miércoles, 24 de noviembre de 2010

Isabel de Aragón y los Cinco Ataúdes


A su regreso de la Octava Cruzada, el rey Felipe III de Francia viene cubierto de duelo. No trae más que “cofres vacíos y ataúdes llenos de huesos”. Uno de ellos contenía los restos de su esposa Isabel, muerta en plena juventud. 

Isabel era hija del rey Jaime I de Aragón y de Violante de Hungría. Fue enviada a Francia para contraer matrimonio con el príncipe Felipe, en cumplimiento del tratado de paz que los padres de ambos habían acordado. El tratado de Corbeil se había firmado el 11 de mayo de 1258, cuando la novia contaba tan sólo once años y el novio acababa de cumplir 13. Isabel aportaba como dote Beziers y Carcasona a la Corona de Francia. En cuanto a Felipe, aún no era por entonces el heredero de la corona de su padre, San Luis. Lo sería dos años después, a la muerte de su hermano mayor. 

El 28 de mayo de 1262, día de la fiesta de Pentecostés, se celebró la boda en Clermont. A ella asistieron ambos reyes, padres de los contrayentes, sellando así con una celebración familiar la paz concluida años antes. Francia recibía con alegría a esta joven que venía a ocupar el mismo trono que previamente había honrado Blanca de Castilla. 


Felipe sería llamado El Atrevido, no por su carácter, sumamente tímido, dulce y siempre a la sombra de la fuerte personalidad de sus padres, sino por su arrojo en la batalla. Su madre, Margarita de Provenza, viendo en él escasas aptitudes para el gobierno, le hizo prometer que permanecería bajo su tutela hasta haber cumplido los treinta años, pero su padre no encontró bueno el arreglo y se ocupó de que el Papa lo liberara de tal juramento. Luis IX estimaba preferible corregir las deficiencias de su hijo mediante la adecuada educación, para lo cual colocó como instructor a su lado a Pierre de la Brosse desde 1268. El propio rey se encarga de instruirlo con sus consejos, inculcándole el sentido de la justicia como el primer deber de un monarca. 

Cuando en 1270 el buen caballero partió con el rey a la Octava Cruzada, su esposa insistió en acompañarlo. A pesar de su constitución delicada, Isabel soportó con heroísmo las dificultades de la infausta expedición, tan abundante en penalidades y desdichas. Las enfermedades hicieron presa en los viajeros, en especial la disentería; el propio príncipe cayó gravemente enfermo, y el rey fallecía el 25 de agosto ante el sitio de Túnez sin haber logrado su objetivo. Con su muerte se terminaba la época de las Cruzadas. 


Tras el fallecimiento de San Luis, allí mismo en Túnez Felipe es proclamado rey. Está tan abatido por la muerte de su padre que no se siente con fuerzas para continuar aquella campaña con un ejército diezmado por las epidemias. Decide dar por concluida la expedición y, tras dejar a su tío Carlos de Anjou negociando una tregua de diez años con el enemigo, se hacen de nuevo a la mar rumbo a Sicilia. Debían anclar en el puerto de Trapani y desde allí dividirse en tres partes: una volvería a Francia con el nuevo monarca, mientras las otras dos se dirigirían a Oriente, pero una violenta tempestad sorprendió a la flota y destruyó 18 naves grandes junto con otras más pequeñas. Las dos mil personas que iban a bordo naufragaron estando ya a la vista del puerto. El rey y la reina sólo a duras penas lograron alcanzar las costas sicilianas. 

Sus desdichas no habían terminado ahí. Fue preciso detenerse por un tiempo en Sicilia a fin de recuperarse de tanta calamidad, puesto que el propio rey aún se encontraba débil a consecuencia de la enfermedad que le había atacado en Túnez. Su cuñado, el rey Teobaldo II de Navarra, había tomado parte en la Cruzada y los acompañaba durante el regreso. También él había enfermado gravemente y moría al cabo de dos semanas de haber desembarcado. La esposa de Teobaldo le seguía a la tumba poco después, y luego fue el turno del conde de Tolosa y de la esposa de éste. 


Felipe franqueó finalmente el estrecho de Mesina y se disponía a regresar a Francia atravesando Italia cuando, cerca de Cosenza, la desgracia se cebó nuevamente con la expedición. El 11 de enero de 1271, al cruzar la reina un río, el caballo que montaba la derribó. Isabel resultó gravemente herida a consecuencia de la caída. Estaba embarazada de seis meses y dio a luz de modo prematuro. Días después fallecía, el 28 de enero, sin haber llegado a cumplir 24 años. 

El dolor de su esposo fue tan grande que se temió también por su propia vida. La crónica de Guillaume de Nangis cuenta que “el rey y los barones, después de haber celebrado el funeral de la reina con gran devoción, se dirigieron tristemente a Roma, llevando consigo los cinco ataúdes del rey Luis, del rey Teobaldo de Navarra, de la reina Isabel de Francia, del conde de Nevers [hermano de Felipe] y del infante real, muerto con su madre al nacer”. 

Al llegar a Francia, después del oficio religioso en la catedral de Notre-Dame, la reina fue inhumada en la basílica de Saint-Denis, en una tumba de mármol negro con una estatua yacente en mármol blanco. 

Isabel dejaba cuatro hijos: Luis, que moría 5 años después, posiblemente envenenado; Felipe, que reinó después de su padre como Felipe IV y fue el azote del Temple; Roberto, fallecido joven, y Carlos, conde de Valois y antepasado de la dinastía que dio 13 reyes a Francia.

46 comentarios:

  1. a esa expedición no hay duda que la miró un tuerto... cuanta calamidad junta...

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  2. Yo creo que había algún gafe entre ellos, sí, porque fue el colmo. Una cosa es que la expedición militar fuera un fracaso, pero es que les pasó de todo: enfermedades, accidentes, naufragios... Es para no creerselo.

    Feliz dia, monsieur


    Bisous

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  3. Esta expedición resultó ser más catastrófica que la emprendida por Juan de Olid en busca del unicornio. Aunque la que nombro es una aventura literaria y no real, guarda algunas similitudes con la que describe en esta entrada. Me imagino que Juan Eslava Galán se habrá documentado bien en esa y otras aventuras desgraciadas plagadas de penurias, enfermedades y muertes.
    Un saludo.

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  4. Veramente, monsieur, la realidad supera con frecuencia a la ficción. Si encontramos todo ese cumulo de desgracias, accidentes, enfermedades, naufragios etc. en una novela, tendemos a pensar que es demasiado exagerado para ser creible. Y ya ve que no.

    Feliz tarde

    Bisous

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  5. Yo no estaba, se lo prometo Dame. Así que el gafe que busca debió ser otro.

    Un beso.

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  6. Si, me imaginaba que era usted algo joven para haber tomado parte en la octava Cruzada, pero nunca se sabe. Hay gente que se conserva muy bien :)

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  7. Madre Mía...igual a Dios no le acababa de hacer gracia la cruzada porque no les pudo pasar nada más. Normal que el hijo de la Reina le guardara ojeriza a los templarios.

    Biosus, Madame

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  8. Desde luego no me extraña que terminaran las cruzadas con la muerte del rey, pues cualquiera se animaría a retomarlas con semejantes calamidades afectando a toda la comitiva.

    Isabel soportó las enfermedades y los diferentes disturbios y al final fue a encontrar la muerte en una caída de caballo. ¡Terrible!
    Sobretodo estando en tan avanzado estado de egestación.

    Besos Madame

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  9. Buenas, madame, hoy me ha costado horrores poder leer su entrada y comentar, creo que a causa de algún fallo que ralentizaba mi conexión; menos mal que me ha compensado leer su publicación tras sufrir tal odisea virtual, cosa de poco comparada con la expedición que narra.

    Siempre me gusta leer sobre las Cruzadas, me parece un tema muy apasionante; después termino mezclando fechas y nombres, pero bueno, creo que lo importante es pasar una lectura amena y quedarse con varios datos fundamentales.
    Aunque era algo habitual en la época, siempre me choca leer que se contraen matrimonios a una edad tan temprana, como Isabel y el príncipe Felipe, y lo que más me cuesta asimilar es que casi siempre son por acuerdos entre sus respectivas familias, creo que con mi mentalidad del siglo XXI no me acostumbraré nunca.
    Respecto a la expedición, más que una expedición parece una maldición, la mala suerte se cebó a gusto con todos.

    Un beso, madame, feliz tarde.

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  10. pues vaya viaje. eso de los cinco ataúdes arrastrándose por Italia... cómo iban luego a engañar a otro para que hiciera una Cruzada. le tenían que prometer el oro y el moro, nunca mejor dicho. o peor dicho, claro. bueno, no sé.
    lo mejor será no acercarse a Felipe III, que más que el Atrevido, merecería apodarse 'el Cenizo'.

    saludos, madame!

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  11. No, no les guardaba ojeriza por eso. Lo suyo era pura codicia. Oía hablar de tesoros y se le iluminaban los ojos.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  12. Supongo, madame Akasha, que con tantas supersticiones como habia en la epoca llegarían a la conclusión de que la causa estaba maldita, y preferirian quedarse en casa en adelante, haciendo penitencia.
    Fíjese que final tan triste para la pobre Isabel, despues de haber vivido tanto horror.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  13. Madame, lo de las cruzadas es un cacao tremendo, desde luego. Y esta realmente parecia que habia recibido alguna clase de maldición. Ellos debieron de quedar convencidos, porque no les pudieron ocurrir más desgracias.

    Espero que no vuelva a darle problemas su conexion, madame.

    Feliz tarde

    Bisous

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  14. jijiji, y eso que a fin de cuentas él sobrevivió. Pero sí, el pobre fue bien gafe. Claro que solo para esa expedicion. El resto de su vida fue bastante normal.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  15. Madre mía, pobre Felipe III, la desgracia se cebo con él de manera terrible...el espectáculo de los 5 féretros reales debió ser un espectáculo dantesco...

    Un beso.

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  16. Había que tener en cuenta que esos viajes tan largos en esta época eran muy peligrosos, el mismo Barbarroja se ahogaría en un río en una de sus aventuras de cruzadas. Si a esto le añadimos la inseguridad de los caminos, la mortalidad en los partos, el desconocimiento de las enfermedades y un largo etc... casi podíamos decir que lo que le pasó era casi normal.
    Gracias por tan amena entrada Madame.

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  17. Debio de ser como para volverse loco, ver cómo los iba perdiendo uno a uno a todos sus parientes en tan poco tiempo. Terrible, monsieur.

    Feliz tarde

    Bisous

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  18. Claro, era normal que no todos volvieran de algo que era toda una epopeya para la epoca. Podían sufrir un accidente, un naufragio, padecer enfermedades o caer en batalla. El caso es que esta vez no es que se enfrentaran a una de esas cosas, sino que, menos lo que hubieran encontrado una muerte gloriosa, de lo demás les ocurrió todo junto. En sólo cinco meses ese hombre perdió a su padre, a su hermano, a su hermana, a su cuñado, a su esposa y a su hijo, y él mismo estuvo muy enfermo y se enfrentó a un naufragio. Ostenta un triste record de mala suerte.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  19. Pestes, guerras, difíciles vidas para los reyes.

    No me quiero ni imaginar para quién no lo eran...

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  20. La verdad es que no me extraña que al mismo tiempo lo vieran como la gran aventura de sus vidas. No era para menos. Y si volvías con vida, tenías un montón de batallitas para contar a los nietos.

    Buenas noches

    Bisous

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  21. Las epidemias asolaban todo a su paso, vidas de hombre, mujeres y niños en la flor de la edad. La muerte no distingue entre reyes o campesinos y éste es un ejemplo. Los súbditos franceses debieron ver con horro la vuelta de media familia real en forma de catafalcos y ataúdes, con un rey lejano que podría ser pasto de la peste o de una flecha enemiga en cualquier momento.

    Besitos

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  22. Sí, supongo que esperarían uno o dos ataudes, pero no tantos en tan poco tiempo. La verdad es que no les salió una a derechas en ningun lugar por donde pasaron.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  23. Madame:

    Esa octava cruzada fue bastante calamitosa. Imagino que las condiciones higiénicas durante el viaje serían no las peores, sino lo siguiente.

    Dama valiente Isabel de Aragón, al afrontar ese viaje temerario ya de por si largo y duro....Triste final para ella.

    Saludos Madame

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  24. En los campamentos militares venían los brotes de disentería y esas cosas, en efecto. Pero es que encima de enfrentarse a las batallas y a la disentería, se enfrentaron a un naufragio desastroso y hasta a un accidente de lo más tonto que resultó mortal para madre y bebé. Vamos, ya fue rizar el rizo.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  25. Me disculpará que utilice esta, su última entrada, para agradecerle el aviso de robo de blogs. Suelo hacer entradas de historia también, aunque en un estilo más informal que las suyas.
    Asimismo tampoco enlazo mi nombre para que no me detecten los robablogs, soy Descla que participo en casa Wendy.
    Gracias.

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  26. Qué desdichados, Madame.
    Si se sientan en un pajar, seguro que se clavan la aguja.

    Es llamativo que Isabel y Felipe se llegasen a amar con tanta devoción, teniendo en cuenta que su matrimonio estaba pactado desde que eran niños. Tal vez estuvieran predestinados el uno al otro.

    Buenas noches.

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  27. Muchas gracias, monsieur Descla. Esto está a la orden del dia. Un par de entradas mas abajo doy algunos datos sobre el ultimo sitio que he encontrado. Los blogs afectados son muchos. Es increible la cantidad de secciones diferentes que tiene ese sitio.

    Buenas noches

    Bisous

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  28. jijiji, muy bueno lo de la aguja. Yo no sé si estaban predestinados o mas bien se conformaban. Los dos eran dulces, de caracter docil. Si les decian que tenian que quererse, pues no se hable mas, eso estaba hecho.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  29. Madame:
    Copio el comentario que hice en la sala Capitular hace unos minutos:

    Hay Madame a Ud le salido un especie de admirador psicopata.....de esos que se desespera por ser el mejor fan.

    Lamento mucho esa situación. Creo haberle comentado una situación cuando tenía mi primer blog.

    Donde me puedo quejar?....
    Podemos hacer una especie de cadena similar a la que se hizo con el onomástico de carlos II.

    Digame y cuente conmigo
    Saludos si quiere escriba el e-mail

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  30. Monsieur, acabo de responderle allí. Estoy en contacto con esa persona, pero temo que no servirá de mucho. Si pasada una semana no obtengo la debida rectificación, recurrire a ustedes a ver qué puede hacerse.

    Muchas gracias y buenas noches

    Bisous

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  31. Como cuenta el dicho: la desgracias nunca vienen solas.
    Beso su mano.

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  32. En este caso la compañia fue numerosa. Mas de lo esperado, desde luego.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  33. Hola Madame

    ¡Qué triste ha sido esta historia! Cuanta muerte y desdicha en tan poco tiempo. Aunque también se deduce que había amor entre Isabel y Felipe.

    Buenas noches, Madame.

    Bisous

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  34. Lo cual hizo doblemente dolorosa la muerte de Isabel. Todo se alió para convertirse en una gran tragedia.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  35. Madame,
    qué triste destino a cumplir por ser princesa...

    Ahora que habla de las cruzadas, madame, tal vez podría ilustrarnos sobre aquella "cruzada de los niños" del 1212, siempre que tenga tiempo, claro.

    Feliz noche.

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  36. Quien sabe un dia, madame. Todo se andará.

    Buenas noches

    Bisous

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  37. Historia triste, debe ser porque son parte de la vida misma.
    Excelente relato.

    mariarosa

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  38. Muchas gracias,madame, muy amable.

    Feliz dia

    Bisous

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  39. Qué barbaridad, perder a tantos miembros de su familia en tan poco tiempo...
    En aquellos años abundaban las epidemias, y la gente moría muy joven.
    Qué triste que ni siquiera el pequeño sobreviviera, para así poder consolar a su padre por la muerte de la reina. Una entrada triste nos trae usted hoy, madame.
    Besos.

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  40. Sí, pero al menos le quedaron otros hijos de Isabel, uno de ellos aquel que quemó a los Templarios en la hoguera.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  41. Una historia muy triste la de esta princesa de Aragón, y la del rey Felipe, que vio morir a tantos parientes reales.

    Una cosa me llama especialmente la atención, Felipe de Francia, el azote de los templarios, fue nieto de Jaime I, que tanto los favoreció. Paradojas de la historia.

    Saludos, madame.

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  42. Ya ve usted. Y eso que tantas veces nos parecemos a nuestros abuelos, pero en otras ocasiones las diferencias son drasticas.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  43. Apasionante historia de duelo y de amor.

    Una delicia leerla.

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  44. Muchas gracias, madame.

    Buenas noches

    Bisous

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  45. Que tristeza de biografía. Es verdad el refrán que reza que algunos nacen con estrella y otros estrellados:(
    Bisous Madame

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  46. Yo creo que había algun gafe en la expedicion, madame, porque el caso es que después Felipe no tuvo mayores problemas durante su reinado. Se ve que ya habia muerto el cenizo!

    Buenas noches

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)