martes, 2 de noviembre de 2010

Jean-Marie Hervagault: el falso Luis XVII (II)

Luis XVII

Madame Lacombe se ofreció a acompañar personalmente a Jean Marie hasta el que se suponía que era el château de su familia, para dejarlo sano y salvo en manos de sus padres, y también, por qué no decirlo, para que le fueran reembolsados los cuantiosos gastos que había hecho en el muchacho. Él no puso objeción, y así fue como, al llegar a Dreux, la señora comenzó a preguntar por las personas que buscaban. Pero, para su desconcierto, nadie parecía ser capaz de responderle. Allí no conocían a ningún Montmorency. Al darse cuenta del engaño, madame abandonó a su protegido y regresó a su hogar, lamentando la pérdida de los 40 luises de oro que el falso Montmorency había obtenido de su generosidad. 

El jovencito continuó su odisea particular por los caminos de Francia. Apareció cerca de Châlons, bien vestido con las ropas que le había proporcionado aquella pobre mujer. Se le había terminado el dinero, por lo que se dirigió al primer campesino que encontró en busca de cobijo. El hombre aceptó albergarlo, pero le advirtió que tendría que compartir cama con uno de sus jornaleros. 

—¿Por quién me tomáis? — exclamó Jean Marie indignado—. ¿Acaso tengo yo aspecto de convivir con los sirvientes? 

El campesino, atónito, lo tomó por loco y fue a dar parte a las autoridades. A consecuencia de ello el chico fue arrestado. 


Hervagault estuvo prisionero durante unas cuantas semanas en Châlons-sur-Marne. Las condiciones de su prisión no eran penosas, sino que vivía con relativa libertad, permitiéndosele recibir numerosas visitas que le procuraban cuanto precisaba. 

La razón era que para entonces todo el mundo había llegado a la conclusión de que era el Delfín, y ello sin que él hubiera llegado a afirmarlo directamente. Jean Marie se limitaba a guardar silencio, sin desengañar a aquellos que lo tomaban por tal, y cuando la conversación de sus visitas derivaba hacia los recuerdos de las penalidades sufridas durante la Revolución, sus ojos se llenaban de lágrimas. La víspera del día de difuntos repartió limosnas pidiendo oraciones “por su padre, que había muerto en el cadalso del Terror”. Y cuando una vez se mencionó el castigo sufrido por María Antonieta, hizo un gesto de desesperación, estalló en llanto y corrió a la otra estancia. 

La gente se mataba por servirle; todo Chalons estaba dispuesto a proporcionarle lo que fuera. Decoraban su celda con los más refinados muebles y tapices mientras él encargaba ropas al sastre de la ciudad, y contrajo una deuda con el boticario que llegó a ascender a 200 francos en agua de colonia. Jean Marie no tenía dinero, por supuesto, pero, como todos pensaban que era Luis XVII, su propio carcelero no tenía inconveniente en adelantárselo. En cuestión de unas pocas semanas el infeliz le había entregado 2400 libras. 


Devuelto a su padre una vez más, volvía a escaparse. Para entonces ya tenía toda una corte de seguidores que daban bailes, conciertos y fiestas en su honor. En Vitry se alojó espléndidamente en casa de Madame de Rambecour. El día de San Luis se preparó una gran fiesta para celebrar su pretendida onomástica. Las damas cantaron canciones compuestas para él, y en los círculos que frecuentaba lo llamaban Mon Prince

Lógicamente todo ese revuelo no podía pasar desapercibido para la policía. Fouché fue informado en París, y una orden de arresto puso fin a aquel estado de cosas. 

Sin embargo, todo el mundo continuaba testimoniándole el mayor de los respetos camino de prisión, e incluso acercándose a besar su mano. La primera noche que pasó en la cárcel se le ofreció la más espléndida de las fiestas, y las peticiones para que fuera puesto en libertad fueron muy numerosas, mas todas en vano. Lo único que pudieron conseguir sus partidarios fue mitigar las condiciones de su cautiverio. 

Al cabo de una semana de reclusión recibió una caja enviada por una persona anónima. Contenía alimentos, un reloj y una magnífica cubertería de plata que fue autorizado a utilizar. Jean Marie exigía, además, que su ropa blanca fuera de buena calidad, y no soportaba dormir dos noches seguidas con las mismas sábanas, haciendo que las cambiaran cada día. Bebía sin moderación, y una vez dio una patada a su cena porque sólo consistía en un pollo, una paloma, crema y ensalada. Lo llamaban monseigneur, y cuando se dirigía a misa un sirviente llevaba su libro de oraciones y su cojín. Incluso tomó un secretario. Las cosas llegaron a un extremo tal que el alcaide de la prisión, ante la avalancha de gente que acudía a verlo, se vio obligado a imponer una mayor reclusión e interceptar los desmesurados cargamentos de vino que llegaban para Jean Marie. 


Su condena fue de cuatro años. Escuchó la sentencia con una sonrisa despectiva en los labios, consciente de que nada había cambiado en el ánimo de sus partidarios. Continuó siendo servido como si fuera el rey. Tenía consigo, entre otros efectos personales, una taza de plata en la que se habían inscrito las letras L. C. (Louis Charles), decorada con una antigua corona francesa. 

Por presiones de Fouché, no fue liberado al terminar el plazo de su condena. Se le trasladó a la prisión de Bicetre al presentar síntomas de locura, y allí falleció el 8 de mayo de 1812. Llevaba 10 años prisionero, un tiempo en el que sus partidarios no habían dejado de creer que un día escaparía a su cautiverio y restauraría la vieja dinastía en Francia.

34 comentarios:

  1. No puedo creer que todavia esta historia no tenga su film madame
    De lo que si estoy seguro es que Jean Marie la paso mejor en prision que deambulando de pueblo en pueblo
    Un abrazo y buenas noches

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  2. Madame, ¿es posible que él mismo se lo creyera, estaba loco o, simplemente, fingía por interés?

    ¡Menudo personaje!

    Felices sueños.

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  3. No sé si lo pasó mejor en prisión, monsieur, pero no lo creo, porque de hecho se convirtió en un alcoholico alli encerrado. A él le gustaba precisamente deambular, recorrer los caminos contando sus historias.

    Buenas noches

    Bisous

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  4. Pues en realidad yo creo que, oyendo rumores, debió partir de la base de que su padre era un aristocrata, lo que tal vez fuera cierto despues de todo. Y empezó a darle vueltas a la cabeza y acabó lanzandose a la vida aventurera. No tenía ambición, sino que solo era un vividor. Y posiblemente estuviera algo desequilibrado, sí.

    Buenas noches, monsieur

    bisous

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  5. Interesante final Madame.....Me queda la duda si el hombre fingia o se sentía el verdadero Rey......

    Cosas que pasan. Donde a veces se abre campo la psiquiatria

    Saludos Madame

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  6. por que no un soñador que creía en su sueño de ser rey?
    triste vida, para un joven que debe haber tenido cierto carisma
    saludos querida Madame

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  7. Pues es posible que tuviese algún problema psicológico y realmente se creyera que era el Delfín.

    Tal como lo ha explicado, y aunque fuera un vividor, me estaba cayendo bien este personaje. Lástima que acabase mal.

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  8. Teniendo hasta un secretario es imposible que no se agrande, jajaja. Sin duda era vividor.

    Ya los tengo como maestros a Guiche y a este señor, iré a Francia a tomar clases.

    Ah Madame, ya le he mandado mi ¿biografia?, espero que le guste.

    Un beso

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  9. Pues, como se dice en estos casos: que le quiten lo bailado! Posiblemente él mismo llegó a creerse su personaje.
    Feliz día, Madame

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  10. Él sabía perfectamente que era un impostor. No creo que estuviera mal de la azotea. Era listo, eso sí. Otra cosa es que se acostumbrara a tener una corte de devotos seguidores , que todo el mundo le sirviera y agasajara, convirtiéndose en una costumbre y en un derecho adquirido.
    Un saludo.

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  11. Fingia, desde luego. De hecho antes había suplantado a muchos otros. Comenzó conformandose con menos, jeje. Pero como le salia bien, iba subiendo.

    Feliz dia, monsieur Manuel

    Bisous

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  12. Mucho carisma, sin duda, madame. Y le sirvió para vivir en el lujo hasta su muerte, incluso en prisión.

    Feliz dia

    Bisous

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  13. El no se lo creía al principio, eso desde luego. Ahora bien, pudo terminar devorado por su propio personaje. Quien sabe si al final hasta él se lo llegó a creer!

    Feliz dia, madame Kassiopea

    Bisous

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  14. Monsieur Matu, su biografía es un tesoro. La he estado leyendo antes de venir aquí y ya le he respondido.
    Menuda perla! Monsieur, esto va a ser fantastico :)
    Muchisimas gracias.

    Feliz dia

    Bisous

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  15. Sí, monsieur, probablemente acabó loco, creyendose su propio personaje. En parte supongo que por el exceso de alcohol. Creo que se bebía el oceano.

    Feliz dia

    Bisous

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  16. Desde luego lo tuvo todo, aunque para estar encerrado no se si merecia la pena en realidad.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  17. aunque murió en prisión y enajenado... me ha sorprendido que no terminara guillotinado como sus falsos padres....

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  18. No era peligroso en realidad. No habia una conspiración detras de él, con gente que intentara manejar los hilos y utilizar al chico. Sólo se trataba de gente que creía en él de buena fe. Pero, por si acaso, había que tenerlo a buen recaudo.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  19. Trata usted el romántico tema del "Misterio del Temple".

    Fueron varios personajes los que se hicieron pasar por Luis XVII, posiblemente el más famoso fuera el zapatero Maturin Bruneau que fue condenado a siete años de prisión bajo el imperio napoleónico. No obstante el que más éxito tuvo fue Naundorff, un relojero prusiano, que se hizo pasar por Luis XVII obteniendo para sus hijos de forma legal en los Paises Bajos el apellido Borbón, siendo conocida esta rama como la Borbón-Naundorff. Este personaje inventó una bomba conocida como la "bomba Borbón" e intentó crear una iglesia cismática.

    La creencia en la supervivencia de Luis XVII reaparece a finales del Siglo XIX con las apariciones marianas de La Salette.

    Este tema es muy curioso teniendo justificaciones psico-sociológicas recomendando la lectura de mi post "Los Reyes que han de Venir" http://elgritodelalechuza.blogspot.com/2008/02/los-reyes-que-han-de-venir.html

    Salud y Amistad

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  20. Hombre, monsieur, ha vuelto usted. Ya se le echaba de menos.
    He pasado a leer su interesante articulo antes de responderle. Veo que tambien a usted le atrae el tema de los impostores. A mí me gusta por lo que supone de aventura. Resulta un estimulo para la imaginacion.
    Ciertamente ha habido infinidad de ellos a lo largo de la historia, y en el caso de Luis XVII hasta 7 diferentes, el mas famoso de los cuales es el que usted menciona. Yo tenía una amiga, o bueno, una conocida, empeñada en escribir una biografia sobre el, pero creo que al final abandonó el proyecto, lamentablemente.

    Feliz tarde

    Bisous

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  21. Aunque menos conocidos, también aparecieron en los años veinte del siglo pasado varios "Zarevich".

    No obstante, lo más llamativo del tema es como son acogidos dichos personajes en las sociedades.

    Salud y Amistad

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  22. Sí, es increible que tanta gente opte por creerlos, aun con las evidencias en contra. Ahí creo que entra tambien el tema del carisma. A mí no me creería nadie, seguramente, pero en cambio hay gente que tiene una asombrosa capacidad de convicción.

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  23. Cada día me sorprende más Madame, la histeria colectiva que puede volver loca a toda una multitud. Y todo ello sin que el jovencito llegara a decir de su propia boca que era Luis XVII, (aunque ya se sabe que quien calla otorga y él muy ricamente se dejaba hacer, bribonzuelo).

    ¡Qué carácter despótico y orgulloso! Pese a estar encarcelado se comportaba como un auténtico privilegiado: sábanas limpias cada dos días, ricos manjares, camisas de buena calidad, perfumes... y el dinero que sacaba prestado a la buena gente que lo rodeaba.

    Desde luego un vividor.

    Aunque su trágico fin propiciara que se hiciera de él una leyenda.

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  24. Y yo que pensaba que sólo había habido una Anastasia y ahora veo que son dos. ¿Podría aclarárnoslo algún psicólogo? Seguro seguro que esta enfermedad tendrá nombre concreto.

    Besitos

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  25. Ya le dije, señora, que me parecía que picaba muy alto, y eso le costó caro al final. Más bien creo que fue un sinvergüenza, y no un loco, que supo embaucar a muchos, su carcelero incluido, hasta que el implacable Fouché tomó cartas en el asunto.
    Beso su mano.

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  26. Imaginese, madame, si hubiera sido el rey de verdad y tenido poder, cuales no habrian sido sus exigencias.
    Pero bueno, hay que comprender que tambien tendría mejor humor sin estar siempre encerrado, y que tampoco hubiera bebido tanto.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  27. En parte es mitomanía. Y esperemos que no fuera tambien desdoblamiento esquizofrenico de la personalidad!

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  28. Seguramente, monsieur, aunque parece que al final se desquició, probablemente por la bebida también.
    Pobrecillo. Me hubiera gustado que continuaran sus aventuras unos añitos mas.

    Buenas noches, mesié.

    Bisous

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  29. Que época más irrepetible. Gracias por la historia, trágica pero que merece ser sabida. Fouché me provoca la fascinación del talento cínico, y la inteligencia inacabable como supongo a Talleyrand tambien. No sé si será cierto, pero es la imagen más bien mítica que me he formado. En ese panteon de la época convulsa irá también esta memorable historia.

    Un saludo :)

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  30. Seguramente la imagen que se ha formado se aproxima mucho a la realidad, monsieur.
    Estos personajes de impostores son como la guinda que corona la epoca. Sus aventuras tienen un aspecto romanticamente atractivo.

    Muchas gracias por su amable visita, monsieur.

    Buenas noches

    bisous

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  31. Los pueblos monárquicos, es que parecen serlo de cuna, curiosa esta tendencia. Gran historia, cuesta creerla y ahí esta.
    Un abrazo Madame y gran articulo el de Arsínoe.

    Por cierto madame, apuntaros la película "Black Death", sobre la peste negra, filmada recientemente, la película discreta pero la ambientación bastante buena.

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  32. Tendremos en cuenta su recomendación, monsieur, muchas gracias.

    Feliz dia

    Bisous

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  33. Acostumbrado a los rusos tipo Pugachev o Anastasia, los pretendientes franceses me eran desconocidos, madame. Como siempre, gracias por esta entretenida historia.

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  34. Pues fijese, solo los de Luis XVII ya fueron 7 en total. Todos pretendían ser él.

    Gracias, monsieur, buenas noches

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)