lunes, 1 de noviembre de 2010

Jean-Marie Hervagault: el falso Luis XVII


En este cuadro de A. W. Elmore, María Antonieta hace frente a la turba que irrumpe en los aposentos reales. Sus hijos Luis Carlos (futuro Luis XVII) y Maria Teresa (Madame Royale), se refugian en ella. Detrás está Madame Elisabeth, hermana de Luis XVI. Desde 1790 la familia real estaba obligada a llevar la escarapela tricolor y el gorro frigio, como se observa en el cuadro. 

El rey y su familia fueron conducidos a prisión. El 21 de enero de 1793 Luis XVI era guillotinado. Desde ese momento su hijo el Delfín se convertía en su sucesor, con el nombre de Luis XVII. Cierto que estaba prisionero en el Temple, en manos de sus enemigos, pero, aun así, para los monárquicos él era el nuevo rey de Francia. 

Cuando murió su padre, el hasta entonces Delfín era un niño de 7 años. Su carcelero, el zapatero Simon, junto con su mujer, se instalaron con él. Habían recibido instrucciones de educarlo como un sans culotte, de modo que a esa edad lo enseñaron a beber, a jurar y a tomar parte en las ceremonias propias del Reinado del Terror. Pero por lo demás el trato que le daba el matrimonio era relativamente bueno. Sin embargo al año siguiente, en enero de 1794, el ciudadano Chaumette, responsable de la prisión, ordena que los Simon abandonen el Temple. Es entonces cuando da comienzo el trato inhumano: se cierran puertas y ventanas, se ponen barrotes y sólo queda una estrecha ventanita a través de la cual le pasan los alimentos. Nadie puede entrar a su celda, que no se limpia nunca. 


Cuando cae Robespierre y Barras alcanza el poder, acude de inmediato a visitar al niño. Lo encuentra flaco y enfermo de tuberculosis, demasiado débil para caminar. Ordena que se le asignen unos aposentos decentes y que sea atendido por un médico, pero ya es demasiado tarde para hacer nada por él. Tras soportar tan penosas condiciones, su muerte fue para él una liberación. Sucedió en junio de 1795, cuando contaba 10 años. Su cuerpo fue sepultado junto a otros en una fosa sin nombre. 

Comenzaron a aparecer los impostores. Hubo hasta 7 intentos de usurpar la identidad del niño fallecido. El primero parece haber sido Jean Marie Hervagault, hijo de un sastre de Saint-Lô, al menos oficialmente, aunque los rumores atribuían a su madre, Nicole Bigot, una relación con el duque de Valentinois. El chico pretendía ser en realidad Luis XVII, que habría sido sacado de la prisión del Temple en una cesta de la lavandería. 

Posiblemente lo impulsaba el afán de aventura, o tal vez la falta de cariño que percibía en su padre, que parecía preferir a sus otros hijos. Esto, unido a los rumores que él mismo habría escuchado acerca de su nacimiento, lo llevaron a inventar alocadas historias acerca de su origen. Cuando trató de hacerse pasar por Luis XVII no era nuevo en esto de las imposturas: de hecho, ya había pretendido anteriormente ser hijo de diversas personas de la alta nobleza: de La Vaucelle, de Longueville, del duque de Ursef, del príncipe de Mónaco e incluso llegó a hacerse pasar por sobrino del conde de Artois y de María Antonieta. Lo sorprendente era su perfecto conocimiento de las uniones matrimoniales de la más alta nobleza francesa. 

María Antonieta con el pequeño Louis Charles en brazos

Pero lo cierto es que ni siquiera tenía la edad de Luis, sino que era tres años y medio mayor (había nacido en septiembre de 1781), aunque tenía unos cabellos rubios y unos rasgos que podían hacer creer que era un Borbón. Además parece que sus modales se distinguían por una elegancia y una dignidad inexplicables en el ambiente en que había sido criado. 

Jean Marie consiguió ganar numerosos seguidores. Recompensaba a aquellas personas que le procuraban fondos con sonrisas tan encantadoras que todos se consideraban sobradamente pagados. Un obispo que había conocido al niño en Versalles viajó a su encuentro y después de verlo afirmó que se trataba de él. 

Hervagault pronto fue desenmascarado y se lo detuvo en numerosas ocasiones. El problema era que, aun después de ser interrogado y confesar su verdadero nombre, sus partidarios se negaban a creer que no fuera el hijo de Luis XVI. 

Ninguna de las condenas que se le impusieron le sirvió de escarmiento, y en cuanto quedaba en libertad volvía a las andadas, llegando a disfrazarse de mujer para tratar de despistar a la justicia. Tras ser arrestado en Hottot por vagabundo, lo habían conducido a Cherburgo, donde su padre lo reclamó. Pero al poco tiempo se escapaba de nuevo del hogar paterno. 


Vestido con su vieja chaqueta azul, unos amplios pantalones a la húngara y unos humildes zuecos, tomó el camino de Alençon y llamó a la puerta de una mujer llamada Talon de Lacombe, que vivía sola en una propiedad en Joncherets. Jean Marie se le presentó con el apellido Montmorency, nada menos, y le dijo que se dirigía a Dreux, donde se encontraba el château de su familia, dispersa tras la Revolución. La dama creyó al Montmorency con zuecos, le ofreció asilo y lo invitó a quedarse hasta haber recuperado fuerzas; le proporcionó ropa y dinero y lo trató como a un huésped distinguido. 

Cada tarde el chico relataba a las numerosas visitas que acudían curiosas todos los avatares y pormenores de su supuesta familia. Era tan encantador y tan generoso a la hora de deslizar en las manos de los servidores algunos de los luises de oro que llegaban a él, que nadie dudaba de su origen ilustre.

Continuará

38 comentarios:

  1. Pobre niño, los niños nunca tienen la culpa de lo que su padres son o hacen, pero inevitablemente sufren las consecuencias.

    Saludos

    Buena noche de las almas,y XD cuidado con las fronteras entre los mundos;hoy estan debiles
    ¡ja ja ja!

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  2. Madame, no me asuste, jiji, que estamos en la hora de las brujas!
    Esperemos que los difuntos no tengan mucha gana de marcha.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  3. Hay personas tan encantadoras y con tanto carisma que consiguen engañar y manipular a todo el mundo.

    Buenas noches madame y como ya le han dicho más arriba cuidadín con los fantasmas jijiji.

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  4. Pues, el Talón de Aquiles de doña Talon era su estupidez, una persona en sus cabales lo echaría con una escoba, xD.

    Total si era cierto lo de su nobleza los nobles no tenían ningún poder por esa época, jajaja.

    Feliz Halloween!
    Un beso Madame

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  5. Siempre ha resultado fascinante la capacidad que tienen algunas personas para hacer creer a los demas que la luna es de queso si se lo proponen. Y casi desde la infancia.

    Feliz dia,madame

    Bisous

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  6. Monsieur, en ese caso casi nadie estaba en sus cabales, porque todo el mundo lo creia. La casa se llenaba de visitas que creian en el, y eso era solo el comienzo de sus aventuras. Llegaría hasta el mismo Papa. Normal que Napoleon Bonaparte anduviera algo inquieto :)

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  7. Así que la picaresca también es asunto de nuestros vecinos galos. Vaya con el niño que quería ser rey. De todas formas mala época para ser monarca. Ni Luis XVIII ni Carlos X van a perdurar mucho que se diga.
    Un saludo.

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  8. El objetivo no era ser rey en realidad, sino vivir a cuerpo de rey, jiji, y eso sí que lo consiguió, como veremos.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  9. Está claro que sabía comportarse como un rey. Hay un fenómeno curioso y universal y son esos pillos redomados que nunca dejan de caernos simpáticos y que en sus estafas cuentan siempre con la colaboración de los timados por su encanto. Es un don , desde luego

    Gracias, Madame. Bisous

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  10. Querida Madame, está comprobado que la historia está plagada de impostores intentando tener su minuto de gloria (o la mayor parte de su existencia) usurpando la identidad de aquellos ya fallecidos. Pero ¡cuán peligrosos y dignos de compasión resultan aquellos que se creen ellos mismos su propia fábula!

    Nuevamente aparece el nombre de Robespierre, aunque sea de refilón, ni se imagina usted el pánico que le tenía yo a ese hombre. En mis clases de Historia leía acerca de él con un pánico tal como si me lo fuera a encontrar a la vuelta de la esquina. Y al fin y al cabo era un hombre tan chiquito... ya se sabe, el veneno viene en frascos pequeños.

    Bisous Madame y esperando esa continuación.

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  11. Qué bien me lo he pasado leyendo su artículo, señora; se me ha hecho corto y todo, menos mal que queda una segunda parte.
    Desde luego hay que reconocer que el tal Jean Marie era inasequible al desaliento. La de personajes que fue, y lo alto que picaba el muchacho.
    Saludos.

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  12. Por lo menos, el final de este descarado usurpador fue mejor que el del pequeño Delfín.

    Saludos

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  13. Usurpar la identidad de un heredero parece ser el pan nuestro de cada día para algunos. Recuerde también a Anastasia.

    Me recuerda el libro del Twain El príncipe y el mendigo. Miré que el mendigo quería el trono, aunque para reclamarlo en favor del verdadero Rey.

    Saludos Madame

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  14. En una epoca en la que los medios de comunicacion eran tan lentos y costaba averiguar la verdadera identidad de alguien, proliferaron los impostores. Hoy en dia es solo cuestion de apretar un boton, asi que es mas dificil.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  15. No me extraña que le inspirara a usted terror Robespierre, madame. A sus contemporaneos les ocurria lo mismo.
    En cuanto a este chico, yo no se si al final acabaría por perder el juicio y creerse su propia historia.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  16. Gracias, monsieur. La segunda parte es divertida, con las aventuras del muchacho. Era tremendo, y tenía una rara capacidad de persuasión, desde luego.

    Feliz tarde

    Bisous

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  17. Eso desde luego. La vida del pequeño Delfín fue demasiado corta y desdichada. Cualquier cosa es mejor que lo que él padeció.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  18. Es verdad, Anastasia fue la ultima gran impostora, y tuvo convencida a mucha gente. Algunos dudaron hasta el final.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  19. Es curioso como ciertas personas tienen facilidad para conseguir tan fácilmente lo que se proponen. Sin contar aquellos que nacen con el don de una carita de ángel y una gran inteligencia (como parece tener este niño) y que con sus cualidades logran que todos caigan en su trampa. Sin dudas que este niño lo consiguió (al menos hasta el momento).
    Curioso también que el impostor haya tenido un mejor destino que aquel por quien se hacía pasar. Una lástima.
    Un Saludo y espero la segunda parte con ansias.
    Uriel

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  20. ¡Qué interesantes son estas historias de usurpadores! Me encantan. Espero la continuación con ansia.
    Saludos, madame

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  21. El problema de que una persona se crea ser otra, en este caso un personaje desaparecido en extrañas circunstancias, no es que se lo crea él mismo, cuestión que puede derivarse de una enfermedad psicológica, sino que otros le crean. Sus seguidores hacen que su enfermedad se potencie y se recree aún más en su personaje. El grupo acaba formando una especie de grupo cerrado o de secta. Y la cuestión no se zanja hasta que el individuo se le interna (ahora) o se le pone entre rejas.

    Veremos qué pasará en este caso.

    Besitos

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  22. Su físico le ayudó mucho, en efecto. Parecía angelical, y ademas sus modales resultaban muy convincente.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  23. Sí, tienen ese toque aventurero y osado. Este, desde luego, lo tuvo. Vivió lo suyo, aunque su vida no fue larga.

    Feliz tarde

    Bisous

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  24. Así es, madame, justamente. A veces son inofensivos. Este chico lo era. Ni siquiera pretendía alcanzar el poder, sino vivir bien. Pero el problema es que se crea un circulo a su alrededor que puede volverse peligroso, porque pueden tener para él los planes que él no tiene.

    Feliz tarde

    Bisous

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  25. La verdad es q es terrible lo q le hicieron al infante legítimo :-( No soy monárquica y entiendo q si se quiere desbancar a la monarquía de un país es necesario "eliminar" (entiéndase eliminar como incapacitar para seguir reinando, no "matar" :-()a los sucesores. Pero hay otras formas de hacer esto, supongo, aunque no sé si esas formas eran factibles en una época de tantas exaltaciones. Y yo que pensaba q los bolcheviques habían cometido una crueldad con los hijos de Nicolás II...Casi fue mejor aquello. En fin, otras épocas, otras terroríficas costumbres.

    Besos tristes hoy, Madame. Magnífica entrada.

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  26. Así es, madame. Eran otras epocas. Aunque en algunos aspectos el ser humano siempre acaba por descubrir que avanza muy poco. Qué dificil nos resulta librarnos de guerras y barbarie a la hora de resolver las cosas.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  27. Que buenas tretas tenia Jean Marie para tales fines y que comico fue querer ser el hijo de tal y cual y ser reclamado por su verdadero progenitor ...
    Un abrazo madame y buena semana

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  28. Pues imaginese usted lo comico de que despues de ser reclamado por su verdadero padre, la gente continuara pensando que era hijo de Luis XVI.
    Y es que cuando se nos mete una cosa en la cabeza...

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  29. No lleva buen camino, no.
    Ay esta gente que no sabe detenerse a tiempo!

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  30. Pobre criatura, madame. Hay que ver lo que sufrieron algunos en esa época. La Revolución francesa era uno de mis temas favoritos cuando estudiaba historia, y se me pone el vello de punta de pensar las barbaridades que un pueblo hambriento puede hacer.
    Besos.

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  31. Una vez más se desvela la indefensión de la infancia y la capacidad de los adultos para hacer daño a un niño. Me imagino el horror que debió ser para Luis vivir en semejante prisión y me estremezco.
    En cuanto al impostor, realmente a mí también me resulta simpático. Besos, dame.

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  32. Si, llegaba a ser muy desagradable el estudio, madame. No se encuentra entre mis epocas favoritas, yo soy mas de los siglos XVI y XVII, pero movidita sí que fue la epoca.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  33. Madame, no es el primer caso de suplantación de personalidad que nos presenta.
    Me pregunto que pasaría hoy en día, si alguien se hiciera pasar por algún personaje importante. Ya sé que existen las pruebas de ADN y esas cosas, pero mientras se descubre la verdad, seguro que se podrían sacar unos buenos euros, viajando de plató en plató de televisión, ji,ji.

    Buenas noches.

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  34. Y ademas como parecía mas jovencito de lo que era, debía de resultar un niño muy rico, madame. En el fondo era inofensivo. No formaba parte de ninguna oscura trama ni nada así, y sólo era un vividor.

    Buenas noches

    Bisous

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  35. Ya lo creo que sí. La ultima gran impostora debio de ser Anastasia. Pero a los adelantos de la tecnica esos aventureros siempre oponen su imaginación, así que seguramente alguno seguirá saliendo a pesar de todo.
    No hay acaso gente capaz de hacer creer que vienen del planeta Ganimedes, y esas cosas?

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  36. Madame me ha encantado esta entrada, lo que tuvo que padecer ese pobre niño tan pequeño..

    Siento mucho si no me ve mucho ultimamente pero mi ordenador vuelve a dar problemas

    Muchos Besos

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  37. Madame, va a tener que comprarse uno nuevo. Cuando empiezan así, es que necesitan renovación.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)