martes, 16 de noviembre de 2010

El Golpe de Jarnac (II)


Trajeron cuatro espadas, dos para el combate y las otras dos como reserva en caso de que se rompieran las que utilizarían. Todo estaba al fin dispuesto para el duelo. Apenas el sol había comenzado a despuntar, un heraldo pronunció las palabras de rigor: 

—Nadie impedirá la conclusión de este combate, ni ayudará ni estorbará a los combatientes, bajo pena de muerte. 

Al sonido de trompetas y tamboriles, Vivonne salió de su tienda acompañado por su segundo, el conde de Aumale, y un séquito de 300 partidarios vestidos de blanco y encarnado. El caballero se detuvo a la derecha de la entrada al campo. Jarnac llegó con su segundo y 120 de su séquito, vestido de blanco y negro, y entró en su propio pabellón, a la izquierda. El examen de las armas se demoró más de lo previsto, suscitando las protestas del impaciente Aumale. 

Finalmente los combatientes entraron en el campo para jurar ante el rey y sobre las Sagradas Escrituras que su causa era justa y la del enemigo injusta, que no llevaban encima armas prohibidas o secretas ni tampoco hechizos o conjuros que les podrían procurar ventaja. 


El heraldo de armas hizo entonces el anuncio: que por orden del rey, los espectadores no hablarían, toserían ni escupirían durante el combate, ni harían ningún movimiento con los pies, las manos o los ojos, para no distraer la atención de los combatientes. 

Armados y aguardando la señal del heraldo, ambos contrincantes se sentaban en sillas frente a frente. 

De repente, se lanzó el grito tradicional: 

—¡Dejad paso a los buenos combatientes! 

A esta señal los dos adversarios se precipitaron uno contra el otro con salvaje furor. Los golpes de espada resonaron sobre las corazas y todos temieron que el pobre Jarnac quedaría aplastado sin tener tiempo de combatir. Vivonne le asestó un golpe tremendo con la espada, y de pronto vieron a Jarnac agacharse, cubrirse la cabeza con el escudo, tirarse a fondo y, rápidamente, cortar la corva izquierda a Vivonne con una daga pequeña. Arriesgando el todo por el todo, le asestó la famosa estocada secreta que había aprendido de los italianos, y que en adelante llevaría el nombre de “Golpe de Jarnac”

El coloso cayó. 


Un silencio de muerte reinó en las tribunas antes de que el público pudiera reaccionar: Jarnac había derrotado en cuestión de segundos a la mejor espada del reino. Enrique II y su amante, estupefactos y furiosos, contemplaban a su campeón tendido en tierra. Una voz altanera los obligó a erguir la cabeza. Era la de Jarnac, que se había acercado a su víctima, y, aunque le asistía el derecho de poner fin a la vida de su adversario, se contentaba con gritarle: 

—¡La Châtaigneraie, devolvedme mi honor! ¡A Dios y al rey pedidles clemencia por la ofensa que me habéis inferido! 

Vivonne no contestó. Intentó incorporarse y levantar la espada y el escudo para continuar la lucha, pero Jarnac se lo impidió. 

—Si os movéis, os mataré. 

Aún porfió el herido, diciendo: 

—Entonces matadme. 

Pero había perdido mucha sangre, y casi no estaba ya en este mundo. Jarnac se dio por contento y no hizo tal, sino que se conformó con desarmarlo y poner las armas fuera de su alcance: 

—He triunfado sobre mi falso acusador y ganado aquello por lo que luchaba: reivindicar mi honor y mi reputación. Estoy satisfecho. 

El condestable de Montmorency, que presidía el jurado encargado de velar para que todo se desarrollara conforme al código del honor, examinó al herido y estimó conveniente advertir: 

—Creo que es preciso sacarle de aquí. 


Jarnac se acercó entonces al rey para ofrecerle al vencido y pedirle que le devolviera públicamente su honor, ya que no había caballero mejor dispuesto que él a servir a su soberano. Enrique II era lento. Estuvo largo tiempo en silencio, lo que obligó al vencedor a insistir en su reclamación: 

—¡Sire, mirad! ¡Se muere! Ruego a Vuestra Majestad por amor de Dios que acepte su vida, que está en mis manos. No deseo llevar su sangre sobre mi alma. Sólo he luchado por recuperar el honor que él me había robado. 

Tras la intervención de Montmorency, que advirtió al rey que corría el riesgo de desacreditarse con su actitud al ignorar las reclamaciones de Jarnac, Enrique declaró finalmente que éste había lavado todas las acusaciones hechas contra él. El vencedor se arrojó a sus pies. El rey lo abrazó diciendo: 

—Habéis combatido como César y hablado como Aristóteles. 

Después se retiró precipitadamente con toda la corte. Diana no trataba de ocultar su cólera, mientras que otra silenciosa espectadora, Catalina de Médicis, apenas lograba disimular su alegría. 


Vivonne estaba tan seguro de su triunfo que había organizado un banquete para esa noche al que había invitado a toda la corte, a fin de celebrar su propia victoria. Apenas terminado el combate, la muchedumbre se abalanzaba sobre los platos, “las sopas y las entradas fueron devoradas por una infinidad de arpías, la vajilla de plata y los hermosos aparadores… fueron destruidos o robados, todo ello en medio de un desorden inconcebible… y el postre consistió en los cien mil golpes que repartieron los capitanes y arqueros de la guardia”. 

El vencido no pudo asistir, porque era retirado del campo por los heraldos y cuatro caballeros que lo condujeron a una atienda para ser atendido. Vivonne fallecía pocos días después a consecuencia de sus heridas. Cuentan que, desesperado por sentirse abandonado a su suerte por el rey y la favorita, y humillado por una derrota a la que no deseaba sobrevivir, se había arrancado los vendajes, provocando él mismo con ello una hemorragia fatal. 

A consecuencia de esta tragedia Enrique II prohibió en lo sucesivo este tipo de combates para dirimir las disputas. Pero la fama de la estocada de Jarnac pervive hoy en la esgrima, y su nombre se emplea para designar un ataque encubierto e imprevisto.

58 comentarios:

  1. no se puede vender la piel de oso antes de cazarlo... genial entrada que nos ha tenido en vilo desde el principio hasta el fin...

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  2. No vea cómo disfruto yo escribiendo estas cosas de los detalles de los duelos y torneos de la epoca. Se me pasa el tiempo volando.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  3. Buen desenlace, Señorita. No vea lo mal que lo he pasado para llegar hasta el final del relato conteniendo la respiración, sin hablar ni toser...
    Se nota que le fascinan estos duelos porque los narra al detalle, con calidad lingüistica y muy bien estructurados.
    Se merece su amplio aforo, milady.

    Le rindo mis reverencias.

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  4. Gracias, Madame. De verdad, gracias. Ha sido emocionante leer hasta descubrir el desenlace.
    Para colmo, hemos recibido una lección de esgrima.

    Lo que vamos a aprender con usted.

    Feliz tarde de martes.

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  5. Muy buena entrada, hábil forma de dividirla.
    Jarnac logro demostrar que no siempre triunfa el favorito, en especial si este se comporta jactancioso y minimiza el asunto antes de que ocurra.
    Por cierto, me a llamado la atención eso de "ni tampoco hechizos o conjuros que les podrían procurar ventaja". Jarnac no tendría algún hechizo que lo ayudo a ganar? jaja.
    Buena entrada.
    Un Saludo y hasta Pronto.
    Uriel

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  6. Así que la estocada de Jarnac viene de ahí. Muy curioso. Otro ejemplo de cómo la astucia puede más que la fuerza bruta. David contra Goliath. Las advertencias del rey para que la gente no escupiera está bien. Había que ser cerdo para liarse a escupitajos. Gente guarra la de aquella época tan bárbara.
    Un saludo.

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  7. En efecto,monsieur david, me fascinan estas cosas. Esta dama tiene corazón de mosquetera :)

    Muchas gracias y feliz tarde

    Bisous

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  8. Gracias a usted, monsieur Perikiyo. Y le apuesto que no será la ultima leccion de esgrima que se verá por aquí. El tema me arrastra.

    Feliz tarde

    Bisous

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  9. jijiji, quien sabe si llevaría algún escapulario milagroso, o si recurriría a alguna bruja a la que llevó un mechón de cabellos de su rival. Pero de todos modos la victoria fue tan contundente que yo creo que fue merecida.

    Gracias, monsieur, feliz tarde

    Bisous

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  10. Ay monsieur, admitiría que los guarros eran la gente de aquellos tiempos de no ser porque estoy harta de ver las aceras llenas de escupitajos y caquitas de perro. Solo que hoy dia nadie parece poner el mismo enfasis en prohibirlo. Una lastima.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  11. Que bruta soy, Madame, había oído la expresión, la estocada de Jarnac y ni después de leer la primera parte de su historia lo relacioné con ella. Es cierto que Jarnac combatió como César y habló como Aristóteles...no podemos decir lo mismo del Rey que tuvo una actitud realmente fea para con el hombre que se batió en su lugar.
    Gracias , Madame, feliz tarde. Bisous

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  12. Pues ahora ya sabe usted de donde viene el nombre de la estocada. El rey, madame, ciertamente nunca fue ni cesar ni aristoteles. Y ademas se ve que no tenía muy buen perder.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  13. Me ha encantado su "retrato" del duelo, Madame, y una cosa tengo clara, yo, con lo nerviosa y parlanchina que soy, no hubiera podido estar entre el público, eso seguro.;-) Abrazos ;-)

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  14. jiji, madame, seguramente el heraldo hubiese tocado la trompeta para anunciar que se hacía saber que madame Carzum debía abandonar la tribuna. Que bochorno!

    Muchas gracias, madame, y feliz tarde.

    Bisous

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  15. Me ha gustado mucho Madame. Al final mi favorito si ganó ;D.

    No he podido comentar en la Sala Madame. Quería comentar sobre la biografía de hoy, pero nada....

    Saludos

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  16. Sabía yo que nuevamente David vencería a Goliat, y es que enemigo pequeño y sigiloso resulta siempre peligroso jejejejejej

    De todas formas menuda impresión primera ver salir a tu adversario con un séquito de 300 seguidores cuando a ti no te acompañan ni la mitad. Aunque en este caso no sirviera de mucho.

    Noble gesto perdonar la vida de su enemigo e insistir en que le devuelvan el honor perdido. ("El rey era lento" jejejejeje, lo que era era un mal perdedor)

    ¡Y mire de qué le sirvió a Vivonne organizar una cena en honor a su victoria! Si es que no se puede echar el carro antes de los bueyes, como se dice por aquí.

    Me dejó asombrada la supuesta actuación de Vivonne apresurando su muerte, al arrancarse los vendajes para hacer manar la hemorragia.

    Geniales apuntes de la época, Madame, Dumas estaría orgulloso de poder leer sus letras.

    Besitos

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  17. Como dice Akasha: el rey no era lento: ¡le estaba costando digerir el pedazo de sapo que le había servido Jarnac! - la pena es que fuese a costa de su caballero.
    Encantadora entrada, Madame.
    Feliz tarde

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  18. Y el público no podía ni mover los ojos, qué difícil les debió resultar eso.

    Interesante historia.

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  19. Monsieur Manuel, veo que el sabotaje del mosquetero que le tiene manía se extiende a la sala capitular. Cada vez sospecho más del medico de Luis XIV!

    Feliz tarde

    Bisous

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  20. Una autentica leccion para los fanfarrones, madame. La primera lección en esgrima es que nunca debe uno subestimar a un adversario, porque puede que nos llevemos una sorpresa.

    Muchas gracias, madame Akasha, y feliz tarde

    Bisous

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  21. On, sí, monsieur, este rey siempre era lento: lento en digerir... y lento en comprender. Si no le hubiesen soplado al oido lo mal que estaba quedando, seguramente aún estaríamos esperando por él.

    Muchas gracias, monsieur. Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  22. jijiji, eso sí que es lo que se dice sin pestañear, no madame? A mí que me cuesta tanto estarme quieta me resultaría dificilisimo.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  23. Me ha encantado ver a un rey y a su favorita frustrados, como en las películas (¿o en las películas ocurre como en la realidad?). No hay que confiarse jamás, como acaba de enseñarnos... Un abrazo, madame.

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  24. La realidad frecuentemente supera a la ficcion, madame. Esta escena en concreto resulta de lo mas cinematografica, desde luego, final incluido.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  25. Oh madame, el lance de Jarnac, uno de los duelos más famosos de todos los tiempos, me alegro mucho de conocer la historia completa de esta famosa confrontación, dado que este duelo ha significado por siglos el uso de una estratagema para vencer al oponente, y como bien sabe madame tengo una gran pasión por los lances de honor.

    Le envió mi más sincera felicitación y mis saludos como siempre madame

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  26. Sabía que sería de su agrado, monsieur. Me consta que compartimos esta aficion :)

    Feliz tarde

    Bisous

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  27. Fantástico madame, me ha mantenido usted en vilo hasta el final de la historia, en la que por otra parte se demuestra una vez más que el ingenio y la habilidad pueden más que la fuerza bruta.
    Siempre me han fascinado las historias en las que el honor es más importante que la vida misma.
    Un placer leer sus historias, gracias madame.

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  28. Al encanto de aquellos viejos usos en los que había que demostrar que no se empleaban hechizos, se une el del resultado, que hace vencedor nuevamente a David frente a Goliat, y a la frustración de los poderosos que habían empleado malas artes. Todo hace que resulte un episodio muy novelesco.

    Muchas gracias, monsieur. Feliz tarde

    Bisous

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  29. Y pensar que el porpio rey Enrique II caería herido de muerte en uno de estos torneos... Su muerte fue algo escalofriante, aunque por supuesto no tuvo nada que ver con la defensa de su honor.

    Besitos

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  30. A mi este estilo de recuperar el honor no me convence. Sé que se hacía así. Siempre me da por pensar que que si hubiese ganado el advrsario, el honor de Jarnak se habría perdido para siempre.
    "Vencedores y vencidos". Esa es la cuetión.
    Bisous Madame

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  31. Sinceramente, señora, es usted una prodigiosa para relatar!

    Dicho sea de paso, me llamó la atención que los combatientes juraran ante el rey y la Biblia que no usarían hechizos o conjuros…


    Como siempre, un placer, mis saludos!

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  32. Madame una entrada genial, perfecta, como a todas las que nos tiene acostumbrados.

    Mis problemas tecnicos aun no se han resuelto pero mi hermano por suerte me deja el ordenador un ratito.

    Muchos Besos Madame

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  33. No, pero curiosamente fue como si el destino le cobrara su factura, y al final acabara cayendo en un torneo por aquel otro duelo en el que otro tomó parte en su lugar.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  34. Sí, la verdad es que como sistema judicial era bien poco fiable. por calculo de probabilidades, la mitad de las veces saldría vencedor el culpable.

    Buenas noches, madame

    bisous

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  35. En aquellos tiempos eran muchos los que recurrian a encantamientos, pensando que eso les echaría una manita. Y era creencia generalizada que resultaba eficaz, así que supongo que era como doparse actualmente los deportistas, jiji.

    Muchas gracias y buenas noches

    Bisous

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  36. Muchas gracias, madame Gema.
    Que suerte tener un hermano generoso al que no le importa compartir un ratito! Espero que no tendrá usted que sobornarlo con nada para conseguirlo.

    Buenas noches

    Bisous

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  37. Vaya, vaya, así que la aprendió en Italia. Parece que allí saben bastante de estas cosas. Recuerde que italiana es la famosa emboscada veneciana, disimulada, casi a traición, salvando las diferencias, claro. Un saludo.

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  38. Vaya, monsieur, que sorpresa, entiende usted bastante de esgrima!
    Mire, con eso no contaba.
    Va a resultar usted el caballero perfecto.

    Buenas noches

    Bisous

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  39. QUERIDA MADAME, EN ESTOS TIEMPOS, EN QUE NADIE SE JUEGA POR NADIE, NI NADA, ES UN HERMOSO RELATO DE HONOR.
    NO IMPORTA LA CAUSA, SOLO EL SABER QUE ALGUIEN PUEDE JUGAR SU VIDA EN FAVOR DE OTRA PERSONA, ES GRANDIOSO.
    ABRAZOS QUERIDA MADAME.

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  40. A mi tambien me fascinan esas historias, madame, muchas gracias.

    Buenas noches

    bisous

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  41. He leído el relato fascinada, nobles caballeros jugandose la vida por salvar su honor todo ello en medio de una gran espectaculo lleno de ritual y de normas, hoy parece un cuento pero fué real.
    Tremendo gesto el de quitarse las vendas para llegar antes al final.
    Buenas noches madame.

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  42. Ya ve a lo que puede llevar el orgullo, madame. No pudo aceptar ser derrotado por quien habia considerado tan inferior, y al final, pudiendo haberse salvado, él mismo acabó por provocar su propio final.

    Buenas noches

    Bisous

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  43. Buen relato y le acompañas perfectamente con las fotos.
    Besos madame y buenas noches.

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  44. Muchas gracias, monsieur.
    Buenas noches tambien para usted.

    Bisous

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  45. Curioso dato de donde procede el nombre de "el golpe de Jarnac"; me han encantado las dos partes de esta entrada, la he seguido como si se tratase de una antigua novela de caballerías donde el honor y el orgullo también se declaran el duelo.
    Un beso y muy buenas noches, madame.

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  46. Con el lance de Madrid y con éste, me hace pensar que usted está enviciada con la historia de David y Goliat, jajaja. Rogemos a Dios para que tome mi comentario de buena manera y no quiera darme una pedrada, jajaja.

    Un beso, Madame.

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  47. Si que ha estado bien la entrada y con desenlace inesperado; además hemos aprendido algo nuevo. Muy buen día para usted. Bisous.

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  48. Muchas gracias, madame Fatima. El episodio, en efecto, entra dentro de mi gusto por las novelas de aventuras, de esos que me gusta narrar.

    Feliz dia,madame

    Bisous

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  49. Don Matu, nada de eso, con lo que estoy enviciada es con los duelos, jiji. Y claro, los mas llamativos son aquellos en los que la gente no daba un luis por el vencedor.

    Feliz dia,monsieur

    Bisous

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  50. Gracias, monsieur Paco, feliz miercoles

    Bisous

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  51. Un final feliz para mi preferido, Jarnac. El golpe de Jarnac no es traicionero, es sorpresivo y como bien dice V.E. sigue usándose actualmente.

    Saludos, madame

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  52. Sí, no es en absoluto traicionero, sino perfectamente legal. Y dificil de manejar bien :)

    Feliz tarde, monsieur

    bisous

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  53. La verdad muy interesante...me gusto mucho..... Soy nuevo por estos lares y arraque leyendo este escrito hasta casi la mitad, pero despues, como vi que me estaba enganchando, fui al primero, puesto que queria tener bien agarrado el hilo del asunto... Y bueno....me devore el primero y el segundo jajaja...

    Realmente muy bueno.

    Un saludo

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  54. Ah, pues muchas gracias, monsieur. Espero que vuelva usted, y que siga encontrando de su agrado algunas de las historias.

    Feliz tarde

    bisous

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  55. Hola Madame

    Vuestra descripción ha hecho que viviera de tal manera el combate que he sentido estar presente en él.

    Es un placer leeros.

    Feliz noche.

    Bisous.

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  56. Qué talento tenéis para relatar por entregas, madame, qué talento. Y sin entregas...

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  57. Menos mal que no estabamos en realidad, y nos conformamos con leerlo, madame, jiji. En tales casos conviene mas ser lectora que protagonista.

    Feliz dia

    Bisous

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  58. Muchas gracias, monsieur. A ver si algun dia hago algo con todo ese supuesto talento, o por lo menos a ver si lo veo yo.

    Feliz dia

    bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)