. Mal final para mi tocayo. Vaya manera más vil de atacarlo, todos a la vez. Un buen gesto de amor, saliendo en su defensa, el de la Señora Estuardo.

    Un beso.

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  28. Monsieur, no sé si de amor o de interes: Rizzio era su único aliado allí. El resto de los presentes eran obviamente enemigos. Si perdía al italiano ya no le quedaba nada. Excepto Bothwell, claro está.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  29. Madame, he de decirle que, además de ser una buena historiadora, es una gran escritora. Me ha tenido pegado a la pantalla, con los ojos muy abiertos, hasta leer el final de esta historia.

    Voy a leer su nueva entrada, que se me acumula el trabajo. :)

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  30. Muchas gracias, monsieur, es usted muy amable. En realidad es lo que me gusta hacer: escribir. Especialmente novelas de aventuras :)

    Feliz tarde

    Bisous

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  31. Aquí estoy para conocer el resto de la historia, y me ha encantado ver que María trama venganza, porque menudos animales están hechos Darnley y sus secuaces.
    Pobre Rizzio, un inocente experimentado una dolorosa muerte. A ver qué es lo siguiente que nos depara.

    Besos.

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  32. No sé si Rizzio era inocente. Lo cierto es que esas no son formas de juzgar a alguien. Fueron unos procedimientos sumamente expeditivos.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)